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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-11-2004

Nuevos vientos, aun ms conservadores

Jim Lobe
IPS

Quienes confan en que el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, se apresta a restaurar el vnculo con aliados del extranjero y a practicar una diplomacia menos agresiva y unilateral en su segundo periodo de gobierno sufrirn, con seguridad, una gran frustracin


Los ajustes que se registren en el segundo mandato de Bush probablemente conduzcan a este pas en una direccin aun ms aislacionista y a nuevas diferencias con los pases amigos de Europa, segn las tendencias manifestadas hasta ahora.

Mucho depende de la remodelacin del gabinete, tradicional en una segunda presidencia. Y todos los conocedores de la realidad poltica estadounidense anticipan un fortalecimiento del ala ms dura del gobierno, la comandada por el vicepresidente Dick Cheney.

Buena parte de ese sector se constituye de neoconservadores, que creen con fervor que la misin de Washington es propagar la democracia en todo el mundo.

Los neoconservadores son devotos de la Doctrina Bush, que destaca a Estados Unidos como una nacin excepcional, que debe practicar el dominio militar y la guerra como medida preventiva de la guerra, as como beneficiar a Israel en su conflicto con Palestina y con el mundo rabe.

La salida casi segura del secretario de Estado (canciller) Colin Powell, cuyo poder de persuasin y estatura pblica sern imposibles de imitar plenamente para cualquier sucesor, remover de las altas esferas del gobierno la nica fuerza capaz de contrarrestar al secretario (ministro) de Defensa, Donald Rumsfeld, cuyo destino es incierto.

Powell es, adems, el nico eslabn que queda entre el multilateralismo practicado desde la presidencia por George Bush (1989-1993), padre del actual mandatario, y por Bill Clinton (1993-2001), del hoy opositor Partido Demcrata.

Cheney declar el mircoles que Bush contaba ahora con un mandato popular, lo cual deja en evidencia la conviccin de los crculos ms selectos del poder estadounidense creen en que la eleccin confirma, en s misma, la correccin esencial de la agenda internacional del gobierno, comenzando por la decisin de invadir Iraq en el marco de la guerra contra el terrorismo.

Lo que queda bien evidente ahora es que el equipo tiene una visin del mundo muy estrecha. Consideran la eleccin no solo como un mandato sino como una confirmacin de que tienen razn y de que estn en la senda correcta, dijo Kurt Campbell, alto funcionario del Departamento (ministerio) de Defensa hoy a cargo de la vicepresidencia del Centro de Estudios Internacionales y de Seguridad (CSIS).

Esta interpretacin de las elecciones como un mandato surge del fortalecimiento de los elementos ms extremistas del Partido Republicano. Los cuatro escaos que ese partido gan en el Senado, donde dispone de una slida mayora de 55 a 45, fueron obtenidos por dirigentes de estados del Sur pertenecientes a la derecha cristiana.

Segn esta corriente, la guerra contra el terrorismo es un choque apocalptico entre el cristianismo y el mundo islmico, y tanto los europeos como el opositor Partido Demcrata son apaciguadores del mal.

Aquellos que esperan ms 'moderacin' y 'bipartidismo' en la segunda presidencia deben saber que el 'nuevo' Partido Republicano est abierto para que todos lo vean, escribi Chris Nelson, editor de un boletn electrnico diario muy popular en el mundillo poltico de Washington.

El oficialismo es hoy socialmente conservador, religioso, favorable a la libre tenencia de armas de fuego, contrario al aborto y a los derechos de los homosexuales, contrario al gasto pblico --excepto cuando se trata de defensa-- y muy, muy agresivo en su trato con la oposicin. Hay una guerra en curso, y nunca olviden eso, observ Nelson.

Eso no significa que Bush y sus colaboradores continen ignorando los serios problemas que afrontan en la guerra contra el terrorismo, como lo hicieron en la campaa electoral.

Expertos indicaron que el anuncio esta semana de la retirada de las tropas holandesas y hngaras de Iraq, prevista para dentro de cinco meses, deja en evidencia el creciente aislamiento de Washington.

Por otra parte, los serios problemas militares y presupuestales de las fuerzas ocupantes en Iraq, as como la escasez de personal y equipo, son una preocupacin creciente aun dentro de la derecha del Partido Republicano.

Esos factores fortalecern, al parecer, a los elementos aislacionistas, que alentaron el unilateralismo de Bush pero desconfiaban de sus ambiciones de establecer en Iraq un modelo de democracia que recogera todo el mundo rabe.

Buena parte de las especulaciones se concentran hoy en las figuras que podran ocupar posiciones clave del gobierno, incluidas las titularidades del Departamento de Estado, el Pentgono y el Consejo de Seguridad Nacional. Especialmente si, como se espera, Condoleezza Rice renuncia al puesto y regresa a la academia o asume el cargo de secretaria de Estado.

Tambin es de particular inters el destino del ultraunilateralista John Bolton, el actual subsecretario de Estado para Control de Armas y Seguridad Internacional. Desde ese cargo, se ha dedicado a socavar al moderado Powell. Bolton podra ser ascendido a segundo del Departamento de Estado o subconsejero, e incluso consejero, de Seguridad Nacional.

Tambin podra ser ascendido el neoconservador subsecretario de Defensa, Paul Wolfowitz, a consejero de Seguridad Nacional, a pesar de que fue el chivo expiatorio de los retrocesos de las posiciones del gobierno sobre Iraq en el Congreso.




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