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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-09-2008

Bandas fascistas como punta de lanza
Washington promueve la guerra civil en Bolivia

Luis Bilbao
America XXI


Mediante bandas fascistas el Departamento de Estado lanz el 9 de septiembre una ofensiva violenta con eje en Santa Cruz, Pando y Tarija.

El gobierno de Evo Morales calific este accionar como golpe cvico prefectural. La expresin apunta a subrayar que las fuerzas armadas no son el instrumento de esta escalada, basada en cambio en los gobiernos de los departamentos de la llamada Media Luna. En ese sentido la definicin es ajustada a la realidad. Sin embargo, estas operaciones no tienen como objetivo un golpe de Estado tal como los que la Casa Blanca promovi en innumerables oportunidades en Amrica Latina. Washington sabe que el derrocamiento de Evo y la implantacin de otro gobierno, por va civil o militar, es una perspectiva cerrada por todo un perodo en Bolivia.

La tctica estadounidense est centrada en detonar una guerra civil. Operaciones terroristas contra puntos vitales de la estructura econmica y el aparato del Estado; utilizacin de bandas fascistas contra la base social de la revolucin en marcha (abrumadoramente hegemnica); secesin de la Media Luna: son peldaos de una escalada apuntada a provocar la lucha fratricida. El asesinato de Evo; la aniquilacin de dirigentes sociales y polticos claves, son otros recursos que sin duda alguna intentarn los estrategas estadounidenses.

Significado de la escalada

El anlisis trata de desentraar la realidad de hoy con parmetros del pasado. Las burguesas locales y el imperialismo podan dar golpes de Estado cuando tenan instrumentos militares, polticos, sindicales y sociales en condiciones de ejercer la hegemona necesaria para gobernar bajo fachadas ms o menos represivas. Eso acab. Una a una, las instituciones de las clases dominantes han perdido su capacidad como instrumentos vlidos para el ejercicio del poder. Y esta afirmacin no slo es vlida para Bolivia: toda Amrica Latina est en la misma situacin. Hoy el imperialismo ni siquiera puede apelar al recurso del golpe militar. Requiere y utiliza la violencia, pero su estrategia ya no consiste en imponer un gobierno ttere. Antes de volver a pensar en esa posibilidad, necesita infligirle a las masas una derrota letal. En la poca de crisis y declinacin irreversible del capitalismo eso slo es posible mediante el fascismo y la guerra civil.

Es exactamente lo que han puesto en marcha los agentes de Washington en Bolivia. El imperialismo necesita de ese enfrentamiento civil y ya ha lanzado la provocacin a gran escala.

La expulsin del embajador de la Casa Blanca indica que Evo Morales comprende exactamente la estrategia imperial y ha resuelto enfrentarla. La inmediata solidaridad de Hugo Chvez, haciendo lo mismo con quien en su territorio promova una accin anloga, el apoyo incondicional a estas medidas por parte de Daniel Ortega, la decisin del presidente hondureo Manuel Zelaya de suspender la ceremonia de recepcin de credenciales del nuevo embajador de Estados Unidos, en solidaridad con Bolivia y Venezuela, son otros tantos indicativos de la rebelin antimperialista que se agiganta en Amrica Latina. Estos pases se sumaron as a la histrica conducta de la Revolucin Cubana. Cuando el imperialismo apela al fascismo, la diplomacia carece de sentido. Quien se asusta del tono empleado por Chvez al reiterar su disposicin a defender a Evo Morales incluso enviando combatientes a Bolivia, o bien no ha comprendido el significado de la escalada fascista, o bien programa una negociacin en cuya conclusin est la cabeza de Evo. Pero Chvez no est solo. Seremos cientos de miles quienes en Amrica Latina nos alistaremos para defender con las armas la revolucin en Bolivia frente al ataque imperialista, si una enrgica accin internacional no logra detenerlo.

Unasur

Otro indicativo de los cambios en las relaciones de fuerza continental es la realizacin de una reunin de emergencia de Unasur, en Santiago, el lunes 15. All reside la posibilidad de detener la mano asesina de la Casa Blanca. Cada gobierno mostrar hasta dnde llega su compromiso con la democracia, la paz y la unin regional. La diversidad de los componentes de la Unin de Naciones Suramericanas asegura una dura disputa. Pero el mnimo comn es el apoyo incondicional al gobierno de Evo (con su reciente ratificacin con el 67,41% de los votos tiene ms legitimidad social que ninguno de sus pares), el rechazo a la ingerencia estadounidense y el compromiso de romper relaciones diplomticas en conjunto con Estados Unidos si Washington persiste en alimentar la escalada fascista. Luiz Incio da Silva adelant que no tenemos derecho a tomar ninguna decisin sin que haya acuerdo del gobierno y la oposicin. Sus asesores en poltica internacional deberan informarle a Lula que la oposicin es Estados Unidos y que los jefes polticos locales han tomado por la va del fascismo. Apenas unos videos y unos testimonios sobre los saqueos y matanzas bastaran para que el presidente brasileo tenga la informacin suficiente y pueda asumir que las acciones emprendidas en estos das por los separatistas definen una estrategia de guerra, con la cual Estados Unidos pretende recuperar el control que se le va de las manos en Amrica Latina. Eso le concierne tambin a Brasil.

El fascismo en sentido lato es el primer paso de esa estrategia. Fascismo no es, como se entiende corrientemente, un gobierno o una poltica represiva. Es la utilizacin de la poblacin civil para ser lanzada contra otros estratos de la poblacin civil. (Por eso, cuando la teora poltica de las clases dominantes comenz a enfatizar la expresin sociedad civil, tergiversando por completo su sentido original, era claro en qu rumbo se orientaba). Es la utilizacin de sectores de clases medias y de las franjas ms empobrecidas y marginalizadas, a las cuales no ha podido llegar el mensaje de la revolucin, para lanzarlas como fuerza de choque ciega contra los trabajadores, los campesinos, los estudiantes y los flancos concientes de las capas medias. Es el choque de aquellos que por determinaciones que van mucho ms all de su propia cotidianeidad, no estn en condiciones de tomar conciencia de sus actos y contratados como mercenarios son lanzados en operaciones de guerra contra sus hermanos ms prximos. Eso es el fascismo. Y siempre, por detrs, hay estrategas del capital que programa sus actos.

Urge una respuesta continental

Aparte los gobiernos, cuyo compromiso puede eventualmente lograr efectos extraordinarios, es otra la instancia latinoamericana que al cabo definir si la revolucin latinoamericana en marcha puede o no enfrentar y vencer la contraofensiva imperialista. Las acciones de solidaridad con el gobierno de Evo Morales en cada pas son imprescindibles. Pero no bastan. Urge dar pasos efectivos observando la huella de la nueva fuerza revolucionaria de masas que ha aparecido en el panorama internacional: el Psuv (Partido Socialista Unido de Venezuela). Urge concretar instancias anlogas de unidad social y poltica de masas, con definiciones antimperialistas y anticapitalistas. Urge crear organismos que permitan a las direcciones de esas fuerzas revolucionarias disear y aplicar una lnea de accin latinoamericana. La historia no perdonar omisiones ni retardos.


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