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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-09-2008

Una cuestin de vida o muerte para Amrica Latina
Defender a Evo y asegurar la integridad de Bolivia

Vctor Ego Ducrot
APM

No existe otra tarea prioritaria. Frenar la estrategia de EE.UU. y al cartel de la Media Luna. Primero la poltica, si no con las armas. Brasil y Argentina estn en el ojo del huracn.




El presidente Evo Morales debe ser defendido por la comunidad latinoamericana. Los jefes de Estado reunidos este lunes en Santiago de Chile deben pronunciarse con absoluta claridad y condenar a las fuerzas de ultra derecha del Oriente rico, apoyadas por Estados Unidos.

Morales, por vocacin, por ser un fino un lector de las correlaciones de fuerzas al interior de su pas y de la regin, y por tener certezas sobre el componente provocador de la subversin fascista, prioriz el camino del dilogo y el mismo debe ser mantenido hasta las ltimas consecuencias.

Pero si los prefectos, los empresarios sojeros -verdaderamente cartelizados con sus socios agropatronales de Argentina y Brasil- y todo el conglomerado de derecha, recientemente repudiado en las urnas, continan con su escalada, los gobiernos y los pueblos de la regin debern respaldar las decisiones que el presidente boliviano pudiere adoptar en los planos militar y policial.

Argentina y Brasil hace tiempo que disean y tienen como poltica de Estado un elaborado programa de defensa comn, basado en la proteccin de sus recursos naturales. Deben incorporar a ese programa, y en forma urgente, a las fuerzas armadas de Bolivia. Lo que est en juego en ese pas es justamente un feraz reservorio de recursos naturales.

No habr Mercosur ni poltica de integracin regional posible si los elementos ms agresivos del bloque hegemnico imponen su proyecto para Bolivia.

Ni Brasil, ni Argentina, ni ninguno de los pases de la regin deben permitir que los consorcios petroleros, abiertamente privados o disfrazados de estatales como Petrobrs- jueguen sus propias cartas. Ellos y el complejo corporativo de la economa de la soja estn comprometidos con la estrategia separatista para Bolivia.

Los mandatarios democrticos de la regin deben tener en claro que si Evo Morales cae, sus propios gobiernos estarn en peligro, a menos que se conviertan en gestores de las grandes corporaciones transnacionalizadas, del gobierno de Estados Unidos y los embajadores de la Repblica de la Soja.

El presidente Lula debera elegir entre dos discursos. El que seala como extraa coincidencia que Estados Unidos quiera desplegar maniobras navales justo en la regin donde Petrobrs esta haciendo hallazgos de nuevas reservas petroleras ocenicas, y el que pone en pie de igualdad a las voluntades del gobierno de Bolivia y de la oposicin.

La presidenta Cristina Fernndez debera leer la utilizacin del caso Antonini Wilson por parte del gobierno de Estados Unidos (ver nota aparte) y el abroquelamiento de la derecha verncula en torno al cartel agropatronal de la soja como captulos locales de una estrategia hegemnica que tiene su epicentro ms dramtico en Bolivia.

En ese sentido, sera constructiva la visualizacin de que el pago irrestricto a los pases del Club de Pars y las acusaciones a partidos de izquierda y otros por acciones de indignacin popular slo le restan credibilidad y ayudan al fortalecimiento de esa misma estrategia hegemnica.

A idntico escenario pertenece la ofensiva golpista denunciada la semana pasada por el presidente venezolano Hugo Chvez, a la que seguramente, y en su oportunidad, su gobierno volver a referirse, sobre todo respecto de las sanciones que se le vayan a aplicar a los involucrados, sean estos civiles o militares.

Un captulo aparte merece el comportamiento de los oligopolios mediticos que actan en Amrica Latina, comprometidos en forma sistemtica con el golpismo, la destitucin y la desestabilizacin de los procesos polticos que se atreven a afectar -aunque sea con la ms baja de la intensidades- sus intereses corporativos, siempre atados a los diseos de la derecha.

No hay alternativa posible. O se defiende a Evo Morales y a la integridad territorial poltica y territorial de Bolivia, o el peor de los futuros amenazar a toda la regin.

(*) El autor es director de APM y del Observatorio de Medios de Argentina.


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