Portada :: Economa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-09-2008

Docenas de miles de millones para salvar a los bancos; nada para salvar a las personas

Juan Torres Lpez
Rebelin


El Banco Central Europeo acaba de inyectar docenas de miles de millones de euros en los mercados para salvar a los bancos. Solo 70.000 millones en un solo da, y muchos ms en los anteriores y siguientes. La Reserva Federal ha hecho exactamente igual: lleg a inyectar 50.000 millones de dlares en una jornada, y tamben otros muchos miles de millones de recursos pblicos para hacerse cargo de las prdidas de bancos en quiebra o para refinanciar a otros que estn hasta el cuello como consecuencia de sus operaciones arriesgadsimas.

Es verdad que estos bancos centrales no ponen dinero a disposicin libre de los bancos en crisis, sino que lo que hacen es proporcionar financiacin, la mayora de las veces a travs de frmulas muy sofisticadas, que en realidad no suponen que aumente la disposicin efectiva de dinero de quien lo recibe. Pero, en cualquier caso, estas inyecciones de liquidez en los mercados suponen una vlvula de escape para los bancos, que gracias a ello pueden seguir realizando sus operaciones habituales y, en consecuencia, continuar obteniendo nuevos y ms altos beneficios.

Se trata de operaciones que solo agravan el problema. En primer lugar, porque lo que hacen los bancos con esa liquidez es continuar con lo que hoy da saben y les conviene hacer: especular con productos financieros muy arriesgados (como las hipotecas subprime o los "paquetes" compuestos con ellas) que son los que han provocado la crisis. Y, en segundo lugar, porque as no abordan la cuestin de fondo fundamental: acabar de una vez con la regulacin tramposa que ha permitido que las finanzas internacionales sean un autntico espacio opaco de chanchullos, de engaos, de corrupcin, de opacidad y de riesgo extraordinario aunque muy rentable para los bancos y especuladores.

Estas dos circunstancias son las que permiten afirmar sin ningn gnero de dudas que los bancos centrales han sido, primero, corresponsables de la crisis (por haber establecido la regulacin que ha permitido que pase lo que ha pasado); luego, cmplices de los bancos que han llevado a cabo las operaciones que han provocado la crisis (por hacer odos sordos a las demandas de intervencin que se se han hecho para evitar las corruptelas y el riesgo); y, a la postre, pirmanos metidos a bomberos (por aplicar polticas y tomar decisiones que no hacen sino alimentar la crisis que dicen abordar).

Por todo ello, los bancos centrales, sometidos como hoy da lo estn a la ideologa ciega de los neoliberales que los gobiernan, se han convertido en unas instituciones verdaderamente negativas y peligrosas para la estabilidad de la economa mundial. Pero no solo por esas razones.

Hay que tener muy poca vergenza, una falta de sensibilidad infinita y un cinismo visceral para estar haciendo todo eso para favorecer a los bancos propiedad de los ms ricos del mundo y, al mismo tiempo, no tener ms discurso que demandar salarios ms bajos y austeridad para los que menos tienen. Y, por supuesto, hay que tener una sangre muy especial para ser capaces de estar proporcionando a los mercados bancarios cientos de miles de millones de dlares de financiacin privilegiada y no tener ni un miserable euro, ni un podrido dlar para ponerlo a disposicin de los 900 millones de hambrientos del planeta, de las poblaciones pobres de Hait, de Cuba que padecen los destrozos de los huracanes o de otros pases que pasan sufrimientos de todo tipo.

Tienen todo el poder y el dinero, pero carecen de la generosidad y de la sensibilidad que diferencia a los seres humanos de los animales. Son eso, animales programados solamente para ganar dinero: dispuestos a darlo todo para salvar a los bancos, pero incapaces de dar nada para salvar a las personas.

Lo que est pasando en nuestro planeta es realmente increble: los organismos internacionales, las ONG, miles y miles de personas reclamamos solidaridad, ayuda, cooperacin, un reparto ms equitativo de la riqueza, sensibilidad ante e sufrimiento ajeno. Y los gobiernos y los bancos siempre dicen lo mismo: que no hay dinero, que hay que recortar gastos, que no es bueno que los estados intervengan... Lo contrario de lo que hacen cuando los necesitados son los ricos. Entonces, todo es ayuda y los discursos de antes se olvidan.

Un discurso cnico y criminal contra el que es preciso que los ciudadanos nos rebelemos de la manera que sea con toda nuestra fuerza.

Juan Torres Lpez es catedrtico de Economa Aplicada. Su web personal: www.juantorreslopez.com



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter