Portada :: Economa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-09-2008

La necesidad de recuperar el keynesianismo
Medidas econmicas y fiscales para resolver la crisis

Vicen Navarro
Sistema Digital

Se est generando una nueva sabidura convencional en Espaa que asume que la solucin de la crisis econmica y financiera que estamos padeciendo requiere unas polticas de austeridad del gasto pblico y una moderacin salarial. Diariamente se publican artculos en la prensa que subrayan la necesidad de apretarse el cinturn, la expresin preferida de aquellos que estn pidiendo unas polticas de austeridad, con reduccin del gasto pblico y reduccin de los salarios. Las voces ms potentes en este coro son las procedentes del mundo financiero. En Europa, el Banco Central Europeo, y en Espaa, el Banco de Espaa, han tomado el liderazgo en estas llamadas a la austeridad.


En frente de esta avalancha ideologa es importante y urgente que se informe a la ciudadana que las propuestas que la comunidad bancaria europea (incluyendo la espaola) estn presentando para resolver la crisis financiera y econmica profundizarn todava ms la desaceleracin del crecimiento econmico en Espaa y en la Unin Europea, aumentando el desempleo. Tanto el Banco Central Europeo como el Banco de Espaa estn proponiendo medidas para resolver la crisis financiera y econmica que incluyen la reduccin del gasto pblico, la disminucin de los salarios, una mayor desregulacin de los mercados de trabajo, la privatizacin de los servicios pblicos (como la sanidad) y de las transferencias pblicas (como las pensiones), el encarecimiento del coste del dinero, y la desregulacin de los mercados financieros. Segn tales instituciones financieras, tales medidas estimularn la actividad econmica y reducirn el desempleo. En realidad estas propuestas no son nada nuevas. Las polticas que proponen son las mismas que han estado proponiendo durante los ltimos treinta aos y que han sido responsables del gran crecimiento del desempleo en la mayora de pases de la Unin Europea. Europa, que haba tenido un desempleo mucho menor que EUA durante el periodo 1950-1980, pas a tener un desempleo mayor que EUA durante el periodo 1980-2007 cuando tales polticas (iniciadas por el Presidente Reagan en EUA y la Primera Ministra Margaret Thatcher en la Gran Bretaa) fueron aplicadas por la mayora de gobiernos de la Unin Europea.

La evidencia acumulada sobre el impacto negativo de tales polticas es muy robusta. Tales polticas liberales han conseguido unos resultados contrarios y opuestos a los que esperaban. (Ver el libro Navarro, V. (ed) Neoliberalism, Globalization and Inequalities. Consequences for Quality of Life. Baywood 2007). El crecimiento econmico ha disminuido y el desempleo ha aumentado en la UE. Lo que s consiguieron estas polticas liberales fue un crecimiento muy notable de las rentas empresariales, muy en especial las financieras, a costa de las rentas del trabajo, alcanzando unas desigualdades de renta inexistentes desde principios del siglo anterior (durante la poca que desemboc en la Depresin). Las desigualdades de renta en el ao 2007 alcanzaron niveles sin precedentes en la mayora de pases de la OECD que aplicaron tales polticas, tenindose que remontar al ao 1929, ao que se inici la Gran Depresin, para encontrar niveles semejantes. Hoy muy pocos economistas en el mundo niegan que las desigualdades sociales, tanto a nivel mundial como en la mayora de pases donde tales polticas se han desarrollado, hayan alcanzado unos niveles que no se haban visto desde principios del siglo XX. Y las polticas liberales citadas en el prrafo anterior han sido determinantes en el crecimiento de tales desigualdades. Es sorprendente que en Espaa, tal realidad es todava cuestionada por gran nmero de economistas que reproducen el pensamiento liberal que domina la literatura econmica espaola, dominio que se explica por la enorme influencia que las empresas financieras tienen en configurar el pensamiento econmico en la literatura econmica. La banca y las cajas influencian el conocimiento econmico en una manera semejante a como la industria farmacutica influencia el conocimiento clnico en Espaa. Los centros de estudios del Banco de Espaa, as como de los bancos y de las cajas y las revistas profesionales que financian, influencian enormemente el pensamiento econmico espaol, lo cual explica el gran dominio que el liberalismo econmico tiene todava hoy en nuestro pas. No as en otros pases como EUA, donde tal pensamiento liberal est muy desacreditado como lo muestra el resultado de una encuesta reciente realizada a economistas universitarios. stos atribuan la crisis econmica al desarrollo de tales polticas liberales y muy en especial a la gran desregulacin de los mercados financieros, iniciada por la Administracin Reagan y expandida durante las Administraciones Bush (padre e hijo) y Clinton (Center for Economic and Policy Research. Washington D.C. 2008). Cuando en EUA, el liberalismo econmico est claramente de capa cada, en Espaa continua boyante, reproducindose incluso en muchas de las intervenciones pblicas del equipo econmico del gobierno socialista. Tal dominio ideolgico del pensamiento econmico se refleja en esta nueva sabidura convencional que se est creando en Espaa (con su llamada a apretarse los cinturones), reproducida fielmente por las enormes cajas de resonancia que aportan los medios de informacin y persuasin prximos a aquellos grupos de presin.

El gran error de las propuestas que se estn haciendo para resolver la crisis.

El gran error de esta nueva sabidura convencional es que basa sus recetas econmicas de austeridad en una interpretacin equivocada de las causas de la crisis econmica y financiera. Atribuye la crisis a un exceso del gasto pblico y a una falta de modernizacin salarial, que crea un exceso de la demanda que debe reducirse. La causa de la crisis es, sin embargo, la escasez de tal demanda. En realidad, la crisis econmica actual es muy parecida a la que ocurri en el periodo de principios del siglo XX, conocida como la Gran Depresin. Las causas de aquella crisis estn bien documentadas en los trabajos de James Galbraight, entre otros. Las polticas pblicas del gobierno federal de EE.UU. que incluyeron polticas de reduccin del intervencionismo pblico y desregulacin de los mercados, incluyendo mercados financieros, crearon una enorme concentracin de la riqueza y de la renta nacional en aquel pas. Las rentas del capital (y muy especialmente del capital financiero) aumentaron espectacularmente a costa de las rentas del trabajo, tal como ha ocurrido en el mundo en los ltimos treinta aos. Ello signific que mientras los bancos tenan mucho dinero (los ricos tienen menos necesidades de consumo y ahorran gran cantidad de su renta, que depositan en los bancos), la mayora de la poblacin no tena suficiente para llegar a fin de mes (como est ocurriendo, tambin, ahora). Se cre lo que se llama un problema grave de demanda. La gente no tena dinero para comprar y estimular el crecimiento de la produccin y del PIB. La moda intelectual en los medios de comunicacin prximos a la banca sostena que el sector pblico debiera ser lo ms pequeo posible, tal como crea y contina acentuando el dogma liberal. Ni ms ni menos como ahora. Las propuestas de la comunidad bancaria de ahora ya se experimentaron entonces con el resultado por todos conocido: la Gran Depresin Mundial. En realidad, la gran concentracin de la banca cre una crisis del mismo sistema bancario, creando el desplome de gran nmero de bancos que no pudieron competir con los grandes conglomerados financieros que se estaban creando.

