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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-08-2008

Los efectos de romper el orden jurdico mundial

Augusto Zamora R.
Pblico


El reconocimiento por Rusia de la independencia de Osetia del Sur y Abjasia ha provocado una vehemente reaccin en Occidente. De Londres a Washington, pasando por Berln y Pars, los gobiernos han condenado la decisin rusa, acusando a Mosc de violar el Derecho Internacional y diversas resoluciones de Naciones Unidas, que mandaban respetar la integridad territorial de la Repblica de Georgia. No fue distinta la reaccin ni distintos los argumentos de Belgrado ante la imposicin, manu militari, por un puado de pases europeos, de la independencia de la provincia serbia de Kosovo.

En su sentencia en el caso del Canal de Corf, de 1949, la Corte Internacional de Justicia seal que el respeto a la soberana territorial de los Estados era una de las bases esenciales de las relaciones internacionales. Por tal motivo, la extensa resolucin 1244 sobre Kosovo, aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU en junio de 1999, impona una serie exhaustiva de medidas dirigidas a restablecer la paz y los derechos humanos en esa provincia, desde la adhesin de todos los Estados al principio de la soberana e integridad territorial de la Repblica Federativa de Yugoslavia.

Aunque mandaba el retiro de las tropas yugoslavas, estableca que, en un tiempo prudencial, podran volver a Kosovo autoridades civiles y militares yugoslavas, as como todos los refugiados que haban huido de la guerra. La misin de la ONU, en fin, deba procurar una autonoma y un autogobierno sustanciales en Kosovo, teniendo plenamente en cuenta la integridad territorial de Yugoslavia.

Nada de eso fue cumplido por la OTAN. Ni las autoridades yugoslavas ni los refugiados y desplazados serbios pudieron volver, ni se movi un dedo para establecer el rgimen de autonoma. Todo lo contrario. Las acciones de las fuerzas ocupantes apuntaron a forzar la independencia de Kosovo, violando flagrantemente la resolucin 1244. Finalmente, impusieron el nacimiento de un Estado sobre criterios tnicos, devolviendo a Europa al siglo XIX y otorgando legalidad a un arcaico y nocivo nacionalismo, origen de tantos males.

Un fatal precedente

Kosovo vena a establecer un fatal precedente en un continente aquejado, desde hace siglos, por movimientos ultranacionalistas, separatistas y racistas. Dado el hecho de que no existen Estados tnicamente puros y de que, en el mundo, se hablan ms de 6.000 lenguas por un nmero similar de etnias, la forma en que se impona a Serbia la independencia de su provincia vena a abrir la caja de los truenos.

Si se creaba un nuevo mini-Estado sobre la limpieza tnica y un criterio racial, en contra de lo decidido por la ONU y ley internacional qu podra impedir que, en el futuro, otros grupos tnicos que se declarasen oprimidos dentro de un Estado nacional reclamaran su propio Estado? Flamencos y valones en Blgica, escoceses en el Reino Unido, corsos en Francia, hngaros en Rumana y, claro, rusos en Letonia, Estonia o Ucrania.

Osetios y abjasios, por ms que grite Occidente y se critique a Rusia, no han hecho otra cosa que imitar el modelo de Kosovo, impuesto por la OTAN a la agredida y, entonces, aislada Serbia. Por eso mismo, resulta, cuando menos, pattico ver a los gobiernos de los pases que promovieron, valindose de su superioridad militar, la independencia de Kosovo, acusar a Rusia de violar resoluciones de la ONU y el Derecho Internacional. Una forma, por indirecta no menos clara,
de reconocer que lo actuado en Kosovo constituye una gravsima violacin del orden jurdico mundial.

Como no hay dos derechos internacionales, uno para la OTAN y otro para Rusia, si lo actuado por Rusia en Osetia del Sur y Abjasia es ilegal, nulo y no puede ser admitido por la sociedad internacional, lo actuado por la OTAN en Kosovo es igualmente ilegal y nulo, y Kosovo debe ser reintegrado a la Repblica de Serbia. Si la medida vale para el ganso, debe valer para la gansa. Otra concepcin o percepcin es imperialismo puro y duro.

La espiral delirante en la que ha entrado un puado de pases, encabezados por EEUU, de pretender atajar la decisin rusa con medidas de fuerza, lleva a otro callejn sin salida. No hay opcin posible de fuerza contra Mosc. La OTAN, atrapada en Afganistn, necesita perentoriamente el apoyo ruso para evitar un naufragio mayor en el pas centroasitico. El gas y el petrleo ruso son vitales para Europa (no para EEUU, dato a tener en cuenta). Rusia es el nico pas con capacidad real de influencia en Irn. Rusia, por ltimo, comparte con EEUU el extrao privilegio de poseer el mayor poder nuclear del mundo. Adnde llevara una agudizacin de la confrontacin, sino a nuevos y mayores mbitos de conflicto, que podran desestabilizar al planeta entero?

Violencia y guerra

El problema de romper la legalidad internacional para sustituirla por polticas de fuerza (como viene haciendo la OTAN de forma sistemtica desde 1999) es que, rota dicha legalidad, el campo queda abierto para la violencia y la guerra. Fue eso
lo que advirti la CIJ en su sentencia de 1949.

Las polticas de fuerza, seal la Corte, estn reservadas, por la naturaleza de las cosas, a los Estados ms poderosos y dan lugar a los mayores abusos; por esa razn no pueden tener cabida en el Derecho Internacional. Kosovo abri una puerta a un sinfn de incertidumbres. El reto que hoy enfrenta Europa no es tanto cmo responder a Rusia sino cmo retornar al camino del Derecho, cuyo foro central no es la OTAN, sino la ONU. De lo que se decida depender buena parte del futuro
de este continente, que ha regalado al mundo dos guerras mundiales.

AUGUSTO ZAMORA es profesor de Derecho Internacional de la Universidad Autnoma de Madrid y embajador de Nicaragua en Espaa



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