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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-09-2008

El fascismo se hace con el poder. Morales protesta.

James Petras
Rebelin

Traducido para Rebelin por Juan Carlos Postigo Ros


Los fascistas bolivianos se han hecho con el poder en cinco de los estados ms ricos de Bolivia, derrocando enrgicamente a todos los dirigentes nacionales, asesinando, hiriendo y agrediendo a los lderes, activistas y votantes que han respaldado al gobierno nacional, con total impunidad. Desde que Evo Morales fue elegido presidente hace ya casi tres aos, la extrema derecha boliviana se ha aprovechado de cada concesin, compromiso y gesto conciliador realizado por parte del ejecutivo de Morales para expandir su poder poltico, bloquear incluso las reformas sociales ms benignas y paralizar el funcionamiento del gobierno, por medio de maniobras legales y bandas de violentos gamberros callejeros.

Mientras que el gobierno boliviano utilizaba la represin estatal contra los ocupantes del campo y los mineros en huelga, permaneci como un espectador pasivo e impotente de la toma derechista de la Asamblea Constitucional, el mayor aeropuerto de Santa Cruz (forzando al presidente a huir hasta su palacio), suspendiendo todo el transporte pblico, la recaudacin del impuesto federal e inversiones pblicas y proyectos. Y peor an, las brigadas de paramilitares fascistas han insultado, pegado, desnudado y obligado a desfilar repetidamente a los campesinos de raza india, partidarios del presidente Morales, por las calles y plazas principales de las capitales de las provincias que controlan.

A pesar de ganar casi el 70% del escrutinio nacional en las elecciones de destitucin del 10 de agosto de 2008, Morales no ha tomado ninguna medida para responder a la toma fascista del poder regional, sino que aboga por el dilogo y el compromiso, mientras que la extrema derecha se fortalece y prepara para entrar en una violenta guerra civil contra los indgenas y pobres de Bolivia. El gobierno boliviano expuls al embajador estadounidense, Phillip Goldberg, despus de que la Embajada de los EE.UU. apoyara activamente la toma del poder regional por parte de la ultraderecha tras casi 3 aos de clara financiacin y colaboracin pblica con los separatistas. Como el gobierno de Morales no rompi las relaciones con Washington, es probable que un nuevo embajador vuelva pronto para continuar con la conspiracin activa de Goldberg con la extrema derecha.

El contraste entre la ignominiosa pasividad del presidente y el agresivo y violento golpe de estado poltico de la derecha fascista es sorprendente. El eje del violento levantamiento y la exitosa toma del poder fascista se localiza en cinco departamentos regionales: Santa Cruz, Pando, Beni, Tarija y Chuquisaca, agrupados en una masiva organizacin regional, el Consejo Nacional Democrtico (CONALDE). Aqu estn agrupados prefectos locales, alcaldes, lderes empresariales y directores de organizaciones terratenientes apoyadas por bandas de gamberros armados de ultraderecha en distintas organizaciones, siendo la ms importante la Unin Juvenil Cruceista, especializada en degradar, pegar e incluso matar a los indios desarmados que apoyan a Morales.

Preludio de la guerra civil y toma del poder

La guerra civil y la toma del poder por parte de los derechistas en los cinco departamentos siguen una secuencia de eventos resultante en un restablecimiento gradual del poder poltico y social y la posterior puesta en marcha de una gran diversidad de movimientos ofensivos desde dentro de instituciones gubernamentales y cada vez ms a travs de la accin directa extraparlamentaria. Esto ha desembocado en una escalada desde los ataques espordicos hasta la violencia sistemtica contra individuos, organizaciones, instituciones pblicas y recursos econmicos estratgicos. En esta etapa ms reciente, la oposicin se ha despojado de su fachada institucional legalista y ha abrazado la toma violenta de instituciones estatales declarando abiertamente su separacin del gobierno central, desafiando la autoridad del ejecutivo a gobernar y ejerciendo su monopolio legal sobre el poder policial.

Desde el poder popular a la toma de poder neofascista

De las protestas a la toma de poder

Tras experimentar solamente suaves protestas sin importancia desde el rgimen de Morales y Garca, en agosto de 2008, los neofascistas lanzaron un importante ataque sorpresa, dando rienda suelta y apoyo financiero y poltico a las agresiones a gran escala sobre las principales instalaciones federales, agencias, sindicatos y oficinas de asociaciones de campesinos en los cinco departamentos que controlaban. stos se hicieron con el control de los aeropuertos negando el derecho a aterrizar a cualquier directivo del gobierno o relacionado con ste, incluyendo al presidente Morales y al vicepresidente Garca y cualquier dignatario que estuviera de visita.

El acontecimiento que motiv el inicio de la guerra civil neofascista desde los altos cargos y la violenta toma del poder fue la victoria electoral de Morales y Garca en el referndum del 8 de agosto, en el que Morales consigui el 67% de los votos. El resultado dej claro que la derecha no poda volver al poder nacional por medio de las elecciones, ya que su nica mayora electoral se encontraba en los departamentos que gobernaba. Pero incluso en los cinco departamentos gobernados por la derecha, Morales obtuvo aproximadamente el 40% de los votos, una fuerte minora en las ciudades y una mayora en muchas reas rurales entre el campesinado.

La clase capitalista, como en otros lugares a lo largo de la historia, cuando se vea frente a algunas reformas de la propiedad moderadas, pero sobre todo frente a un rgimen cobarde, que se retira y conciliador, ha descartado mtodos de oposicin constitucionales. Se unieron a los dirigentes locales neofascistas, lderes cvicos e incluso a las violentas bandas de jvenes ricos de Santa Cruz. Morales rehus ordenar a la polica y al ejrcito que defendieran los edificios pblicos haciendo frente a los violentos ataques incendiarios, que destruyeron servicios pblicos, telecomunicaciones, oficinas portuarias, de contabilidad, de mensura de tierras, archivos oficiales y registros estatales. Por el contrario, Morales les oblig a retirarse.

En Pando y Tarifa hicieron estallar los oleoductos y gaseoductos, causando importantes daos y costando millones de dlares en prdidas de ingresos estatales. Finalmente el 11 de septiembre de 2008, ms de cien campesinos pro-Morales fueron muertos o heridos en Pando en una emboscada organizada por vigilantes armados apoyados por el departamento del prefecto Leopoldo Fernndez y sus seguidores de las organizaciones cvicas.

La destruccin sistemtica de todos los smbolos y rastro de autoridad del gobierno federal y el asesinato e intimidacin de los campesinos seguidores de Morales marcaron el comienzo de la etapa final de este proceso de secesin que ya dura 3 aos, la represin tnico-racial y la imposicin de un nuevo orden poltico fascista.

Mientras la guerra civil dirigida por los neofascistas continuaba sin una oposicin del gobierno nacional en las cinco provincias, los ministros de Morales adoptaban posiciones muy extraas: Garca-Linera racionaliz la impotencia del rgimen descartando la toma de poder por el aparato neofascista de los cinco departamentos como actos vandlicos llevados a cabo por una banda de 500 gamberros. Mientras Bolivia arda, el ministro del Interior, Alfredo Rada, y el ministro de Defensa, Walker San Miguel, intentaron en vano minimizar la toma ilegal de poder de los neofascistas de casi la mitad del pas con el 80% de la renta nacional reduciendo la inminente guerra civil a actos de violento vandalismo delincuente en diferentes regiones del este y sur del pas.

El 12 de septiembre de 2008 Morales, al parecer ajeno al ataque masivo y continuo y la toma de poder, lleg a convocar una reunin con los prefectos neofascistas para un dilogo sin precondiciones. En otras palabras, Morales les absolvi de la masacre y trato brutal de ms de cien campesinos e ignor el sabotaje econmico, que acompaaron a su toma de poder y la destruccin del petrleo, el gas y otros sectores esenciales productores de ingresos. Huelga decir que los neofascistas se reunieron con Morales sin conceder nada. De hecho, la nica razn por la que accedieron a reunirse es porque Morales se vio finalmente forzado a declarar un estado de sitio en Pando posterior al asesinato de 30 campesinos a manos de vigilantes armados bajo el control del prefecto de Pando, Leopoldo Fernndez.

Las tropas tuvieron que despejar el aeropuerto de gamberros derechistas, quienes antes haban impedido el aterrizaje de un avin del gobierno. Los otros cuatro departamentos bajo control neofascista no se vieron afectados por la declaracin del estado de sitio. En Pando, con militares ahora custodiando edificios pblicos e instalaciones de petrleo y gas, el gobierno decidi por fin arrestar al prefecto de derechas por su colaboracin en las masacres.

Un giro hacia el buen gobierno?

El presidente Morales orden finalmente al embajador estadounidense Phillip Goldberg que abandonara el pas tras dos aos de intervencin directa en la planificacin, financiacin y apoyo de la lucha de clases neofascista organizada y la toma del poder regional. Con ms de 125 millones de dlares en fondos de ayuda financi casi exclusivamente a las organizaciones cvicas neofascistas, y a travs de stas a los vigilantes raciales armados de la Unin Juvenil de Santa Cruz. La tan esperada declaracin del estado de sitio de Morales se produjo bajo presin de sus descontentos seguidores entre los movimientos masivos del campesinado y la poblacin ciudadana, quienes empezaron a organizarse y armarse independientemente del impotente gobierno federal. Morales tambin respondi a la presin desde Brasil, Argentina, Venezuela y otros pases para acabar con la violencia. Brasil y Argentina se vieron afectados por la interrupcin de importantes envos de gas natural desde Bolivia. Incluso regmenes constitucionales de derechas, como el de Bachelet en Chile y Alain Garca en Per, apoyaron a Morales e indirectamente le instaron a actuar por temor al precedente de que una exitosa toma del poder regional de carcter separatista y violento impulsado por la derecha pudiera reflejarse en sus pases.

Conclusin

El estado de sitio y la expulsin del embajador norteamericano pueden verse como medidas positivas muy retrasadas para reiterar la soberana boliviana y defender el orden constitucional, pero, qu ser lo siguiente?

Los neofascistas se han hecho con el poder gubernamental de la regin. An controlan el 80% de los recursos econmicos claves de Bolivia. La mayora de la poblacin bajo gobierno derechista no cuenta con la proteccin del gobierno central. Tan solo unos pocos oleoductos y gaseoductos naturales han sido temporalmente protegidos por las tropas federales. Morales ha contado con el ejrcito para defender su rgimen, dejando fuera, marginando y desmovilizando a los emergentes movimientos populares de autodefensa. La fiabilidad del ejrcito boliviano no est garantizada. Tras convertirse en clave para la defensa del rgimen de Morales contra la derecha neofascista, las fuerzas armadas pueden asumir poderes mayores, como rbitros del futuro del pas. Morales est relativamente a salvo, refugiado en los Andes; pero sus partidarios de los cinco departamentos del este continan enfrentndose al gobierno represivo de los neofascistas y sus bandas de vigilantes organizados. Igualmente importante, Morales, enfrentado con la violenta resistencia de la extrema derecha, muestra la firme intencin de hacer nuevas concesiones sobre la renta y divisin del poder a la lite gobernante. Est abierto a realizar incluso mayores concesiones a los cien terratenientes, los magnates de los medios de comunicacin, los banqueros y los agroexportadores, quienes han luchado por la secesin.

Repetidamente, durante los pasados 3 aos, los indios, los campesinos, los mineros, los residentes de los barrios bajos y los empleados pblicos se han organizado y luchado por una reforma agraria, la nacionalizacin de las minas controlada por los trabajadores, los yacimientos petrolferos y sueldos y salarios decentes. Lo que han conseguido de Morales es un gobierno de autoridad fiscal, acuerdos econmicos con empresas multinacionales extranjeras de extraccin y enormes complejos industriales intocables. A pesar de tener un mandato que finalizar, Morales ha llevado a cabo una sucesin de esfuerzos fallidos para reconciliarse con las antagnicas lites econmicas y regionales. Si hay una leccin que Morales puede aprender de los campesinos que han sido degradados y azotados en las calles de Santa Cruz, los sindicalistas que tuvieron que abandonar sus sedes y casas por los incendio en Pando y los vendedores ambulantes que han sido llevados a los mercados en Tarija, es que no se puede llegar a acuerdos con los fascistas. Al fascismo no se le derrota con elecciones y concesiones a sus grandes pagadores terratenientes.



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