La solucin liderada por el Presidente Franklin Roosevelt a aquella crisis fue aumentar la demanda. Se redistribuyeron las rentas para que la poblacin asalariada tuviera ms capacidad de consumo, y se aument el gasto pblico, a travs del establecimiento del estado del bienestar (el New Deal) y ms tarde de la II Guerra Mundial, que facilit el gran intervencionismo del sector pblico que fue el que resolvi la crisis, inicindose la llamada poca dorada del capitalismo, que dur hasta finales de los aos setenta. Los mercados laborales y los mercados financieros fueron regulados. Los primeros garantizaron unos salarios y una proteccin social que facilitaron la demanda y el estmulo del crecimiento econmico. Salarios altos forzaron una mayor inversin empresarial que determin una mayor productividad (al revs de lo que se cree en Espaa, que asume que la baja productividad es la causa de los bajos salarios, revirtiendo la causalidad, pues es precisamente el salario alto el que fuerza al empresario a aumentar la productividad del trabajador). Y la regulacin de los bancos, con clara supervisin por un Banco Central llamado Federal Reserve Board que tena (y contina teniendo) como objetivo el estimular el crecimiento econmico, adems de controlar la inflacin. Tal como haba indicado el Presidente Franklin Roosevelt, hasta ahora nos haban dicho que el egosmo y el individualismo eran necesarios para conseguir una economa eficiente. Lo que hemos visto es que, por el contrario, es la solidaridad la que es condicin necesaria para tener una economa eficiente (discurso del Presidente Roosevelt en Chicago en el congreso de los sindicatos estadounidenses de 1942). Fue durante esta poca que se desarroll el estado del bienestar en la mayora de los pases desarrollados. Y fue tambin durante esta poca (el periodo 1950-1980) que la calidad de vida de las poblaciones de tales pases mejor sustancialmente, basndose este mejoramiento social y econmico en un pacto entre el mundo empresarial y los sindicatos que fue roto ms tarde, en los aos ochenta, por el mundo financiero y empresarial, bajo la direccin poltica del Presidente Reagan en EE.UU. y la Sra. Thatcher en Gran Bretaa. A partir de entonces se introdujeron polticas pblicas encaminadas a debilitar la intervencin del estado, desregulando los mercados financieros (de manera que los bancos pudieran hacer lo que quisieran, con escasa regulacin) y desarrollando polticas altamente regresivas que incrementaron enormemente la renta de los ricos a costa de la renta de los trabajadores. Tambin se hicieron reformas fiscales que beneficiaron enormemente a las rentas superiores. El tipo mximo, en el promedio de los pases de la OECD, baj del 67% en 1980 al 43% en el 2000 (en EUA pas del 70% al 35%, y en Espaa pas del 66% al 35%, el ms bajo de la OECD, junto con EEUU), incrementndose enormemente las rentas disponibles del sector minoritario de la poblacin que goz de gran renta. Los salarios, por el contrario, se mantuvieron constantes o se redujeron, segn el pas, forzando un mayor incremento del nmero de horas por trabajador (Espaa es el pas de la UE-15 en el que un trabajador trabaja ms horas al ao, 1814 horas, habiendo aumentado diez horas desde los aos ochenta) y un incremento de miembros de la familia que trabajaron para mantener la misma capacidad adquisitiva, la cual, a pesar de estos factores se mantuvo constante y/o se redujo, segn el pas.

Resultado de esta situacin, nos encontramos, como ya pas a principios del siglo XX, con una enorme polarizacin de las rentas. En un extremo nos encontramos con un sector de la poblacin muy pequeo que tiene enormes rentas. En el otro lado, la mayora de la poblacin trabajadora que tiene problemas para llegar a fin de mes. En medio, unas clases medias que se estn reduciendo. Esta situacin alcanza una situacin extrema en EUA donde un tercio de la poblacin sera pobre si se utilizara la definicin de pobre que se utiliza en la UE. EUA es el pas ms desigual de la OECD. Espaa es uno de los ms desiguales de la UE.

