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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-09-2008

Premio Prncipe de Asturias a la Ingrid Betancur, cuestin de clase

Ana Garca y Javier Arjona
Kaosenlared


Vale la pena inquietarse sobre el por qu del destino de un premio como "el principe de Asturias" a Ingrid Betancur.
 
Por qu a ella y no al profesor Moncayo, por ejemplo. Que ha recorrido caminos, carreteras, cancilleras, buscando la liberacin de su hijo, prisionero de guerra en la montaa, pero tambin proponiendo medidas para conseguir la paz en Colombia..
 
Porqu a Ingrid y no al abogado Camilo Umaa, por poner un ejemplo, cuyo padre Eduardo Umaa, de los ms prestigiosos defensores de derechos humanos, fue asesinado hace 10 aos, y el estado colombiano ha "inmunizado" y decretado Impunidad para este crimen.
 
Por qu a la seora Betancur, y no a Ivan Cepeda, por decir otro ejemplo, cuyo padre, el senador Cepeda, es uno de los cuatro mil asesinados de la Unin Patritica, genocidio poltico reconocido, pero que permanece en el presente porque a los poquitos sobrevivientes de aquella esperanza electoral se los van asesinando cada da, sin compasin ni descanso de la estructura mafiosa y paramilitar del establecimiento colombiano.
 
Por qu a ella y no a cualquier familia de los siete mil presos polticos que se pudren en las crceles colombianas, muchos de ellos por ejercer su labor sindical, o agraria, o estudiantil, o simplemente por opinar sobre la injusticia del pas, mantenida a sangre y fuego de una violencia de ms de 50 aos.
 
En efecto el premio que se concede en territorio asturiano tiene mucho contenido de clase. Y ah estn para ejemplo los que se dan a ricachones este ao y otros. Los empresarios de microsof, los de google, y tantos ms, aunque de vez en vez, como excepcin, "se pueda poner un pobre a su mesa" como en la mejor poca franquista.
 
No nos referimos solo al traje impecable, y a los lujos manifiestos, que han salido a relucir en Le Figar: nos referimos a hechos ms profundos: Cmo contribuir a la Paz, de verdad, en Colombia.

Cmo procurar reparacin integral, memoria y verdad, buscando la Justicia para 140.000 asesinados por el estado colombiano, segn los datos de la ambigua OEA.
 
La opcin no es por los trajes caros, que cuadran bien a los obcenos beneficios de las multinacionales en medio de la guerra que desangra a Colombia. La opcin debiera ser por el Dilogo, la Justicia, La Paz, y para ello ningn guio a los guerreristas es sostenible.


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