Portada :: Espaa :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-09-2008

Reflexiones sobre la intervencin del Juez Garzn en el proceso de Recuperacin de la memoria histrica

Luis Martn Cabrera
Rebelin


Durante los dos ltimos veranos he colaborado con la Asociacin para la Recuperacin de la Memoria Histrica (ARMH) y con otras asociaciones en la creacin de un Archivo Audiovisual de la Guerra Civil y la dictadura que formar parte de los fondos de la Universidad de California en San Diego. Las siguientes reflexiones son producto del trabajo colectivo que henos llevado a cabo entrevistando testigos de la represin franquista y militantes polticos, as como el resultado de mis propias investigaciones sobre la relacin entre memoria y justicia en Espaa y el Cono Sur. Cabe aclarar, sin embargo, que no pretendo hablar ni por estos testigos ni por las asociaciones, mis reflexiones son a ttulo personal. No pretendo tampoco intervenir a favor del Juez Garzn muchas de cuyas actuaciones me parecen cuando menos cuestionables. Estas lneas son para apoyar a los familiares de las vctimas y a los militantes, frente al ruido y los malos entendidos diseminados por los medios de comunicacin; son pues un intento de desmontar algunos de los argumentos esgrimidos contra el proceso de recuperacin de la memoria histrica en general y contra la reciente decisin del juez Garzn en particular.

Uno de las razones ms frecuentemente invocadas por los sectores ms conservadores de la sociedad espaola, y por algunos no tan conservadores, es que los dos bandos cometieron atrocidades y, por lo tanto, es mejor no remover el pasado. Habra que sospechar de este argumento, aunque slo fuera porque es exactamente el mismo que utilizan los represores en Argentina, en Chile y en otras sociedades post-dictatoriales; dividir responsabilidades al cincuenta por ciento slo puede ser un modo de lavar la conciencia personal. En el caso de Espaa, vale la pena recordar adems que la agresin parti del llamado bando nacional, los generales golpistas se sublevaron contra un gobierno legtimamente constituido y elegido democrticamente. En segundo lugar, el gobierno republicano siempre conden los actos de violencia contra la poblacin civil y en la medida de sus posibilidades trat de contener la violencia extrajudicial, mientras que los militares sublevados no slo no condenaron la violencia contra sus enemigos, sino que la planificaron y la justificaron como parte de una cruzada religiosa que tena como fin purificar Espaa. Finalmente, las vctimas del llamado bando nacional recibieron reconocimiento pblico, compensaciones econmicas y el beneplcito de las autoridades franquistas para humillar a los vencidos. Por qu no hay vctimas del bando nacional en los juzgados? Tal vez porque ya enterraron a sus muertos o porque recibieron un estanco, una ctedra universitaria o tierras del botn de guerra que se repartieron los vencedores. Para poder comparar hay que conocer la historia y las asimetras de poder.

Por otro lado, en las discusiones sobre la decisin del Juez Garzn existe una confusin sistemtica entre Guerra Civil y represin planificada o Genocidio durante y despus de la guerra. Un buen porcentaje de los cadveres sobre los que el Juez Garzn est solicitando informacin no son muertos en combate, no son soldados del bando republicano, aunque stos por supuesto tambin merecen ser enterrados dignamente. Muchos de estos cadveres que aparecen en fosas de Burgos, del Bierzo o de Mlaga fueron asesinados vilmente en la retaguardia en la mayora de los casos simplemente por su filiacin poltica, porque tenan un proyecto poltico diferente para Espaa, porque crean en los derechos de los trabajadores o, simplemente, por ejercer la libertad de pensamiento. Por lo tanto, hay que distinguir entre los muertos en combate y los muertos de una represin calculadamente planificada para eliminar la disidencia que adems se extendi con mayor o menor intensidad hasta el final de la dictadura. El trabajo de las asociaciones y de los voluntarios ha puesto de manifiesto esta distincin mejor que ningn manual de historia y, por lo tanto, es competente que Garzn investigue si esta represin planificada constituye -- yo creo que s-- un delito de lesa humanidad que como tal no puede prescribir ni ser amnistiado. Este argumento es adems, el que utiliz mutatis mutandi el mismo Garzn   para pedir la extradicin de Pinochet. En Chile hay actualmente 3.000 desaparecidos, slo entre Galicia y Catalua hay ms de 4.000, a quin beneficia que sigamos sin contar los muertos que hay en las cunetas?

