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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-09-2008

La crisis econmica y el decrecimiento
Las alternativas al modelo capitalista a debate

Llus Rodrguez
L Accent


Siguiendo la amable invitacin del peridico LACCENT, deseara replicar Laura Blanco (ver LACCENT 136) en el marco del debate sobre el decrecimiento sostenible.

Justo es decir que comparto con Ivan Gordillo (ver LACCENT 135) la mayora de los argumentos que utiliza por evidenciar la debilidad terica y prctica del "decrecimiento sostenible". De todos modos, algunos de los planteamientos del decrecimiento son interesantes y conviene apoyar a estas y otras iniciativas ecologistas.

Tomando una perspectiva sindical y libertara, por lo tanto anticapitalista, antiestatista y de defensa de la autogestin obrera, estoy en desacuerdo en algunos puntos con Laura Blanco. Es bastante probable que tengamos puntos en comn con algunos de sus planteamientos, pero no con los que considero fundamentales.

Capitalistas o anticapitalista

Desde la perspectiva del consumo (la demanda), la crtica hazaa por los partidarios del decrecimiento es correcta y de hecho ya aparece hace muchos aos, a principios del siglo XX, en Thorstein Veblen (1899) 1 , cuando critica el consumo ostentoso de la clase capitalista, que hoy en da se ha generalizado con lel denominado consumismo. Esta critica tambin aparece en Christian Cornlissen (1903) 2 , cuando plantea la necesidad de tener en cuenta el "valor de uso social" en el momento de priorizar un consumo de la sociedad u otro. Este valor de uso social, decidido por los trabajadores - consumidores, debe servir por priorizar el consumo de la sociedad tanto en distribucin y cantidad de bienes (evitar el consumismo y el acaparamiento), como en tipo de bienes (alimentos y no armas). Desde la perspectiva de la produccin (oferta) la aportacin ms interesante es la de Paul A. Baran (1957) 3 , con la idea del excedente econmico potencial. Con respecto a la idea fundamental, no es el mismo por un desarrollo econmico pensado por las personas, invertir el excedente al producir alimentos necesarios o invertirlo al producir armas o publicidad.

Con esto estamos de acuerdo. Ahora bien, la idea de decrecimiento sostenible considero que es imposible en el capitalismo y entiendo que sus partidarios tienen como mnimo un punto dbil fundamental en la teora y otro en la prctica.

Por una parte, considero que las teoras del decrecimiento no explicitan que la fuerza fundamental de impulso del sistema capitalista es la acumulacin de capital y el beneficio. En esta lnea todos somos algo cmplices al ser un sistema autoritario, que obliga las personas a encuadrarse en empresas por vender su fuerza de trabajo y seguir la rueda. Existen tambin otros trabajadores intelectuales que lo justifican y lo fomentan, y diferentes cuadros tcnicos y polticos que lo estabilizan. Por lo tanto este aspecto fundamental del capitalismo (crecimiento y beneficio) y la fuerza social que lo impulsa son el que en un determinado momento pretenden parar los partidarios del decrecimiento. Toda esta fuerza social (empresarios, trabajadores manuales, trabajadores tcnicos e intelectuales, los polticos, etc.), es la que debe tener en cuenta cuando nos planteamos hacer una propuesta de accin. Toda esta fuerza social es la que ha de anular por poder pensar en decrecer dentro el capitalismo.

Por lo que hace la prctica, elemento posterior al del anlisis de la situacin, como ha dicho Laura Blanco "el decrecimiento propone romper con el centralismo y con la economa planificada desde arriba". Esta propuesta que tranquilamente podra compartir como anarcosindicalista, topa con la dura realidad por aplicarla. Por poder contrarrestar con garantas el impulso capitalista entiendo que se puede hacer desde arriba, desde el aparato del estado y mediante partidos polticos revolucionarios o desde bajo, desde el ncleo duro que son las empresas, mediante sindicatos revolucionarios. Entiendo que decir esto obliga a tomar posicin con tcticas y estrategias concretas, hecho que a vueltas no resulta demasiada cmodo. Es en este sentido que a la prctica, por conseguir un decrecimiento sostenible, sus partidarios los falta posicionarse: escoger para la accin organizaciones polticas o sindicales revolucionaras que agrupen una mayora de trabajadores y trabajadoras. Es la clase trabajadora quien mueve la economa y es, en definitiva, quien puede cambiar su rumbo.

Crisis econmica

Por definicin una crisis econmica en el capitalismo significa un descenso de la actividad econmica, esto implica decrecimiento del PIB, o crecimiento negativo como los gusta decir a los economistas burgueses. Un contexto como el actual al estado capitalista espaol, de crisis econmica, es precisamente una representacin del decrecimiento (no sostenible). El PIB cae y provoca consecuencias sociales muy graves, como paro, pobreza, incluso depresiones y suicidios, y esto precisamente es algo lo suficiente serio por tal de hacer un anlisis correcto de las implicaciones que tiene este decrecimiento en el capitalismo.

La cuestin de todo es observar que el sistema econmico capitalista es drogadicto: necesita el beneficio por sobrevivir del mismo modo que una persona enganchada necesita la cocana. Cuando en el sistema capitalista desaparecen la acumulacin de capital y el beneficio, sea por sobre inversin o por subconsumo, la actividad econmica cae y arrastra el peldao ms dbil: la clase trabajadora.

Por lo tanto, no podemos hablar de decrecimiento sin habla de distribucin de la renta, de como el sistema capitalista explota el trabajo asalariado y se enriquece cuando todo va bien, y de como hace pagar a los trabajadores las crisis econmicas con paro y miseria. De cmo, en definitiva, los capitalistas, que tienen nombres y apellidos, privatizan beneficios y por otra parte, socializan prdidas.

As, tambin por esta evidencia que se llama crisis econmica, considero que es imposible decrecer en el capitalismo. Esto implica que hace falta destruir el capitalismo y avanzar hacia una gestin de la economa en manos de la clase trabajadora, dnde no sea el beneficio privado sino las necesidades sociales las que guen la produccin y que en este esquema se puedan incorporar los lmites que plantea el ecologismo. Me parece pues que las teoras del decrecimiento no solucionan la cuestin de la imprescindible destruccin del capitalismo y su sustitucin por un sistema econmico socialista autogestionado y ni siquiera el cmo podramos llegar a conseguirlo.

Apuntes finales

Estoy bastante de acuerdo con los objetivos que plantea la Entesa pel decreixement, pero no veo cmo se quiere conseguir sin un anlisis de fondo del capitalismo y sin organizaciones polticas o sindicales revolucionarias. En consecuencia, no s como se quiere conseguir sin la destruccin del sistema capitalista. Un movimiento social ecologista no sobra, no quiero que se me interprete mal, ahora bien, me parece lo suficiente evidente que a estas alzadas de la pelcula, calan organizaciones que agrupen una mayora de la poblacin si realmente se quiere parar la destruccin de la natura y de las personas por parte del sistema capitalista.

Por ltimo decir que apuesto firmemente por un desarrollo econmico en base a la satisfaccin de las necesidades bsicas, tanto aqu como en los pases empobrecidos, mediante un modelo de gestin de la economa basado en la autogestin obrera y la planificacin social. El camino por implementarlo est en marcha.

Llus Rodrguez es miembro del Institut de Cincies Econmiques i de lAutogesti (ICEA) en Barcelona.

htpp://iceautogestion.org

Notas:

1 Veblen, T (1899). Teora de la clase ociosa. Alianza, 2004

2 Cornlissen, Ch (1903). Thorie de la valeur. Refutation des thories de Rodbertus, Karl Marx, Stanley Jevons & Boehm-Bawerk. 2eme Edition. New York, Burt Franklin, 1970

3 Baran, P.A (1957). La economa poltica del crecimiento. Fondo de Cultura Econmica. 1975



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