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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-09-2008

Intervencin en la presentacin de "Compaero Presidente. Salvador Allende, una vida por la democracia y el socialismo"
"Salvador Allende fue un verdadero revolucionario"

Jorge Arrate
Reflexin y Liberacin


Han transcurrido cuarenta aos desde mayo de 1968, cien desde el nacimiento de Allende. Pero slo dos aos separan el mayo francs del triunfo de la Unidad Popular en septiembre de 1970. Ambos acontecimientos --muy diversos entre s-- se inscriben en el registro de las luchas de quienes han querido cambiar el mundo y la vida, construir otra convivencia, una nueva humanidad. Son tambin parte de un mismo tiempo, aquel en que proponer una sociedad distinta, ms justa y libre, no pudo ser prohibido o acallado por sistemas polticos excluyentes o por los medios controlados por los dueos del gran capital. Esa fue una poca en que la utopa era una tensin indispensable en el ejercicio de la poltica de izquierda. En esos tiempos emergi Allende y alcanz las mayores alturas su proyecto poltico.

Ambos procesos --ese mayo con su rebelda y especialmente Allende y su idea de un Chile popular-- marcaron a mi generacin. Aplicar ese legado para disear futuro, en un mundo como el actual, es un desafo que an no hemos sido capaces de superar. Es una deuda poltica y moral.

He trado a colacin el mayo francs particularmente para recordar que Sartre atribuy a aquel movimiento la capacidad de generar lo que l llam la expansin del campo de lo posible. En esa expresin nos hizo ver aquello que los mecanismos de disciplinamiento y control social impuestos por los grupos dominantes intentan ocultar: lo posible y lo imposible son construcciones. Por eso uno de los desafos a superar es construir posibles y vulnerar supuestos imposibles.

En el Chile del 2008 tratan de convencernos ---y han tenido xito con una parte sustancial de la ciudadana--- que estamos cercados de imposibles. Constatamos, sin embargo, que lo que ellos llaman imposibles, son muchas veces aspiraciones razonables, sensatas, cuando no elementales. Una Constitucin consagrada mediante voto popular, no es acaso razonable? No es sensato plantearse polticas de defensa de las riquezas bsicas cuando una transnacional del cobre obtiene en un ao ms ganancias que todas las minas que nacionaliz Allende? No es elemental terminar con las exclusiones en el Congreso Nacional? No es razonable que la ley habilite a la gran mayora de los trabajadores para negociar colectivamente? No es sensato fortalecer la educacin pblica --la pblica, quiero decir, la autnticamente pblica y no la que se afana por el lucro-- y levantar las trabas econmicas para ingresar a la educacin superior? Sinceramente, esto y ms, es razonable y posible en el Chile de 2008.

Amigas y amigos crticos, rebeldes, esperanzados, imaginativos: Creo que Mario Amors, a quien haba ledo pero no conoca personalmente, ama a Chile, seguramente desde que naci en 1973. Ha dedicado a nuestro pas y a nuestra izquierda mucha reflexin y varios textos. Creo que uno de los motivos principales de su amor por nuestra historia, es Salvador Allende.

En el libro que hoy presentamos Amors recorre la vida poltica de Allende con pluma segura y sin dejar escapar ni un instante significativo. Demuestra cmo en su incansable transcurrir vital, desde su iniciacin a los textos revolucionarios gracias al zapatero anarquista italiano Juan Demarchi, hasta el instante de su muerte, Allende expandi el campo de lo posible, no se dej intimidar por los imposibles aparentes, construy un horizonte viable de cambio social radical.

De particular inters es la reconstruccin que realiza Amors sobre el perodo de gobierno de la Unidad Popular y sus mltiples conflictos y opciones. Hay en el libro una mirada comprometida pero suficientemente distante como para evitar prejuicios o juzgamientos. En este sentido, Amors no toma partido definitivo con alguno de los actores de la izquierda social y poltica, ms bien nos expone diferencias, alternativas, reacciones. Encuentros y desencuentros.

Es tambin apropiada la claridad con que Amors registra la intervencin estadounidense en el periplo poltico de Allende y luego en su derrocamiento. Nunca ser suficiente subrayar cmo la accin del gobierno de los Estados Unidos fue de significativa para el destino de la Unidad Popular. Y --- qu duda cabe! ---- la accin desestabilizadora, ilegal, terrorista en muchos casos, de sectores significativos de la derecha chilena. A ello se suman las debilidades y errores nuestros, de la Unidad Popular, y las vacilaciones y compromisos de la Democracia Cristiana.

La injerencia desvergonzada de la CIA en Chile comenz su perodo de mximo vigor luego de la Revolucin Cubana. Por una parte, el triunfo revolucionario de Fidel Castro en 1959 impact fuertemente a Allende. Quiz si el Allende antes de Fidel fuera un poltico ms tradicional, ms reformista, como se usaba decir, con tono peyorativo, en una poca en que ser tal era un claro signo de moderacin y en que el dilema reforma-revolucin continuaba siendo eje de los debates de la izquierda mundial y particularmente de la latinoamericana. En todo caso, ms all del impacto personal, la Revolucin Cubana signific un cambio radical en las circunstancias que rodeaban el proyecto allendista y muy especialmente en la percepcin que generaba. Me atrevera a decir que el proyecto de Allende en las elecciones de 1952 y 1958 fue percibido ms cercano a la idea central que anim al Frente Popular de 1938, que al de un proceso revolucionario destinado a dar inicio a la construccin del socialismo. En cambio, ya en las elecciones de 1964 y 1970 Allende y su programa adquirieron otro significado. El continente estaba conmocionado por la experiencia cubana. Algo ocurra en el patio trasero de la gran potencia norteamericana.

El libro de Amors, por otra parte, contribuye a reponer los trminos del debate siempre vigente sobre Allende y la Unidad Popular. La pregunta clave que los detractores eluden es: por qu existi Allende y la Unidad Popular? Algunos han dicho que fue un accidente en la historia de Chile. Eso quisieran. Uno podra coincidir con una cierta interpretacin de este aserto, que no es obviamente la de quienes lo formulan: la historia de Chile fue, hasta Allende, la historia del predominio de un pequeo sector de la sociedad sobre la mayora. Encomenderos, latifundistas y oligarcas, rentistas del salitre y del cobre e industriales protegidos por el estado, condujeron --- con estremecimientos, como el triunfo del Alessandri popular en 1920 y el del noble Pedro Aguirre Cerda en 1938 -- cuatro siglos de historia.

Entonces, el fuerte enfrentamiento social que se produjo durante el gobierno de Allende tiene una explicacin primaria: los intereses y privilegios centenarios de los grupos dominantes corrieron, por primera vez, un riesgo serio. La masa allendista, el pueblo de Allende, comunistas, socialistas, radicales, cristianos revolucionarios, sindicalistas, jvenes, mujeres, pobladores, obreros y campesinos, creyeron que podan mandar, que su opinin y participacin tenan un valor irreemplazable, que eran dignos para gobernarse y gobernar, que eran capaces de construir un Chile distinto.

La combinacin de esos dos factores, el largo y laborioso desarrollo del movimiento de masas y la radicalizacin de los procesos sociales en Amrica Latina, dieron lugar a aquel empeo por cambiar el signo del poder econmico, social y poltico en Chile. Es la nica oportunidad en nuestra historia en que un proyecto de esa naturaleza ha tenido posibilidades de realizarse. Es, por tanto, un gran momento histrico, pienso que el ms importante del siglo XX.

En ese esfuerzo digno y justo creo que, como ya seal, la izquierda ---el gran protagonista colectivo--- mostr debilidades y cometi errores. Era un camino inexplorado. Todos los actores polticos tuvieron vacilaciones, dudas no resueltas, percepciones no suficientemente afinadas. Incluso Allende, que fue un hroe, un pertinaz elaborador de un proyecto histrico de izquierda, un lder social imbatible y, tambin --no lo olvidemos--, un ser humano. En el libro de Mario Amors surgen con claridad aquellos momentos decisivos, cuando algo distinto pudimos hacer para evitar el destino fatal que algunos presagiaban y que la derecha procuraba con afn.

Sigo pensando que la democracia y el socialismo deben complementarse imaginativa y eficazmente, como Allende crey. Pienso tambin que Allende fue un verdadero revolucionario, un revolucionario que crea en la democracia. Marxista y revolucionario. As se consider a s mismo, as lo sostuvo mil veces. Fue un revolucionario por la radicalidad de sus objetivos, en la mejor tradicin de la izquierda chilena que Eugenio Gonzlez haba sintetizado: Se es revolucionario por los fines, no por los medios que se emplean.

Al comienzo de aquellos mil das, tuve el privilegio de trabajar como joven asesor econmico de Allende en La Moneda antes de ser destinado al sector minero, donde viv con intensidad el proceso de nacionalizacin del cobre. Compartamos oficina, a pasos del despacho presidencial, con mi inolvidable amigo Arsenio Poupin, que era el asesor jurdico, hasta hoy desaparecido. Hablbamos con el Presidente varias veces durante la jornada y a veces terminbamos el da escuchando sus reflexiones o comentarios, en ocasiones llenos de humor, sobre los acontecimientos del da. ramos jvenes y admirbamos a Allende. Pero, mirados los hechos en retrospectiva, ramos algo presuntuosos, algo impetuosos, tambin. De all que concibiramos la idea de someterlo a la sutileza de nuestro lenguaje. Cuando no concordbamos con sus decisiones nos dirigamos a l como Presidente. Cuando no ramos negativos pero tampoco entusiastas nos referamos a Allende como Doctor. Y cuando participbamos plenamente de sus ideas o acciones le decamos Compaero.

Allende, perceptivo como era, receptivo como era, se dio cuenta de nuestro juego. Nunca nos dijo nada, a veces esboz una sonrisa irnica. Nosotros llegamos a creer ingenuamente que aquella tctica tena en l alguna influencia. Pero un repaso de acontecimientos indica que en muchos casos no hizo como nuestro mpetu hubiera deseado. Y esos recuerdos de juventud me dicen adems que Allende tena razn, que hizo bien. Bien, digo yo, la mayora de las veces, casi siempre, en aquellos inolvidables mil das. El ttulo que Mario Amors ha elegido para su texto sobre Salvador Allende es entonces justo y preciso, y es la frmula que a l lo enorgulleca: Compaero Presidente.

- Intervencin en la presentacin del libro de Mario AmorsCompaero Presidente. Salvador Allende, una vida por la democracia y el socialismo (Publicaciones de la Universidad de Valencia, 2008. 372 pgs.) en el Instituto de Ciencias Alejandro Lipchstuz (Santiago de Chile) el 24 de junio de 2008.

- Jorge Arrate fue ministro de Minera del Presidente Salvador Allende, secretario general del Partido Socialista de Chile y desde 1990 ministro y embajador de distintos presidentes. www.jorgearrate.cl



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