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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-11-2004

Nacin dividida: Fundamentalismo y Modernidad

Vctor Flores Olea
El Universal


El proceso electoral en Estados Unidos y los cuatro aos del gobierno Bush, nos llevan a una reflexin llena de paradojas y preocupaciones: la nacin militar y econmicamente ms poderosa de la tierra, con incontestable influencia en el globo, ha mostrado en una de sus mitades un claro espritu religioso y fundamentalista, profundamente alejado de la razn moderna: mitad de la poblacin de ese pas que no ha vivido la revolucin laica y secular de los dos ltimos siglos. Mitad de un pueblo apegado a las muecas de una divinidad suplantada que fue capaz de derrotar en las urnas a los principios de la razn y la moral definidas por la modernidad.

Se nos haba dicho que es inexplicable Bush sin sus convicciones evanglicas y religiosas (Monsivis en estas pginas), que le han permitido afirmar que la libertad es el plan del Cielo para la humanidad, pidindole adems bendiciones a Dios a favor del general Franks y sus tropas, en el momento de ordenar el ataque a Irak. Y como muestra de un rosario de frases inconcebibles su declaracin por ejemplo de que Debemos darle la bienvenida en nuestros programas de bienestar (a la fe), siendo necesario reconocer el poder sanador de la fe en nuestra sociedad.

En reciente mesa redonda sobre las elecciones uno de los participantes (estadounidense) declar que se haba olvidado el profundo espritu religioso de una porcin enorme del pueblo de Estados Unidos, y que pese a las crticas racionales que se haban hecho a las decisiones de Bush en estos cuatro aos de gobierno no se afectaran sensiblemente las creencias profundas de esa multitud. Se trataba de dos planos sin conexin: uno apelaba a los argumentos de la razn y otro se aferraba simplemente al artculo de fe, a la expresin de una divinidad que se manifiesta infaliblemente a travs de su privilegiado portador: el presidente de Estados Unidos. Tal multitud encerrada en un tribial espritu religioso representaba la fuerza de choque electoral ms poderosa con que contaba George W. Bush, y poda imponerse a la otra mitad del pueblo estadounidense, la que apela a los argumentos y a la crtica de la razn.

Por supuesto que los enormes intereses econmicos a quienes ha favorecido Bush son factores decisivos de sus polticas militaristas (el petrleo; las grandes ganancias de los ltimos aos en manos de los proveedores del Pentgono), y de sus polticas econmicas: eliminacin de impuestos a los ms acaudalados, mengua de inversiones en educacin y salud, destruccin de servicios sociales y polarizacin an mayor de la riqueza-pobreza. Pero la fuerza de choque electoral, que lo llev a su reeleccin casi inconcebible racionalmente, se anidaba sobre todo en ese espritu religioso y mstico que abunda en las inmensas planicies centrales del continente estadounidense, con otras extensiones. Basta con ver el mapa de Estados Unidos: las costas este y oeste, las regiones abiertas al exterior, inclinadas decisivamente por la candidatura de Kerry; las zonas centrales, aisladas y oscuras, el contingente mayor de votacin en favor de Bush.

Por supuesto, tal espritu religioso fue inflamado hasta la incandescencia por los medios de comunicacin. Aunque se present un fenmeno inusitado, que ya comentamos en nuestro ltimo artculo: peridicos como The New York Times, Washington Post, Los Angeles Times, y revistas como The Nation y The Economist, es decir, la crema de la crema de la prensa mundial en idioma ingls, se pronunci abiertamente por la candidatura de John Kerry. Lo cual confirmara que en el universo estadounidense la razn moderna est en minora respecto al espritu religioso.

Claro que se trata de un peculiar espritu religioso que presenta a los estadounidenses ante sus propios ojos como el pueblo elegido, arropado por un Destino Manifiesto que sera la expresin de la voluntad divina para guiar al mundo en la conquista del Bien y la Verdad. Caso extraordinario el de ese pueblo en que cohabitan un franco fundamentalismo religioso y la razn que ha guiado al mundo moderno en la aventura de la ciencia y la tecnologa, de la produccin industrial y del comercio, de la exploracin de los nuevos espacios de la microfsica y el universo. sta razn fue derrotada por una insignificancia, pero derrotada al fin y al cabo, en las urnas del pasado 2 de noviembre, y la triste y nebulosa victoria lleva el nombre de George W. Bush.

En estas reflexiones encontramos conexin entre el espritu religioso que domina muchos aspectos de la vida del pas ms poderoso de la historia y la tesis de Max Weber, que encuentra en la tica protestante el fundamento del espritu del capitalismo (de su cultura, de sus tendencias y an obsesiones). Una tica de frugalidad necesaria para la acumulacin originaria del capital pero que, en el caso de Estados Unidos, que hace tiempo abandon la etapa de la acumulacin primaria, ha sido convertida en pura ambicin de dominio y poder, eso s, en nombre de un pas elegido y de un destino que lo condenara a ser cabeza del mundo, de una tica fundamentalista que habla por boca de los ms conservadores en ese pas que se colocan, como lo hemos visto, por arriba de cualquier ley humana y divina.

Extraordinario: el pas dividido en la eleccin Bush-Kerry expresara dos Estados Unidos: uno previo a cualquier evolucin laica, que precisamente no ha vivido la revolucin secular, y otro que asume la modernidad en todos sus trminos. Ha ganado pues, en esa lucha cerrada, la porcin mayoritaria de un fundamentalismo que se ha erigido como adversario de los otros fundamentalismos que en la tierra existen, y que, en un segundo perodo en la Casa Blanca, hace ya temblar al mundo y al resto de las naciones no elegidas. Cules sern los lmites, si los tiene, de la prepotencia con que esta reeleccin ha ungido a ese grupo de archiconservadores que ya ha exhibido rasgos que lo aproximan al fascismo de hace algunas dcadas, revivindolo en ms de un sentido?

La inteligencia mundial, y estadounidense, seal incansablemente la lista de errores, mentiras, tragedias y crmenes que marcaron el primer mandato de Bush en la Casa Blanca. Sera interminable recordarlas, an cuando he aqu unas muestras: en nombre de la guerra contra el terrorismo se emprendi la injustificada guerra contra Irak, consolidndose otra vez un Estado terrorista que ha costado ya ms de cien mil muertes iraques y ms de 1100 vidas estadounidenses. Una guerra que, adems de imposible de ganar, ha dado lugar a una poltica imperial de dominio militar y colonial que ha levantado contra la fortaleza de Bush la opinin de la mayora mundial y que, en buena medida, ha aislado dramticamente a Estados Unidos. La declaracin de Bush calificando a Naciones Unidas como irrelevante, y la violacin de las normas del derecho internacional y del Consejo de Seguridad, quedan entre algunos de sus logros ms desvergonzados.

Y todava para refrescar la memoria: la iniciativa de Bush para desarrollar armas nucleares utilizables contra nuevos objetivos, particularmente en el Tercer Mundo. The Nation nos recuerda que el gobierno Bush ha rechazado sistemticamente o debilitado iniciativas para mejorar o proteger el medio ambiente (entre otros la denuncia del Protocolo de Kyoto), su retiro de las negociaciones sobre el calentamiento global y su intento de suprimir o debilitar las investigaciones cientficas sobre el medio ambiente. Cuando ha sido necesario Bush ha recurrido a sus bases de fanticos religiosos para desacreditar determinados campos de la investigacin cientfica o polticas liberales en el campo educativo y de la seguridad social.Buen rcord para un fundamentalista antimoderno!

Con Bush se ha deteriorado an ms la economa de los ms pobres en Estados Unidos y se ha incrementado el desempleo, extrayendo de los pobres centenares de miles de millones de dlares y transfirindolos a los ms ricos va la reduccin de impuestos (los opositores a esa medida han sido acusados de fomentar la lucha de clases), llevando al pas adems a gigantescas sumas de gasto deficitario y de prdidas en el comercio exterior.

Por lo dems, se han denunciado abundantemente sus violaciones a la Constitucin y el encarcelamiento de ciudadanos estadounidenses o de otros pases, sin acusacin ante tribunales ni defensa legal, e inclusive su detencin fuera de cualquier regulacin nacional e internacional (Guantnamo), al mismo tiempo que se permita y estimulaba la tortura de los prisioneros.

Tal es el personaje que ha doblado por va electoral el tiempo de su permanencia en la Casa Blanca. Hay alguna posibilidad de que se presente un viraje significativo en su nuevo gobierno? Los analistas coinciden en que, por el contrario, ahora que el gobierno de George W. Bush se ha legitimado en las urnas sera de esperarse una poltica ms amenazante en todos los planos, para cumplir las metas autoimpuestas por voluntad divina. Entre ellas se contemplan nuevas restricciones y ataques a Cuba, inclusive de orden militar? La conciencia latinoamericana y mundial ha de estar vigilante de los designios que proclame como necesarios este grupo de fundamentalistas, que habitarn otros cuatro aos en la Casa Blanca.

Extrao pero cierto: uno de los pases ms avanzados de la tierra, inclusive en la ciencia y la tecnologa, dirigido por un grupo de fundamentalistas radicalmente alejado de los principios de la razn moderna. Un pas profundamente dividido y con polarizaciones internas innegables y seguramente en muchos aspectos insalvables, como lo demostr el encono de la ltima contienda electoral. Aunque parezca paradjico: el pas ms avanzado de la tierra urgido cuando menos en una de sus mitades de la revolucin laica y secular que define a la modernidad cuando menos hace dos siglos.


 



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