Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-09-2008

Desenmascarar los intentos de Israel de equiparar la situacin de los refugiados palestinos con los emigrantes judos procedentes del mundo rabe
Una analoga depravada

Khalid Amayreh
Uruknet

Traducido del ingls por Beatriz Morales Bastos


"La limpieza tnica de Palestina por Israel no fue, como ms tarde proclam el primer presidente de Israel Chaim Weizmann, una consecuencia inesperada o un hecho fortuito o siquiera un milagro; fue el resultado de una planificacin larga y meticulosa", Ilan Pappe, profesor de Ciencias Polticas en la Universidad de Haifa, en su libro La limpieza tnica de Palestina [1] .

Esta semana el primer ministro israel saliente, Ehud Olmert, trat de reescribir la historia equiparando el violento desarraigo y dispersin por los cuatro rincones del mundo de la comunidad nativa palestina a manos de los sionistas judos con el emigracin motivada ideolgicamente de judos de Oriente Prximo a Palestina.

Durante una reunin del Comit de Asuntos Exteriores y Defensa del Knesset del 13 de septiembre, Olmert afirm que compadeca la difcil situacin de los refugiados tanto palestinos como judos: Me uno en expresar mi pesar por lo que les ocurri a los palestinos y tambin a los judos que fueron expulsados de los Estados rabes.

La muy inoportuna declaracin de Olmert coincide con las muy controvertidas declaraciones del presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas acerca del delicado tema del derecho al retorno de los refugiados palestinos desarraigados de su pas hace ms de sesenta aos.

Segn se informal, el respaldado por Estados Unidos Abbas afirm que no iba a presionar a Israel para que permitiera retornar a todos los refugiados palestinos a sus hogares y ciudades iriginarios en el actual Israel y que tendra que negociar con Israel el nmero de refugiados que a los que se repatriara [2].

Olmert miente consciente y deliberadamente porque la situacin de los refugiados palestinos y la emigracin de los judos del mundo rabe a Israel son dos acontecimientos completamente diferentes.

A fin de cuentas, el objetivo tctico de esta descomunal mentira es minimiza, banalizar y, en ltima instancia, echar a pique la cuestin primordial del derecho al retorno de millones de personas desarraigadas de su tierra ancestral a manos del movimiento similar al nazismo conocido por sionismo.

Obviamente Olmert y otros dirigentes sionistas creen que se puede derrotar este derecho inalienable divulgando mentiras y haciendo analogas depravadas.

Me temo que tengo malas noticias para el primer ministro israel. Independientemente de lo que diga gente como Abbas, el pueblo palestino est ahora an ms comprometido que antes con el derecho al retorno.

Hasta el movimiento Fatah, sobre el que Israel y Estados Unidos pueden estar tentados de pensar que ha sido completamente vaciado de su patriotismo y de su dignidad nacional, todava mantiene un compromiso acorazado con el derecho al retorno.

Sin embargo, es indudable que aqu y all hay algunos oportunistas de Fatah que estara deseosos de aceptar cualquier cosa con tal de que sus bolsillos permanezcan repletos de dlares estadounidenses y de euros europeos.

Pero tambin es verdad que la inmensa mayora de de los seguidores y partidarios de Fatah condenara como traidores a sus propios dirigentes si estos adoptaran una actitud laxa respecto al derecho al retorno.

Por no mencionar a los propios refugiados, entre cuatro millones y medio y cinco millones,de palestinos, que consideran el abandono de su derecho al retorno como la traicin final.

Por ello, me atrevo a desafiar a Abbas a pronunciar su escandalosa afirmacin acerca del derecho al retorno en presencia de los refugiados de uno de sus campos en Gaza, Lbano o Siria o, incluso, en Cisjordania.

Volviendo a la alucinacin de Olmert sobre refugiados palestinos versus refugiados judos, es importante poner las cosas en su lugar, no tanto para que Olmert y sus compaeros sionistas cambien de opinin, sino para dar a las vctimas potenciales de las mentiras sionistas la oportunidad de no ser engaados por los maestros del engao y la falsedad.

Para empezar, deberamos recordar que los refugiados palestinos fueron expulsados de su patria ancestral a consecuencia de un genocidio parcial aunque real a manos de bandas sionistas como Irgun, Hagana, Lehi, Palmach, Itsel, etc. Historiadores israeles, incluyendo a racistas incondicionales como Benny Morris, reconocen sin problemas esta expulsin.

Por ejemplo, Shlomo Ben-Ami, un ex-ministro de Asuntos Exteriores israel, escribi lo siguiente en un libro publicado en 2006: La realidad sobre el terreno era la de una comunidad rabe en un estado de terror, que se enfrentaba a un ejrcito israel despiadado cuyo camino a la victoria estaba pavimentado no slo con sus victorias contra los ejrcitos regulares rabes, sino tambin con la intimidacin y, a veces, las masacres y atrocidades que perpetr contra la comunidad rabe. Una comunidad rabe presa del pnico fue desarraigada bajo el impacto de las masacres que quedaran esculpidas en el monumento rabe de dolor y odio.

Por supuesto, no se puede esperar que Ben Ami diga toda la verdad pero, con todo, estas palabras son muy elocuentes.

Es ms, a diferencia de los emigrantes judos procedentes del mundo rabe, cuya aliya (o emigracin a Israel) era el objetivo estratgico ms importante del sionismo y del recin establecido Estado judo, los refugiados palestinos fueron coaccionados y masacrados para que huyeran, de forma muy parecida a las vctimas del nazismo en Europa durante la Segunda Guerra Mundial.

Pero a diferencia de la situacin ms complicada en la Europa de la guerra, en Palestina el movimiento sionista llev a cabo la guerra en 1948 principalmente para expulsar y limpiar tnicamente a la mayora de los palestinos.

En otras palabras, la limpieza tnica de Palestina, como afirma Illan Pappe, ha sido planificada meticulosamente e implementada sistemticamente.

De hecho, el movimiento sionista no slo expuls al 90% de los palestinos nativos (porque no eran judos), sino que tambin se asegurar de que sus casas y pueblos eran destruidos y borrados. Las casas que no fueron destruidas fueron simplemente entregadas a los emigrantes judos como patrimonio eterno mientras que sus dueos legtimos agonizaban en miserables campos de refugiados repartidos por todo Oriente Prximo.

Pues bien, me gustara plantear a los sionistas cara a cara las siguientes preguntas:

Cuntos pueblos y ciudades judos destruyeron y borraron los rabes?

Cuntas masacres de judos perpetraron los rabes que podran haber obligado a huir a los judos rabes?

Seamos honestos y no nos dejemos engaar por la propaganda sionista. Los judos del mundo rabe vinieron a Israel para hacer realidad el sionismo. Su huida a Israel, que Israel llama aliya con el significado de pasar de una posicin inferior a otra superior, fue querida, deseada y buscada agresivamente.

En algunos pases rabes, como Marruecos, la emigracin de judos se produjo como resultado de acuerdos secretos entre Israel y el respectivo gobierno rabe.

Para estar seguros, algunos judos rabes, como en Iraq, fueron acosados realmente, aterrorizados incluso por los agentes sionistas para que dejaran su tierra nativa, tal como han atestiguado algunos inmigrantes judos iraques en los ltimos aos.

En el contexto de los virulentos esfuerzos de los sionistas para conseguir que los judos emigraran quisieran o no a Israel se bombardearon sinagogas, se atacaron centros culturales y figuras judas fueron amenazadas por agentes sionistas disfrazados de rabes.

En algunos casos agentes sionistas organizaron secretamente disturbios anti-judos para crear una atmsfera de miedo entre los judos que, finalmente, les incitara a partir (recientemente agentes sionistas han ocasionado varios incidentes anti-semitas en Francia y Estados Unidos para inducir a los judos a huir a Israel).

S, la consternacin pblica por los judos sionistas en algunos pases rabes se extendi tras la Nakba, la casi destruccin y expulsin del pueblo palestino de su tierra ancestral.

Pero nunca hubo un Dir Yasin judo en Iraq o un Tantura judo en Tnez o un Dawaymeh judos en Argelia o un Kafr Qassem judo en Yemen.

La verdad es lo contrario. Durante la Segunda Guerra Mundial en realidad los gobiernos rabes hicieron enormes esfuerzos para proteger a sus comunidades judas del inquietante espectro de la aniquilacin por parte de los nazis. Pregunten a cualquier anciano marroqu o egipcio y l o ella les contar cmo los judos disfrutaban de sus derechos como ciudadanos. De hecho, en muchos casos se concedi a los judos derechos preferenciales y se les concedieron pasaportes extranjeros, especialmente franceses, que les permitieron prosperar en comparacin a otros ciudadanos.

No obstante, si los judos rabes o los judos originarios del mundo rabe insisten en que son autnticos refugiados, lo correcto es exigir el derecho a retornar a sus pases nativos originarios.

Se tiene que hacer justicia tanto a los refugiados palestinos como a los emigrantes judos procedentes del mundo rabe concediendo a ambas partes la oportunidad de retornar a sus patrias originarias de las que fueron desarraigados, como en el caso de los palestinos, o engaados para que se fueran, como en el caso de los judos rabes.

Sin lugar a dudas esto es mejor y ms justo que permitirse analogas depravadas con el objetivo de trivializar la dura situacin de los refugiados palestinos que representa el corazn y el alma del conflicto rabe-israel.

[1] Existe una traduccin al castellano de este libro imprescindible, La limpieza tnica de Palestina, Editorial Crtica (Memoria Crtica), Barcelona, 2006 (N. de la t.)

[2] Vase del mismo autor Abu Mazen, ni se le ocurra tocar el derecho al retorno!, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=72764 (N de la t.)

Enlace con el original: www.uruknet.info?p=47279



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