Mariano Rajoy, y con l grueso del partido popular, insiste en que todo esto slo puede servir para reabrir viejas heridas que ya estaban cicatrizadas. Si algo nos ha enseado el trabajo de campo, el contacto directo con las vctimas de la Guerra Civil y la dictadura es justamente que las heridas nunca se cerraron, cmo se pueden cerrar las heridas cuando se le niega a miles de personas el derecho al duelo, el derecho a conocer cmo murieron sus seres queridos y ha enterrarlos cmo y dnde ellos quieran? Cmo se pueden cerrar las heridas cuando no se reconoce que la tortura es una agresin contra la dignidad del ser humano, cuando no hay ni siquiera una placa en la Puerta del Sol que reconozca que all la polica de Franco tortur a miles de militantes polticos?

Demasiadas veces, de manera malintencionada se equipara la necesidad de abrir estas heridas a la luz pblica con un deseo de revancha por parte de las vctimas. Ninguna de las personas con las que hemos hablado estos meses ha expresado nunca deseo de venganza. Por el contrario, la mayora bien por miedo bien por pura generosidad se niega a nombrar a los responsables de sus sufrimientos. Las vctimas no piden venganza piden justicia y, para ello es necesario dar muchos pasos que no se han dado: entre otras cosas, hay que reconocer que lo que sucedi durante la Guerra Civil dictadura fue trgico (algo que La ley de memoria histrica slo hace tmidamente y de manera puramente simblica) , hay que reconocer que las ejecuciones sumarias fueron ilegales y que constituyeron crmenes contra la humanidad, hay que pedir responsabilidades legales y reparaciones econmicas (Garzn puede ayudar en este extremo) y hay que preguntarse cules son los efectos que tiene este traumtico pasado sobre nuestro presente.

Muchas personas de distintas posiciones ideolgicas tal vez estn de acuerdo con lo expresado hasta aqu, pero sin embargo les parecer que hay otros asuntos ms importantes de los que ocuparse como por ejemplo la crisis econmica. Semejantes argumentos prueban que antes de cerrar las heridas hay que abrir un proceso de reflexin colectivo en la sociedad espaola que no este sometido a una ley de punto final, a un cierre en falso. La cuestin de la memoria histrica no est desvinculada de la actual crisis econmica y no slo, porque algunas de las empresas del IBEX 35 hayan hecho su capital explotando presos polticos, sino tambin porque los pactos de la Moncloa, que establecieron el actual modelo econmico que ningn partido quiere o puede cambiar, supusieron la coronacin de un proceso de liberalizacin econmica iniciado durante el aperturismo econmico de los aos sesenta. La recuperacin de la memoria de la Guerra Civil y la dictadura no puede servir simplemente para construir un museo del horror, la emergencia de las memorias (la memoria comunista, anarquista, repblicana, todas las memorias polticas reprimidas hasta ahora) debe servir para generar preguntas sobre la sociedad en la que vivimos, slo as se podr hacer justicia y se podrn cerrar las heridas.

En este sentido, hay que apoyar la iniciativa del Juez Garzn no como solucin final, sino como un paso ms en busca de la justicia. En Argentina, donde saben muy bien que una sentencia legal no es justicia (pero ayuda), el establecimiento de la existencia de 30.000 desaparecidos ha servido para que nadie pueda negar la brutalidad de la dictadura Argentina, a lo sumo la pueden justificar. En mi opinin, para las personas que hemos entrevistado estos meses sera sumamente importante que se hiciera un recuento de los desaparecidos que hay en Espaa y que se abrieran procesos legales. Ms all de las sentencias y de las decisiones del juez Garzn estos procesos legales pueden ser un disparadero para hacernos ciertas preguntas incmodas que no nos atrevemos a hacer en voz alta. Todo ello ayudara a que muchas personas pierdan el miedo, porque lamentablemente hay todava muchas personas, sobre todo en los pueblos, que no se animan a hablar por miedo a las represalias y, porque todava perciben el discurso del odio en muchos sectores de la sociedad espaola. Quiz muchos piensen que todo lo que digo es imposible de llevar a cabo, que el sol de San Diego me ha calentado demasiado la cabeza, pero en este ao que conmemoramos el aniversario del 68 hay que hacer nuestra una de sus consignas ms conocidas: seamos realistas, pidamos lo imposible.

Luis Martn Cabrera. Profesor Asistente de la Universidad de California, San Diego. Coordinador del Archivo Audivisual de la Guerra Civil y la dictadura franquista.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter