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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-09-2008

Georgia y los neoconservadores

Noam Chomsky
La Jornada


Horrorizado por las atrocidades que cometieron las fuerzas invasoras estadunidenses en las Filipinas, y por el vuelo retrico acerca de las nobles intenciones que acompaan de manera rutinaria los crmenes de Estado, Mark Twain admiti que estaba incapacitado para blandir la formidable arma de la stira.

El objeto de su frustracin era el famoso general Frederick Funston. Ninguna stira sobre Funston puede llegar a la perfeccin, lament Twain, pues Funston ocupa esa cumbre por su cuenta... (l es) la stira encarnada. La conjetura de Twain pareci repetirse en recientes semanas, durante la guerra entre Rusia, Georgia y Osetia del Sur.

George Bush, Condoleezza Rice y otros dignatarios invocaron de manera solemne la santidad de Naciones Unidas, y advirtieron que Rusia podra ser excluida de las instituciones internacionales, al adoptar acciones en Georgia que contradicen los principios de la ONU.

La integridad territorial y la soberana de todas las naciones debe ser acatada de manera rigurosa, sealaron. Cuando aludan a todas las naciones excluan al parecer aquellas que Estados Unidos elige atacar: Irak, Serbia, tal vez Irn, y una larga, familiar, lista de otras.

El socio menor se uni al coro. El secretario de Relaciones Exteriores de Gran Bretaa, David Miliband, acus a Rusia de comprometerse en formas de diplomacia propias del siglo XIX, al invadir un Estado soberano, algo que Gran Bretaa nunca hara en la actualidad.

Tales actos, aadi Miliband, no son la forma en que las relaciones internacionales deben concretarse en el siglo XXI. De esa manera, sum su voz a la de Bush, quien dijo que la invasin de un Estado soberano vecino... es inaceptable en el siglo XXI.

El juego entre la stira y la vida real se hace inclusive ms iluminador, escribi Serge Halimi en Le Monde Diplomatique, cuando para defender las fronteras de su pas, el encantador y pro estadunidense (Mijail) Saakashvili repatria parte de los 2 mil soldados que haba enviado a invadir Irak, uno de los ms grandes contingentes despachados a la nacin rabe, aparte de los dos estados guerreros.

Prominentes analistas se unieron al coro. Fareed Zakaria aplaudi la observacin de Bush de que la actitud de Rusia es inaceptable en la actualidad, a diferencia del siglo XIX, cuando la intervencin de Rusia hubiera sido considerada un procedimiento normal para una gran potencia. Por tanto, debemos desarrollar una estrategia para que Rusia ingrese al mundo civilizado, donde la intervencin es impensable.

Siete de los miembros del Grupo de los Ocho, las principales potencias industriales del mundo, emitieron un comunicado condenando la accin de nuestro miembro del G-8, Rusia, pues an no entiende el compromiso angloestadunidense de no intervencin. La Unin Europea realiz una reunin de emergencia, algo bastante infrecuente, para condenar el crimen de Rusia. Fue la primera reunin de ese tipo desde la invasin de Irak, que por cierto no gener condena alguna de la UE.

Rusia pidi una sesin de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU, pero no se lleg a consenso alguno pues, de acuerdo con los diplomticos del consejo, Estados Unidos, Gran Bretaa y otros rechazaron una frase que peda a ambas partes renunciar al uso de la fuerza.

Las reacciones recuerdan las observaciones de George Orwell sobre la indiferencia ante la realidad que exhibe un nacionalista, quien lejos de desaprobar las atrocidades cometidas por su propio bando... tiene una notable capacidad para no escuchar nada acerca de ellas.

La bsica historia no est seriamente en disputa. Osetia del Sur y Abjasia (que tienen puertos en el mar Negro) fueron asignadas por Jos Stalin a su nativa Georgia. (Ahora, los dirigentes occidentales sealan con firmeza que las rdenes de Stalin deben ser respetadas).

Las provincias disfrutaron de cierta autonoma hasta el colapso de la Unin Sovitica. En 1990, el ultranacionalista presidente de Georgia, Zviad Gamsakhurdia, aboli las regiones autnomas e invadi Osetia del Sur. La guerra que sigui dej mil muertos y decenas de miles de refugiados.

Una pequea fuerza rusa supervis una tregua prolongada, difcil, que fue rota el 7 de agosto cuando el presidente georgiano Saakashvili orden a sus fuerzas invadir.

De acuerdo con gran cantidad de testigos, inform The New York Times, el ejrcito de Georgia comenz a bombardear sectores civiles de la ciudad de Tsjinvali, as como la base de las fuerzas de paz de Rusia, usando artillera pesada y cohetes.

La predecible respuesta de Rusia fue desalojar a las fuerzas georgianas del sur de Osetia. Rusia procedi a continuacin a conquistar partes de Georgia, y luego se retir parcialmente a las cercanas de Osetia del Sur. Hubo muchas bajas y atrocidades. Tal como es normal, los inocentes sufrieron mucho.

Como teln de fondo de la tragedia en el Cacaso hay dos asuntos cruciales. Uno es el control del gas natural y de los oleoductos desde Azerbaiyn hasta Occidente.

Georgia fue elegida por Bill Clinton para circunvalar a Rusia y a Irn, tambin fuertemente militarizada para ese propsito. Por lo tanto, Georgia representa un valor estratgico muy grande para nosotros, observa Zbigniew Brzezinski.

Es de notar que los analistas se estn poniendo menos reticentes para explicar los reales motivos de Estados Unidos en la regin, a medida que los pretextos de sombras amenazas y de liberacin se desvanecen y se hace ms difcil eludir las demandas para que retire sus tropas de ocupacin de Irak. Es por eso que los editores de The Washington Post criticaron a Barack Obama por considerar Afganistn el frente central para Estados Unidos. El peridico record que Irak se halla en el centro geopoltico de Medio Oriente y contiene algunas de las reservas de petrleo ms grandes del mundo, y que la importancia estratgica de Afganistn empalidece con relacin a Irak. Una bienvenida, aunque tarda, admisin de la realidad de la invasin estadunidense.

El segundo tema de divisin en el Cucaso es la expansin de la Organizacin del Tratado del Atlntico Norte en direccin al este. Cuando la Unin Sovitica se derrumb, Mijail Gorbachov acept una concesin que resulta asombrosa a la luz de la historia reciente y de las realidades estratgicas: acept que una Alemania unida se uniera a una alianza militar hostil.

Gorbachov acept la concesin sobre la base de garantas de que la OTAN no ampliara su jurisdiccin hacia el este, ni una sola pulgada en las exactas palabras (del entonces secretario de Estado) Jim Baker, de acuerdo con Jack Matlock, embajador de Estados Unidos en Rusia en los cruciales aos de 1987 a 1991.

Clinton rpidamente abjur de ese compromiso, y tambin desech los esfuerzos de Gorbachov para poner fin a la guerra fra mediante una cooperacin entre los socios. Y la OTAN rechaz una propuesta rusa para una zona libre de armas nucleares entre el rtico y el mar Negro, que podra haber interferido con planes para ampliar la OTAN, segn Michael McGwire, un analista de estrategia y quien trabaj en la OTAN en tareas de planificacin.

Las esperanzas de Gorbachov fueron abandonadas ante el triunfalismo estadunidense.

Los pasos de Clinton fueron rpidamente escalados por la agresiva postura y las acciones de Bush. Matlock escribe que Rusia podra haber tolerado la incorporacin de ex satlites de Rusia en la OTAN si Estados Unidos no hubiera bombardeado Serbia y hubiera continuado su expansin. Pero, en definitivas cuentas, misiles balsticos en Polonia y la intencin de que Georgia y Ucrania se unieran a la OTAN, cruzaron las lneas rojas. Y la insistencia en reconocer la independencia de Kosovo fue el colmo. Putin ha aprendido que las concesiones a Estados Unidos no resultaban recprocas, sino que eran utilizadas para promover el control de Estados Unidos sobre el mundo. Una vez que tuvo la fuerza de resistir, lo hizo, en Georgia.

Se habla mucho sobre una nueva guerra fra instigada por la brutal conducta de Rusia en Georgia. Hay motivos para alarmarse por contingentes navales de Estados Unidos en el mar Negro algo homlogo en el Golfo de Mxico difcilmente sera tolerado y por otras seales de confrontacin. Las recientes visitas del vicepresidente Dick Cheney a Georgia y Ucrania son temerariamente provocadoras.

De todas maneras, parece muy difcil que exista una nueva guerra fra. Para evaluar la posibilidad, debemos tener en cuenta con claridad la vieja guerra fra. Ms all de la retrica, la guerra fra fue en la prctica un pacto tcito en el cual cada uno de los rivales tena libertad para apelar a la violencia y a la subversin a fin de controlar sus dominios. Para Rusia, eran sus vecinos orientales. Para la superpotencia global, la mayor parte del mundo.

Una alternativa sensata es la visin de Gorbachov rechazada por Clinton y socavada por Bush. Un consejo sensato fue ofrecido hace poco por el ex ministro de Relaciones Exteriores de Israel e historiador Shlomo Ben Ami. En un artculo escrito en la prensa libanesa, Ben Ami dijo que Rusia debe buscar una genuina asociacin estratgica con Estados Unidos, y Estados Unidos debe entender que, cuando Rusia es excluida y despreciada, puede arruinar las cosas a escala global. Ignorada y humillada por Estados Unidos desde que concluy la guerra fra, Rusia necesita incorporarse a un nuevo orden global que respete sus intereses como una potencia que resurge, no con una estrategia antioccidental de confrontacin.

Los ensayos de Noam Chomsky sobre lingstica y poltica acaban de ser recolectados en The Essential Noam Chomsky, editados por Anthony Arnove y publicados por The New Press. Chomsky es profesor emrito de lingstica y filosofa en el Instituto de Tecnologa de Massachusetts, en Cambridge.

Copyright 2008 by Noam Chomsky.



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