Portada :: EE.UU. :: EEUU, subasta presidencial
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-11-2004

USA: Una vergenza de la humanidad

Luis Arce Borja
Rebelin


Cuando Nern, en julio del ao 64 (D.C.) incendi Roma mientras intentaba sin ningn xito sacar algunas notas musicales a la Lira, muchos analistas de la poca pensaron que ello era simplemente una de las locuras del poderoso emperador romano. Se equivocaron: Nern y el incendio de Roma, fue ms que una expresin de algn problema de carcter mental. Este hecho fue montado maquiavlicamente para usarlo como pretexto en la persecucin sanguinaria contra los cristianos de la poca quienes sin ninguna prueba fueron acusados de tal hecho. A partir del incendio, Nern estableci un rgimen de terror y ello exterioriz las contradicciones polticas y sociales que haba acumulado el imperio en su largo recorrido de crmenes, injusticias y hechos flagrantes de corrupcin en las alturas del Estado romano y en la administracin de sus colonias.

Es cierto, Bush no tiene ninguna inclinacin de pirmano ni sabe tocar la Lira como su referencial Nern, pero l tambin est incendiando no una ciudad, sino ms bien el mundo entero y los pueblos oprimidos del planeta. Si el fuego contra Roma cost la vida de algunos cientos de romanos, el fuego marca USA ya se ha llevado de encuentro a unas 100 mil personas desde el ao 2000 cuando Bush se constituy en presidente de los americanos. La sangrienta guerra contra el pueblo de Irak y Afganistn es solamente el inicio de otras calamidades que se avecinan bajo la segunda etapa de rgimen Bush.

Cualquier anlisis de las elecciones norteamericanas no tienen que tener conclusiones ni fatalistas ni cargadas de resignacin. Este hecho hay que enfocarlo dentro de la perspectiva histrica de la revolucin social, y de la resistencia de los pueblos contra la opresin y la dominacin imperialista. El triunfo electoral de Bush revela en esencia el advenimiento de una extrema agudizacin de la lucha de clases y configura un cuadro internacional de mltiples guerras imperialistas. Es aqu que se apertura un nuevo periodo de confrontacin contra el gobierno norteamericano y los gobiernos tteres de los pases oprimidos. El enemigo principal de los pueblos es la administracin americana. No importa quien este en el gobierno de esta potencia, ya sea Bush u otro, lo fundamental es tener claro que los Estados Unidos constituyen el gran adversario de los oprimidos y de la libertad.

Sin duda, el triunfo electoral de Bush corresponde a una renovada ofensiva poltica-militar desplegada desde los aos 90 por las fuerzas imperialistas, y en lo fundamental por los Estados Unidos. Esta ofensiva es parte de la nueva geopoltica mundial impuesta por las potencias, y corresponde a un plan reaccionario donde los monopolios y las grandes transnacionales compiten por apoderarse de los recursos y riquezas naturales concentradas en los pases pobres. Ofensiva que ha sido diseada para ser aplicada por Bush, Kerry o cualquier otro representante de las clases ricas de los Estados Unidos y su dos partidos el Demcrata y el Republicano. Algo de esto adelanto das antes de las elecciones Donald Rumsfeld, actual Secretario de la Defensa de los Estados Unidos. El anot con mucho aplomo que "Vivimos un periodo difcil. Del corazn de Manhattan y de Washington DC a Bagdad, Kabul, Madrid, Bali y las Filipinas, un llamado a las armas a sonado y el resultado de ese combate determinar la naturaleza de nuestro mundo durante futuros decenios". (Donald Rumsfeld, artculo aparecido en el diario belga La Libre Belgique, 27 de octubre 2004).