Puesto que no hay suficiente crecimiento de la demanda de productos, nos encontramos con que hay una crisis de produccin, es decir, una crisis resultado de que no haya suficiente demanda para los productos producidos en las empresas productivas. Ello implica que los beneficios que existen en el mundo productivo (el mundo empresarial que produce bienes y servicios) son relativamente bajos lo que explica que la gente que tiene mucho dinero no invierte en empresas productivas sino en inversiones que no son productivas sino especulativas, que tienen una rentabilidad mayor. Invierten en terrenos, por ejemplo, para venderlos ms tarde, cuando el precio de tales terrenos aumenta. Lo mismo ocurre en cuanto a inversiones especulativas (sean estas acciones en empresas.com o en vivienda, o en petrleo, o en alimento) que no intentan estimular la produccin sino la acumulacin de la propiedad para poder venderlas ms tarde y a mayor precio. Se van creando as precios artificiales, llamadas burbujas, que van explotando una tras otra, creando crisis que se van acumulando hasta llegar a explotar, esta vez muy espectacularmente, al coincidir varias a la vez. Parodiando la famosa pelcula, La perfecta tormenta, estamos ahora viendo la perfecta tormenta econmica y financiera.

La solucin de la crisis: la expansin de la demanda

La solucin ahora pasa, como durante la Depresin, en una re-regulacin de los bancos (incluyendo la reduccin de sus exuberantes beneficios: la banca ha sido la actividad empresarial con beneficios ms altos en los ltimos treinta aos), y un incremento del gasto pblico, un incremento de los salarios (con aumento de productividad) y una reduccin del precio del dinero, precisamente lo opuesto a lo que la banca est pidiendo. Es alarmante, por cierto, que todos los jefes de la Oficina Econmica de Zapatero procedan de la banca y ahora el grupo de sabios, que tienen que hacer propuestas al Gobierno de cmo resolver la crisis, procedan en su mayora de la banca y de las cajas. Esto es equivalente a pedirle al zorro que proteja las gallinas del corral (ver el excelente artculo de Juan Torres, Los economistas de Z en Sistema Digital). Es un indicador del gran poder que tiene la banca que ningn partido mayoritario est hoy pidiendo en Espaa un aumento del gasto pblico. El gran debate acerca de este gasto es entre los que quieren reducirlo (el PP) y los que quieren mantenerlo (el PSOE), pero ninguno de ellos est pidiendo aumentarlo, y ello en el pas que tiene el gasto pblico por habitante ms bajo de la UE-15. El aumento del gasto pblico es esencial para que haya un estmulo econmico. Es importante subrayar este hecho porque la experiencia japonesa ha mostrado claramente que la necesaria reduccin de los intereses bancarios para estimular la economa no es suficiente, a no ser que haya tambin un aumento del gasto pblico. La distribucin de la Renta en Espaa es tan concentrada (como seal antes, Espaa es uno de los pases con mayores desigualdades de renta en la UE-15) que no es suficiente una bajada de intereses que abarate el precio del dinero para aumentar de una manera significativa la demanda. La escasa capacidad de consumo por parte de las clases populares requiere un incremento notable del gasto pblico. La desgravacin de 400 por persona que aprob el gobierno espaol, era parte de esta poltica de estmulo de la demanda. Pero esta medida, adems de ser regresiva (pues es equivalente a que se diera un cheque igual para todos los ciudadanos, independientemente de su ingreso), tendr un impacto estimulante menor. La medida, prcticamente idntica realizada por la Administracin Bush (que inspir al Sr. Zapatero) y que en aquel pas, signific un aumento del gasto pblico equivalente a un 1% del PIB, fue escasamente estimulante. La razn de ello (adems de ser una cantidad limitada) fue que el gasto fue poco discriminatorio y que, al ser regresivo, no tuvo gran impacto en la capacidad de consumo de las clases populares que son las que, al tener menos renta, consumen la mayora de lo que reciben. De ah que las medidas ms eficaces sean polticas redistributivas que transfiera fondos de las clases adineradas (que ahorran ms que consumen) a las clases populares (que consumen ms que ahorran).

De ah que debieran revertirse las polticas fiscales regresivas que se han aprobado en los ltimos quince aos (que han contribuido al crecimiento de las desigualdades de renta en Espaa), e incrementar la inversin pblica y muy en especial en los servicios pblicos a fin de crear empleo. Aqu me permito hacer otra aclaracin. Hay varias maneras de aumentar el gasto pblico. La ms rpida pero no necesariamente la ms estimulante, es aumentar las transferencias pblicas, dando cheques a la poblacin. El otro es a travs de inversiones pblicas que en Espaa se interpreta, en general, en inversiones en infraestructuras (AVE, transportes, etc.). Pero mucho ms eficiente para estimular la economa es invertir en servicios pblicos, y muy en especial en servicios pblicos del estado del bienestar, como sanidad, servicios de dependencia, servicios sociales, escuelas de infancia, y otros, que utilizan muchos recursos humanos. Es ah la gran cantera de empleo que en Espaa est muy poco desarrollada. En este sentido la poltica de Zapatero de reducir un 30% la creacin de empleo pblico es profundamente errnea y va en sentido opuesto al que debiera hacer. Espaa es el pas que tiene un porcentaje menor de la poblacin activa empleada en los servicios pblicos del estado del bienestar (sanidad, educacin, servicios sociales, escuelas de infancia y servicios domiciliarios). Slo un 9% comparado con 15% en el promedio de la UE-15 y 25% en Suecia. Reducirlo todava ms es un enorme error no slo social (Espaa, treinta aos despus del fin de la dictadura, contina estando a la cola de la Europa Social), sino tambin econmico. Es ahora, precisamente, cuando el gasto y empleo pblicos debieran aumentar a fin de estimular el consumo de las clases populares. Este aumento del gasto pblico se debiera financiar mediante la reversin de las polticas fiscales regresivas que se han realizado esos aos, as como mediante un aumento del dficit del estado y de la deuda pblica (permitiendo un mayor endeudamiento del Estado, a todos los niveles, central, autonmico y local). Un ejemplo de la necesaria reversin es la recuperacin del impuesto sobre el patrimonio que se ha anulado bajo la falsa premisa que tal eliminacin beneficiara primordialmente a las clases medias. Segn un documento presentado en la Universidad Internacional Menndez y Pelayo de El Escorial, este julio pasado, por tcnicos de hacienda del Ministerio de Hacienda, expertos en tributacin, tal impuesto signific en el ao 2005 un ingreso al Estado de 1.442 millones de euros. Segn el mismo informe, tal impuesto fue en aquel ao 2005, altamente progresivo, de ah que su eliminacin beneficiara predominantemente a las rentas superiores que acumulan la propiedad gravada, y ello a pesar del enorme fraude fiscal (pues slo 727 propietarios de un total de 3.290 declararon tener una vivienda de ms de 10 millones de euros). La mayora de las clases populares, cuya propiedad es inferior a 300.000 euros (y que tributan en este concepto menos de 80 euros), quedaran escasamente afectadas por la eliminacin de este tributo. Los fondos de este tributo eran asignados a las CCAA que tienen la responsabilidad de gestionar los servicios pblicos del Estado del Bienestar. Tales fondos, de no haberse eliminado, podran haberse utilizado por tales CCAA para mejorar la financiacin de los servicios a las personas dependientes, exigida por la Ley de Dependencia y que el Estado Central financia con una cantidad de 1.200 millones de euros, a todas luces insuficiente. De no haberse eliminado tal impuesto, los fondos derivados del patrimonio podan haber ido a financiar los servicios de dependencia de las CCAA, hoy claramente insuficientes. Estos servicios a la dependencia crean gran cantidad de empleo que podra haber reducido el desempleo.

