Portada :: Bolivia :: Acoso a Bolivia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-09-2008

Fbula de las tres derrotas (que no entendi la oposicin)

Daniel M. Gimnez
Rebelin


Hasta hace algunas horas, el CONALDE haba cumplido casi dos semanas de ejecucin de su brillante, inteligente, tremendamente lcida decisin de bloquearse a s mismo. Lo tragicmico del asunto no es lo delirante de semejante absurdo, sino que sus principales protagonistas demoraran esas casi dos semanas en enterarse que un bloqueo hace mella en quien lo padece, pero no en quien lo contempla plcidamente a 1000 kms. de distancia. En vista de eso, es difcil determinar si la violencia en contra de las instituciones pblicas desatada el da mircoles se debi a la desesperacin de no obtener de una medida de presin ni un solo resultado o a la frustracin del que se da cuenta que ha estado haciendo el ridculo larga y vanamente.

Parece un hierro aislado, pero, en verdad, la genialidad de bloquearse a s mismo es solo el corolario de un rosario ms largo de puerilidades. En estricto rigor, sigue siendo el resultado de no haber entendido qu pas el 10 de agosto. Pues, en efecto, no contentos con haberse equivocado ese da por culpa de los datos amaados de las encuestadoras, los idelogos del CONALDE, despus, por supuesto, de hacerse propaganda a s mismos, siguen insistiendo hasta el da de hoy en que el revocatorio fue ganado por la media luna y (ntese bien el nivel de fantasa!) perdido por el gobierno. Despus de semejante interpretacin, podra llamarle la atencin a alguien que los cvicos y prefectos de la media luna cometieran la fantochada de bloquear sus propios caminos para asfixiar a los habitantes de sus ciudades, que adems son sus propios partidarios?

Como gran parte de la violencia vandlica ordenada por prefectos y cvicos se debe seguramente a que han sido mal informados por sus idelogos y analistas acerca de las consecuencias del revocatorio, me tomo la molestia de explicarles cmo y por qu el 10 de agosto recibieron una senda goleada. Es de esperar que cuando entiendan finalmente que el revocatorio les signific no una derrota, sino tres, depongan por fin sus macabras intenciones de derramar sangre boliviana responsablemente. Seores cvicos, prefectos y asesores de pacotilla, por favor tomen nota:

Primera derrota: la poltica. Como dicen los estudiosos de los sistemas electorales, los votos se transforman en escaos (autoridades electas). Y, en trminos de poder poltico (aunque no de impacto meditico), importa menos la cantidad de votos obtenidos que los escaos conquistados con esos votos. Si un contendiente supera en, por ejemplo, un 20% de votos a su inmediato seguidor pero obtiene menos escaos, entonces pierde. Y en esto no hay ningn misterio alqumico. Para entenderlo, recurdese el resultado de las elecciones de 1989 y el famoso y bien inverosmil triple empate.

Pues bien, cmo anduvo la conquista (ratificacin) de escaos el 10 de agosto? Simple: el gobierno fue ratificado con un impresionante nivel de apoyo ciudadano, lo que le signific conservar el poder poltico. Pero por si eso no representara de suyo un triunfo contundente, la oposicin adems perdi dos prefectos y el gobierno ninguno. Y en esto importa poco o nada el impresionante 67%. Si el gobierno obtena la misma suma y resta de revocados y ratificados pero con un 50% + 1 de los votos, en trminos de poder poltico (aunque no de impacto meditico) el resultado iba a ser exactamente el mismo: el gobierno conserva el poder, mantiene sus prefectos y adems le quita dos a la oposicin. Y esto es aritmtica poltica elemental, demasiado elemental.

Exactamente cmo semejante resultado puede significar que al gobierno no le fue bien en los matices, es un misterio que radica slo en el insulso locus communis puesto a fantasear. Al gobierno no slo le fue estupendamente bien, sino que, por si fuera poco, le propin al CONALDE una paliza de alto costo estratgico: la oposicin departamental perdi control sobre dos departamentos en el lado occidental del territorio nacional y adems se qued sin agentes movilizadores/desestabilizadores en o cerca de la sede de gobierno. Eso sin contar que el gobierno sac de la escena poltica a dos liderazgos de proyeccin nacional. Ntese bien la contundencia de la derrota: la oposicin departamental perdi dos prefectos (lo que equivale a perder el control poltico de dos unidades territoriales) y adems se qued sin nada de presencia en occidente.

Por si fuera poco, como consecuencia del revocatorio no slo empez a trastabillar el CONALDE, sino que adems la principal fuerza de oposicin en el parlamento termin de desarticularse y disolverse. Sin oposicin a nivel nacional y con una oposicin diezmada y a punto de quebrarse a nivel departamental, exactamente cmo podra haberle ido mal al gobierno? Un lcido abogado sugiere por ah que despidan al estratega del CONALDE. Yo sugiero partir por el idelogo.

Segunda derrota: la narrativa. Generalmente las luchas polticas tienen su correlato en el campo de las narraciones. Cada fuerza que pugna por el poder busca imponer tambin su propia forma de narrar un proceso, un conflicto, una condicin. Las narraciones, adems de depsitos de sentido y referentes identitarios, suelen ser dispositivos de legitimacin de estructuras de poder. Bien lo sabe la narracin ms afn a todo sistema de dominacin: la bblica. Por ello, todo recambio poltico va acompaado, por lo general, de reformas en la educacin y de polticas de reescritura de la memoria histrica.

En el actual conflicto boliviano, la consabida lucha poltica se materializ en dos narraciones antagnicas. La primera es la de una Bolivia de alcance nacional que, en su mayora, demanda un cambio social, tnico, poltico y econmico profundo. La otra es la de una Bolivia territorializada, cuyos protagonistas no son los actores sociales o polticos clsicos, sino los departamentos. De acuerdo a esta segunda narracin de Bolivia, ms de la mitad de los departamentos (la media luna ampliada) se opondra a la poltica de transformaciones implementada por el gobierno andinocentrista, poltica que, sin embargo, sera apoyada por los otros departamentos bolivianos.

Entre diciembre de 2005 y agosto del 2008, las narrativas siguieron los vaivenes de la lucha poltica: mientras ninguna de las fuerzas se impona a la otra, tampoco ninguna narracin de Bolivia perda verosimilitud. Pero el revocatorio produjo un desempate catastrfico narrativo. La Bolivia territorializada, la Bolivia dividida en departamentos y en la que parte de la oposicin apoyaba su demanda de un Estado federal, esa Bolivia en la que los actores son unidades poltico-territoriales, simplemente no existe. No slo los departamentos de la media luna no constituyen, en su mayora, oposicin en contra del gobierno, sino que, adems y lo que es ms importante, ni siquiera constituyen un bloque poltico unitario. Poltico-territorialmente, la mayor parte de las provincias de la media luna son contrarias a sus prefectos y se encuentran alineadas con el gobierno. Savina Cullar tuvo que tomar noticia de esto de la forma ms ingrata. Esto, por supuesto, sin mencionar que el revocatorio transform a la media luna en cuartito de volcn lunar, cuando no en octavito de roca de ese volcn.

En trminos crudos, el revocatorio dej en evidencia que no existe oposicin departamental, sino una limitada y bien dbil (en trminos estratgicos) oposicin urbana y citadina. No slo se concentra en las ciudades y tiene escasas o nulas posibilidades de penetrar en las zonas rurales de sus propios departamentos, sino que ni siquiera controla territorios o vas de acceso claves. Esto parte en dos a los departamentos, y con ello le resta eficacia social y poltica a la narracin de una Bolivia a punto de federalizarse... El asunto no reviste mayor complicacin: simplemente no existe algo as como departamentos opositores.

Lejos de lo que haban supuesto y repetido hasta el cansancio los narradores de la Bolivia territorializada, con el revocatorio se disip el clivaje departamentos confederables vs. Estado unitario centralista y se consolid el viejo conflicto entre campo y ciudad, que, a su vez, sintetiza una fractura socioeconmica y tnica en la sociedad boliviana. En pocas palabras, se impuso la narracin promovida por el gobierno y fue derrotada la que quera imponer la media luna. Y esto tiene consecuencias ms all del mero campo narrativo. El proyecto de una Bolivia federal que ya estaba siendo enarbolado por parte de la oposicin antes del revocatorio pierde toda factibilidad poltica. Slo podra llevarse a cabo si se crea una confederacin territorialmente discontinua, cuyos estados componentes no seran los departamentos, sino las ciudades capitales. Sera algo as como una confederacin de mini islas a la deriva en un mar innavegable y, por ende, imposible de unir social, poltica y econmicamente. En otros trminos, la Bolivia federal de los radicales del CONALDE sera posible slo en la forma de un no-Estado.

Tercera derrota: la geogrfica. Donde hay un conflicto o una lucha fsica, los lugareos, los locales pierden. Pierden emocional y econmicamente. Por eso todos los grandes estrategas de la historia han llevado sus conflictos fuera de sus territorios. En lugar de resistir en Crtago, Anbal fue a combatir a los romanos en su propia casa, a la entrada de Roma. De ah el famoso dicho latn Hanibal ad portas.

Pues bien, el revocatorio le signific al CONALDE la gran derrota de tener que trasladar el conflicto a territorio medialunero. Para ser coherentes con su autoengao de haber sido fortalecidos, se vieron en la necesidad de hacer demostraciones de fuerza. Y eso es precisamente lo que Bolivia est padeciendo en estos das: una insulsa y condenada al fracaso demostracin de fuerza del CONALDE.

Evidentemente la demostracin no pasa de ser un mal bluff. La fuerza slo les alcanza para ejercerla en su propio territorio y en contra de su propia poblacin civil. Eso, por supuesto, al gobierno central no le hace ni cosquillas. Al contrario. Es enteramente contraproducente. El dao emocional del conflicto se lo estn infligiendo a s mismos. Y ste es precisamente uno de los costos de haber perdido control territorial en la sede de gobierno (donde difcilmente los habitantes de El Alto dejaran sin resguardo al gobierno) o cerca de ella (desde el departamento de Cochabamba podran haber afectado algo ms el abastecimiento en La Paz). En suma, el revocatorio le hizo creer al CONALDE su propia mentira de haber salido fortalecidos. Por eso seguramente pensaron, oh gran error!, que era el momento de una arremetida. Eso, sin embargo, termin siendo la explicitacin ms grfica de toda la derrota. Incapaces de ejercer fuerza en contra del adversario, se la tuvieron que infligir a s mismos y en casa: fundamentalmente en contra de su poblacin y de su patrimonio. He aqu la tercera derrota que no comprendi el CONALDE, la geogrfica.

Seores del CONALDE, lo ms hidalgo y lo menos costoso en trminos humanos es que acepten de una buena vez su derrota y se sienten a negociar. Pero a negociar en serio, entendiendo su debilitada posicin. Si les dejan un poquito del IDH, sintanse agradecidos. Si todava la NCPE contempla autonomas departamentales, dense de golpes en el pecho. Ni radicalizando el insulso hara kiri que se estn aplicando actualmente van a conseguir algo ms. Y ya la ciudadana est cansada de que no tengan ni un slo maldito escrpulo a la hora de derramar sangre de ciudadanos bolivianos responsablemente. Entiendan de una vez: se les infligi no una, sino tres derrotas. Tres TRES T-R-E-S.


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter