Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-09-2008

Nietzsche y la Commune de Paris

Nicols Alberto Gonzlez Varela
Rebelin


(I) Una incmoda verdad: es posible pensar a Nietzsche, uno de los filsofos ms influyentes, como pensador poltico? En un artculo anterior tratamos de "situar" en las coordenadas histrico polticas las primeras obras de Nietzsche, hablbamos de El Nacimiento de la Tragedia desde el Espritu de la Msica de 1872 y de textos coetneos. La tarea era entender al filsofo como totus politicus y pensar junto con los textos (manuscritos y correspondencia) que la etapa comprendida entre los aos 1869-1879 poda entenderse como el intento y la frustracin de llevar a la prctica una plataforma poltica reaccionaria, antimodernista y esencialmente anticomunista. Sostenemos que los textos escritos por Nietzsche desde Die Geburt hasta las Consideraciones Intempestivas podan comprenderse como wagnerian Streitschriften, escritos de combate poltico wagnerianos e inclusos lneas prcticas de aplicacin de un verdadero programa aristcrata y reactionnaire. An con evidencias documentales en la mano (contrastables) el Nietzschisme , bajo la forma pattica de expurgar y exorcisar a su autor-fetiche de toda consonancia con el mundo histrico y poltico, es incapaz de relacionar la vida real con los textos venerables. Entre autor y obra, como en otros casos memorables (de Montesquieu, Hobbes, Locke, Hegel a Marx pasando por Blanchot a Heidegger) se establece una arbitraria y artificial separacin. Esta rigurosa y autoritaria concepcin de la no unidad entre escritura y autor, donde el contenido de verdad de una corpus filosfico no tiene que reflejarse necesariamente en la mentalidad y en la tica de la vida del filsofo, exacerba y agudiza de tal forma la autonoma "dbil" de la filosofa, que cualquier comportamiento o accin en el mbito de lo poltico, de por s despreciable y relegada a mera nota biogrfica, no puede arrojar ningn cono de sombra sobre su opus magnum o ser utilizado como via regia para nuevas lecturas interpretativas. La escisin no est en Nietzsche sino en la ideologa espontnea de sus interpretadores y comentaristas. Dicho secamente: no puede desacreditarse, al realizar la conexin entre poltica y filosofa, la Kritik nietzscheana, ni ninguna otra, ponindola a trasluz con asuntos que resultan, por definicin, "externos", como lo es una decisin resuelta en poltica. Reduciendo la disonancia cognitiva entre contraevidencias e ideologa, la comodidad dilettante del intelectual de clase media es un modo muy humano de evitar la incmoda verdad. Cul verdad? Que ciertos nexos y conexiones entre pensamiento y hechos poltico-histricos son capaces de penetrar en lo profundo de la bella conciencia de eruditos y scholars, penetracin que "perturbara" no slo las tradiciones establecidas en el Panten esclertico, sino en las apoltronadas trincheras acadmicas que las (re) producen. La vulgarizacin y trivializacin (neutralizacin) en los profesores y literatos hace que cuanto ms parcializado y especializado (en el sentido de Adam Smith) sea el conocimiento y ms venerable la tradicin de estudios de un rea, ms fcil resulta ignorar los hechos discordantes, ms se potencia la reduccin de la disonancia cognitiva, ms natural resulta justificar el leer "mal" a un autor. Y esto vale para Hobbes, Hegel, Marx o en este caso para Nietzsche. El silencio pattico de los brahmanes acadmicos, el despiste monumental del Nietzschisme no es ni el silencio ni la falta de coherencia de sus fuentes. Por el contrario. Sus fuentes se adaptan, s o s, al frceps ideolgico de su mquina interpretativa. Por eso decamos que el Nietzschisme es primeramente una filologa negativa; en segundo lugar es un revisionismo filosfico (la edulcoracin sistemtica del Nietzsche real) que permite continuar un combate contra Marx desde un perspectivismo contextual a una pretendida sociedad ideal de consommation. Pero ellos nunca lo sabrn. Como deca el propio Nietzsche: "las llamadas paradojas del autor, que chocan al lector, no estn a menudo, del todo en el libro del autor, sino en la mente del lector". Nietzsche ya avisaba contra estos lectores bizcos o demasiado apresurados. Pero dejemos a los sacerdotes de la hermenutica de la inocencia y continuemos interrogando a Nietzsche sobre su incidencia como poltico.

 

 

