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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-08-2008

El fenmeno de la "kale borroka"
Lucha poltica bajo las capuchas y los ccteles

Gari Mujika
Gara


La literatura policaca que recogen casi todos los medios y las abultadas acusaciones que siguen a cada operativo contra la kale borroka dejan poco margen al anlisis objetivo. Los datos sobre la evolucin de este fenmeno social y los testimonios de sus protagonistas, por contra, confirman su ligazn directa con el conflicto poltico de fondo. GARA ha buceado en las profundidades de esa prctica, a la realidad oculta bajo esa literatura policaca.

Un alto porcentaje de los miembros de ETA provienen de las filas de la violencia callejera. La estructura de la banda se nutre de este caladero que le aporta gran nmero de legales, es decir, activistas no fichados por la Polica, sealaba un reportaje que, bajo el singular ttulo de El huevo de la serpiente: uno de cada tres acaba en ETA, recoga el recin inaugurado diario espaol Pblico en su edicin del 22 de octubre.

Para entonces, rotativos como ``ADN'' ya haban contribuido a dar forma a las premonitorias declaraciones del ministro espaol del Interior, Alfredo Prez Rubalcaba. Las hizo en verano en 2007, pero las ha vuelto a reiterar cada vez que ha tenido que dar cuenta de los operativos policiales contra jvenes de todos los herrialdes vascos en los ltimos meses: La kale borroka es el campo de entrenamiento, bien siniestro, de la banda terrorista ETA.

Esta filosofa ha impregnado las informaciones que han ido acompaando los diez operativos policiales realizados en esta campaa en los ltimos tiempos: salvo uno que fue realizado por la Polica francesa y otra por la Ertzaintza, la Polica espaola ha tenido la exclusividad de las redadas, aunque en Burlata o Baraain, el ltimo, tambin ha intervenido la Guardia Civil.

El 30% de los jvenes...

Nadie empieza poniendo bombas; lo normal es que se empiece tirando ccteles o el 30% de los jvenes que empiezan en la llamada violencia de baja intensidad acaban dando el salto a la violencia de alta intensidad son algunas de las frases que ha repetido Rubalcaba tras cada operacin policial que se ha realizado bajo el manto de la Audiencia Nacional. As las cosas, el pasado domingo el ministro daba un nuevo salto dialctico para afirmar que kale borroka y ETA deben perseguirse con la misma intensidad, criterio que hizo suyo al da siguiente el consejero de Lakua Joseba Azkarraga.

Ese porcentaje ya haba sido utilizado en octubre por distintos medios, siempre bajo la coletilla de fuentes policiales. El mismo Pblico afirmaba que un 30 por ciento de estos jvenes se acaban integrando en un comando. O lo que es lo mismo: uno de cada tres cruza la tenue frontera que separa el cctel molotov de la pistola.

Para entonces ya se haban producido los primeros operativos, como el de julio en Gasteiz, tras el que el ministro espaol del Interior adverta de que no ser la ltima. La organizacin juvenil Segi y la oposicin al Tren de Alta Velocidad han sido objeto prioritario de criminalizacin en todas las redadas. Teniendo en cuenta que en 2007 el Tribunal Supremo espaol tild de terrorista a Segi, esa imputacin ha sido ya directamente atribuida por los medios contra todos los jvenes vascos que han sido detenidos hasta la fecha, sin que se precisaran ms acusaciones concretas. Fernando Grande-Marlaska, el juez de la Audiencia Nacional que instruye los operativos contra la kale borroka de estos ltimos meses, lo ha hecho de modo recurrente.

En esa dinmica propagandstica, ni los medios ni las FSE han tenido rubor alguno en mostrar como pruebas incriminatorias contra los jvenes detenidos panfletos informativos sobre el TAV o DVDs de Segi, pblicos y de fcil adquisicin en Euskal Herria, supuestamente hallados en los regis- tros de sus domicilios.

Mientras Pblico preconizaba en octubre que la apuesta de Madrid iba a ser la de eliminar ese porcentaje del 30 por ciento que, segn Rubalcaba, acaba en ETA, ``ADN'' daba cuenta del montante total que tienen que pagar las arcas pblicas por los gastos ocasionados por la kale borroka. Para los medios, las pintadas y el lanzamiento de huevos o botes de pintura tambin se enmarcan en lo que definieron en los aos 90, en el contexto de las protestas contra la autova de Leitzaran, como kale borroka.

