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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-09-2008

Ruanda: ocultando la verdad sobre el genocidio

Barrie Collins
Global Research

Traducido para Rebelin por Jesus Mara y Mariola Garca Pedrajas


Lejos de ser radicales, los ataques a Francia por su papel en la guerra de 1994 estn diseados para lavar la cara de la intervencin de Occidente en un sentido ms amplio.

La pasada semana, el gobierno ruands public los hallazgos de su comisin de investigacin sobre el papel jugado por Francia en el genocidio ruands de 1994. El estudio determin que diplomticos, lideres militares y polticos franceses incluyendo el entonces presidente Fracois Miterrand fueron cmplices del genocidio.

Teniendo en cuenta que el actual liderazgo ruands ha vilipendiado a Francia desde que intent hacerse con el poder en Ruanda en octubre de 1990, lo que finalmente consigui en julio de 1994, no es sorprendente que ahora suba el tono de sus crticas en contra de su sempiterno enemigo. El nuevo hombre fuerte de Ruanda, el presidente Paul Kagame, tiene la suerte de tener el apoyo de Estados Unidos, Gran Bretaa y Blgica, y unos medios de comunicacin entregados en estos pases, con los que se puede contar para que le den el mximo impacto al papel de Francia en el genocidio.

Pero la verdad es que el principal error de Francia es haberse encontrado en el lado equivocado de la parbola moral que ha sido impuesta por los observadores occidentales sobre la trgica historia reciente de Ruanda. Una guerra que se complic por la considerable intervencin internacional se ha reducido a un cuento moral sobre el bien contra el mal, en el cual Francia ha sido etiquetada como parte de la parte malvada. Tal simplificacin contribuye a ocultar an ms la verdad sobre lo que pas en Ruanda en 1994, y lava la cara de la intervencin de Occidente en un sentido ms amplio.

Segn la parbola moral de Ruanda, los buenos fueron el Frente Patritico Ruands (RPF), que invadi Ruanda en 1990 porque no tena otra forma de proteger la minora perseguida de la etnia Tutsi dentro de Ruanda y de hacer que el gobierno liderado por los Hutus aceptara el derecho de retorno de los Tutsis ruandeses que vivan en el extranjero como refugiados. Los malos eran el gobierno y las fuerzas armadas ruandesas. Cuando la comunidad internacional haba ayudado a los ruandeses a alcanzar un acuerdo negociado, los peores elementos entre los malos disearon un plan para asegurar la dominacin Hutu de forma permanente, planeando, y despus llevando a cabo, un genocidio en contra de los ruandeses Tutsis.

Cuando los buenos el RPF consiguieron finalmente vencerlos, su misin malvada se haba completado en su mayor parte. Cientos de miles de ruandeses de la etnia Tutsi haban muerto. Se haba perpetrado un genocidio, y el mundo occidental haba simplemente mirado sin hacer nada. Estados Unidos rehus etiquetar la guerra que haba tenido lugar como genocidio para resistir el clamor a favor de la intervencin internacional para salvar vidas. Francia fue la nica fuerza en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que respondi enviando operativos franceses dentro de la Operacin Turquesa. Pero el motivo real de Francia no fue salvar vidas, sino para reforzar a sus antiguos aliados: los malos. Los franceses los ayudaron a escapar de Ruanda de manera que no tuvieran que responder por sus crmenes.

Un anlisis moral como este es convincente porque proporciona un camino claro a travs de un laberinto de factores complicados. Para los periodistas, este indicador moral del genocidio ruands lleva a dar cumplida cuenta de la valenta de los hroes y la inmoralidad de los villanos. Para los gobiernos, proporciona el elemento crucial de legitimidad que es el fundamento esencial del derecho de gobernar. El rgimen ruands bajo Paul Kagame depende de esta versin de los hechos para su apoyo y supervivencia. Y lo mismo le ocurre a sus principales avalistas, Estados Unidos y Gran Bretaa.

Las fuerzas que liberaron Ruanda del genocidio, el RPF cuyos lderes rigen actualmente Ruanda han explotado esta versin de los hechos para recordarles a los gobiernos occidentales que fallaron a la hora de cumplir el principio de Nunca Jams que fue la fuerza directriz detrs de la Convencin sobre Genocidio de las Naciones Unidas en 1948. Mientras ellos combatan a los genocidas en 1994, el mundo occidental se dedic solo a mirar. Es decir, excepto Francia. Pero como partidaria del antiguo rgimen anterior al del RPF, los motivos de Francia para la intervencin fueron altamente cuestionables.

Esta es probablemente la historia ms ampliamente difundida de Ruanda, pero esta versin de los hechos es profundamente errnea. Aunque Estados Unidos pueda haberse sentido avergonzada por esta versin de los hechos, dando una imagen no precisamente heroica durante los meses de mayor tormento de Ruanda, es mucho ms fcil vivir con esta vergenza que afrontar los hechos de cmo s intervino en esta regin de frica a comienzos de los 90 y desde que Kagame lleg al poder.

El debate del accidente de aviacin

De hecho, los tres poderes occidentales ms influyentes en ese tiempo en Ruanda Estados Unidos, Francia y Blgica todos intervinieron de tal modo que crearon las condiciones que hicieron la matanza masiva inevitable. En contra de la versin de los hechos que prevalece, despus de su despliegue de tropas inicial para defender a los lideres ruandeses contra el RPF en la guerra de octubre en 1990, por medio de la Operation Norot, Francia reconoci que Estados Unidos y Uganda estaban detrs del RPF y no tuvo ningn deseo de convertirse, de forma aislada, en el nico defensor del gobierno ruands. Por lo tanto condicion cada vez ms su apoyo militar al compromiso del gobierno a acometer serias negociaciones con el RPF. Segn un informante del Ministerio Francs para la Cooperacin, la decisin de Francia de desentenderse era ya evidente en 1990: No queramos quedarnos soloshaba grandes poderes detrs del RPF. Uganda poda enviar de 30.000 a 40.000 soldados. (1)

La ltima salva del gobierno de Kagame en contra de Francia, en la forma del informe de su comisin sealando a Francia por su apoyo al genocidio, es de hecho parte de una bsqueda cada vez ms desesperada de legitimidad poltica. El punto ms dbil de la parbola moral ruandesa es la cuestin de qu caus el resurgimiento de la guerra en 1994 y la subsiguiente degeneracin en matanza masiva. El inicio de la etapa ms sangrienta de la guerra es mucho ms complicado de lo que a los contadores de fbulas morales que culpan a la determinacin del malvado gobierno de asegurar la dominacin Hutu - les gustara hacernos creer.

Fue un acto de terrorismo internacional lo que desencaden el retorno de la guerra. A principios de abril de 1994, un aeroplano con el presidente Hutu Juvnal Habyarimana a bordo, fue abatido por un ataque con un misil que haba sido planeado durante varios meses. Los defensores del RPF han intentado con fuerza culpar del ataque a conspiradores Hutu de la lnea dura, pero no han aportado nada de consistencia que apoye su afirmacin. Al contrario, hay cada vez ms pruebas de que el RPF fue el responsable del ataque con misiles y son estas pruebas las que han puesto al actual gobierno del RPF, liderado por Paul Kagame, en una situacin difcil. Es la actitud defensiva del gobierno en este tema lo que est detrs del actual vapuleo de Francia.

El propio investigador de las Naciones Unidas, Michael Hourigan, fue el primero en encontrarse con pruebas convincentes de la responsabilidad del RPF en el asesinato del Presidente Habyarimana y los otros desafortunados ocupantes de su avin. Sin embargo, parece que por presin de Washington, las Naciones Unidas aceptaron cerrar su investigacin sobre el ataque. Otro investigador de las Naciones Unidas, Robert Gersony, encontr pruebas de atrocidades cometidas por el RPF y fue tambin silenciado; las Naciones Unidas incluso afirmaron que este informe no existi.

Estas verdades incmodas amenazaban con enturbiar las claras aguas de la certeza moral que la parbola ruandesa proporciona. El rgimen ruands ha vivido detrs del escudo de los poderes internacionales que han trabajado duro para mantener el asunto del avin derribado fuera de la agenda. Durante sus 13 aos de andadura, la Corte Internacional Criminal para Ruanda (ICTR), cuyo mandato es establecer la verdad de lo que pas en 1994, ha sentenciado que el asunto del asesinato del Presidente Habyarimana (al que elige referirse simplemente como accidente de aviacin) no est dentro de su jurisdiccin. Cuando uno de los fiscales jefe del ICTR, Carla Del Ponte, expres su deseo de desenterrar la investigacin de la alegaciones en contra del RPF, afirmando que si es el RPF el que derrib el avin, la historia del genocidio debe ser re-escrita (2), fue abruptamente relevada de su cargo y enviada a La Haya.

El sucesor de Del Ponte, el gambiano Hassan Bubacar Jallow, subsecuentemente confirm que el derribo del aparato no es un caso que caiga dentro de nuestra jurisdiccin (3). Es irnico que el primer fiscal jefe del ICTR, Richard Goldstone, ha expresado su punto de vista de que el ataque al avin s cae dentro del mandato de la corte y debera ser investigado. Est claramente relacionado con el genocidio, bajo cualquier punto de vista fue el detonante que inici el genocidio y hubiera sido muy, muy importante desde el punto de vista de la justicia, desde el punto de vista de las victimas, esclarecerlo. (4)

Sin embargo, el ayudante del fiscal del ICTR, Bernard Muna, fue lo suficientemente arrogante acerca del asunto para decirle al consejero legal del ICTR, Kingsley Moghalu, que despus de todo, haba un estado de guerra, y Habyarimana podra ser considerado un blanco legtimo (5). Esta es una afirmacin extraordinaria para una figura tan importante. El ataque con misiles fue, entre otras cosas, una violacin deliberada del Artculo 1 del Acuerdo de Arusha del 4 de agosto de 1993, que afirma: La guerra entre el Gobierno de Ruanda y el Frente Patritico Rwands ha terminado.

Boutros Boutros-Ghali, el secretario general de las Naciones Unidas en el momento de la tragedia de Ruanda, enfatiza tambin el encubrimiento de la investigacin sobre el derribo del avin: Es un escndalo muy misterioso. Se han hecho cuatro informes sobre Ruanda: el Informe del Parlamento Francs, el Informe del Senado Belga, el Informe de Kofi Annan de las Naciones Unidas, y el Informe de la Organizacin de la Unidad Africana. Los cuatro no dicen absolutamente nada del derribo del avin del presidente ruands. Esto muestra el poder de los servicios de inteligencia que pueden forzar a la gente a guardar silencio. (6)

Basndose en las pruebas recibidas por el investigador de las Naciones Unidas Michael Hourigan, el juez francs Jean-Louis Bruguire llev a cabo su propia investigacin en nombre de la familia del piloto francs que muri en el ataque, junto con los presidentes tanto de Ruanda como de Burundi e importantes figuras del gobierno y del ejrcito. El informe de Bruguire es profundo y detallado. Ha entrevistado a uno de los disidentes del RPF que declararon ante el juez: Aloys Ruyenzi. Antiguo miembro de la guardia de Kagame, Ruyenzi afirma categricamente que estaba en la habitacin cuando Kagame dio la orden de derribar el avin del presidente, y nombra a todos aquellos que estuvieron presentes. La reunin tuvo lugar entre las 14:00 y las 15:00 horas del 31 de marzo de 1994 (7). El gobierno de Kagame reaccion en su forma acostumbrada ante estas revelaciones sobre el derribo del avin: lanz una campaa de desprestigio del informante ruands de Bruguire, y conden a Bruguire por ser, bueno, francs.

Complicidad occidental: y que pasa con Estados Unidos?

Es ms que la simple legitimidad del gobierno ruands lo que est en juego con esta ltima versin de la parbola moral sobre Ruanda. El RPF no habra sostenido su guerra sin apoyo diplomtico de Washington. Estados Unidos intervino para legitimar la guerra del RPF, incluso cuando las justificaciones para la misma se haban demostrado en ese tiempo que carecan de base. La primera invasin en 1990 fue diseada, no para forzar a un gobierno ruands reacio a permitir el retorno de los refugiados, sino para desbaratar las medidas que ya se haban tomado para acomodar a los refugiados que volvan.

Ms que llevada a cabo por desertores del ejercito ugands (los lideres del RPF ocuparon altos puestos de estado en Uganda), la invasin de Ruanda en 1990 fue una maniobra conjunta del RPF y Uganda. El presidente de Uganda Yoweri Museveni tena un gran inters en tener un aliado en el poder al sur de sus fronteras. Lo que es ms importante, quera deshacerse de su problema de refugiados ruandeses. El tema de la ocupacin de tierras por parte de ruandeses, y sospechas sobre la influencia que los ruandeses en altos puestos oficiales disfrutaban en el gobierno de Uganda, haba producida la primera crisis poltica de Museveni desde que tomo el poder en 1986.

Detrs de Uganda estaba su ms cercano aliado y patrocinador, Washington. Hubo intervencin de Estados Unidos, en la persona del secretario de estado para asuntos africanos Herman Cohen, el cual eligi no condenar la invasin del RPF ni el apoyo de la misma por parte de Uganda, sino ms bien apoyar la recuperacin militar del RPF tras su inicial derrota. Cohen coaccion al presidente Habyarimana no solo para que negociara un alto al fuego con el RPF, sino para que entrara en negociaciones con l de forma que aceptara que el RFP jugara un papel en un nuevo gobierno.

En julio de 1992, Ruanda ya no tena un rgimen de partido nico sino un gobierno de coalicin y una nueva constitucin democrtica. La constitucin garantizaba libertad de organizacin poltica y prohiba discriminacin por causa alguna, tnica o de otro tipo.

Por supuesto, hace falta algo ms que una constitucin para traer la democracia, pero era un inicio prometedor y presentaba otra oportunidad para Estados Unidos de decirle a su aliado ugands Museveni que retirara su apoyo al RPF o se enfrentara al final del privilegiado estatus de Nuevo Lder Africano que le haba otorgado. No haba nada que impidiera que el RPF hiciera campaa en busca de apoyos dentro de Ruanda junto con los otros partidos de oposicin. Nada excepto el hecho de que la mayora de la poblacin ruandesa aborreca y tema al RPF. Y a pesar de todo, Washington acept alegremente que el RPF intensificara su guerra. En febrero de 1993, el RPF viol el proceso se paz de Arusha con su ofensiva ms dura hasta la fecha. Es posible que, si no hubiera habido fuerzas francesas alrededor de la capital Kigali, el RPF podra haber tenido xito en la toma de poder en ese momento. La ofensiva produjo miles de muertos y el desplazamiento de casi un milln de personas, viviendo en condiciones miserables en campamentos provisionales. Esta ofensiva hizo ms que ningn otro hecho para generar odio por el RPF y, trgicamente, por la poblacin local Tutsi que se asumi estaba de acuerdo con el, en su inmensa mayora, Tutsi RPF.

Como los grupos de defensa de los derechos humanos ayudaron al RPF

El RPF haba violado el proceso de negociaciones con otra ronda de muerte y destruccin. Sin embargo, gracias al esfuerzo coordinado de grupos de defensa de los derechos humanos, el RPF volvi a la mesa de negociaciones si pedir ninguna disculpa por su propia conducta y lleno de indignacin moral por el comportamiento malvado del gobierno ruands. Un informe sobre derechos humanos se hizo pblico en 1993 en un momento sospechosamente conveniente acusando al gobierno ruands de importantes violaciones de derechos humanos. Algunos de sus autores incluso lo acusaron de genocidio. El gobierno haba sido responsable de atrocidades contra civiles en respuesta ala invasin inicial del RPF, y las haba admitido. El gobierno hizo objeciones al sesgo intencionado del informe: los investigadores haban hecho solo un esfuerzo simblico para investigar las alegaciones de atrocidades cometidas por el RPF, dedicando solo unas pocas horas a entrevistar a la gente, y en presencia de los soldados del RPF.

Gracias en gran medida al impacto de este informe, el RPF pudo tomar una posicin de alta moralidad y usar las negociaciones como un vehculo para traducir sus ganancias militares en ganancias polticas. La intransigencia del RPF y su estrategia militar fue facilitada de forma apreciable por la cruzada sobre derechos humanos que se lanz en contra del gobierno de coalicin liderado por Habyarimana.

Pero Francia, tambin, jug un papel vital en empujar al gobierno ruands a alcanzar un acuerdo poltico con el RPF. Segn la escritora francesa Agnes Callamard, no fue solo la presin por parte de Estados Unidos la que se aplic a Habyarimana para firmar los Acuerdos de Arusha en 1993 es dudoso que Habyarimana hubiera firmado los acuerdos de paz, que le daban importantes concesiones al RPF, sin la presin y las garantas del Eliseo a travs de los emisarios personales de Franois Mitterand, y posiblemente de representantes de la Misin Militar de Cooperacin, especficamente el general Huchon y el coronel Cussac el agregado militar francs y jefe de la Misin de Asistencia en Ruanda del ejrcito francs, y su asistente, el teniente coronel Maurin. (8)

Tras prcticamente asegurar un golpe de estado en las negociaciones de 1993 el RPF haba ganado el 50 por cierto del mando del previsto ejrcito unificado y suficientes puestos en el gobierno de transicin propuesto para bloquear cualquier cosa que fuera en contra de sus intereses el RPF haba emergido como el partido ms fuerte. El principal problema al que se enfrentaba ahora eran las elecciones previstas donde su impopularidad quedara en evidencia. Las elecciones locales en la zona desmilitarizada que fue creada al principio de la ofensiva de febrero de 1993 apuntaba en esa direccin el RPF fue derrotado de forma masiva por el antiguo partido dirigente.

Enfrentado con la perspectiva de que el electorado ruands lo convirtiera en un pequeo partido, y con el claro apoyo de Estados Unidos y Blgica, pareca que los intereses del RPF solo podran verse beneficados con una vuelta al campo de batalla. Con la prometida partida de las fuerzas francesas de Kigali en diciembre de 1993, la ruta militar a la capital era clara. Lo que necesitaba el RPF era una justificacin para reanudar la guerra.

La Guerra de Ruanda estalla de nuevo

El asesinato del presidente Habyarimana mediante el derribo de su avin por un ataque con un misil puso en marcha una ronda de asesinatos de figuras polticas de la oposicin por elementos de la guardia presidencial de Habyarimana de un lado, y asesinatos de miembros del anterior partido gobernante por parte del RPF del otro. Las masacres de civiles Tutsis por milicias Hutus siguieron pronto en Kigali, y despus se extendieron por todo el pas. Pero, contrariamente a lo que sostiene la historia convencional, las fuerzas del RPF haban iniciado su marcha mucho antes de que ocurrieran las masacres.

Peter Erlinder, el jefe del consejo de defensa para el ICTR, afirm categricamente en una carta al primer ministro canadiense en 2006 que la ofensiva final del RPF fue ordenada por Kagame minutos despus de enterarse del xito del ataque con misil, mucho antes de que hubiera ocurrido ningn asesinato de civiles en represalia en ningn lugar de Ruanda (9)

Tres aos de miedo creciente, inseguridad y privacin material (la mayor parte de Ruanda se encontraba en ese momento en las garras de una hambruna) llegaron a su cenit. Los ministros sobrevivientes del gobierno ruands nombrado de forma apresurada (pero constitucionalmente) escaparon de la capital. El ejrcito perdi un enfrentamiento tras otro con el RPF. En estas condiciones anrquicas, la poblacin Tutsi indefensa se llev la peor parte del odio asesino generado por una guerra polarizada tnicamente.

El RPF gan la guerra y tom el poder en julio de 1994. frica fue entonces testigo del xodo masivo ms grande de su historia. Aproximadamente dos millones de ruandeses huyeron y se marcharon al antiguo Zaire y a Tanzania. Estados Unidos, Gran Bretaa y Blgica en particular se apresuraron a reconocer el nuevo rgimen en Kigali.

Un nmero incluso mayor morira posteriormente. La invasin por parte del rgimen ruands de varios campos de refugiados y la repatriacin forzosa de los mismos, la masacre de gente desplazada internamente en Kibeho en abril de 1995, y dos invasiones de lo que se convertira en la Repblica Democrtica del Congo por el gobernante RPF todo esto ha elevado la cifra de muertos civiles al nivel ms alto para conflicto alguno desde la Segunda Guerra Mundial. El nmero de ministros que abandonan el nuevo gobierno y despus mueren en extraas circunstancias sigue en aumento. La rendicin de cuentas por parte del rgimen ruands por estas violaciones es suspendida por sus patrocinadores en Washington, Londres y Bruselas. Cualquiera que sea la alegacin sobre estos asuntos, autoridades de estas capitales respondern que esta fue la fuerza que liber a Ruanda del genocidio, y un apoyo continuado de occidente es necesario para asegurar que los genocidaires nunca vuelvan al poder.

La verdad tras la parbola moral

Pero los hechos son tercos. Las acusaciones de Bruguire no desaparecern. El asunto del asesinato de dos jefes de estado es el tendn de Aquiles del gobierno ruands. Si se prueba la responsabilidad del RPF en el derribo del avin como un movimiento planeado para hacer estallar de nuevo la guerra en Ruanda, qu se puede decir de la proteccin diplomtica dada al RPF por parte de Estados Unidos y otros poderes occidentales? Cmo puede el lder de la guerra contra el terror Estados Unidos explicar su negacin de los hechos sobre el asesinato de dos jefes de estado? Qu podemos hacer con el mandato del Tribunal Criminal Internacional para Ruanda para promover la reconciliacin mediante el establecimiento de la verdad y la eliminacin de la cultura de la impunidad?

En la revista The Times Linda Melvern escribi sobre una gran habitacin en la embajada francesa en Kigali llena hasta el techo con documentos destruidos. Esta fue probablemente la pista de papel que podra haber revelado la profundidad de la implicacin entre el Palacio del Elseo y la faccin Hutu responsable de la masacre de cientos de miles de Tutsis y opositores Hutus (10). Aferrarse a la parbola moral de Ruanda y sancionar la invectiva de Kigali en contra de Francia puede funcionar por el momento. Pero los hechos sobre el inicio de la guerra, las acciones del RPF, y el papel de la intervencin occidental en un sentido ms amplio en empujar a Ruanda al borde del precipicio son tercos.

Barrie Collins es escritor sobre asuntos africanos y autor de Obedience in Rwanda: A Critical Question, publicado por Sheffield Hallam University Press en 1998.

Jesus Maria y Mariola Garcia Pedrajas son colaboradores de Rebelin. Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a los traductores y la fuente.

(1) French Policy in Rwanda, incluido en The Path of a Genocide: The Rwanda Crisis from Uganda to Zare, H Adelman y A Suhurke, Nordiska Afrikainstitutet, 1999, p. 178, nota 19

(2) Entrevista con Carla Del Ponte, Aktuelt, 17 de Abril 2000. Citado en Le drama rwandais : Les aveaux accablants des chefs de la Mission des Nations Unies pour lAssistance au Rwanda, E Karemera, Ediciones Sources du Nil, 2006

(3) Bush and Other War Criminals Meet in Rwanda: The Great Rwanda Genocide Coverup, P Erlinder, Global Research, 20 de Febrero de 2008

(4) April 6th 1994 Attack Fits ICTR Mandate Goldstone, Agencia de Noticias Hirondelle, accedido el 12 Deciembre de 2006

(5) Rwandas Genocide: The Politics of International Justice, K Moghalu, Palgrave Macmillan, 2005 p.52

(6) Second Thoughts on the Hotel Rwanda, Philpot, R, Race and History, 26 de Febrero de 2005

(7) Major General Paul Kagame behind the shooting down of late Habyarimanas plane: an eye witness testimony, comunicado de prensa de Aloys Ruyenzi, 18 de Enero de 2005 (Ruyenzi ratific su afirmacin a este autor en una entrevista en Paris)

(8) French Policy in Rwanda, incluido en The Path of a Genocide: The Rwanda Crisis from Uganda to Zare, H Adelman y A Suhurke, Nordiska Afrikainstitutet, 1999, p.163

(9) Open letter to Prime Minister Harper: Regarding state visit of current President of Rwanda, P Erlinder, 6 de Abril de 2006 (Copia suministrada a este autor por Erlinder. nfasis en el original)

(10) The murky truth about France and genocide, L Melvern, The Times, 8 de Agosto de 2008

Enlace a artculo original en ingls:

http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=9884

 



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