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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-11-2004

El triunfo de EE UU

Andrs Sorel
La Razn


Se equivocan quienes anteponen sus deseos a la realidad. Quienes desconocen los mecanismos del poder para imponerse a la razn. Quienes creen que los intelectuales tienen ms valor meditico que los autnticos medios de informacin y opinin que consumen los ciudadanos. Un programa de las televisiones pblicas posee ms influencia que los escritos y opiniones de mil Chomskys. Era lgico el triunfo de Bush. El triunfo de la mentira o la simulacin frente a la verdad. No es la Amrica profunda quien ha vencido: simplemente, se ha demostrado el poder del americano medio. El que no necesita tener conocimientos de geografa. Al que no le preocupan las humanidades. El que carece de pasado histrico. El que se siente satisfecho de su comida basura o de sus espectculos basura. El que ha entregado su raciocinio al consumo y prctica de una religin heredada del viejo fanatismo bblico. El que da a las armas un poder disuasorio que no tienen las palabras. El que antepone la fuerza a la razn. Cierto es que no representa sino a una parte de los Estados Unidos. Que tiene enfrente a la otra mitad. Pero afortunadamente no habr ms guerras de secesiones. La lgica de las urnas es la lgica de la organizacin del poder. Y quienes la atacan nada deben objetar a ella. El grave problema de Bush y la oligarqua econmico-militar que en realidad gobierna en Estados Unidos, con conservadores o con demcratas, es que no se contentan con aplicar su ley, su concepto de la poltica y del orden a su casa: es que lo exportan, o mejor dicho lo imponen al mundo. Aqu es donde se demuestra nuestra impotencia. Aqu es donde se da el absurdo de la vida. Su fuerza es nuestra debilidad. Su mesianismo es nuestra amenaza, por eso, nada ms y nada menos, nos sentimos frustrados por el resultado de las elecciones americanas. Por eso nos consume la desesperanza. Porque Estados Unidos traslada no ya a otras tierras, sino al mundo entero, sus conceptos agresivos, militaristas, explotadores, de destruccin de la naturaleza, que no es su casa sino la nica casa que tiene el ser humano. Todo ello en beneficio de sus intereses y expansin econmica. Por eso en estas elecciones podemos decir que han triunfado ellos, los ms autnticos colonizadores de las tierras que un da pertenecieron a los indios o a los mexicanos, los que rinden como si fuera un altar sagrado culto a su bandera. Pero hemos perdido nosotros, los que anteponemos la razn, la tolerancia, la cultura, el dilogo, al desorden impuesto en el mundo por el Imperio. Nada podemos, debemos objetar al triunfo, el veredicto de la Amrica de Bush. Son los propios americanos quienes deben salir de la postracin, del miedo, de la crisis econmica y los problemas que sufren en temas como derechos civiles, poltica sanitaria, pobreza educativa, miseria cultural si quieren volver a ser aquello que escribiera Thomas Jefferson la mejor esperanza del mundo. Porque hoy, son slo su pesadilla.




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