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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-11-2004

Si el presidente considera que la victoria le ha dado un cheque en blanco, estamos perdidos
Bush, vrtigos y escalofros

Ignacio Ramonet
El Perodico


Mala noticia. La reeleccin de George W. Bush a la presidencia de Estados Unidos es una psima noticia para la democracia. Resulta, en efecto, chocante y en cierta medida hasta escandaloso que los electores estadounidenses hayan elegido a un dirigente que ha mentido al Congreso y a su pueblo, que los ha engaado para obtener la autorizacin de invadir Irak, que ha aceptado un uso desproporcionado de la fuerza, causando la masacre de ms de 100.000 iraqus, que ha sido incapaz de detener a Osama Bin Laden, que ha empantanado a las Fuerzas Armadas de su pas en el lodazal iraqu, que ha permitido las torturas en la crcel de Ab Graib y en otras prisiones, que ha autorizado la increble excepcin jurdica de Guantnamo y pisoteado las convenciones de Ginebra sobre los presos de guerra, que ha favorecido de manera descarada a las grandes empresas que le ayudaron a ser elegido, que ha empobrecido a las clases medias, que no ha creado empleos y que ha acumulado uno de los dficits pblicos ms gigantescos de la historia.

OBVIAMENTE no se trata de dudar del carcter libre, legal y legtimo de esta eleccin acaecida en la democracia ms antigua del planeta. Usando de su derecho incontestable, los electores han actuado como mejor les ha parecido.
Pero da vrtigo y escalofros constatar que precisamente este dirigente, conocido adems por su credulidad religiosa, su mediocridad intelectual y su incultura, haya resultado ser el ms votado de la historia electoral norteamericana. Es un poco como si el electorado, en estos tiempos de amenazas terroristas, hubiese dicho: preferimos a un dirigente tramposo para hacer una guerra sucia contra un enemigo vicioso (Osama Bin Laden).
No sera nada extrao que el sistema democrtico, hoy da tan vapuleado ya en muchos mbitos por su incapacidad para limitar la acelerada expansin del poder econmico, sea de nuevo objeto de ataques por parte de muchos sectores que lo criticarn ahora con ms saa.
Nadie debe olvidar --sin que este recuerdo sirva de comparacin-- que en 1933 el propio Adolf Hitler accedi al poder de modo democrtico. Y que eso cre tal desconcierto y tal disgusto en varias capas sociales cultas, educadas y progresistas de Europa que muchos de sus miembros renegaron para siempre de la democracia y no dudaron en enrolarse, por ejemplo, en el movimiento comunista (entonces totalitario y estaliniano) que denunciaba con claridad la "democracia burguesa".
Quiz an no hayamos alcanzado ese lmite en el que toda una generacin abjura de las virtudes de la democracia. Pero hay en la victoria electoral de George Bush y de su vicepresidentsimo Richard Cheney un carcter de fracaso moral de un sistema que nos debe alertar.
Todo depender de la interpretacin que el reelegido presidente le d a su triunfo. Si, ocultndose a s mismo lo que le debe a la impresionante maquinaria de propaganda meditica, considera su victoria como un plebiscito a su poltica, estamos perdidos. Eso le llevara a contemplar su xito como una suerte de patente de corso, o de cheque en blanco, para seguir, con los mismos mtodos (el secretismo, la ocultacin y la mentira), unos idnticos objetivos: la hegemona imperial y el unilateralismo.
En cambio, si se detiene a reflexionar un instante (con la ayuda de su eminencia gris Richard Cheney) quiz constate que, en poltica internacional y ms precisamente en el Oriente Prximo, Estados Unidos se encuentra en un atolladero. La guerra de Irak est perdida, o por lo menos no se puede ganar sino enviando unos 300.000 nuevos efectivos (el doble de los que ya se encuentran en el campo de batalla), para lo cual habra que restablecer el servicio militar obligatorio, cosa que, durante la campaa electoral, George Bush ha prometido no hacer.
Tampoco puede atacar Irn como era su intencin (ni permitir que Israel lo haga). Primero, porque no dispone de fuerzas para hacer simultneamente una segunda guerra de mayor envergadura. Y tambin porque en ese caso se sublevaran los shis de Irak, que son la mayora de la poblacin, y entonces ya ni medio milln de soldados seran suficientes para pacificar este pas.

CONSECUENCIA: para tener la garanta de no ser atacado, Irn avanza ahora con toda probabilidad hacia la fabricacin del arma nuclear, que era precisamente lo que Washington trataba de evitar desde hace aos...
De ah que se est especulando en este momento sobre la posibilidad de que el segundo George Bush sea diferente del primero. Tendremos una buena indicacin de esto en cuanto empecemos a saber qu personalidades ocuparn los cargos de secretario de Estado y de ministro de Defensa. Pues se da por descontado que Collin Powell y Donald Rumsfeld abandonarn sus funciones.
Aunque no le guste al presidente George Bush, la solucin en esta regin pasa primero por una implicacin seria de Washington en el conflicto Israel-Palestina que conduzca a una paz aceptada por las dos partes. El relevo actual del lder palestino Yasir Arafat --que ayer, en su primera conferencia de prensa poselectoral el presidente Bush ya dio por muerto-- ofrece una inmejorable ocasin de corregir la lnea seguida hasta ahora. Es obvio para todas las cancilleras que la Hoja de ruta fijada por Washington no ha funcionado y que el abandono de la situacin a la nica iniciativa israel (la de Ariel Sharon) ha empeorado las cosas. Slo con el relanzamiento de la dinmica negociadora se podr avanzar con seriedad hacia una conferencia internacional para la paz en Irak con la participacin de la ONU, de los pases que criticaron la intervencin de marzo del 2003, de los estados rabes y de todas las fuerzas polticas iraqus (incluidos los grupos insurgentes).
Hay que aceptar lo que todo el mundo sabe, que las autoridades iraqus actuales no son ms que marionetas nombradas por el ocupante militar. De esa manera ser concebible que pases como Egipto, Argelia, Marruecos y hasta Pakistn enven fuerzas suficientes para favorecer el acceso real de Irak a la soberana, a la democracia y a la prosperidad. Haciendo esto, el segundo George Bush nos dar una gran sorpresa y terminar siendo un gran presidente.


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