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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-09-2008

Bolivia, Venezuela, Paraguay y Argentina: una sola y misma amenaza

Guillermo Almeyra
La Jornada


Bolivia arde y la derecha, alentada y organizada por Washington, con su escalada de violencia, marcha hacia la guerra civil. Venezuela, a su vez, enfrenta la posibilidad de un golpe militar, con apoyo meditico y empresarial, tambin orquestado en Estados Unidos. En cuanto a Paraguay, Fernando Lugo denunci la preparacin de un golpe de Estado y sigue sometido a la presin del Departamento de Estado que le exige defenestrar a su ministro de Relaciones Exteriores, a quien Washington acusa de estar ligado a Hezboll y Hams. Al mismo tiempo, el FMI se opone a que el gobierno paraguayo decida gravar la exportacin de soya. Argentina, por su parte, enfrenta un proceso montado en Miami contra un delincuente estadunidense-venezolano que introdujo ilegalmente en Buenos Aires una valija con 800 mil dlares. A pesar de que stos fueron incautados por la aduana argentina y ah quedaron sin ser utilizados, y a pesar de tres pedidos de extradicin de la justicia bonaerense que ni siquiera recibieron acuse de recibo, el FBI trata de montar un caso para favorecer a la derecha argentina alegando el financiamiento ilegal exterior a la campaa electoral de Cristina Fernndez. Todo esto mientras Estados Unidos reactiva su Cuarta Flota que, con el pretexto de combatir el narcotrfico, patrullar no slo las costas de los pases latinoamericanos sino que planea surcar los ros internos amenazando a Brasil, Uruguay, Ecuador, adems de Venezuela, Argentina, Paraguay.

Bolivia expuls al embajador estadunidense tras probar su conexin con la derecha secesionista de la Media Luna, cuyos bloqueos y terrorismo cortan el suministro de energa a Brasil y Argentina, y amenazan a Paraguay. Venezuela tambin adopt la misma medida, Honduras no da el placet al embajador de Washington y Argentina hizo saber que se siente agredida. Amrica Latina est alerta y en tensin.

El agravamiento de la crisis en Estados Unidos y la cada del precio del petrleo y de las materias primas son una amenaza para los gobiernos que desean mantener al menos cierta distancia de Washington. Al mismo tiempo, agudiza la lucha entre los sectores burgueses en cada pas y los oprimidos y explotados, y tambin la disputa por los ingresos estatales y por el poder entre los sectores capitalistas agrarios y financieros unidos al capital financiero internacional y los mucho ms dbiles que, por el contrario, desean el desarrollo del mercado interno y tratan de apoyarse en la poblacin pobre hacindole concesiones y mejorando su situacin.

Dado que los sectores capitalistas dominantes estn unidos al capital extranjero y buscan apoyo en Estados Unidos y los sectores reformistas y distribucionistas vacilan, la defensa del desarrollo y de la soberana nacional est en manos, exclusivamente, de los indgenas, campesinos, obreros y los sectores ms pobres de las clases medias urbanas y rurales. Eso exacerba la discriminacin clasista y racista de los capitalistas dominantes, que a veces atrae a sectores populares que se sienten superiores a los indios o negros y adoptan como propia la ideologa de sus patrones. Esa es la base de masas del imperialismo, que no puede invadir con los marines y dirige la guerra sociolgica y sicolgica utilizando sus medios de informacin a los que las clases medias reaccionarias les hacen de altavoz. Las clases dominantes locales ms reaccionarias, como en el Chile de Salvador Allende, son la infantera de Washington que las dirige por control poco remoto.

Adems, la candidata a vicepresidente de McCain, la gobernadora Palin, acaba de declarar que Estados Unidos debe estar listo para la guerra con Rusia (y, por tanto, con China, aliada de Mosc), y Washington ha reanimado la guerra fra en escala mundial. De esta forma parte la decisin de derribar a los gobiernos que, aunque sean capitalistas, no estn alineados con el imperialismo. Venezuela, para defenderse, compra armas rusas y Bolivia se apoya en Irn, lo cual convierte a Hugo Chvez y a Evo Morales en blancos inmediatos y directos.

El gobierno boliviano acaba de declarar el estado de sitio en Pando pero busca negociar con la derecha. Sin embargo, en Bolivia la izquierda tiene el gobierno, pero el Estado sigue siendo del capital, como en Venezuela, donde parte del aparato estatal conspira contra Chvez. La derecha boliviana quiere recuperar el poder del Estado apoyndose en una parte de ste contra el presidente indgena. La justicia corrupta no la condenar y la derecha no conciliar ni negociar porque tiene una base de masas racista y fascistizante en Santa Cruz y el apoyo de parte de los aparatos estatales (y de parte del alto mando militar). No hay, por tanto, otra va para reprimir a la derecha que recurrir a la represin estatal para hacer respetar la Contitucin y armar a los campesinos para garantizar la democracia y evitar el asesinato de trabajadores inermes por las bandas racistas armadas.

Es justo evitar en lo posible el derramamiento de sangre y no depender slo de militares y policas, pero ya corre la sangre de los campesinos y los uniformados son apaleados por los grupos de choque racistas que se envalentonan ante su impunidad mientras en las fuerzas armadas la debilidad poltica del gobierno da margen al golpismo. Es correcta, por tanto, la advertencia de Chvez de que intervendr en un conflicto armado si se intenta derrocar al gobierno legtimo de Evo Morales. Tambin Brasil, Argentina, Chile, Ecuador y Per dan su apoyo incondicional e irrestricto a Morales, como debera hacerlo todo gobierno latinoamericano. En nombre de Jurez y de Zapata debemos exigir ese apoyo al gobierno mexicano.


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