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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-09-2008

Obama, ms de lo mismo en Afganistn

Marc W. Herold
Pblico


A finales de 2006, Anthony Cordesman, intelectual afecto al Departamento de Defensa de Estados Unidos, adems de hincha entusiasta de las bombas de precisin, anticip una serie de propuestas que supuestamente deban favorecer la victoria estadounidense en Afganistn. En esencia se trataba de incrementar la cantidad de ayuda militar y econmica; que los fondos se gestionaran desde el exterior; que se ejecutaran proyectos como carreteras, suministro de agua y, en menor medida, escuelas y servicios mdicos; que aumentaran su implicacin en Afganistn estados como Francia, Alemania, Italia y Espaa o incluso Estonia y otros. Propuestas, por tanto, que no suponan ninguna novedad, pues ya en tiempos de la guerra de Vietnam el clamor oficial era pedir ms ayuda para vietnamizar la lucha.

Dos aos despus, el candidato Barack Obama parece sugerir lo mismo con una sola diferencia: reconoce que los aliados de EEUU en la OTAN no van a facilitar muchas ms tropas de combate, por lo que plantea
la rotacin de tres divisiones o sacar unos 10.000 efectivos de Irak para llevarlos a Afganistn.

Examinando el discurso del candidato Obama ofrecido el 14 de julio de 2008 vemos elementos en relacin a Afganistn, siempre bajo la consigna de hacer de Norteamrica un lugar ms seguro. La anunciada estrategia se compone de cinco elementos: acabar de un modo responsable con la guerra de Irak, terminar con la guerra contra talibanes y Al Qaeda, apartar a terroristas y estados canallas de las armas nucleares y tecnologas relacionadas, conquistar la seguridad energtica, y reconstruir las alianzas para el siglo XXI. En otras palabras, Obama est empeado en terminar con la
guerra contra talibanes y Al Qaeda, que bien podra traducirse como la guerra contra el extremismo islamista. As pues, hace falta concentrar ms recursos en Afganistn, porque es una guerra que debemos ganar.

El candidato Obama se suma, as, a la solucin del Pentgono derrotar a los talibanes y a Al Qaeda sin reparar en las causas del auge de dichos actores o en la complejidad de la sociedad tribal en la frontera afgano-pakistan. Ms importante an, ignora que la resistencia afgana se nutre sin cesar de las vctimas de los actuales bombardeos, asaltos nocturnos a aldeas, secuestros de sospechosos o allanamientos de casas y espacios reservados a las mujeres.

El candidato Obama, incluso fracasa a la hora de comprender el viejo axioma de la estrategia guerrillera: la guerrilla gana si no pierde. Para la guerrilla, no se trata de ganar batallas campales sino de mantener la lucha. Los talibanes y sus socios no tienen ningn problema al respecto: disponen de combatientes pastunes a ambos lados de la frontera y cuentan con mecenas en los estados del Golfo Prsico (y por doquier).

El candidato Obama aboga por una poltica de intensificacin y sigue los pasos del embajador de Gordon Brown en Kabul, que amenaza con permanecer en Afganistn durante 30 aos. 30 aos para qu? Para mantener en el poder a un corrupto e impopular rgimen ttere fortificado en Kabul? No. Ms bien, como bien dice Simon Jenkins, para mantener a la OTAN viva en Europa.

Ms alarmante es que el candidato Obama (y antes que l, otros como George W. Bush) confunda a los talibanes con Al Qaeda, cuando de hecho comparten muy poco y no se miran mutuamente con gran estima. Los talibanes y Al Qaeda representan dos entidades bien diferenciadas: los primeros son un fenmeno tnico y nacional, que intenta convocar sobre todo a los afganos pastunes. Son slo una parte de la dispersa resistencia contra la ocupacin de EEUU y la OTAN. En cambio, Al Qaeda es una organizacin no estatal y sin territorio, creada para llevar a cabo una violenta yihad dondequiera que sea contra quienes acusa de ser enemigos del Islam. De ser un grupo espacialmente localizado en Afganistn durante la era de los talibanes, Al Qaeda se ha transformado en una entente transnacional de grupos militantes unidos por la guerra santa. Pero para el candidato Obama existe un solo y simple enemigo indefinido: la unin de Al Qaeda y los talibanes, que ser aplastada con ms brigadas de soldados ocupantes y ms aeronaves en los cielos, y con los prometidos mil millones de dlares anuales para ayuda no militar.

En definitiva, el candidato Obama no promete nada que no exista ya: ms conflicto prolongado de baja intensidad, sembrado de infinita muerte y destruccin. Si la escalada militar estadounidense de los ltimos dos aos sirve para indicar algo, la mayor intensidad propuesta por Obama sencillamente conduce a ms muertes civiles, un campo sembrado de ms aldeas arrasadas, ms artefactos explosivos improvisados y ms ataques suicidas, todo acompaado de ms ataques con apoyo areo, igualmente mortales.

El candidato Obama, sus asesores de la era Clinton y, lamentablemente, mucha ms gente no logran identificar un conjunto de limitaciones interconectadas que se podran llamar los cinco no pueden: EEUU y la OTAN no pueden mandar 400.000 efectivos de combate para ocupar todo Afganistn al completo; EEUU y la OTAN no pueden imponer un gobierno central con poder en Afganistn; EEUU y la OTAN no pueden neutralizar las muy efectivas armas de bajo coste empleadas por la resistencia; EEUU y la OTAN no pueden sellar la frontera con Pakistn y eliminar as el santuario, tan vital en una guerra de guerrillas; y por ltimo, el Gobierno pakistan no puede ni nunca ha podido dominar las zonas tribales fronterizas y no hay motivo para creer que eso vaya a ser distinto.

Los candidatos Obama y McCain prometen ms de la misma carnicera, aunque, eso s, presentada como un cambio.

Marc W. Herold es Profesor de Desarrollo Econmico en la Univ. de New Hampshire (EEUU)



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