Otra fuente de ingresos debiera ser la eliminacin del fraude fiscal que segn tales expertos afecta al 20% de la actividad econmica de este pas (la ms alta del a UE-15) y que significara (su correccin) unos ingresos al Estado de 88.617 millones de euros al ao (tanto por fraude fiscal como por Seguridad social, siendo la banca, por cierto, una de las instituciones que facilitan ms en este fraude fiscal). Ni que decir tiene que la inversin de 88.617 millones en los servicios pblicos tendra un impacto muy significativo en la correccin del subempleo (Espaa se gasta 82.000 millones de euros menos en los servicios del estado del bienestar de lo que debiera gastarse por el nivel de desarrollo econmico que tiene. Mientras que el PIB per cpita es el 92% del promedio de la UE-15, el gasto pblico es slo el 72% y el gasto pblico social es el 68% del promedio de la UE-15). Es sorprendente el escaso esfuerzo que las autoridades tributarias de Espaa han dedicado a la correccin de este fraude fiscal, lo cual solo puede entenderse por la excesiva influencia que los grupos econmicos (como la banca y las inmobiliarias) y profesionales (profesiones liberales) tienen sobre las instituciones polticas. En ninguno de los pases en los que he vivido durante mi largo exilio (Suecia, Gran Bretaa y Estados Unidos), el Presidente del Gobierno dira jocosamente que en Espaa los ricos no pagan impuestos (declaraciones del Sr. Aznar en 2003). Segn un informe internacional sobre el gasto pblico (Castles, F. (ed) The Disappearing State? 2007, Espaa se gasta en la recoleccin de impuestos slo un 0,05 del PIB, el ms bajo de la OECD, y seis veces menos (en trminos proporcionales) que Suecia. Los mismos expertos de Hacienda, en su exposicin en El Escorial, fueron muy crticos de los responsables polticos de la Agencia Tributaria por las prioridades que establecen en las polticas de correccin del fraude, as como en el escaso compromiso con los recursos necesarios para resolverlo.

Otra de las medidas que debieran realizarse es la disminucin de los intereses bancarios por el Banco Central Europeo, puesto que la justificacin aportada por tal Institucin para mantenerlos altos carece de apoyo emprico que la sustente. Las mayores causas del crecimiento de la inflacin no son el crecimiento de la demanda, sino el crecimiento del precio del petrleo, y de los alimentos debido en parte a la actividad especulativa de los capitales financieros. Al BCE debiera exigrsele que, como hace el Federal Reserve Board en EE.UU., diera ahora prioridad a estimular la creacin de empleo, en lugar de destruirlo, como est haciendo ahora. Y esta bajada de intereses debiera ir acompaada con polticas expansivas a nivel de toda Europa, subiendo el presupuesto de la UE de un 1% a un 5% del PIB, con el fin de realizar inversiones pblicas que estimularan las economas europeas, propuesta realizada por un panel de economistas de EE.UU., Gran Bretaa, Francia y Espaa en las mismas jornadas de El Escorial, donde se present el informe de los expertos haciendistas de la Agencia Tributaria Espaola. Y, lo ms importante, sera que se estableciera una legislacin por parte del Parlamento Europeo que permitiera convenios colectivos a nivel de toda Europa, facilitando un pacto social entre el mundo empresarial y los sindicatos a nivel europeo, condicin sine qua non, para crear una Europa Social. (Ver el captulo de V.Navarro. Como est evolucionando la situacin social de la Unin Europea en Borrell, J., Europa en la Encrucijada).

Soy consciente de que estas propuestas se considerarn utpicas en el ambiente tan profundamente liberal y conservador que existe en las culturas econmicas, polticas y mediticas del pas. Pero que las propuestas keynesianas hechas en este artculo sean consideradas utpicas en nuestro pas define la naturaleza del problema, que es, en definitiva, el enorme dominio del pensamiento liberal en aquellas culturas. De ah que se requiera una movilizacin de las fuerzas progresistas para cambiar la cultura poltica y econmica que domina el pas. Pero para ello se requiere que tales fuerzas progresistas se rearmen ideolgicamente, abandonando su aceptacin del dogma liberal que hegemoniza el pensamiento econmico del pas, incluso entre amplios crculos de izquierda.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter