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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-09-2008

Libia: La Revolucin como coartada

Ren Naba
Rebelin

Traducido por Caty R.


Anbal Gadafi, el hijo menor del dirigente libio Muammar Gadafi, volvi a divertir a los veraneantes europeos, en el verano de 2008, saltando a los titulares, una vez ms, con la crnica de sus desatinos, llegando incluso a provocar una crisis diplomtica entre Suiza y Libia mientras su padre, a finales de agosto, reciba una citacin para presentarse ante la justicia libanesa por su complicidad en la desaparicin del imn Moussa Sadr, jefe espiritual de la comunidad chi libanesa, que desapareci en Libia el 30 de agosto de 1978 mientras efectuaba una visita oficial al pas, invitado por el Gua de la Revolucin.

Anbal, el ltimo de los cuatro descendientes varones de la familia Gadafi, a pesar de que luce un prestigioso nombre asociado a la epopeya de Cartago, ha vuelto a la palestra, una vez ms, por su comportamiento abusivo y sus excesos verbales, apareciendo como una burda imitacin de un ttere de una opereta repetitiva. Aventurero y asiduo de los medios informativos de diversos gneros, en 2004 confundi la avenida de los Campos Elseos con un circuito automovilstico de Frmula 1 y se lanz en tromba a 140 kilmetros por hora. Reincidente en 2005, atropell a su compaera libanesa de entonces, que estaba embarazada. En 2006, su nombre apareci en una red de prostitucin de lujo que operaba en Cannes (sur de Francia). En 2008 tambin atropell a un grupo de compaeros de aventuras, lo que dio lugar a una interpelacin de la polica suiza y la subsiguiente crisis diplomtica entre Suiza y Libia.

Despus de cada una de sus tropelas se refugia en la inmunidad diplomtica que le confiere su estatus de hijo de pap para dotarse de impunidad, utilizando y abusando de su posicin en una pattica y caricaturesca deriva del poder libio, que se reivindica como una populocracia (gobierno de las masas) pero que se muestra como una de las mayores supercheras polticas de la historia rabe contempornea.

Para hacernos una idea, aqu va el perfil de los otros hijos de Gadafi, con sus diferentes personalidades pero con una particularidad consustancial de la familia Gadafi: dos hijos del Coronel, el deportista Saadi y Moutassem Bilal, que sirven en el ejrcito libio, ostentan ambos el grado de coronel, como su pap; un grado inevitable por un curioso fenmeno de atavismo.

1. Mohamad, el mayor: Hijo del primer matrimonio del Coronel, es el artfice de la implantacin en Libia de Alcatel mediante la sociedad privada que preside, la Libyana Mobile Phone. Este discreto ingeniero preside la Asociacin Mediterrnea de Ajedrez.

2. Seif al-Islam: El sable del Islam, es el primer hijo del Coronel Gadafi con su segunda esposa, Safia. Como primognito del grupo familiar de siete miembros, aspira al trono de esta Repblica dinstica. Arquitecto, pintor y playboy diletante a ratos perdidos, es el parangn de la modernizacin de Libia. A Seif al-Islam se le conoce, principalmente, por su actuacin en la liberacin de las enfermeras blgaras en 2006 y por las indemnizaciones a las familias de las vctimas del atentado de Lockerbie y el DC-10 de Utah, derribado por los libios en 1988. Preside la Fundacin Gadafi, organizacin no gubernamental que acta como correa de transmisin de la diplomacia paralela en Libia. Debido a las necesidades para la adhesin de Libia a la globalizacin, los peridicos occidentales adosados a los conglomerados del armamento y las obras pblicas archivaron la parte contundente y escandalosa de su nombre para designarlo, ms tristemente, con el nombre de Seif, amputando la parte esencial, la que recordaba la fase conquistadora y revolucionaria del programa de su padre.

3. Sa'adi: El futbolista fantasioso conoci la notoriedad internacional por provocar un tiroteo mortal en un estadio de ftbol en Trpoli. Miembro del equipo de Perugia (Italia), su carrera internacional como jugador ha sido una de las ms cortas de la historia del ftbol mundial. Nunca fue seleccionado por el club, a pesar del patrocinio de su padre, y en 2003 fue condenado por dopaje. Accionista del club italiano de ftbol la Juventus, actualmente dirige una unidad de lite del ejrcito libio, donde ha hecho carrera.

4. Moutassem Bilal: Coronel del ejrcito libio, desde el ao 2007 preside el Consejo nacional de seguridad. Acompaa a su padre en todos sus desplazamientos, con la misin de respaldar a su hermano mayor, Seif al-islam y estar presente en la rbita presidencial. Est considerado como el hijo en quien ms confa el gua supremo de la revolucin libia y es quien controla, por cuenta de su padre, las redes de influencia y los grupos de presin en Libia. Es uno de los artfices del reciente apaciguamiento entre Egipto y Libia.

5. Aisha, es la presidenta de la fundacin caritativa Waatassimou, en alusin a las primera palabras de un versculo del Corn que estipula Abraza la creencia en Dios y no te distraigas; esta brillante abogada particip en el comit de apoyo de la defensa del ex presidente iraqu Sadam Husein. Licenciada por la Universidad Pars VII y autora de una tesis sobre el Tercer Mundo, la benjamina de la familia ambiciona un papel de primera fila en su pas jugando la carta del feminismo y la modernidad. Ataviada con pantalones vaqueros y gafas negras, esta rubia teida es presentada por la prensa internacional segn los rumores de sus actividades, a veces como la Claudia Schiffer de Libia y otras veces como Loana, una famosa participante de un reality de la televisin francesa, sin que se pueda concluir si sus extravagancias constituyen una ventaja o un hndicap en una sociedad de extraccin beduina en su mayora.

Adems de Anbal, los dos ltimos de la hermandad Gadafi son: Sef al Arab, el sable de los rabes, y Khamis Gadafi. La octava, hija adoptiva del Coronel, muri en el ataque estadounidense contra Trpoli en abril de 1986.

Con el reciente levantamiento del embargo que lo asfixiaba, el poder libio se apresur a acomodarse de nuevo en sus costumbres abusivas, tan corrosivas para Libia como para la imagen de los rabes en la opinin pblica internacional. A semejanza de los prncipes del petrleo a quienes desprecia, pero acta igual. Este comportamiento aparece como un doble engao calamitoso porque este revolucionario de pacotilla no muestra ninguna consideracin por la austeridad padecida por el pueblo libio debido a la poltica errtica de su jefe, ni por los sufrimientos del pueblo palestino, ni por las privaciones de los pueblos libans e iraqu, ni por la precariedad del mundo rabe; y adems se somete al orden que marcan Israel y EEUU.

Sin embargo, Muammar Gadafi, el Gua de la Revolucin, reconoci recientemente que haba cometido errores y asegur que haba cambiado. Obviamente no ha sido as y, si lo ha sido, la penitencia ha durado muy poco. As se ha librado de cualquier remordimiento: ni una palabra de arrepentimiento por todos sus delitos anteriores, hasta el punto de que la justicia libanesa acaba de administrarle una dolorosa banderilla recordatoria, con una citacin a la que debe comparecer, para refrescarle la memoria sobre su implicacin en la desaparicin del dignatario religioso libans.

A continuacin van extractos de la obra Libia, la revolucin como coartada, Ren Naba, Editions du Cygne, aparecida el 1 de septiembre de 2008, que repasa 40 aos del gobierno del decano de los jefes de Estado rabes y seguramente uno de los ms errticos.

Gadafi: Cambi, pero no cambi

Muammar Gadafi, el decano de los jefes de Estado rabes es, paradjicamente, uno de los dirigentes rabes ms jvenes. Lleg al poder en 1969 siendo muy joven, con 26 aos, gracias a un golpe de Estado, y se mantiene desde hace 40 aos como el universo inevitable de tres generaciones de libios, hasta el punto de que en los rincones del pas muchos creen que la Jamahiriya -literalmente la populocracia (el gobierno de las masas)-, es una propiedad suya y no del pueblo, como l mismo decret hace veinticinco aos.

Gadafi es ms resistente que los wahabes. Arabia Saud, el nico pas rabe que lleva el nombre de su fundador y que, de hecho, es propiedad de la familia al-Saud, a pesar de todo ha conocido sucesivamente cuatro monarcas desde 1969: Faysal, Khaled, Fahd y Abdal. En Libia, Gadafi se sucede a s mismo.

Este dirigente nacionalista rabe, en 1969 estuvo a merced de las denominaciones periodsticas de la prensa occidental donde no escaseaban el sensacionalismo ni la imaginacin: dirigente trotskista musulmn, revolucionario tercermundista, sabio africano, para acabar su evolucin como cantor del sector capitalista financiero pro estadounidense. Pero por sus actuaciones y sus desmanes fue el mejor aliado objetivo de Estados Unidos e Israel y contribuy activamente a la liquidacin fsica de sus aliados potenciales, los dirigentes de la lucha contra EEUU e Israel. Desde entonces nadie ha conseguido mejorar sus resultados.

El ascenso del Coronel Gadafi al poder en Libia, el 1 de septiembre de 1969, coincidi con mi entrada en la oficina regional de la AFP (Agencia France Presse, N.deT.) en Beirut. Desde esa fecha, de cerca o de lejos, dependiendo de mis atribuciones y mis misiones, nunca he dejado de observar sus evoluciones y circunvoluciones, en cierta forma, por necesidad profesional.

Con la bendicin de Nasser, el ms popular de los dirigentes rabes de la poca, que vea en l a su heredero, el apasionado coronel arrebataba los corazones de las masas con su paso gallardo y sus golpes de efecto: Nacionalizaciones en la industria petrolera, nacionalizacin de la gigantesca base americana de Wheelus Airfield, a la que rebautiz como Okbah Ben Nafeh el nombre del gran conquistador rabe Trpoli era un hervidero de huspedes que llenaban los barcos para celebrar el acontecimiento. No haba un mes sin que un festival, un coloquio, una conferencia de los indios de Amrica o una manifestacin de los musulmanes de la Isla filipina de Mindanao dieran lugar a regocijos. Beirut y Argel servan de plataforma operativa a los movimientos de liberacin del Tercer Mundo y Trpoli era una feria perpetua.

La euforia dur tres aos. Hasta en 1972. A partir de esa fecha, cada ao trajo su cuota de desolacin, como el secuestro de un avin de lnea ingls para entregar a Sudn dirigentes comunistas decapitados inmediatamente en Jartum, la desaparicin sin razn del jefe del movimiento chi libans Moussa Sadr o el apoyo resuelto al presidente sudans Gaafar al-Nimeiry, a pesar de que era uno de los artfices de la transferencia a Israel de varios miles de judos etopes falashas.

Entonces surgi una ola de histeria. Pero Gadafi, y su entorno se encargaba de convencerlo, pensaba que estaba en sintona con su auditorio. Como un saltimbanqui, el dirigente libio se entregaba peridicamente a ejercicios de equilibrismo ante un pblico cada vez ms escptico y menos receptivo. En efecto, nadie de su entorno se atrevi a insinuarle que el abanderado de la Unidad Africana no poda ser creble ordenando la expulsin de alrededor de un milln de Africanos; que el abanderado de la Unidad rabe no poda pretender la credibilidad despus de descabezar a los dirigentes del campo antiimperialista. Pocos de sus homlogos acudieron en su ayuda cuando se le confin, durante muchos aos, en su Libia. Pocos le demostraron su simpata, hasta ese punto sus extravagancias llegaron a exasperar incluso a sus mayores partidarios.

Debido a mis funciones en la Agencia France Presse, encargado del mundo rabe-musulmn en el servicio diplomtico durante diez aos (1980-1990), tuve que efectuar una veintena de viajes a Libia durante ese perodo para trabajar en grandes reportajes: durante el ataque estadounidense contra Trpoli y Benghazi, en la batalla para la reconquista de la banda de Aouzou en la frontera entre Libia y Chad y tambin durante la destruccin de la aviacin libia en las batallas de Wadi Doum y Maaten as-sara; incluso asist a una peculiar cena de Navidad (diciembre de 1986), organizada por el Gua de la Revolucin para los nios de la comunidad occidental de Libia en seal de ecumenismo, que se convirti en una pesadilla para los nios confinados en un saln durante horas mientras esperaban la aparicin del dirigente libio con pasteles y juguetes transportados en avin directamente desde Italia.

El libro, Libia, la revolucin como coartada, es el relato de las cosas que observ a lo largo de los aos en este pas desconectado. Una recopilacin de artculos que se extiende por 25 aos y que podra haberse titulado: Libia, la coartada como revolucin, en tanto que los dirigentes libios se convirtieron en maestros en el arte de triturar la realidad y destrozar la verdad con el nico objetivo de exonerarse de toda esa catstrofe.

El hombre que declar que haba cambiado, en realidad no ha cambiado nunca, siempre fiel a s mismo, como sigue demostrando su ltima patochada en la Cumbre rabe de Damasco el 29 de marzo de 2008. Contra toda evidencia Gadafi, que precisamente acababa de pasar por el aro de la administracin estadounidense, fustig sus homlogos rabes reprochndoles su cobarda en la invasin estadounidense de Iraq: Estados Unidos va a quedarse con todos ustedes, uno detrs de otro, cada uno cuando le toque, lanz a los dirigentes rabes estupefactos por tanta inconsistencia ante un discurso que obviaba las responsabilidades del propio Gadafi en el debilitamiento del campo rabe.

Para justificar sus desvos y sus numerosas deserciones, Gadafi confes hace poco, en calidad de excusa absolutoria, que se haba equivocado durante el primer perodo de su reinado. En Trpoli, Benghazi, Sebha y Syrte se rumorea que una pesadilla atormenta a los libios, la de despertarse un da con un Gadafi que les confiesa, otra vez, que tambin se ha equivocado durante los treinta aos siguientes de su reinado. Habr que esperar al final de su mandato para hacer un balance preciso de la presidencia de Gadafi, del que este libro les ofrece un anticipo.

Entreacto: la poca del bloqueo

Abril de 1992: seis aos despus del ataque estadounidense contra Trpoli y Benghazi, la ONU impuso un embargo a Libia por exigencia de Estados Unidos, que haba esperado el final de la I guerra contra Iraq (1990-1991) para activar la maquinaria diplomtica internacional con el fin de volver a la carga contra el Coronel Muammar Gadafi, considerado entonces como un jefe revolucionario en el Tercer Mundo y colaborador en atentados de tipo terrorista.

Durante siete aos (del 12 de abril de 1992 al 11 de diciembre de 1999), la Jamahiriya vivi en una autarqua econmica y una reclusin meditica, como se puede comprobar en las grabaciones de la poca de todo el mundo. El gran alborotador ya no haca caja a falta de recursos y frmulas mgicas para divertir a la audiencia. Agobiado y descolorido, Gadafi erraba de campamento en campamento por su gran desierto libio, sbitamente abandonado por la cohorte de strapas que ya no podan conseguir prebendas.

No era fcil llegar a Libia. Se convirti en un acceso difcil. Las doce horas de viaje desde Djerba, Tnez, incluso en limusina climatizada, o incluso por una carretera asfaltada, podan disuadir a los viajeros ms resistentes: Trpoli es una de las ciudades menos atractivas de la costa mediterrnea y el discurso libio de una indigencia soporfera. Y adems Libia no era el Imperio del Medio ni Gadafi el ombligo del mundo, cuyo centro de gravedad se haba desplazado, desde principios de la dcada de los 80, hacia el Asia occidental, la zona Afganistn-Iraq, el otro punto de la resistencia frente a Occidente.

Iraq, fortalecido por su hazaa de fijar la Revolucin chi jomeinista durante diez aos (1979-1989) en el campo de batalla iran-iraqu, en la guerra convencional ms prolongada de la historia moderna, codiciaba Kuwait como botn de guerra para reflotar su tesorera debilitada. Una tormenta del desierto enviada por Estados Unidos pulveriz sus sueos y sus proyectos y devolvi al pas casi a la Edad de Piedra, al margen de la Historia y de Sadam Husein, el Nabucodonosor de los tiempos modernos reducido a la categora de simple mercenario de las petromonarquas del Golfo. Una constatacin tanto ms amarga en cuanto que, de paso, la tormenta destructora arras la lgica de los bloques fundiendo en una misma alianza a antiguos adversarios irreductibles (Norte-Sur, productores y consumidores de petrleo, rabes e israeles), una convulsin estratgica que configuraba las alianzas del siglo XXI y que se reprodujo en la invasin estadounidense de Iraq, en 2003, y una tercera vez en 2007-2008 contra Irn por sus pretensiones nucleares.

Afganistn, el otro punto de la estrategia estadounidense, tambin mantuvo clavado en el suelo, durante diez aos (1980-1990), al glorioso Ejrcito rojo, con lo que aceler la descomposicin del imperio sovitico, pero los talibanes wahabes, retoos de la copulacin entre saudes y estadounidenses, una vez desheredados del poder, procedieron al asesinato simblico de ambos progenitores a travs de una serie de explosivas actuaciones polticas y militares contra el reino saud y Estados Unidos.

Mientras que el ex agente de conexin entre estadounidenses y combatientes islamistas, Osama Bin Laden, antiguo residente saud, reivindicaba la construccin de una Repblica islmica del Hedjaz en el permetro de los lugares santos del Islam para castigar a la dinasta impa de los wahabes por su connivencia con EEUU en la guerra contra Iraq, en 1995 sus discpulos se dedicaban a perpetrar atentados contra objetivos estadounidenses en frica, contra las embajadas de EEUU de Dar es-Salam (Tanzania) y Nairobi (Kenia), as como contra el cuartel general de la guardia nacional saud, como preludios de la gran traca area del 11 de septiembre de 2001.

Libia no estaba en la lista de los importantes, en realidad era una preocupacin menor de los estadounidenses. Ponindose, como ellos, frente a la oposicin islamista, Gadafi recuper sus encantos muy rpidamente ya que haba rendido importantes servicios a los occidentales durante su poca de esplendor con la persecucin de los comunistas sudaneses y la decapitacin del movimiento chi libans Amal; y por aadidura se presentaba como un til contrapeso de Argelia y Rusia, dos pases fuera de la esfera occidental y proveedores exclusivos de gas del continente europeo.

El bloqueo de Libia dur siete aos (del 12 de abril de 1992 al 11 de diciembre de 1999), el bloqueo ms corto de la historia contempornea. En comparacin, Cuba resiste desde hace cincuenta aos al bloqueo estadounidense. Pese a todas las privaciones, el rgimen castrista sigue haciendo frente a la primera potencia militar del planeta a pesar de que est situada a pocas millas de la Isla. Fidel Castro asumi la transferencia del poder despus de asegurarse el relevo revolucionario en Amrica Latina: Hugo Chvez en Venezuela y Evo Morales en Bolivia. Sadam Husein, por su parte, resisti 13 aos a la presin estadounidense y pereci dignificado al convertir su suplicio en un ejemplo de valor en la adversidad y superando su pasado dictatorial hasta el punto de acabar transformado en un mrtir desde el punto de vista de una amplia fraccin de la opinin rabe y musulmana.

Gadafi sacrific a dos de sus subordinados en calidad de saldo de todas las cuentas por los atentados areos de cuya financiacin estaba acusado, el atentado de Lockerbie (Escocia) y el de Tener (desierto africano). En la misma lnea tambin renunci a su programa nuclear delatando, de un golpe, a todo un sector de la cooperacin atmica con los pases rabes y musulmanes, para la permanencia de su rgimen.

Gadafi es un superviviente poltico que sin embargo no puede asegurarse la perpetuidad histrica. Un ejemplo impecable de un naufragio poltico. Un perfecto contraejemplo de la tica del poder.

En forma de eplogo, Gadafi en Pars: Danza para dos entre un libio errtico y un francs compulsivo.

Pars. La primera visita oficial de Libia a Europa occidental desde haca un cuarto de siglo, el viaje de Muammar Gadafi a Francia el 10 de diciembre de 2007, pretenda ser un acto solemne de rehabilitacin del dirigente libio por parte la comunidad occidental, como consecuencia de su adhesin a su estrategia, tanto en lo que se refiere a su desarme como a la lucha contra el fundamentalismo islmico, la emigracin africana clandestina o la poltica energtica mundial.

Pero este proceso de respetabilizacin parece que se ha vuelto contra sus diseadores en tanto que los objetivos sobre el sentido y el alcance de este viaje eran divergentes, las distintas concepciones de la hospitalidad, la seriedad del pas anfitrin, los brillos del husped.

As, todo se haba calculado meticulosamente para que la estancia del dirigente libio en Francia se viviera como una apoteosis, la justificacin, a posteriori, de sus sucesivas deserciones y su paso por el aro de las reglas de Occidente. Todo, incluso la fecha de la visita; no se dej nada al azar.

Con su perfeccionismo, el protocolo francs hizo coincidir la visita con la fecha conmemorativa del octavo aniversario del levantamiento de las sanciones de la ONU el 11 de diciembre de 1999. Inoportuno o perspicaz?, la fecha tambin coincida con la celebracin anual del Da internacional de los Derechos humanos. Una infeliz casualidad de fechas que proporcion a antiguos comensales de Gadafi la oportunidad de desmarcarse fcilmente, en un ejercicio de pura demagogia y oportunismo poltico. Fue el caso, particularmente, de Rama Yad, que particip en las reuniones con el Coronel Gadafi en el mes de julio en Trpoli y sin embargo no vacil en indignarse oportunamente por la visita del dirigente libio a Pars. As se forjan las leyendas, con el juego de la indignacin selectiva.

Como jefe de un Estado de riquezas codiciadas, Gadafi apareci tranquilamente en Pars, como un importante mercader de la escena mundial, no como un marginal. Su visita al castillo de Versalles con gorro de piel de conejo y botas altas dio esa imagen.

All donde sus numerosos detractores vean excentricidades, Gadafi afianzaba, si no su autenticidad, como mnimo su originalidad: La instalacin de una jaima en los jardines del palacio Marigny, residencia oficial de los huspedes de Francia, slo poda subrayar la imagen caricaturesca de los rabes, ya bastante deteriorada, en un pas en plena explosin xenfoba. Y muchos se burlaron de este pirotcnico vestido de Dior que acentu en la opinin pblica la idea de un rey de opereta que puede actuar de vez en cuando a menudo- alocadamente, incluso ante su cohorte de aduladores.

La cena de gala en el Elseo de la que se exoneraron personalidades de primera fila como Bernard Kouchner, encargado de la diplomacia y debido a su cargo ex comensal de Gadafi en julio en Trpoli, acabara de convencer el libio que su viaje apareca como un engaabobos.

Mientras Sarkozy hablaba de centrales nucleares y aviones de combate rafale invendibles, el beduino del desierto libio contabilizaba los desaires recibidos. Espaa, segunda etapa de la gira europea del dirigente libio, hizo una buena cosecha de 11.000 millones de dlares en contratos. Francia, dos duros.

La mala qumica entre un dirigente libio errtico y un presidente francs impulsivo y compulsivo convirti el viaje en la mayor chanza planetaria de la reciente historia diplomtica. Literalmente, una mascarada en rabe, que es de donde viene la expresin, maskhara, un hazmerrer universal.

Original en francs:

http://renenaba.blog.fr/2008/09/02/e681078610c4785701584e69897f5b2a-la-revolution-comme-alibi-4670369

Caty R. pertenece a los colectivos de Rebelin, Cubadebate y Tlaxcala. Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y la fuente.



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