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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-09-2008

Sobre el debate que debe reabrirse en torno al terrorismo, los contextos y la justicia de la rebelin
Foros y premios para vctimas de primera

Carlos Alberto Ruiz Socha
Rebelin


1. Nueva York, USA. Septiembre 9 de 2008.

A dos das de los siete aos de aquellos imborrables atentados, tan terribles como insondables. En la sede de Naciones Unidas comienza un simposio sobre terrorismo. Es el primero en su gnero, segn la ONU, que ha invitado a vctimas y a expertos en el tema. En la sesin inaugural, Ingrid Betancourt se refiere a la necesidad de reconocer derechos, atencin y recursos, en suma un estatuto especial, a las vctimas del terrorismo, concepto ste polmico donde los haya, que todava no est definido en propiedad, aunque se hayan producido en aos recientes montones de declaraciones para calificar los hechos que generan terror injustificado y cruel, mirado esto desde el punto de vista mayoritario y el lugar preeminente de los gobiernos ms interesados en un exclusivo y excluyente enfoque.

Si la lgica esquizofrenia de los nodos de la globalizacin capitalista y en especial de los poderes y relaciones dominantes que imponen una agenda poltica, econmica y militar, pudiera ser observada y juzgada, el tema del terrorismo sera sin duda uno de los cebos ms probos. Estados Unidos e Israel, por ejemplo, condenan el denominado terrorismo, mientras lo cometen con mtodo y planificacin, dolindose luego por las heridas que su barbarie origina, sin aceptar que su violencia es fundante de otras violencias. A juzgar por las palabras de la catapultada poltica franco-colombiana, Betancourt, la esquizofrenia no est slo en quien manda, sino en quien es mandada. Se expresa as en ella, en lo que hace tras su largo cautiverio en la selva. Habla con su legtimo dolor y con su obvia razn, pero sin pleno derecho colectivo o representacin de todas las vctimas de las ms infames formas de terrorismo. En un panel en nombre de millones que no le han delegado nada, agradece en tal condicin a un reconocido terrorista de Estado. Otra vez da las gracias a Uribe Vlez, el patibulario presidente colombiano, sobre quien recaen indicios o pruebas graves, abundantes y suficientes de vnculos con el paramilitarismo y el narcotrfico. A esta conferencia en la ONU no han sido invitados los torturados, las familias de los detenidos-desaparecidos (ms de 15 mil en Colombia), ni los parientes de los que con motosierra o machete fueron descuartizados por los socios de Uribe, a quien la emisaria agradece por su liberacin.

La citada conferencia de la ONU, que estaba sobrecargada de vctimas del llamado terrorismo islamista, en la que no se invit a ninguna vctima palestina, mientras s estaban de la parte israel, es un paso ms en una lnea oprobiosa que desde hace aos mantiene esta pattica institucin, cuyo anterior Secretario, Kofi Annan, se atrevi a decir en un informe sobre la libertad, el desarrollo, la seguridad y los derechos humanos (A/59/2005, apartado 91): es hora de dejar de lado los debates sobre el denominado terrorismo de Estado. El uso de la fuerza por los Estados est ya totalmente reglamentado por el derecho internacional. Con ello, Estados como el colombiano no son terroristas, y muy fcil les resulta con la inocencia en la facha, financiar reuniones como sta, junto con los gobiernos de Gran Bretaa, Italia y Espaa, pas ste del que no poda faltar una conocida asociacin de vctimas con discursos acrrimos, con proximidad al espectro de la FAES de Aznar, si bien ese simposio de la ONU fue iniciativa del gobierno Zapatero, que ha propuesto adems constituir un fondo internacional de ayuda a vctimas del terrorismo. O mejor: de ayuda a algunas vctimas estratificadas, de algunas prcticas violentas catalogadas como terrorismo.

2. Oviedo, Espaa. 10 de septiembre de 2008.

A un da de los 35 aos del criminal golpe pinochetista contra el pueblo chileno, se anuncia que Ingrid Betancourt ha sido galardonada con el Premio Prncipe de Asturias de la concordia. El jurado expresa adems del alegado merecimiento personal, su solidaridad para con aquellos gobiernos que, al igual que el Gobierno de la Repblica de Colombia, trabajan por la consolidacin del sistema democrtico y las libertades cvicas. Aade que Betancourt personifica a todos aquellos que en el mundo estn privados de libertad por la defensa de los derechos humanos y la lucha contra la violencia terrorista, la corrupcin y el narcotrfico. Aunque ella adule a un baluarte del terrorismo de Estado, la corrupcin y el narcotrfico, como lo es Uribe Vlez. El jurado, integrado tambin por destacados empresarios y banqueros con negocios de explotacin en Colombia, como los de Repsol YPF, multinacional condenada recientemente por el Tribunal Permanente de los Pueblos por responsabilidad en crmenes de lesa humanidad en Colombia, ha hecho una cosa y ha dejado de hacer otra. Ha tenido en cuenta uno de los avales de la seora Betancourt: el del ex presidente colombiano Belisario Betancur. No son familia, no es el mismo apellido, pero han compartido la misma mesa de la depredadora clase poltica. Y la tarea no hecha por el jurado, y tampoco por Ingrid Betancourt, es la que debera ser elemental para quien, como individuo o entidad, con tal calidad pblica, ostenta la facultad de laurear: leer.

No ha ledo la seora Betancourt que en das pasados un ex general, Rito Alejo del Ro, fue capturado en un Club Militar tras aos de impunidad, en un amago de justicia huera, por el asesinato de un hombre que se llamaba Marino Lpez. La cabeza de Marino, campesino afrodescendiente, fue cortada en febrero de 1997. Los asesinos jugaron futbol con ella. Militares y paramilitares ejecutaron ste y otros crmenes conjuntamente. Del Ro era el mando operativo, cuando el mando poltico de ese proyecto de copamiento paramilitar lo tena el entonces gobernador del Departamento de Antioquia, lvaro Uribe Vlez, quien pblicamente puso como ejemplo y defendi al general como un pacificador. No ha ledo tampoco el jurado que el ex presidente Belisario Betancur, tambin tras aos de impunidad, est sealado y debe responder judicialmente a partir de demandas de familiares y abogados de vctimas del terrorismo de Estado, por la desaparicin forzada y el asesinato de ms de una docena de personas en los hechos del Palacio de Justicia, cuando Betancur consinti el arrasamiento militar de esa sede institucional Lstima que Ingrid Betancourt y el jurado de ese premio para vctimas de primera, no tengan tiempo entre tanto lujo de leer lo que acontece a vctimas de tercera o cuarta categora!

3. Oslo, Noruega...

2008 (a 35 aos del Premio Nobel de la Paz a Henry Kissinger, comprobado promotor del terrorismo de Estado) o en 2009, o en 2010 S, es probable que Ingrid Betancourt lo gane, como Al Gore, tambin Premio Prncipe de Asturias, enaltecido igualmente con el Nobel de la Paz en 2007. El mundo seguir, agonizante pero va, y en l miles de miles de vctimas de las diferentes y diversas violencias de los poderosos, viajan en los vagones que se irn descarrilando en el camino, rodando como canecas de basura. Otras vctimas, de primera, con su tormento, sus medios, su publicidad, su propaganda, se hallan donde deberan estar los millones de annimos y annimas en mayor empobrecimiento e ignominia, como las 92 personas asesinadas en Afganistn el 21 de agosto, incluyendo 60 nios, en concertadas operaciones militares de la OTAN, alianza en la que participa Espaa, pas que coordinar y tutelar el envo de tropas colombianas a ese pas asitico. Una acreditada experiencia terrorista reforzar el cometido blico y poltico, perfectamente compatible en la poltica internacional, con la postulacin de la alianza de civilizaciones o la creacin de un fondo para vctimas de un cierto terrorismo. Y pregunto: podrn acceder a l las vctimas afganas de esos ataques areos? Las de Irak, las de Palestina, las de Colombia? Y las del hambre y las del despojo?

4. Por qu no? Uribe!

Si tomamos en serio las palabras de al menos dos hombres pblicos, por un lado el bufn de opinin espaol de extrema derecha Federico Jimnez Losantos (ver en rebelin.org/vdeos rebeldes, sus declaraciones sobre la tortura y muerte deseada para Fidel Castro, Hugo Chvez y ms, entre otras afrentas a la ms elemental decencia), y de otro lado el presidente del gobierno espaol, J.L. Rodrguez Zapatero, se podr deducir con plena prueba su cabal coincidencia en un punto no banal: ambos avalan a lvaro Uribe Vlez como digno demcrata y ejemplar hombre de confianza, tanto que Jimnez Losantos quisiera ficharlo para llevarlo a Espaa, considerndolo el mejor presidente latinoamericano, y que Zapatero le ha dado a Uribe una y otra vez su apoyo abierto, incondicional y absoluto, fluyendo entre otros negocios el de la venta de armas para el rgimen uribista, y el copatrocinio de ambos gobiernos a foros de vctimas del terrorismo en los espacios internacionales donde se congratulan. Por ese camino, Uribe Vlez cuenta con estos dos respaldos, adems del de Bush, la corona espaola y cientos de poderosos empresarios del mundo entero, bien para algn premio internacional de la paz, los derechos humanos, la democracia, las libertades, o ya para algn futuro cargo en nuevas instancias globales que implementen la pax y la concordia globales bajo la frula de la seguridad democrtica.

5. Reabrir el debate sobre el terrorismo, los contextos y las resistencias-rebeliones. Recordando a Celia y Abel Hart Santamara, militantes de la revolucin

La Habana. 7 de septiembre. Han muerto en un accidente de coche, Celia y Abel Enrique Hart Santamara, hijos y hermanos revolucionarios de Cuba, dejando su marcha un gran dolor, que se ir superando un poco recobrando con su legado la esperanza y la lucha por el socialismo y la liberacin que ella y l cultivaron. Ella, una lcida combatiente de las ideas hechas armas en la controversia, para la labor de desenmascarar la opresin y el letargo, escriba en los ltimos meses sobre la rebelin, acerca de la necesidad de reconocer a la insurgencia de Colombia o de Palestina y a los pueblos su derecho a resistir. Estamos de acuerdo con ese grito, Celia. Gracias por tu tenacidad. Y compartimos lo que ella escribi: A la nueva princesa meditica de este extrao verano, Ingrid Betancourt, le podemos ensear de lo que fueron capaces de hacer los fascistas latinoamericanos a decenas miles de mujeres inocentes, lanzadas desde helicpteros al mar, violadas, torturadas por tener que decir lo que nunca supieron. Le podemos ensear lo que es el secuestro de bebs, a manos de los propios asesinos de sus verdaderos padres; que el Plan Cndor instaur en este continente y contina perpetuando su valiente presidente El MOSSAD de Tel- Aviv, que mucho asesor a Uribe, sabe muy bien cmo se tratan a las secuestradas. Ingrid goza de buena salud. Las imgenes de besos y abrazos con los peores mandatarios de este mundo, as lo reflejan. Ese empeo de salvar a esta princesa puede (dira yo), debera tener cierta influencia logstica para rescatar a las mujeres mexicanas asesinadas en Ciudad Jurez; en Atenco, podra ayudarnos a rescatar a nias despedazadas por las bombas sionistas en Palestina, inocentes incluso por la corta edad; podra ayudarnos al menos a castigar a los culpables de tantos crmenes Ingrid, la princesa de este extrao verano dijo que Uribe era un gran presidente / Lo menos que poda hacer, luego de ser liberada de las feroces garras de las FARC, sera pedir clemencia para las centenas de prisioneros que estn en crceles en su propio pas, o en los Estados Unidos. Pedir cuentas por las muertes y asesinatos de ese ejrcito a colombianos, y darle menos felicitaciones (www.kaosenlared.net (18-07-08).

Abel Enrique, brillante jurista, dej lecciones muy importantes para la reflexin de las entidades morales, jurdicas y polticas que no slo los militantes, sino quienes desde la academia y la defensa penal en los estrados, deben conocer y reconocer en la afirmacin terica y prctica que recompone en la historia los mviles y las formas del derecho a la rebelin. Especialmente cuando nos ense acerca de la subjetividad del delincuente poltico, del altruismo, del espritu que supone el hacer del luchador poltico por una nueva sociedad, como de la necesidad de defender con coherencia los principios del socialismo en la juridicidad rebelde. Celia y Abel nos dejan la audacia de su indignacin crtica, con corazn y vergenza por lo que pasa, inquietud tan olvidada en proclamaciones y posicionamientos de algunas izquierdas.

6. Nuevos foros para las vctimas del sistema

La ONU y otros foros convencionales van camino de ser a la verdad, la justicia y la reparacin de las vctimas de las violencias ms terribles del planeta, lo que volatineros mentecatos como Miguel Bos, Shakira o Juanes son a la cultura de la lucha de los pueblos. Nada. Figurines. Frvolos recintos para el vaco. Para ellos existen las vctimas de primera. En sus expresiones no caben los desaparecidos, los torturados, los desterrados, los empobrecidos de esta tierra, y por supuesto tampoco los resistentes.

Ante el fisco del da a da de la ONU, es un derecho permanecer en sus corredores, donde lo ms digno logrado all ha sido fruto de quienes en el torrente de los pueblos junto a las formas han defendido sin renuncias los principios, de humanizacin y civilizacin construidas con la justicia que nace de la transformacin, de la rebelda. Pero queda por su triste saldo la expresa tarea de forjar desde ya, ahora mismo, otras instancias, otros foros, otros encuentros, donde las preguntas de intelectuales como Celia y Abel nos interpelen, en consecuencia donde estarn, ms temprano que tarde, las fuerzas que rompen y superan las relaciones vigentes de dominacin, en tanto erigen tica y polticamente valores de emancipacin, las que agencien junto con organizaciones de los pueblos, con un sinnmero de colectivos, los nuevos puentes, donde ciertas vctimas de primera clase no lo sean, donde pasen como uno y una ms, donde no puedan usurpar o pillar, sin creerse en serio con la posibilidad de agitar falsas lecciones morales con una mano, mientras con la otra se apoyan en el sistema de opresin que les recompensa.

- Carlos Alberto Ruiz Socha es abogado, autor del libro La rebelin de los lmites. Quimeras y porvenir de derechos y resistencias ante la opresin. Ediciones desde abajo. Bogot, junio de 2008.

 



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