El citado rotativo informaba de que reponer un contenedor cuesta a un ayuntamiento cerca de 260 euros; las papeleras, 11 euros; y la eliminacin de cada pintada, 46. Los autobuses destruidos elevan la cifra hasta los 252.000 euros. ``ADN'' cuantificaba incluso la sangra mensual que, a su juicio, ocasiona la kale borroka en Euskal Herria: una media de 290.000 euros.

Incluso una ctedra universitaria

La atencin que acapara el conflicto poltico y armado que padece Euskal Herria y los intereses que genera tambin su negacin llegan hasta el punto de que en la Universidad Complutense de Madrid existe una Ctedra de Economa del Terrorismo, que dirige Mikel Buesa -presidente, a su vez, del Foro Ermua- y que evidentemente centra su labor en Euskal Herria.

Segn el estudio que present la citada ctedra el pasado mes de enero, desde que la organizacin armada ETA decretara el alto el fuego de marzo de 2006 hasta finales de 2007 en Euskal Herria se produjeron ms de 800 altercados de violencia callejera, los cuales han dejado daos materiales estimados en ms de 7 millones de euros. Sin exponer todos los datos, el estudio cuenta que el ao pasado se llevaron a cabo 527 ataques que ocasionaron unas prdidas de 4,2 millones de euros, contra los 275 actos que contabilizaron en 2006. Como botn de muestra, el estudio apunta a que en enero de 2007 se llevaron a cabo 78 actos, 43 en febrero y setiembre, 115 en mayo o 62 en octubre.

Incluso la Europol se ha dedicado por primera vez a cuantificar las consecuencias de los actos de sabotaje realizados en Euskal Herria. Sus datos no coinciden con los ofrecidos por la ctedra que dirige Buesa. El pasado mes de abril Europol informaba de que en 2007 hubo 254 sabotajes en Euskal Herria. Apuntaba adems que este tipo de ataques disminuyeron en frecuencia en 2006 despus de que ETA declarase el alto el fuego en marzo, pero que volvieron a intensificarse durante la segunda mitad de 2006 y continuaron en 2007.

GARA tambin ha hecho un recuento de los actos denominados como kale borroka que hubo en el periodo que transcurre desde el 24 de marzo de 2006 al 6 de junio de 2007, inicio y fin del alto el fuego decretado por ETA, segn lo publicado por este diario en ese periodo y teniendo en cuenta las reivindicaciones recibidas, en muchas de las cuales se critica que han sido silenciadas. La cifra obtenida disminuye sobremanera respecto a los datos que ofrecen la Ctedra de Economa del Terrorismo y Europol, fijando en 211 los actos de kale borroka ocurridos en el conjunto de Euskal Herria en ese tiempo e incluyendo todos los sucesos que desde instancias gubernamentales definen como ataque o sabotaje.

Pero lo ms interesante puede ser el detalle de su evolucin en ese periodo marcado por los altibajos en el proceso de negociacin. Como muestran los grficos, los meses de setiembre y diciembre de 2006 y los de enero y abril de 2007 cuentan con el mayor nmero de actos de sabotaje. Para acercarse a su razn de ser, lo lgico es acudir directamente a las reivindicaciones realizadas por comunicaciones annimas. En setiembre de 2006, por ejemplo, las asunciones de la quema de un autobs en Barakaldo y del ataque contra la estacin de EuskoTren de Errenteria denunciaban en exclusiva la situacin de Iaki de Juana y las condenas para toda la vida impuestas a los presos polticos vascos. En enero de 2007, hubo varias reivindicaciones que aludan a la segunda huelga de hambre de De Juana, a los ataques jurdico-polticos contra la izquierda abertzale y tambin a la decisin del Supremo espaol de definir a Segi como terrorista y el encarcelamiento paralelo de una veintena de jvenes vascos.

Estas reivindicaciones evidencian por s solas el carcter de estos ataques. Incluso los medios espaoles y jueces que constantemente y de forma premeditada intentan despolitizar la kale borroka lo reconocen de modo puntual, y aunque sea de forma indirecta. El reportaje de Pblico, sin ir ms lejos, finaliza citando que el juez Baltasar Garzn, en uno de sus ltimos autos, destacaba que tras la detencin de la Mesa Nacional, el pasado 4 de octubre, los actos de violencia callejera haban crecido de modo `exponencial', un 465,2%.

Pese a esta constatacin objetiva, no son pocos los representantes polticos y medios que se refieren a quienes recurren a la kale borroka como descerebrados o intiles, como si esas acciones no se llevaran a cabo de forma consciente y con una finalidad poltica. El propio incremento represivo constante que en materia penal ha desarrollado el Estado espaol contra la kale borroka deja claro tambin que no es un fenmeno de gamberrismo. Cruzar coches o quemar contenedores es motivo de crcel en Euskal Herria, pero se salda a lo sumo con una multa administrativa en el Estado espaol.

El papel predeterminado de los medios

El papel de los medios de comunicacin y la terminologa que emplean para referirse a los ataques y sabotajes que se repiten en Euskal Herria cuenta ya de por s con una carga poltica, propia de la evidente existencia de un conflicto poltico de fondo entre el Estado espaol y francs y Euskal Herria.

La presuncin de inocencia, por ejemplo, brilla por su ausencia. De forma sistemtica y empleando como nica fuente a las FSE, muchos medios prejuzgan directamente a los detenidos, que no pocas veces quedan libres. En algunos casos se han utilizado falsedades evidentes: en el caso del operativo de Donostia, por ejemplo, no hubo rubor alguno en afirmar durante varios das que uno de los jvenes a los que la Polica espaola no encontr haba sido previamente detenido por la Guardia Civil, extremo que era falso pero que ningn medio comprob, pese a lo sencillo que resultaba.

El discurso y la terminologa que emplean la mayora de los medios comunicativos fue objeto de anlisis en el libro Al filo de la (in)comunicacin, que publicaron los profesores universitarios Petxo Idoiaga y Txema Ramrez de la Piscina. En el reconocen que la mayor parte de los rotativos recurre sistemticamente ora a la espectacularidad -`apndices del terror', `los chicos del molotov'-, ora a la manipulacin -`marginalidad juvenil', `nazi-comunistas'-. Los acadmicos subrayan adems que atenindonos al perfil oficial, los jvenes que practican la denominada kale borroka estn casi predestinados a ello, ya que son poco menos que `inadaptados sociales, drogadictos y pirmanos por naturaleza'.

As las cosas, tras la filosofa de detencin preventiva patentada por Rubalcaba, tras la eliminacin del requisito de las pruebas en la Audiencia Nacional y tras el aval de los medios de difusin, los procedimientos se invierten. No son las FSE los que prueban la culpabilidad del detenido, sino el arrestado el que tiene que probar su inocencia, aunque slo se le acuse de relacin con Segi o de tener informacin contra el TAV. Pero incluso los operativos se camuflan en las sentencias -en el apartado de la derecha se explica el porqu-; si el Supremo dice que Segi es terrorista y que fagotiza la kale borroka como complemento de la lucha armada de ETA, para actuar contra Segi las FSE deberan ligar al detenido con la kale borroka. Una paradoja ms que difcilmente se podr resolver a golpe de redadas.


La lucha popular responder en tanto en cuanto sigan las agresiones contra el pas

Por qu hay personas que utilizan la kale borroka? No hay otro mtodo de saberlo que acudiendo a ellas. GARA ha recogido algunos extractos de las reivindicaciones que se realizaron a este mismo diario entre el 24 de marzo de 2006 y el 6 de junio de 2007, periodo del alto el fuego de ETA. Que cada cual extraiga sus conclusiones.

En mayo, un comunicante afirm que lanzaron pintura contra varios batzokis para denunciar la represin que mantienen el PNV y los `cipayos' contra la juventud vasca. Con esa postura no hacen ms que poner obstculos en el proceso. En junio, la sede del Gobierno militar en Gasteiz fue atacada para denunciar las ltimas detenciones. En agosto, otro comunicante asumi el ataque contra la sede del PSE de Gasteiz y explic que se realiz para denunciar la actitud que est manteniendo el PSOE.

En setiembre, con el recrudecimiento de la huelga de hambre de Iaki de Juana, aumentaran tanto los actos de kale borroka como las reivindicaciones por el preso y el resto del Colectivo. El 17 de setiembre, en Barakaldo, quemaron un autobs para denunciar la situacin de De Juana y las condenas de por vida.

A finales de octubre, en Lasarte, se quem un camin de Correos para responder a las agresiones de los estados contra la izquierda abertzale y para rechazar la actuacin de hasta ahora del PSOE en el proceso. Das despus, una sede de EiTB fue atacada para denunciar la intoxicacin meditica que est sufriendo el proceso. Tambin en noviembre, la sede del PSE del barrio bilbaino de Txurdinaga se sabote en respuesta al ataque contra las `herrikos' y a que el PSOE haya llenado Euskal Herria de guardias civiles. La lucha popular responder en tanto en cuanto sigan las agresiones contra Euskal Herria, aadi este comunicante.

Llevar a cabo este tipo de acciones no es del gusto de nadie, sealaban los pasquines que desconocidos lanzaron en Berango en enero de 2007, cuando se atac el Ayuntamiento. Ms tarde, otro comunicante asuma un ataque, tras el que hubo que desalojar a varios vecinos, excusndose y matizando que los ciudadanos nunca han sido ni sern objetivo nuestro; siempre se evita producirles dao alguno.

Los inquisidores espaoles, que no se quitan de la boca la palabra democracia, usan la tortura para humillar y destruir la personalidad de los detenidos, dijo otro al asumir el ataque a la sede del PSE de Cruces en abril, tras una redada. G. M.

Poniendo ojos y caras a los que les toca formar parte de otra realidad oculta

El documental que han realizado, producido y autogestionado el beasaindarra Eaut Tolosa y el cataln Hammudi Al-Rahmoun Font con la ayuda de la ESCAC -Escuela de Cine de Catalua- es uno de los pocos, por no decir el nico, documentos audiovisuales que trata de una consecuencia de la kale borroka: los arrestos masivos de jvenes vascos, la incomunicacin, el paso por la Audiencia Nacional, la crcel, las condenas... El drama que se esconde tras estas realidades ha sido el fin que han perseguido a la hora de elaborar el documental La ventana rota.

Se impone el Derecho Penal Norteamericano, que se caracteriza por la teora de la ventana rota: `Hay que aplicar la mxima dureza al autor de la ruptura de la ventana, porque si no se aplica la mxima dureza, finalmente se terminar asesinando a alguien'. sta es la mentalidad; el ms cruel y fascista pensamiento antropolgico. Y esto es lo que se est aplicando en este pas. stas son algunas de las afirmaciones del fallecido juez Joaqun Navarro en la entrevista que recoge el documental. Un trabajo en el que, adems del que fuera magistrado en Madrid, tambin se recogen los testimonios de dos jvenes de Iruea y del durangarra Zunbeltz Larrea -actualmente en prisin- que narran su experiencia a manos de los policas, as como la incomunicacin, su paso por el tribunal especial y la crcel, siendo menores de edad. La madre de otros dos arrestados y la de Larrea describen, a su vez, la experiencia de ver cmo detienen a sus hijos y son encarcelados.

Cuando alguien tiene que probar su inocencia, es que ya no funciona el Derecho, es que ya funcionan las reglas de la guerra, afirma el juez Navarro en otro punto del documental, de escasos 25 minutos, que, aunque fue grabado hace cinco aos, no ha sido difundido hasta el pasado invierno. Barcelona fue el escenario en el que se estren el trabajo, y poco despus lleg a Euskal Herria. Totalmente autogestionado, el documental, que entremezcla el castellano y el euskara, fue presentado en distintas localidades como Arrasate, Durango, Errenteria o Iruea, donde obtuvo una gran acogida. Se puede conseguir una copia mediante la productora Escndalo Films. G.M.

Doble vara de medir

Mlaga: una multa

El pasado 28 de enero fueron cinco los coches que, como casi cada semana, ardieron en Mlaga. Informativos Telecinco, por ejemplo, habl de vandalismo. En febrero, desde el Ayuntamiento andaluz se inform de que el gasto anual de la quema de coches y de contenedores supera los 800.000 euros. Si bien poner un nuevo contenedor le cuesta, segn el diario 20minutos, ms de 210 euros, si es identificado el autor ser multado con 150 euros, lo mismo que por escupir o hacer pis en la calle. A Sevilla el vandalismo le cost 1,5 millones de euros en 2005, aade el medio comunicativo.

Iruea: 10 aos de crcel

Eneko Olza, de Iruea, lleva ocho aos preso; fue condenado a diez por el ataque a un cajero. Se cuentan por decenas los casos de encarcelados incluso por atacar un contenedor. El 25 de octubre de 2006 el Supremo espaol ratific la condena de 22 aos dados a jvenes de Barakaldo, uno de Bilbo y un cuarto de Trapagaran al ser acusados de atacar con ccteles molotov un coche de la Ertzaintza en 2001 en Portugalete. Hubo dos policas heridos. La Audiencia Nacional utiliz autoinculpaciones en dependencias policiales y pruebas de ADN recogidas de forma ilegal.

Actuar contra Segi y la kale borroka en un totum revolutum, gracias al supremo

La sentencia en la que el Supremo espaol declar a Segi como una organizacin terrorista supone un hito, en tanto en cuanto lleva a cabo una readaptacin de la definicin de terrorismo y banda armada -ahora, segn los tribunales espaoles, no se necesita tener arma o explosivo alguno para ser de ETA, ni siquiera pertenecer a ella para ser juzgado como tal-. Luego ha sido aplicado tambin en el sumario 18/98 y en el caso Ekin.

Aunque tild de terrorista a la organizacin juvenil, el Alto Tribunal espaol estableca una diferencia entre lo que es ETA y lo que es Segi. Pero las ltimas declaraciones del ministro espaol del Interior y de otros portavoces espaoles anuncian lo que vendr: que participar en actos de kale borroka supone lo mismo que ser un militante de la organizacin armada.

Para ello se han dado varios pasos. De entrada, el Supremo espaol aval la tesis del juez Garzn de que todo es ETA. Y, en el caso de Segi, concluy que el grupo juvenil complementa, mediante la kale borroka, la lucha armada que lleva a cabo ETA. Por consiguiente, las FSE y los tribunales espaoles, para actuar contra Segi, lo revisten como una actuacin contra la kale borroka. Y viceversa.

En contra de lo que dicta el Cdigo Penal espaol, y como se ha visto en estos operativos contra los jvenes vascos, a los detenidos les atribuyen delitos genricos y no imputaciones concretas. Es decir, slo con acusar a una persona de pertenecer a Segi -de entrada, ya cuenta con un fallo que lo tipifica en seis aos de crcel-, es detenido e incomunicado. Es lo que que ha ocurrido en estos ltimos casos, incluido el de Baraain de esta semana. Una vez transcurrido ese periodo es cuando, mediante autoinculpaciones forzadas en comisara, los jvenes pueden pasar a ser acusados de uno u otro acto de kale borroka.

Una vez enviados a la crcel, son objeto de una prisin preventiva que, aunque se catalogue como una medida excepcional, es estirada al mximo posible. Y la Fiscala no apoya la libertad provisional, independientemente de las imputaciones vacas contra los jvenes, argumentando que, segn la teora de Rubalcaba, podran ingresar en ETA. El hecho de que un juez concreto -en este caso Fernando Grande-Marlaska- sea el encargado de instruir todas las operaciones contra los jvenes supone otro elemento clarificador.

Segn el artculo 400 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, el procesado podr declarar cuantas veces quisiere, y el juez recibir inmediatamente la declaracin si tuviere relacin con la causa. Para comprobar que no es as, basta con recordar lo que ocurri con los donostiarras que en diciembre acudieron a Madrid y se les arrest antes de entrar al juzgado o con los vecinos de Oarsoaldea que fueron forzados a ser detenidos por la Polica espaola. Se trata de otro salto cualitativo ms bien reciente. Pero, qu es lo que fuerza a que con la misma ley difieran tanto las actuaciones en tan pocos aos? Evidentemente, el contexto y el impulso poltico. G.M.



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