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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-09-2008

Ultraderecha prepara un verdadero genocidio en Bolivia

Hugo Moldiz
La Epoca


La arremetida fascistas, prevista para esta semana por la ultraderecha y sus grupos paramilitares, armados con armas automticas, FAL y AK, pondrn a prueba la conciencia y el nivel de organizacin del pueblo, la lealtad del Alto Mando de las Fuerzas Armadas, de los que algunos tienen estrechas relaciones con el Pentgono, y la fortaleza de la revolucin.

Las lgrimas y la rabia brotan por miles. Pando ha sido escenario de la mayor masacre que Bolivia ha vivido en los ltimos 50 aos y el estado de sitio, declarado por el presidente Evo Morales el viernes pasado, es la oportunidad, quiz la nica, si los militares no se dan la vuelta, para salvar la unidad de la Patria y la revolucin, y sobre todo para evitar que una masacre an de mayores proporciones se registre en los siguientes das.

Bolivia est contra el tiempo. Los comits cvicos, que es la forma de organizacin poltica de las clases dominantes a falta de partido, y los grupos paramilitares organizados durante casi dos aos, estn ultimando detalles para el enfrentamiento final que a manera de advertencia hizo el prefecto de Tarija, Mario Cossio, pocos minutos antes de entrar a una reunin con el gobierno en la tarde del viernes en representacin del bloque opositor.

Toda la informacin disponible, que obviamente es callada por los grandes medios de comunicacin, conduce a pensar que entre el lunes y el mircoles, aunque no hay que descartar que sea antes, estos grupos paramilitares, armados como se los ha visto con Fal e incluso ametralladoras AK, se lanzarn contra las zonas de presencia militante del MAS y los movimientos sociales.

Los dirigentes y los movimientos sociales saben que los plazos se acaban cada da. Ganas no les faltan y decisin tampoco. Lo que si est claro es que esos hombres y mujeres no tienen armamento para enfrentar a los paramilitares, como con impotencia deca en la maana de este domingo un campesino de Pando que logr milagrosamente escapar de la redada que los paramilitares les hicieron y en la que hasta ahora se han identificado 35 asesinados.

La relativa calma de este domingo es aquella que precede a los grandes das de tormenta. El presidente Evo Morales, quien en persona encabeza los preparativos de la resistencia contra lo que ha definido como el golpe de estado civil-prefectural, est profundamente conciente de lo que se viene y ante miles de campesinos en Cochabamba, el sbado, ha reiterado que es preferible morir por la patria antes que traicionar la lucha de los pueblos. Las palabras del lder indgena, revolucionario y jefe de Estado no eran una arenga para cosechar aplausos, sino una interpelacin a la conciencia y al corazn en momentos en la batalla final de aproxima y de la que depender el futuro de la revolucin boliviana y en parte el curso de la revolucin latinoamericana.

Golberg ha sido expulsado, pero los planes del imperialismo continan. En la semana que culmina, varios de sus operadores se han dedicado a tocar las puertas del Alto Mando Militar para cobrarles lealtades pasadas. El mximo comandante de las Fuerzas Armadas, Luis Trigo, pidi autorizacin para trabajar como copiloto de Jorge Tuto Quiroga en la campaa electoral de diciembre pasado, mantiene relaciones directas con la burguesa del departamento de Santa Cruz y tiene algunos negocios en los Estados Unidos. De Macay ni hablar, siempre fue hombre del Pentgono en las Fuerzas Armadas, su hermano trabaja en la oficina encargada de temas de seguridad de la embajada de Estados Unidos en La Paz y su sobrina de igual manera.

La VIII Divisin del Ejrcito en Santa Cruz, conducida por el general Bracamonte, ser estratgica para los planes conspirativos y golpistas del imperialismo y la derecha. La informacin hasta ahora disponible no es alentadora para el gobierno. A principios de semana una reunin reservada entre ese militar y los sediciosos Rubn Costas y Branko Marinkovic, en el que particip adems Gary Prado (el militar que captur al Che), habra concluido con el compromiso del general de no actuar contra la poblacin o lo que es lo mismo: no hacer nada contra los grupos paramilitares que actan con impunidad en ese departamento, el epicentro de la contrarrevolucin.

Lo nico que ha evitado que esa suerte de huelga de brazos cados de las Fuerzas Armadas bolivianas, denunciadas por el presidente venezolano Hugo Chvez, se profundice con medidas abiertamente golpistas contra el gobierno, es la posicin patriota de otros militares de alto rango y el apoyo del que goza el presidente Morales en los suboficiales, clases y tropa.

Los plazos se acortan. La esperanza de que la presin internacional coadyuve a cesar la violencia de la que es vctima el pueblo es mnima. Unasur, la ONU y la OEA pueden pronunciarse por el dilogo, pero es poco probable que la ultraderecha desactive sus planes, como de igual manera no lo hizo en la organizacin de sus referndum por los estatutos autonmicos que la Corte Nacional Electoral los declar ilegales. Hoy el panorama es peor y los muertos y heridos dan seales de que no estn decididos a retroceder.

No es la falta de financiamiento lo que impulsa a la ultraderecha para mantener el estado de convulsin, ya que un fondo no menor a los 12 millones de dlares se habra constituido con apoyo de los Estados Unidos y el ex presidente Gonzalo Snchez de Lozada, hoy refugiado en el pas del norte, sino la certeza de que cuanto ms tiempo, mayor reaccin nacional e internacional se activar en su contra.

Y ah est la clave. Lo nico que queda es la confianza de que no hay arma ms poderosa que la conciencia y la organizacin del pueblo, y que ese 67 por ciento de apoyo al gobierno se convierta en una mayora activa y no pasiva como hasta ahora.


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