Bush un fenmeno sobresaliente de la democracia de los Estados Unidos?. El materialismo histrico inculca que para analizar un hecho poltico se tiene que tomar en cuenta el fenmeno dado con las condiciones que la han rodado. En este caso, hablando de la reeleccin de Bush, hay que anotar que se nota el nexo entre este hecho y la grave crisis y decadencia de la sociedad norteamericana. En la etapa actual, Norteamrica es la sociedad que concentra ms contradicciones internas que cualquier pas del mundo. Su alta criminalidad social. Su inmenso mercado interno de armas de guerra. Su poblacin, una de las ms incultas del planeta. Su inmenso mercado interno para la droga y el narcotrfico. Su estructura gansteril en los barrios, en los bancos y en las capas altas de la sociedad. Su alto grado de religiosidad (de cada 10 norteamericanos 9 profesan una religin). No por nada, Lewis Lapham, director de Harper Magazine (famoso mensual literario de EE.UU.) ha dicho que los ricos americanos desconfan ms de un nuevo maquillador que de una nueva idea, y que la administracin Bush existe solo a causa de la pereza y la apata de los ciudadanos que son dormidos por la televisin y los medios de comunicacin". (Entrevista publicada en La Libre Match, mayo 2004).



El voto por Bush, no refleja la afirmacin ni el fortalecimiento del sistema poltico liberal ni de la democracia burguesa. Al contrario, este hecho es prueba de que el liberalismo, como doctrina ideolgica de la burguesa ha ingresado a su peor momento. Desde el siglo XVII, el liberalismo inicia su ascensin al poder, y en ese camino heroico ech abajo los privilegios del feudalismo y de la omnipotente iglesia castradora de la ciencia, del arte, de la libertad y de todo el saber humano. Pero en el caso americano, el camino del liberalismo al estilo Bush torna a la inversa, y marcha haca la prehistoria de la humanidad. Bush, para salir victorioso en los comicios electorales ha recurrido a lo ms ntimo y retrogrado de la moral y la fe religiosa. En plena campaa electoral dijo que haba sido "Cristo el hombre poltico que ms lo haba influenciado", o que Dios quien ilumin su camino para que saliera del alcoholismo. Pew Center, un organismo especializado en encuestas revel antes de las elecciones que la gran masa evanglica, protestantes y catlica tienen la idea de que la religin juega un rol importante en la eleccin presidencial. Entonces no fue raro que de los 58 millones de votos por Bush la mayor parte provinieran de las iglesias y centros religiosos, incluido naturalmente el Kuklu Kan. Segn las estadsticas (publicada en La Libre Belgique, 4 de noviembre 2004), el 58% de la masa protestante, el 51% de los catlicos, el 24% de los judos y el 23 de otras pequeas religiones votaron por George Bush, que les prometi un mundo sin condones, sin matrimonios de homosexuales, y sin investigaciones cientficas sobre el embrin humano.

En medio de este panorama sombro para la humanidad queda claro que lo aconsejable es no ponerse de rodillas ni hacer genuflexiones polticas. La nica forma de detener esta bestia sedienta de sangre y de riquezas, es volviendo a las canteras de la ciencia revolucionaria. Aunque suene a estribillo pasado de moda, vale repetirlo. La revolucin antiimperialista comienza por casa, y se inicia cuando los hombres de avanzada sean capaces de organizarse en su propio partido revolucionario, y cuando elaboren tcticas y estrategias cientficas capaces de conducir a las masas al poder poltico del Estado. Y esto, no podr realizarse mientras no se supere la crisis de direccin poltica a nivel mundial. Mientras no se deslinde y se luche contra esa falsa izquierda que sirve, no a la revolucin, sino ms bien a perpetuar la explotacin y la dominacin imperialista. Nada detendr a los agresores, mientras la lucha antiimperialista se mantenga como una guerra santa y en manos de caudillos religiosos (musulmanes contra catlicos, musulmanes contra judos, etc.). Esta falsa disyuntiva, objetivamente aleja las posibilidades que los pueblos se unan y enfrenten solidamente (en el terreno militar y poltico) no solamente al gobierno americano sino tambin a sus cmplices internacionales y locales. No hay otra alternativa que impulsar la revolucin de clases si de verdad se quiere detener la ofensiva americana.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter