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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-09-2008

Con la ayuda de Lula
La derecha pugna por no desarmar a los paramilitares

Rolando Carvajal
La Epoca


Los mercenarios continan dispersos en el oriente, encubiertos por los grupos delincuenciales allegados a las prefecturas. Branco Marinkovic no apareci para el pre-acuerdo, lo reemplaz el Cardenal.

El dilogo y acuerdo propugnado por los prefectos y grupos delincuenciales contrarios al gobierno de los movimientos sociales, contiene varios puntos en negociacin pero no incluye el desarme de los asesinos a sueldo y otros esbirros empleados por la lite latifundista y agroempresarial, se advirti en las ltimas horas en medios parlamentarios.

Grupos de paramilitares brasileos y peruanos, adems de francotiradores encubiertos por funcionarios allegados al prefecto Leopoldo Fernndez, ya detenido, emboscaron y acribillaron hace una semana a dirigentes comunales en Pando, causando 14 muertos y 37 heridos, mientras que 104 personas se encuentra desaparecidas, segn diversas versiones de prensa.

Los sicarios sembraron terror entre los campesinos y se presume que estn asimismo desplegados entre las regiones copadas por la oligarqua y encubiertos entre los grupos de choque que, al influjo de los prefectos y terratenientes como Rubn Costas y Branco Marinkovic, asaltaron las oficinas estatales y agredieron a los migrantes de occidente en las ciudades y poblados de las tierras bajas.

Otras muertes acaecidas en Chuquisaca, durante los disturbios por la aprobacin de la nueva Constitucin Poltica del Estado, fueron atribuidos a francotiradores, adems de las de Huanuni, el 2006, cuando chocaron grupos de mineros cooperativistas y sindicalizados.

Curiosamente, Marinkovic perdi protagonismo en el ltimo escenario en que se encontraron los adversarios del rgimen constitucional con el cardenal Julio Terrazas para la firma de un pre-acuerdo. El jefe de la Iglesia Catlica en Bolivia, a cuyo amparo dejaron los prefectos insurrectos el destino de su colega Fernndez, pareci ocupar as la silla de Marinkovic, generalmente cercana al prefecto Rubn Costas.

MERCENARIOS Y FARANDULA

Tras la reciente cumbre de Unasur en Santiago que vio renacer la hegemona de Brasilia en Sudamrica, tradicionalmente conocida como el subimperialismo brasileo, el presidente Evo Morales anunci que ante la inaccin de los prefectos recurrir a su colega Lula da Silva para contrarrestar a los mercenarios, muchos de los cuales, junto a allegados de Fernndez, huyeron al vecino Brasil.

Lula me prometi enviar (prximamente a La Paz) a su Ministro de Defensa para hacer esa accin conjunta, revel Morales durante una conversacin con su colega venezolano, Hugo Chvez. El reporte de la prensa internacional recuerda que el Presidente acus a Fernndez y a Tuto Quiroga, dirigente de la derechista Podemos, de organizar el grupo paramilitar Fuerzas Expedicionarias que ya desde 2002 ha desatado acciones violentas.

Fernndez, que se mantuvo como un virtual dictador de la Amazonia boliviana durante el ltimo cuarto de siglo, est sindicado de desviar, desde su antigua posicin como ministro de Gobierno de Quiroga, armamento con destino incierto, y ya la primera ministra de Gobierno de Morales, lo acus el 2006 de entrenar en Cobija, fronteriza con Brasil, cuadrillas de paramilitares con fondos pblicos.

Los paramilitares estn reforzando los grupos delincuenciales de los comits cvicos allegados a los prefectos, insistieron por otra parte lderes de los movimientos sociales que mantenan un cerco a Santa Cruz, la capital oriental, donde los agroempresarios allanaban las dificultades para inaugurar este viernes su Feria Exposicin.

En medio de ganado seleccionado, azafatas y farndula, la tradicional Fexpo congrega durante dos semanas a millares de visitantes, incluidos los migrantes collas que pagan parte de los 117 millones de dlares que los agrroempresarios dicen mover en su mayor evento.

ALTO MANDO DISPLICENTE?

Mientras tanto, en La Paz, el Comandante en Jefe de las FFAA, general Luis Trigo se quej lastimeramente de los cuestionamientos que desde Caracas le hizo el presidente Chvez sobre la pesadez con que se movi el Alto Mando antes del Estado de Sitio en Pando, lo que permiti, dijo, que la matanza se produjera 15 horas antes de su vigencia; y an despus, la quema de la alcalda de Filadelfia, otro escenario de la masacre.

El general Trigo mantuvo una especie de huelga de brazos cados y en lugar de hacer cumplir el decreto del Estado de sitio, orden que las tropas se acuartelaran y abandonaran el aeropuerto de Pando, situacin reparada, afortunadamente segn Chvez por oficiales de otras jerarquas y soldados leales al gobierno que s estn cumpliendo la orden del presidente Morales".

El quejumbroso reclamo de Trigo al canciller David Choquehuanca no incluy sin embargo explicacin alguna sobre la presunta displicencia y el supuesto altercado de este Comandante con el Presidente, y se limit a pedir una representacin para expresar la indignacin de las FFAA ante tan desafortunadas declaraciones que mellan profundamente nuestra dignidad e integridad.

A seis das del Estado de Sitio, los militares no pudieron impedir asimismo la quema de otras instalaciones gubernamentales y de los movimientos sociales en Riberalta (la ciudad ms importante de la Amazonia boliviana, despus de Cobija), luego que dependientes del prefecto Ernesto Surez, otro allegado a Fernndez, emplazaran a representantes de la mitad de la poblacin a abandonar este poblado por su presunta afinidad con el presidente Morales.

Y LAS TROPAS DE ELITE?

Al amparo del Estado de Sitio y con los reclutas por delante, los militares recuperaban para el control estatal sectores de la capital pandina, pero no incursionaron en la selva, a donde se haban adentrado los mercenarios para rematar a los campesinos heridos, aunque ahora las autoridades suponen que forman parte de decenas de esbirros de Fernndez, que alegando persecucin poltica se refugian en la fronteriza poblacin de Brasilea.

La Delegada presidencial en Pando, Nancy Texeira inform a La Prensa que la guarnicin de Cobija alcanza a unos 1.500 efectivos, repartidos en tres unidades. Por su parte, los reclutas llegados sobre todo desde el altiplano, desconocen la zona.

No conocen el monte, no saben cmo moverse, dnde pisar, adnde ir, qu rutas tomar, necesitan que se les gue. Los dirigentes campesinos tenemos miedo que nos baleen, dijo al diario del Grupo Lder, Gladys Faria, dirigente de las mujeres indgenas de la Amazonia,

Las descripciones denotaban la ausencia casi total de satinadores y otras tropas de lite del Ejrcito, formadas especialmente para afrontar grupos irregulares en la selva y francotiradores, favorecidos a la vez, junto con sus empleadores y patrocinantes por la inexistencia de un punto especfico referido al desarme de estos grupos por parte de la extrema derecha.

Asimismo, las presiones por el dilogo y acuerdos se incrementaron de parte de diversos voceros de la cooperacin internacional en Bolivia, mientras la oposicin festej la intervencin de Lula en los contactos para llegar a acuerdos con el gobierno.

Brasil es una garanta de solucin para el conflicto. Esperamos que el presidente Lula pueda mediar, dijo el prefecto Costas, al tiempo que los cvicos clamaban por el liderazgo regional de Brasil.

Segn Lula, la salida a la crisis en Bolivia pasa por reconocer la vigencia del gobierno democrtico de Morales y la tolerancia a los prefectos contrarios, aunque sin la posibilidad de aceptar su prcticas violentas.


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