Unidad poltica reaccionaria de Nietzsche: "Quin garantizar que la moderna Democracia (moderne Demokratie), el todava ms moderno Anarquismo (modernere Anarchismus) y, de manera especial, aquella tendencia (Hang) hacia la 'Commune', hacia la forma ms primitiva de la sociedad (primitivsten Gesellschafts-Form), por otro lado usual en todos los socialistas de Europa, no significa esencialmente un gigantesco contragolpe (Nachschlag) y que la Raza de los Seores (Herren-Rasse), la de los Arios (Arier), no est incluso sucumbiendo fisiolgicamente?" ( Fragmente IV (1877-79) . As, sin cortapisas ni metforas, se expresa el fillogo-filsofo Nietzsche en su etapa ms madura. Un recuerdo queda marcado a fuego en su pensamiento: esa disposicin horrenda hacia la Commune de Paris, el espectculo degenerado de una insurreccin armada, la primera en la historia de los trabajadores asalariados en la capital de la mayor potencia europea. Para Nietzsche la Commune no es simplemente un acontecimiento puntual, un accidente, un drapage fruto de circunstancias fortuitas. La palabra alemana "Hang" utilizada por el fillogo-filsofo tiene la connotacin de inclinacin, propensin, disposicin objetiva e irresistible hacia algo, incluso se la puede entender como una forma de pasin. Nietzsche es suficientemente lcido para notar que 1871 ya no era 1848, y mucho menos 1793. Y Nietzsche, gran lector de historia y poltica, lo comprendi casi al mismo nivel de un Marx o Bakunin. Como todos los intelectuales de su poca sufri una conmocin que se reflej en su propia obra filosfico-poltica. Subrayar el carcter eminentemente poltico-pedaggico de los textos de Nietzsche (y su ntima coherencia reaccionaria) no significa reducirlo a una lectura estrecha o forzada. En todo momento su radicalismo aristocrtico produce excedencia terica que van ms all de la agenda poltica del momento. Nietzsche, contra la hagiografa oficial, no slo tiene una constante preocupacin por la historia y la poltica coyuntural sino que interpreta la historia universal como un agn, un combate a muerte, "una lucha entre estamentos y clases" (Stnde-und Classenkampf). Su primer escrito juvenil, poco citado por el Nietzschisme, " Napoleon III als Praesident" (Napolen III como presidente, 1862), es ya una singular alabanza aristocrtica al "Gran Genio dominante" (Herrschergenie), que como naturaleza desptica subyuga a la masa y "el hombre ordinario" (gewhnliche Mensch) con la legalidad del orden jerrquico de las cosas. Mientras Marx realizaba una crtica feroz al petite Luis Napolen en el famoso El 18 Brumario, llamndolo "jefe del lumpenproletariado parisino", Nietzsche legitima su golpe de estado desde el punto de vista de la superioridad natural de un Amo y Seor: Napolen III, a quin llama "una esperanza para los pobres y campesinos de Francia", tiene "derecho" de apoderarse del estado para evitar que caiga en "las manos indignas" (unwrdigen Hnden) de la Canaille: republicanos y socialistas. Nietzsche alaba "la represin de la prensa republicana" (Unterdrckung der republikanischen Presse), muy bien informado en el texto aparecen muchos nombres de tericos del liberalismo, socialismo romntico y polticos neojacobinos como Louis Blanc, Ledin-Rollin, Cavignac, Lamartine, Thiers, Victor Hugo, Eugne Sue. Otro escrito juvenil, "Fatum und Geschichte" (Hecho e Historia, 1862) se encuentra empapado de biologismo, donde se compara al ser humano como una evolucin de la piedra, mediando las plantas (un tema que volver en su edad madura) y los animales. En esa poca lee a los autores ms esquemticos de la Naturphilosophie, la filosofa de la naturaleza, mdicos-filsofos ya olvidados como Carl Gustav Carus o Lorenz Oken. Aqu tambin encontramos una postura poltica reaccionaria, concreta y decidida: " Es una tontera pretender inculcar a la humanidad entera con estereotipos, por decirlo de alguna manera, de una forma especial de estado ( Form des Staates) o sociedad: todas las ideas sociales y comunistas ( socialen und communistischen Ideen ) caen en ese mismo error." Tampoco es casualidad la eleccin de su trabajo fillogico juvenil ms elaborado sobre Theognis de Megara, la Disserttatio de Theognide Megarensi (1864). Este puede ser considerado su primer trabajo cientfico y se basaba en la obra fragmentada del radical poeta aristocrtico dorio. Theognis se enfrentaba a la democratizacin en Corinto, y Nietzsche se identificaba con su pathos reaccionario, y en un anacronismo que ya veremos en sus obras futuras, lo identifica tout court con un Junker prusiano. Seguramente lleg a Theognis via Schopenhauer, quin lo cita afirmativamente en su Parerga und Paralipomena (1851). Nietzsche comienza su trabajo justo en el momento en que se debate en toda Europa el tema de la esclavitud debido a la Guerra de Secesin entre el Norte y el Sur en los EE.UU., por lo que muchas afirmaciones reivindican la actualidad del anlisis literario-poltico de Theognis. As por ejemplo cita un poema donde el poeta asevera que es una locura criminal modificar el orden de la naturaleza intentando "educar" como hombre libre a un ilota, a lo que Nietzsche agrega: "con la formacin nunca podr hacer de algo malo algo bueno". Theognis deploraba la contaminacin de la sangre noble con la plebeya, los matrimonios mixtos, y afirmaba "de los nobles aprenders cosas nobles, pero si te mezclas con los inferiores, perders incluso tu propia identidad". Nietzsche valorar su caracterizacin de los nobles como los buenos, agathos, y como los titulares de toda religin verdadera, toda justicia y de toda virtud; al partido popular, los futuros Untermenschen, los pobres e ilotas, como todo lo malo, kakos, esto es: aquellos en quienes se da toda corrupcin de costumbres, toda falta de religiosidad verdadera y toda criminalidad posible. Nietzsche traduce kakos como malus e incluso como niger. Y Nietzsche lo fundamenta y razona como ventrilocuo a partir de la situacin personal histrico-social de Theognis. Hasta tal punto que muchas cartas de juventud las firma con el nombre del poeta dorio. El joven estudiante de filloga vuelve a razonar uniendo la problemtica de la Grecia arcaica con los problemas actuales: "Theognis parece como un gran seor feudal cultivado y venido a menos lleno de odio mortal hacia el pueblo ascendente a Theognis le golpea un destino trgico que le moldea multidimensionalmente y dulcifica su carcter, llevndole a ofrecer la imagen de una naturaleza tpica de aquella Nobleza de Sangre antigua, llena de espritu, algo corrompida y ya poco tensa, situada entre un tiempo viejo y una poca nueva una mente caracterstica de esas figuras nobles que representan a la aristocracia en vsperas de una revolucin popular, a una aristocracia, a una aristocracia que se ve amenazada para siempre de sus privilegios y que se lanza con igual pasin tanto por la existencia de su casta como por su propia existencia". El Nietzsche maduro nunca olvido el profundo mensaje reaccionario del poeta que aparece en un lugar central de su libro Zur Genealogie der Moral (Sobre la genealoga de la moral, 1887) y en fragmentos pstumos. Existe otro trabajo de juventud, poco citado por el Nietzschisme, se trata de un breve estudio para una conferencia sobre las condiciones religiosas de los emigrantes alemanes en los Estados Unidos de Amrica, titulado Die kirchlichen Zustnde der Deutschen in Nordamerika (1865). Aqu Nietzsche rebate la tesis de su indiferencia por su poca o por los asuntos poltico-sociales, analiza con la mxima atencin y detalle las condiciones sociales de un pas en guerra civil por la cuestin de la esclavitud. El talante de la conferencia es un desprecio expreso por los demcratas alemanes emigrados a Amrica despus de la derrota de las revoluciones de 1848 que estaban en el primer plano de la propaganda y agitacin en la lucha por la abolicin de la esclavitud, en particular Friedrich Kapp, un activista amigo y corresponsal del filsofo Feuerbach, maestro de Marx. El aristocratismo precoz era un signo distintivo de Nietzsche, basta sealar la ancdota autobiogrfica falsa de creerse descendiente de una aristcrata familia polaca (Nitzky) y que en su sangre corra verdadera sangre azul o la ancdota de que su primera reaccin al ser nombrado profesor en Basilea fue buscar un criado personal. La judeofobia juvenil era el compaero ideal del anticomunismo, as como una actitud misgena con respecto a las mujeres. Su admiracin al "prusianismo" es, mutatis mutandi, una admiracin sin reservas por la forma estado militar, del ejrcito alemn como modelo de construccin de una nueva comunidad de seores y siervos, de la guerra como purificadora y del progreso. Siendo estudiante en Leipzig (1865-1867) se interesa profundamente en la entonces llamada "cuestin social" y en el creciente desarrollo del movimiento obrero alemn, como lo subraya un bigrafo inteligente como Ross. En un fragmento pstumo de su poca juvenil escribe: "Marchar en fila. Aversin por el Genio (Genius). El 'hombre social'= Socialismo". Las manifestaciones de Nietzsche sobre acontecimientos histricos y polticos durante los aos de juventud se multiplican y revelan a alguien interesado, muy bien informado y con una posicin poltica determinada. En una carta a su madre y hermana de 1866, analiza la guerra expansionista de Prusia contra Austria y sus anexiones, calificando de "esplndido" a Bismarck y declarndose un "prusiano fantico". En la estela de la guerra asisti en 1867 a asambleas nacionalistas, milita en una pequea asociacin de bismarckianos nacional-liberales que peda en su programa la anexin de Sajonia a Prusia! El lder de esta fraccin poltica era Heinrich von Treitschke, destinado a ser el historiador oficial del Segundo Reich. En el verano de 1866 se compromete con alma y vida en la campaa poltica, Nietzsche un militante de base!, para el parlamento Nord alemn a favor de un candidato llamado Stephani, quin perdi las elecciones. "Nacional" en tanto que Stephani abogaba por la construccin de un imperio alemn liderado por Prusia; "liberal", en el sentido que su programa tena algunas tibias medidas adoptadas del liberalismo de corte renano. La campaa fue amarga y al partido de Nietzsche, pro prusiano, se lo calificaba con lgica de traidor a las necesidades de Sajonia. El resultado de las elecciones fue un desastre y Treitschke dedujo que la unificacin alemana slo podr lograrse desde arriba, desde la fuerza y el autoritarismo de Bismarck. Las seales pueden multiplicarse. Era claro que el fillogo-filsofo Nietzsche era reacccionario en su filosofa poltica ex ante de conocer a Schopenhauer, Wagner o a Burckhardt. Salvo liquidando o reprimiendo etapas completas de su desarrollo intelectual, salvo eliminando lo que efectivamente escribi de puo y letra, salvo intentando trastocar sus textos en alegoras y metforas espirituales, salvo obviando su propia prctica es imposible no asumir el ncleo filosfico-poltico de Nietzsche. Es ms: es imposible mantener la coherencia del pensamiento de Nietzsche si no se lo comprende como una denuncia militante y Kulturkritik a la modernidad y la revolucin. Hagigrafos y editores-traductores intentan salvar-exorcisar al fillogo-filsofo reducindolo a diversas lecturas "parciales" (crtico del nihilismo, crtico de la cultura y la razn cientfica, crtico de la moral, metafsico del arte, filsofo trgico de la esttica, etc.) o interpretaciones cercanas al absurdo (Taminiaux, Nehamas, Vattimo o Sloterdijk). Todas tienen un denominador comn: son textualmente arbitrarias, por lo que slo teniendo bien presente la Kulturkritik reaccionaria al Jetzeit burgus y la denuncia militante reaccionaria a la revolucin es posible aprehender la unidad/coherencia del pensamiento filosfico-poltico de Nietzsche y eliminar contradicciones que slo existen en la telaraa ideolgica de sus intrpretes. Uno de los problemas al leer a Nietzsche, adems del ideolgico y la mala fe, es su propio estilo. Nietzsche deca que la mayora de los pensadores escriben mal porque no nos comunican tan slo sus pensamientos, sino tambin "el pensar de sus pensamientos". Un buen Stil, mxime cuando las metas son la verdad cruda y dura, debe mimetizar y minimizar las trazas de cmo se ha llegado a esa conclusin, minimizar el acto de rumiar, borrar las huellas del derrotero. Nietzsche era especialista en borrar "marcas" no slo por su antiacademicismo visceral (no hay aparato de notas ni bibliogrfico) sino por el propio efecto retrico del texto. Es extremadamente difcil recuperar su modo de investigacin, reconstruir su programa cientfico, su Forschungwiese como dira Marx. El laboratorio de Nietzsche es un lugar oscuro y donde los cajones estn bajo doble llave. Sus textos desde las Consideraciones Intempestivas en adelante, adoptan la forma del aforismo, la sentencia, el guio y la contrasea entre lneas, formas antisilogsticas, inmediacin simpattica y liquidacin de toda mediacin conceptual. Y la forma en el estilo tiene su porqu. La Darstellungwiese, el modo de exposicin, tiene un sentido poltico: se debe poner en discusin dos milenios de historia decadente de Occidente o sea: se debe reconstruir tambin una forma de escribir que ya no coincide con su contenido. Y el ejemplo antittico para Nietzsche es el literato y el hombre de prensa. Al Nietzsche castrado que hay que leer "como se escucha msica" segn la infeliz frase de Colli (o leerlo de segunda mano o directamente no leer) le oponemos el Nietzsche real de carne y hueso, el apasionado por la historia y la poltica de su tiempo, al que escriba que "la poltica es ahora el rgano del pensamiento en su totalidad". Su obra, El Nacimiento de la Tragedia, era el manifiesto poltico del "partido de la vida" de Richard Wagner, el compositor reaccionario, teutmano y antisemita. Por detrs y ms all de los griegos, el "anzuelo" del libro de Nietzsche es una crtica en toda la regla a la modernidad bourgeois y en ltima medida a la democracia y al socialismo. La decadencia de la poca trgica de los griegos (dcadence que se proyecta en milenios sobre la sociedad actual) era un complejo encarnado en un personaje siniestro y plebeyo: Scrates, el paradigma del "hombre terico" enfrentado al "hombre trgico", al "hommo Schopenhauer", al "espritu libre", al "buen europeo" al hombre dionisaco, a Zarathustra. El Socratismus es sinnimo, en el trabajo deconstructivo del fillogo-filsofo, a Communismus. Esta es la filosofa poltica latente del Nietzsche en la medana de su desarrollo intelectual pero vlido como una lectura total de su obra, como un hilo rojo de Ariadna. Y en esto nos ceimos al propio catecismo del Nietzschisme: Eugen Fink considera que El Nacimiento de la Tragedia y textos coetneos "contienen casi todos los elementos de la filosofa de Nietzsche". Otro nietzscheano, Michel Haar, tambin coincide con nuestra perspectiva: "lo esencial del intento nietzscheano se encuentra ya en ese primer libro que Nietzsche no dejar de re elaborar, de defender y, en definitiva, de realizar: El Nacimiento de la Tragedia".

 

 

El cielo por asalto: la insurreccin popular que estall en Pars el 18 de marzo de 1871 fue un "acontecimiento" nunca antes visto en la historia de Europa. El primer gran combate a muerte entre el proletariado y el novsimo sistema de dominacin burgus. Fue una conmocin social que atraves como un relmpago todo Occidente y el equivalente a la toma de La Bastilla. "La batalla de Pars no es sino un pequeo combate de vanguardia. Nos queda por vivir el episodio principal en Europa. Antes que transcurran muchas dcadas, el grito del proletariado parisino: 'Guerra a los castillos, Paz en las chozas, Muerte a la miseria y a la ociosidad' ser el grito de combate de los trabajadores europeos" deca el fundador de la socialdemocracia alemana, August Bebel en un pleno del parlamento alemn en mayo de 1871 frente al "canciller de hierro" Bismarck. Aunque Engels y Marx (y con ellos la I Internacional) no haban apoyado previamente la rebelin (en realidad se oponan), una vez iniciada la revolucin social dieron su reconocimiento. Marx habl entonces de "la magnfica revolucin de Pars" y en una carta famosa a Kugelmann afirmaba que "el prximo intento de la Revolucin Francesa ser, ya no en transferir de unas manos a otras, como hasta ahora se ha hecho, la maquinaria burocrtico-militar, sino el 'destrozarla', y sta es la condicin previa de toda verdadera revolucin popular en el continente. se es tambin el empeo de nuestros heroicos camaradas de partido en Pars. Qu flexibilidad, qu iniciativa histrica y qu capacidad de sacrificio tienen estos parisinos! La historia no conoca hasta ahora semejante herosmo que se compare al de estso parisinos, prestos a asaltar el cielo, contra los siervos del Sacro Imperio Romano-Germnico-Prusiano, con sus mascaradas antediluvianas, que huelen a cuartel, a iglesia, a junkers y, sobre todo, a filitesmo". Palabras profticas. La Commune se haba transformado en el tster, la prueba de fuego, el reactivo ideolgico para el liberalismo, el republicanismo, el neojacobinismo y los ideales de la democracia formal. Contra la opinin contempornea, la Commune no fue simplemente una "sublevacin ciega" de pequeos burgueses arruinados y el lumpenproletariado parisino, por el contrario y al igual que otras insurrecciones y sublevaciones paralelas, en Lyon (donde particip Bakunin), St. Etienne y Marsella fue un acto radicalmente revolucionario. Aspiraba y pretenda, en su programa mximo, una total transformacin de la organizacin social y poltica de Francia sobre la base de una federacin de municipios autnomos. Sus dudas y ambivalencias, sus medios inadecuados, sus formas polticas hbridas se deben a que en aquel momento histrico se daba una encrucijada entre dos pocas y dos "movimientos" obreros (dos composiciones sociales): la de las revoluciones burguesas "desde abajo" (ya caducas y reaccionarias: bloque histrico de clase media y trabajador artesanal) y el preludio de las revoluciones con partidos centrados en el proletariado asalariado. La "batalla popular por Pars" adems cont con la contribucin discursiva y prctica de una izquierda revolucionaria (Blanqui, Delescluze, Flourens) y una izquierda burguesa (neojacobinos, proudhonistas, radicales) que se haba desarrollado a lo largo de los ltimos veinte aos. La Internacional era minoritaria en la Commune: el grupo poltico ms fuerte eran los jacobinos pequeos burgueses y luego los blanquistas, y al final saintsimonnistes y seguidores de Proudhon. Solamente dos miembros del consejo comunal se reconocan marxistes. En esta composicin existan y chocaban tres tendencias que no supieron dotar a la Commune de un claro programa constitucional, unificar nacionalmente el resto de Francia con la insurreccin y terminaron obsesionando en medidas "robespierristas" (anticlericales) sobre las polticas sociales. El primer decreto de la Commune fue la abolicin del ejrcito. Las medidas sociopolticas se limitaron a prohibir el trabajo a destajo nocturno, fijar un precio fijo del pan, suspendi el pago de alquileres durante el perodo de excepcin, expropiacin de fbricas cerradas o en quiebra, planificacin de cooperativas. En el plano educativo se separ la iglesia del estado, se expropi al clero, se estableci un sistema de formacin universal y gratuito para ambos sexos as cmo mejoras salariales a los maestros. El pueblo en armas liquid el parlamentarismo en el acto: los que aprobaban las leyes las ejecutaban y la "falsa independencia" del poder judicial eliminada. Todos los representantes deban se elegidos (includos los jueces) y podan ser destituidos por sus electores; sus sueldos equiparados al salario mnimo vigente. Se eliminaba la escisin entre economa y poltica, humus dela forma de dominio burguesa. El acto ms simblico fue el derribo de la columna Vendme, smbolo de chauvinismo y nacionalimperialismo francs (las conquistas imperiales de Napolen). El ciclo revolucionario se despleg en etapas que luego se repetira en la revolucin rusa de 1917: guerra interimperialista-crisis nacional por la derrota-ruptura interclasista-guerra civil-toma del poder. La Commune desat en su momento (y despus) un abundante contra-propaganda reaccionaria con el propsito de vaciarla de sentido histrico, denigrar su trascendencia o minimizar su amplia representatividad. La idea grotesca que era un putsch de la chusma envidiosa, una orga resentida y manipulada por profesionales hasta la teora del complot: acusar a la revolucin parisina de ser una conjuracin criminal manipulada por una asociacin terrorista llamada "la Internacional Comunista". El generalsimo prusiano von Moltke, Genius militar de Bismarck admirado por Nietzsche (incluso visitaba a su familia), se asustaba de "el horrible regimen de la Commune donde clubs revolucionarios demaggicos han manipulado criminalmente a una ciega multitud. Una muchedumbre harto ocupada en asegurar su dominacin en el centro de Pars por medio de la destruccin, del incendio y de las ejecuciones". El mundillo gran bourgeois de la cultura se estremeci: "un espantoso episodio" (Renan, un autor admirado por Nietzsche); "la Commune es un retroceso a las tinieblas del feudalismo" (Flaubert); "no slo en Francia sino en toda Europa el suelo de la civilizacin occidental tiembla" (Tocqueville); "una explosin provocada por la gran 'cuestin social'. Aunque el orden ha sido restaurado en Francia no hay que olvidarse que la enfermedad sigue en el organismo" (Jacob Burckhardt, el historiador admirado y amigo personal de Nietzsche). En el otro bando un Bakunin exaltado entraba en un caf revolucionario y sin dudar exclamaba: "Las Tuileries estn ardiendo! Invito una copa a todos!". Un joven Jean Nicolas Arthur Rimbaud llegaba a pie a Pars, enrolado con fervor en los "Tiradores de la Revolucin", conmocionado por el herosmo de los desposedos, escribir sus poema sobre los communards, "a travers Paris insurg!" incluso ensayar un esbozo para darle una constitucin definitiva a la Commune inspirndose en Rousseau y Babeuf. La grave acusacin de que la Commune no era ms que el fruto facineroso de la Internacional era tenaz. Las cancilleras europeas intercambiaban expedientes sobre la organizacin y sus militantes. Pero la A.I.T. era una organizacin miserable y pobre, slo la inspiracin terica, slo intelectualmente podra considerarse su hija espiritual. Cinco das despus haber sido elegida, comienzan las operaciones miltares contra Pars, apoyados por tropas liberadas por el mismo Bismarck! para reprimir a los insurrectos. La Comunne fue finalmente vencida, su ejemplo no tuvo imitadores en Europa, como teman los conservadores y reaccionarios. Igualmente fueron setenta y dos das que conmovieron al mundo. Cinco monarquas europeas enviaron felicitaciones al verdugo y el Papa vi en el descarnado aplastamiento y matanza posterior el castigo divino por la propagacin maligna del "racionalismo" ateo francs. Sera intil y excesivo remarcar las represalias "propias de un Tamerln" (Marx) del gobierno francs de Versalles en Pars y por toda Francia. En la llamada Semain Sanglante (21/28 de mayo de 1871) la represin encabezada por Thiers fue feroz: 20.000 asesinados, excediendo en mucho cualquier antecedente moderno; la persecucin contra los communards sigui hasta 1877. Segn el informe oficial de la justicia militar hubo 17.000 vctimas y 13.400 condenas sumarias, de ellas 270 a pena de muerte. La Internacional fue puesta fuera de la ley y el gobierno de Thiers empez a organizar represalias a nivel europeo e internacional contra la A.I.T. y los communards que haban logrado huir. El ministro de exteriores, Jules Favre, emiti una circular famosa en junio de 1871 reclamando la extradicin de los comuneros y lderes, estableciendo por primera vez una accin poltica policaca comn en Europa. La acogida de esta nueva forma represiva fue favorable en Alemania, Austria, Hungra y Rusia, pases en los que se inciaron espectaculares procesos contra los "conspiradores" de la Internacional. Como curiosidad el gobierno espaol del liberal Prxedes Mateo Sagasta (siete veces presidente) declar fuera de la ley a la Internacional por un decreto del 16 de enero de 1872; el visionario Sagasta adems se dirigi a los otros gobiernos propuso una especie de Europol, para intercambiar informes policacos, expedientes de las organizaciones y seguimiento individual de los miembros y simpatizantes de la A.I.T. Los amos de Europa fueron ms lejos, no se contentaron con fusilar sumariamente, envar a los condenados deportados de por vida a la Guyanne Francesa. Lo que se quera era aplastarla totalmente, usando todos los recursos y procedimientos polticos, administrativos e ideolgicos por medio de una accin comn que permitiera quebrar la voluntad de los pases neutrales que servan de refugio humanitario, como Inglaterra, Blgica, pero especialmente Suiza. Los ministros de los tres imperios ms reaccionarios (Alemania, Austra-Hungra y Rusia) se reunieron en Salzburgo con un nico punto en la agenda: la Internacional como enemigo principal y acciones para anular sus actividades y "en inters del mantenimiento del orden y de las buenas costumbres en Europa Central, a cooperar por todos los medios en el aplastamiento de la Internacional". Uno de los pases ms solidarios y humanitarios con respecto a los refugiados de la Commune as como de la persecucin a la Internacional era justamente Suiza. Las autoridades helvticas, ante el horror de Nietzsche, respetaron de manera escrupulosa la neutralidad y concedieron amplio derecho de asilo a los perseguidos polticos. Un caso lleg a todos los peridicos y tuvo en vilo a la opinin pblica suiza, el de Eugne Razoua, redactor del Rveil de Pars, comandante de plaza de la Escuela Militar, muy popular entre las tropas del norte de Pars, quien lleg a cartearse con el mismo Marx. Durante la represin post-Commune fue detenido en Ginebra por orden del gobierno francs el 17 de julio de 1871 con el estatus jurdico de un criminal comn. Gracias a la movilizacin de los socialistas y miembros de la AIT de la seccin suiza, fue liberado despus de un mes de detencin. Los diarios de Basilea siguieron con atencin el da a da de este conflicto internacional con Francia. De esta manera la libertad de accin de la Internacional en Suiza jams se pudo cuestionar. Tambin los communards refugiados tuvieron la posibilidad no slo de tener asilo sino de formar su propia seccin y editar peridicos, folletos y libros. No es casualidad: el movimiento internacionalista suizo sobrevivi no slo a la reaccin europea de 1871, sino tambin a la crisis interior de la A:I.T. entre Bakunin y Marx. Pero: Y cmo repercuta en el apoltico fillogo-filsofo Nietzsche el primer asalto al cielo de los trabajadores europeos?

 

 

Dioniso ario frente a la Hidra Internacional: la repercusin de los sucesos de la Commune se introdujeron adems en los propios textos de los intelectuales que presenciaron el enorme evento social. Para Marx "el Pars laborioso, reflexivo, combatiente y sangrante, que casi olvida, en la incubacin de una sociedad nueva, a los canbales acampados a sus puertas, estaba radiante de entusiasmo por su iniciativa histrica era, esencialmente, un gobierno de la clase obrera, resultado de la lucha de las clases que producen contra las clases que poseen, y es la forma poltica al fin descubierta, bajo la cual se podr realizar la emancipacin econmica del trabajo". Su conclusin de la derrotada experiencia no dejaba lugar a dudas: "el gobierno poltico del productor no puede coexistir con la perpetuacin de su esclavitud social". La Commune era "la anttesis directa del Imperio francs". El impacto no qued en cartas y declaraciones, lleg a hasta su obra cumbre, Das Kapital (1867), que incorpor los avances prcticos de la Commune en su edicin en lengua francesa de 1872. Antes de la rebelin parisina Marx haba escrito que solamente el trabajo asociado libremente poda acabar con el fetichismo de la mercanca; ahora, que los communards haban hecho exactamente eso, se requera comprobar el resultado prctico en la historia. Lo que se ha aclarado es que "para que la produccin cooperativa misma no ha de convertirse en una falsedad y un trampa" debe, s o s, estar bajo el control de una forma poltica transitoria de los propios trabajadores. En la edicin francesa del tomo I de Das Kapital, que Marx consideraba una versin nueva con valor cientfico independiente de la original alemn de 1867, en su eplogo sealaba que ha modificado la seccin sobre el fetichismo de la mercanca, y bajo la influencia del laboratorio de la Commune se pregunta: "De dnde surge entonces el carcter enigmtico del producto del trabajo, tan pronto como se asume la forma de la mercanca? Evidentemente de esa forma misma". Previo a la Commune este tema no estaba nada claro, ni para Marx, ni para los proudhonnistes, ni para los saintsimonistas ni para los socialistas o anarquistas. La experiencia fallida del cooperativismo sin eliminar la forma-mercanca haba iluminado y reformado la misma alma de El Capital. Al liberar al trabajo de los lmites de la produccin de valor demostraba que se poda construir comunidades sin el despotismo del capital o la mediacin de las cosas. Y la clave era la "forma valor", por eso deca Marx como corolario de las enseanzas prcticas que "ellos, los communards, no tienen ideales que realizar ms que liberar los elementos de la nueva sociedad". El impacto de la Comunne tambin ilumin (negativamente) y modific el contenido y las perspectivas de un profesor de filologa en Basilea llamado Nietzsche. Los acontecimientos revolucionarios en Paris lo afectaron gravemente (como a Burckhardt), en especial las mentiras propagadas por la prensa reaccionaria europea que los communards eran brbaros modernos, que haban saqueado e incendiado el Louvre en una atque de locura iconoclasta. Nietzsche estaba absorto e indiferente a los sucesos histricos-polticos como sostiene la escuela de interpretacin tradicional, la hermenutica de la inocencia del Nietzschisme? En una recensin-defensa de su libro El Nacimiento de la Tragedia realizada por su amigo y colega en 1872, Erwin Rohde, seala que "de hecho, ya vemos madurar el fruto de una tica puramente lgica, que nos lleva al vandalismo de los brbaros socialistas (Vandalismus socialistischen barbaren); vemos cmo este confiado optimismo (zuversichtliche Optimismus) que yace en la esencia de la lgica absoluta, ha empujado al mundo hacia la febril caza de la 'Felicidad' (Glck), consumiendo para sus fines demonacos (dmonischen Zwecke) la mayor parte de la poderosa energa de estos tiempos". El socratismo, el hommo terico y la hybris del racionalismo lleva sin intermedios al vandalismo comunista de la Commune, de eso habla Nietzsche, nos dice Rohde y nadie lo escucha ni lo toma en serio. Hay testimonio directo de otro amigo del crculo ntimo de Nietzsche. Se trata del aristcrata prusiano barn Carl Ernst von Gersdorff, (miembro de la reaccionaria Fraktion Caf Milani). Era oficial en activo del ejrcito prusiano durante la guerra contra Francia (1870-71), en el Cuarto Korps, y estaba destacado justamente con von Moltke! Acampado en Saint Denis, a 9 km. del centro de la ciudad, participando del sitio de la capital, la correspondencia con su amigo le mantena al tanto de los sucesos de la odiosa Commune. Von Gesdorff era un testigo privilegiado en primera lnea: Saint-Denis se haba transformado en un centro de los refugiados contrarrevolucionarios: orleanistas, bonapartistas y de las clases altas que abandonaban desesperados la Repblica Social recin instaurada. De las cartas desde el borde mismo del volcn a Nietzsche podemos deducir el enorme inters del fillogo-filsofo y por la nueva forma que asuma las luchas de clases. Von Gersdorff le escribe a inicios de abril de 1871, a una semana de la proclamacin de la Commune: "Todava no se puede ver el final de esta confusin. Dnde est el hombre de accin (Man der Tath) que tiene el conocimiento y los medios para poner aqu un freno perdurable al movimiento de los 'Rojos' (Bewegung den Rothen) y se gane a todo el mundo civilizado ahora que el poder est tomado con tan loca imprudencia? Los parisinos huyen por millares del terror de la Commune, que toma cada da una forma ms cruel. La fuga, 'slvese-el-que-pueda', de la heroica poblacin de esta ciudad, acostumbrada al refinado confort, al lujo del mejor got, en el mejor de los casos no quiere otra cosa que escapar de esta degeneracin moral que gusta ser llamada el 'cerebro de la humanidad', y que ms bien merece el ttulo de 'chancro sifiltico' (siphilitischen Geschwrs)". La Commune no tiene nada de nueva aurora para la humanidad: es simplemente una manifestacin, una ulceracin superficial de una enfermedad profunda, epocal y terminal que hay que combatir.  Nietzsche responde impresionado a von Gersdorff el 21 de junio de 1871: " Si hay algo que puede subsistir para nosotros tras este brbaro perodo de guerra, es el espritu heroico y al mismo tiempo reflexivo (heldenmtige und zugleich besonnene Geist) de nuestro ejercito alemn (unsrem Heere frisch), espritu que para mi sorpresa, como descubrimiento casi bello e inesperado, he encontrado fresco y vigoroso, con el antiguo vigor germnico (alter germanischer Gesundheit). Sobre esta base se puede construir: Nuestra misin alemana (deutsche Misin) an no ha acabado! Estoy ms animado que nunca, porque no todo ha quedado destruido por la superficialidad y la 'elegancia' judo-francesa (franzsisch-jdischer Verflachung und 'Eleganz') y se ha retirado ese bullicio codicioso del "tiempo de hoy" (Jetztzeit). Todava hay valenta, y valenta alemana (deutsche Tapferkeit). Ms all del conflicto de las naciones, nos ha dejado aterrorizados, por lo terrible e imprevista, la sublevacin de la Hidra Internacional (internationale Hydrakopf) presagio de muchas otras luchas futuras (Zukunftskmpfe). Si alguna vez hablamos de esto, estaremos de acuerdo en que precisamente en ste fenmeno la vida moderna (modernes Leben) o mejor dicho: toda la vieja Europa cristiana y su estado, pero en primer lugar la Civilisation romana, que ahora domina por doquier revela el enorme defecto que aflige a nuestro mundo; estaremos de acuerdo en que todos nosotros, con todo nuestro pasado, somos responsables de horrores como stos, as que debemos guardarnos muy bien de imputar con orgullosa presuncin nicamente a estos desgraciados (los communards, Unglcklichen) el delito de luchar contra la Cultura. Yo s lo que quiere decir luchar contra la Cultura. Cuando me enter del incendio en Pars, estuve varios das completamente destrozado, envuelto en lgrimas y en dudas: me pareca que toda la existencia cientfica y filosfico-artstica era algo absurdo si un solo da poda bastar para destruir las obras de arte ms esplndidas, incluso perodos de arte completos. Me aferr con conviccin profunda al valor metafsico del arte (metaphysischen Wert der Kunst), que no puede existir nicamente para los hombres pobres (armen Menschen), sino que debe cumplir misiones ms elevadas. Pero, a pesar de sentir el dolor ms intenso, no habra sido capaz de lanzar una sola piedra contra estos criminales (los communards, Frevler), porque para m no eran ms que los portadores (Trger) de una culpa universal sobre la que hay mucho que reflexionar!". sta es la comprensin mxima (y privada) que Nietzsche, gran lector de textos polticos y de historia, poda demostrar del fenmeno ms importante en Europa desde la Revolucin Francesa. Se repiten ciertos tpicos: elogio al ejrcito prusiano como sujeto ideal colectivo para restaura la poca trgica, antidemocratismo, judeofobia, antisocialismo. Se identifica a los radicales y socialistas como los nuevos brbarso que destruirn Occidente, una imagen muy comn en los reaccionarios de la poca. Curioso es que para Nietzsche los hombres comunes son "Trger", soportes de la ideologa, a la que denomina "fantasma", Phantome, un trmino del que usar y abusar el marxista estructuralista Althusser. Sin olvidar la internationale Hydrakopf : Nietzsche utiliza el ttulo peyorativo de la prensa amarilla para designar a la I Internacional de Bakunin, Engels y Marx, que haba celebrado precisamente en Suiza la mayora de sus congresos (1866, Ginebra; 1867, Lausana; 1869 en Basilea, donde estaba viviendo Nietzsche!). No es casualidad el uso en un fillogo de la figura mtica de la Hydra: en la mitologa griega, la Hidra de Lerna era un despiadado monstruo acutico con forma de serpiente policfala (cuyo nmero de cabezas va desde cinco hasta diez mil) y aliento venenoso a la que Heracles (Hrcules) mat en uno de sus doce trabajos. Mltiples de cabezas y aliento venenoso, nada ms ni nada menos. La Commune provoc adems una crisis existencial profunda: Nietzsche qued golpeado emocionalmente (como lo recuerda tanto su hermana como los diarios de los Wagner) cuando se enter los rumores periodsticos que los fdrs de la Commune haban incendiado el Louvre con todas sus obras de arte dentro. Este acto iconoclasta de los brbaros, totalmente inventado por la prensa reaccionaria, lo conmovi hasta la mdula y no es ninguna hiprbole retrica. En un racconto introspectivo en su Nachlass Nietzsche reconoce que la primera vez que llor de impotencia y rabia fue durante los sucesos de la Commune (KSA, VIII, 583). Hay ms pruebas: en una carta del 27 de mayo de 1871 a su superior acadmico, su padrino Vischer-Bilfinger, le explica que ha cancelado sus lecturas en la universidad el da anterior por las noticias de los ataques iconoclastas proletarios de los communards, y concluye diciendo que "ha sido el peor da de mi vida". Tambin est el testimonio de los Wagner: llegado a Tribschen el 28 de mayo de 1871, encuentra a Wagner apesumbrado y en similares trminos le seal que toda su existencia de estudioso de la cultura clsica haba quedado arruinado por ese acto terrorista proletario, incluso Wagner vi lgrimas en sus ojos (Tagebcher, I, 392). Wagner le hizo quedar en claro al joven admirador sus simpatas con los communards, que enfatiz en una carta al propio Nietzsche el 2 de junio de 1871. Se abran as grietas profundas, poltico-tericas, entre el maestro y su admiradorSe puede contrastar ste comportamiento "humanista" y "sensible" de Nietzsche con respecto a las obras de arte del Louvre y su significativo silencio durante la sangrienta represin de los communards y la poblacin civil. No hay una palabra en su Nachlass o en su correspondencia sobre la masacre y los fusilamientos de masa. En esto se asemeja a la reaccin que tuvo en la misma poca un joven llamado Charles Maurras, futuro fundador del fascismo francs. La Asociacin Internacional de los Trabajadores o Primera Internacional contaba apenas con siete aos de vida cuando se proclam la Commune, y los gobiernos europeos, con la excepcin de Inglaterra y justamente Suiza, consideraron la sublevacin parisina como un complot de agitadores brbaros, de provocadores profesionales y extranjeros. Buscaron el "centro" de estos agentes, pensaron en encontrarlo en la I Internacional, convirtindola en el chivo expiatorio y de los ataques y persecuciones del estado y la prensa masiva. Numerosos artculos, discursos y folletos denunciaron la "formidable conspiracin", los "misterios conspirativos", la fuerza numrica, los jefes ocultos en Londres y los medios financieros inagotables de la A.I.T., a la que se hizo responsable ahora de la toma del poder por los trabajadores de Pars. No es raro que Nietzsche adopte, sin ms, las tesis propagandsiticas de los medios ms reaccionarios. En esta carta est adems su tesis bsica, que no se modificar en lo sucesivo: la Modernidad (Jetztzeit) ha generado un fenmeno brbaro, el comunismo (=socialismo, anarquismo), basado en los ms miserables e inferiores y fundamentado en un extravo de Occidente que se remonta al cristianismo, al alejandrismo, al imperio romano y, ms atrs, al socratismo. Como dir en fragmentos pstumos: "la democracia como racionalismo que vence y lucha contra el Instinto" y el socratismo "como sabidura presuntuosa (en todas sus manifestaciones, en el cristianismo ortodoxo, en el judasmo actual) es hostil e indiferente al arte". El socialismo, el comunismo y el anarquismo es el producto acabado de la larga marcha del socratismo durante dos milenios, por eso Nietzsche no duda de dnde est su enemigo y lanza la invectiva "Contra la despreciable frase juda de que 'el Cielo est en la Tierra'" (Gegen die nichtswrdige jdische Phrase vom Himmel auf Erden). Nietzsche observa en la forma que adquiri la lucha de clases en la Commune la configuracin madura de las luchas venideras, la Zukunftskmpfe, y en fragmentos pstumos escribir que la historia es "lucha de estamentos y clases" ("Stnde-und-classenkampf"). Nietzsche habla como portavoz y tribuno del "partido de la vida", clama desde un "nosotros", utiliza siempre el pronombre en plural, habla de tareas, destinos y "misiones", profetiza luchas futuras, diagnostica que la regeneracin de este mundo corrupto y a punto de ser destruido por las masas slo se puede lograr a partir de la firme base del ejrcito prusiano y el espritu alemn unidos en un estado fuerte. El pensamiento de Nietzsche, como el de todo gran pensador, no se desarrolla en un espacio asptico de cuestiones filosficas abstractas: es constantemente iluminado y estimulado por la situacin poltica en Alemania (y Europa). Su "interpretacin" de la historia universal se efecta, no sobre una concreta dialctica histrica (Marx) sino a travs de una rabiosa reduccin en clave naturalista. En su programa de investigacin cientfica reaccionario la aprehensin del conflicto social (que atraviesa todas las esferas posibles, de la moral, la religin, la ciencia, el lenguaje, la msica y la pera) es ms radical y ms in-mediatamente poltico que en el propio marxismo. Para Nietzsche en esta oposicin entre un instinto de ascenso y uno de ascenso, entre la raza de Seores y "los demasiados", los Siervos, no deja lugar a lugares "neutros": ni siquiera la ciencia o la deduccin lgica. El completo desenvolvimiento histrico universal est atravesado transversalmente por este combate, penetra a todo lo humano capilarmente y es un ciclo de luchas eterno (por natural), plurimilenario y nada (ni nadie) se sustrae de la presencia y actualidad de esta pulsin. En sus fragmentos pstumos comienzar a pensar el problema de la Commune, la tendencia (Hang) hacia el comunismo y el problema de la forma y fin del estado. La relacin de lo dionisaco y de lo apolneo se ha de "reconocer tambin en aquella forma de estado y, en general, en todas las manifestaciones exteriores de un pueblo". Y un laboratorio de luchas e ideologas ser, nada ms ni nada menos, que la propia ciudad donde vive y ensea.

 

 

Basilea y la lucha de clases: la ciudad en la que Nietzsche es nombrado profesor de filologa clsica cuenta en 1869 con 30.000 habitantes, pequea urbe con caractersticas medievales, muro y foso. Nietzsche describe a la elite aristocrtica de Basilea como los Basler Patrizier, un anacrnico patriciado-burgus mercantil e industrial, al estilo de las ciudades renacentistas italianas, donde todava se superponan los roles polticos con los intereses artistas y econmicos. Una oligarqua de hecho y derecho dominaba la pequea repblica. Muchos llamaban a la ciudad-cantn die stolze Basilea. Un ejemplo ser su padrino Vischer, al mismo tiempo miembro de la aristocracia, profesor universitario y senador del Consejo cantonal. La Universidad es pequea, con un currculum conservador: se trata de una institucin que es un aparato de reproduccin de la elite dominante, tradicionalista y con una administracin pre medieval. Los estudiantes inscriptos no llegan a cien y los profesores son designados por cooptacin desde los crculos nacional-liberales y conservadores de Prusia. Cualquier ciudad mediana de Alemania o Francia contaba con universidades ms multitudinarias. Dentro de Suiza, Basilea, conservadora y aristocrtica, se enfrentaba a Zrich, ciudad liberal y ms avanzada social y econmicamente, vanguardia del desarrollo industrial, tecnolgico y de la banca suiza. Los cambios que se producan en toda Europa (formacin de estados-naciones, nacionalizacin de las masas, democracia burguesa, estado de partidos, movimientos sociales) eran vistos con desagrado y desconfianza por el patriciado local. La mayora de los bigrafos, comentaristas y hagigrafos del Nietzschisme infravaloran esta etapa, la reducen a la influencia de Wagner (mal explicada), el 'Tribschen idyll' (1869-1872), minimizando el impacto de Basilea (y de Burckhardt) sobre sus ideas. Cuando Nietzsche llega a la pequea y conservadora ciudad haca ya un ao (invierno de 1868) que se haba desatado lo que los historiadores locales consideran el primer conflicto de clases "moderno". Se trata de una lucha que comenz por cuestiones anodinas y folclricas en el sector textil, y que deriv en una escalada provocada por los "patricios" en una feroz huelga indefinida, enfrentamientos, estado de sitio y violencia policial. Tan memorable fue esta lucha obrera que recibi la atencin de la A.I.T., la I Internacional, e incluso un informe del mismo Karl Marx! En el llamado Informe del Consejo General de la Asociacin Internacional de los Trabajadores al IV Congreso General celebrado en Basilea Marx escribe: "estall entre los tejedores de cintas y los tintoreros de seda de Basilea una memorable huelga. Basilea es un lugar en el que hasta nuestros das se han conservado muchos rasgos propios de una ciudad medieval, con sus tradiciones locales, sus estrechos prejuicios, sus patricos orgullosos de sus talegas y sus relaciones patriarcales entre patronos y obreros. Es una revuelta econmica que hace poca en la historia social de Suiza" Brevemente en noviembre de 1868 en la fbrica M.M. Dubarry los obreros reclamaron un asueto tradicional luego de la feria de otoo, los patrones se negaron y amenazaron con despedir "para-siempre" a quin se opusiera. La mayora abandon la fbrica y al da siguiente fue impedida de entrar por esquiroles y gendarmes. El sistema medieval-corporativo de maestros-aprendices entr en una crisis final. Bajo la consigna general de "Todos o ninguno!" los trabajadores sin distincin corporativa se negaron a entrar en solidaridad con los despedidos. Los tejedores y sus familias no solo haban perdido su trabajo, Marx continua el informe: "los huelguistas despedidos fueron lanzados de sus viviendas, en las que eran inquilinos de los dueos de la fbricaSe abri as una lucha que dur desde el 9 de noviembre de 1868 hasta la primavera de 1869 El movimiento obrero surgi de un frvolo y odioso acto de lock-out, convertido luego en una serie de huelgas, interrupidas de vez en cuando por convenios y transacciones constantemente burlados por los patronos, hasta culminar con el vano intento que del prepotente Gross-Rath, Gran Consejo de Basilea hizo de intimidar a los trabajadores recurriendo a medidas militares y a una especie de estado de sitio. Durante la insurreccin, los obreros fueron apoyados por la Asociacin Internacional de los Trabajadores, la A.I.T.. En opinin de los patronos, fue esta organizacin la que 'infiltr' el moderno espritu de rebelda en la tranquila y conservadora ciudad de Basilea. Y su mira se enderez ahora a expulsar de la ciudad al insolente intruso Estos 'republicanos', poseedores de grandes fbricas, trataron de imponer a sus sbditos, como condicin para llegar a la paz, el que dejaran la proterva organizacin. Su proceder fue torpe y brbaro." Un historiador suizo local, W. Haeberli, llam a esta huelga salvaje como der erste Klassenkampf in Basel (la primer lucha de clases en Basilea). La huelga termina centrndose en un petitorio, elaborado por la seccin basilense de la A.I.T., la Hidra Internacional de Nietzsche!, para que la Asamblea apruebe una legislacin fabril moderna, la fabrikGesetz y medidas sociales suplementarias. Los trabajadores de los fauborgs exigan escuela gratuita para sus hijos menores de 14 aos, jornadas de trabajo de diez horas (eran de 14 horas!), aumento de la tarifa por hora trabajada y una comisin arbitral en caso de conflicto entre Werkgeber y Werknehmer. Se abri un perodo de negociaciones entre el movimiento huelgustico y el patriciado burgus con sus representantes en el "prepotente Gross-Rath" como le llamaba Marx. Las tensas negociaciones entre lo representantes obreros y el Grossrath son seguidas con detalle por la prensa local a lo largo del mes de mayo y junio de 1869. El Nietzsche atento a los sucesos histricos de su tiempo poda abstraerse de este terremoto socio-poltico que conmovi a Basilea? Es dficil de sostener: el historiador conservador Jakob Burckhardt, su admirado nuevo maestro, con quin llevaba una vida acadmica pero adems social por ejemplo, era hermano de un patricio-burgus dueo de una fbrica textil y cuado de otro gran industrial. Su padrino en la universidad y en la alta sociedad, el senador-profesor aristocratizante Wilhelm Vischer-Bilfinger que ya nombramos, estaba en el llamado Klein-Rath, el pequeo consejo, el cerebro poltico de Basilea, como presidente de la instruccin pblica y presidente de la Curadura. Vischer era un cuadro politico de primer nivel del patriciado de Basilea. Es el Klein-Rath quin negocia con la seccin de la I Internacional el tema de la fabrikGesetz y el fin de la huelga salvaje. Es el Klein-Rath quin aprob la "extraa" contratacin directa de Nietzsche como profesor ordinario sin experiencia alguna. Es el Klein-Rath el que prepara la documentacin y antecedentes para que se aprueben la negociacin con los trabajadores en el "prepotente Gross-Rath" del que habla Marx. En su Antrittsrede , la leccin inaugural Homer und die klassische Philologie , el 28 de mayo de 1869 frente un auditorio de aristcratas, patricios, burgueses y altos funcionarios, el fantasma del comunismo y la rebelin de los brbaros se introduce en su teora: " Frente a estos enemigos, nosotros los fillogos debemos contar con la ayuda de los artistas y de las naturalezas artsticas, nicas que pueden comprender que la espada del brbaro ( Schwert des Barbarentums) se cierne siempre sobre aquellas cabezas que tienen todava ante sus ojos la inefable sencillez y la noble dignidad del helenismo, y que ningn progreso, por brillante que sea, de la tcnica y de la industria; ningn reglamento de escuela, por muy acompasado que est a los tiempos; ninguna educacin poltica de la masa (p olitische Durchbildung der Masse ), por extendida que est, nos puede proteger contra los ridculos y brbaros extravos del gusto ni de la destruccin del clasicismo por la terrible cabeza de la Gorgona." La destruccin del clasicismo por la figura horrenda de la Gorgona es una buena imagen reaccionaria para describir a los brbaros socialistas y los actos iconoclastas proletarios de la Commune. Nietzsche no se contenta con inaugurar "acadmicamente" su profesorado: frente a sus empleadores y los poderes establecidos diagnostica que slo se puede evitar la rebelin de las clases serviles y brbaras con el ejemplo griego renovado. Ni con la "forma republicana" de explotacin del trabajo ni con el viejo idilio patricio medieval de las corporaciones es posible reprimir la tendencia revolucionaria. Le avisa a Suiza que tal cmo sucedi con la tragedia griega o con el Ancien Regime, Suiza con su tolerancia y democratismo liberal se est suicidando. Aparte de estar Nietzsche en el centro mismo de una revuelta social sin parangn en la historia suiza, adems de que sus contactos ms estrechos estuvieran implicados en el conflicto, se le suma el hecho que la situacin revolucionaria no era slo al nivel local o regional. A inicios de 1869 se desata una ola de revueltas y huelgas por la Europa moderna: es un cambio cualitativo y cuantitativo en la morfologa de las lucha de clases. El nmero de huelguistas se elev de una media de 23.000 entre 1864 y 1868 a 88.000 en 1871. Por primera vez surgan huelgas coordinadas entre los trabajadores cualificados de las grandes empresas, principalmente, como en Basilea, textiles, fundiciones, metales, ferrocarriles e industrias de extraccin. La ms grave, la huelga de mineros de El Loira, Francia, con la reivindicacin de una jornada de ocho horas y una tarifa regional de salarios que empieza en una compaia en Firminy. La patronal acepta las ocho horas y rechaza la tarifa y estalla una huelga que se extiende por toda la cuenca minera del Loira en 48 horas. La coordinacin (con un fondo solidario llamado Caisse Fraternelle) y extensin de la protesta no slos se ve acompaada por otros mineros sino por carpinteros, tejedores textiles, hiladores y de ser local pasa a ser un problema regional y luego nacional. El gobierno hace intervenir al ejrcito y se produce una matanza de huelguistas en Montrambert, la famosa "masacre de la Ricamarie", de la cual se inspir mile Zola al escribir Germinal, la lucha acaba finalmente con derrota de los obreros. Francia se conmociona: la huelga del Loira se transforma en un hito ya que por primera vez se observa la influencia de una organizacin de clase autnoma (La Fraternal), un discurso que supera el sindicalismo y de militantes combativos bien formados. Por supuesto: tambin se acuso a la A.I.T. de haber organizado esta movimiento desde Londres. La huelga tambin demostraba, al poder de turno, que el mero "derecho de huelga" constitucional no resolva la cuestin social y que en torno a la dignidad del trabajo podan gestarse peligrosos movimientos subversivos. La Arbeitsfrage irrumpa sin aviso en la agenda del patriciado comercial e industrial. En Basilea la lucha de clases en Francia fue reflejada por el principal diario conservador, el Basler Nachrichten, quin sigui todos los acontecimientos durante los noventas das que dur a travs de articulos, anlisis y editoriales. Sabemos que Nietzsche lea regularmente ste diario disponible en la Lesegesellschaft, a la que asista al igual que el profesorado y los notables de la ciudad. As justo en el momento en que Nietzsche est concluyendo su manuscrito definitivo para su primer libro, El Nacimiento de la Tragedia, la agitacin obrera parece un impulso imparable y se presenta a los ojos del fillogo-filsofo como una serie ininterrumpida de "amenazadoras tempestades" (drohenden Strmen), inditas en la historia europea hasta ese momento, y que en sus formas prefigura las luchas venideras (Zukunftskmpfe). Si al nivel de las altas esferas, Nietzsche se encuentra en el rion mismo del poder poltico del patriciado de Basilea, compartiendo relaciones, recursos, problemas y temores, en el nivel inferior, terrestre y cotidiano, hay ms coincidencias vitales. Nietzsche ser testigo involuntario de otro acontecimiento obrero y socialista histrico: el cuarto congreso de la Asociacin Internacional de los Trabajadores, la I Internacional, en la misma Basilea en septiembre de 1869.

 

 

La Hidra Internacional desembarca en Basilea: No era la primera vez que en Europa se perseguan a las organizaciones de la Internacional: muchos militantes de la A.I.T. haban sido sometidos a numerosos procesos penales y encarcelamientos preventivos, especialmente en Alemania, Francia, Rusia y el imperio austro-hngaro. Esta fue, a su vez, la razn por la cual la mayor parte de los congresos de la Internacional (tres de los cuatro celebrados hasta la Commune) se reunieran en Suiza, pas que representaba entonces las debidas garantas en cuanto a la seguridad de los delegados as como la libertad de asociacin y reunin. En el Congreso de Basilea Suiza estuvo representado por veintinco delegados y se contaron un total de ochenta y cuatro participantes: los franceses eran el grupo ms numeroso con veinticinco (entre ellos Louis Eugne Varlin, obrero encuadernador y futuro lder de la Commune que dieciocho meses despus morira fusilado por la reaccin) el futuro luego los suizos con veinticuatro, siendo, las delegaciones restantes de cinco delegados alemanes (con Wilhelm Liebknecht, futuro fundador de la socialdemocracia), cinco belgas, dos austracos, dos espaoles (Farga i Pellicer y Sention), dos italianos y un norteamericano (EE.UU. se vea representado en la A. I. T. por primera vez) y seis ingleses, incluidos los miembros del Consejo General . Marx por motivos no muy claros estuvo ausente. Entre los delegados estaba el mismsimo Bakunin como representante italiano. La tendencia del congreso fue la existencia de una mayora sindicalista colectivista contra dos minorias proudhoniana y marxista; los debates se centraron sobre la cuestin agraria, la propiedad de la tierra y sobre el derecho de herencia. Los proudhonianos insiten en que en el conclusin final figure que el objetivo prioritario es la conquista por el proletariado del poder poltico. Una de las resoluciones dice que "la sociedad tiene el deber de suprimir la propiedad privada d ela tierra que devendr as propiedad pblica". El periodista del diario local, Basler Nachrichten, que cubre el congreso le atribuir a Bakunin el rol de jefe oculto de todos los comunistas mundiales y de haber derrotado a los reformistas inspirados por Proudhon y Saint Simon. La Internacional estaba en plena expansin antes de la Commune, a pesar de las persecuciones y represiones policacas que les hicieron sufrir a sus integrantes la mayora de los pases europeos. La seccin basilense de la A.I.T. (fundada en 1866) estaba en el origen de la peticin de una Fabrikgesetz; los efectivos militantes haban pasado de apenas una docena a ms de 2500 afiliados. La batalla contra el patriciado de Basilea coloca a la seccin en la vanguardia del movimiento obrero europeo, por lo que es natural que se elija a Basilea como sede honorfica del IV Congreso en septiembre de 1869. El congreso se anuncia en la prensa suiza como un acontecimiento social; se inaugura el encuentro, el 5 de septiembre, con una gran manifestacin que recorre las principales calles de la ciudad con banderas y pancartas; la llegada de los ochenta delegados internacionales es recibida por una multitud de tres mil obreros llegados de las faubourgs. Se hace un acto central en la plaza principal, la Aeschenplatz en el corazn de la Kleinbasel, el casco histrico, mitn fervoroso con discursos y msica festiva. El congreso, cuyo motto era el mtico "Proletarios del mundo entero, unos!", delibera durante toda una semana, con sesiones pblicas a puertas abiertas, en el Caf National, a decena de metros de la entrada principal de la Universidad de Basilea, por el portal en el cual ingresan los profesores, incluido el joven fillogo Nietzsche. Y es ms: un colega universitario, el Doktor Jannasch, es delegado por Margburg al congreso de la Internacional! El mismo Jannasch, interviene pblicamente en un debate en el diario local, Basler Nachrichten (a lo largo de septiembre) tratando de desmontar las mentiras e invenciones sobre el congreso y las imprecisiones de la cobertura de prensa. En octubre interviene en el debate en el peridico otro colega d ela universidad y buen amigo de Nietzsche, el economista von Schnberg, para analizar la "cuestin obrera" y la idea de crear cmaras del capital y trabajo (Gewerbeverein) y la participacin en lso beneficios empresariales de los trabajadores. Nietzsche permanece indiferente al suceso cuando escribir en El Nacimiento de la Tragedia sobre la amenaza de "los movimientos socialistas del presente" (sozialistischen Bewegungen der Gegenwart)? Sus pequeas orejas no escuchan las quejas y miedos del patriciado con el que convive ni el rugido y las consignas de las masas en las calles en la Cit-Jardin? Las revueltas obreras no pueden ser entendidas como una analoga con el dionisismo sensual? La muerte por suicidio de la tragedia no se asimila sin ms al suicidio liberal que se despliega ante sus ojos en la misma Basilea? Nos resulta imposible que un gran pensador como Nietzsche pueda haber sido indiferente a esta explosin de la cuestin social en el centro mismo de su existencia y de su crculo social ms ntimo. Las pruebas son directas, no tanto en los testimonios de su correspondencia (misteriosamente las cartas de Nietzsche a Wagner de esa poca han sido destruidas, adems durante el Congreso de Basilea Nietzsche no escribe ninguna carta), sino en sus propios textos, esotricos y exotricos.

 

(Esta investigacin forma parte de un libro prximo a aparecer, "Nietzsche contra la Democracia")



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter