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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-09-2008

La guerra de Bush se expande peligrosamente
El belicismo estadounidense extiende sus tentculos hasta Pakistn

Tariq Ali
Tomdispatch.com

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


 

La decisin de hacer pblica una orden presidencial del pasado mes de julio por la que Estados Unidos autorizaba los ataques contra territorio pakistan sin contar con la aprobacin del gobierno de ese pas, pone fin a un amplio debate dirimido tanto dentro como fuera de la administracin Bush. El Senador Barack Obama, consciente de la actual polmica durante su propia y larga batalla con Hillary Clinton, intent sobrepasarla apoyando una poltica de ataques estadounidenses en el interior de Pakistn. El Senador John McCain y la candidata a la Vicepresidencia Sarah Palin se han hecho eco de esa posicin, que se ha convertido as, por consenso, en la poltica oficial de EEUU.

Sus efectos sobre Pakistn podran ser catastrficos, creando una grave crisis en el interior del ejrcito y en el pas en general. La abrumadora mayora de los pakistanes se oponen a la presencia estadounidense en la regin y la consideran como la ms seria amenaza para la paz.

Por qu, entonces, EEUU ha decidido ponerse a desestabilizar a un aliado fundamental? Desde Pakistn, algunos analistas sostienen que este es un movimiento cuidadosamente coordinado para debilitar an ms al Estado pakistan creando una crisis que se extienda ms all de los ridos territorios fronterizos con Afganistn. Su objetivo ltimo, afirman, sera arrancarle a Pakistn los colmillos nucleares de que dispone su ejrcito. Si este fuera el caso, eso supondra que Washington est en efecto resuelto a deshacer el estado pakistan porque, sencillamente, el pas no podra sobrevivir a un desastre de tal alcance.

En mi opinin, sin embargo, la expansin de la guerra tiene ms que ver con la desastrosa ocupacin de Afganistn llevada a cabo por la administracin Bush. No es un secreto para nadie que el rgimen del Presidente Hamid Karzai est ms aislado cada da que pasa y que las guerrillas de los talibanes estn cada vez ms cerca de Kabul.

En caso de duda, la escalada en la guerra no es sino un viejo lema imperial. Los ataques contra Pakistn representan al igual que las decisiones en su da del Presidente Richard Nixon y de su Asesor de Seguridad Nacional, Henry Kissinguer, de bombardear y despus invadir Camboya (unas actuaciones que acabaron llevando al poder a Pol Pot y a sus monstruos)- un intento desesperado por salvar una guerra que nunca fue bien, pero que ahora va cada vez peor.

Es verdad que quienes resisten la ocupacin de la OTAN cruzan la frontera afgano-pakistan con facilidad. Sin embargo, EEUU se ha embarcado a menudo en negociaciones tranquilas con ellos. En Pakistn, se ha sondeado en varias ocasiones a los talibanes y los expertos de los servicios de inteligencia estadounidense se han registrado con regularidad en el Hotel Serena, en Swat, para discutir acontecimientos con el Mullah Fazlullah, un dirigente local pro-talibn. Lo mismo ocurre dentro de Afganistn.

Despus de la invasin de Afganistn en 2001, un estrato del liderazgo talibn de nivel medio cruz la frontera hacia Pakistn para reagruparse y planear cmo seguir adelante. En 2003, sus facciones guerrilleras estaban empezando ya a hostigar a las fuerzas ocupantes en Afganistn y, durante 2004, empezaron a unrseles una nueva generacin de reclutas locales, que en modo alguno eran yihadistas sino personas que se haban ido radicalizando como consecuencia de la invasin.

Aunque en el mundo de los medios de comunicacin occidentales se refleja siempre a los talibanes como completamente involucrados con Al Qaida, en realidad, la mayora de sus seguidores se sienten motivados por preocupaciones locales. Si la OTAN y EEUU se van de Afganistn, su evolucin poltica podra ser paralela a la de los domesticados islamistas de Pakistn.

Los neo-talibanes controlan ahora al menos veinte distritos afganos en las provincias de Kandahar, Helmand y Uruzgan. Apenas es un secreto que muchos de los funcionarios en esas zonas son calladamente partidarios de los combatientes de la guerrilla. A pesar de aparecer con frecuencia como revueltas campesinas, han conseguido importantes apoyos en las ciudades del sur e incluso dirigieron una ofensiva estilo Tet en Kandahar en 2006. Adems, los mullah que inicialmente haban apoyado a los aliados del Presidente Karzai estn ahora totalmente en contra de los extranjeros y del gobierno de Kabul. Por primera vez, los llamamientos a la yihad contra la ocupacin estn escuchndose hasta en las provincias fronterizas del noreste de Tajar y Badajshan, donde no hay pastunes.

Los neo-talibanes han dicho que no se unirn a gobierno alguno hasta que los extranjeros hayan salido del pas, lo que plantea la cuestin de los objetivos estratgicos de Estados Unidos, es por eso que el Secretario General de la OTAN Jaap de Hoop Scheffer sugiri a una audiencia en la Institucin Brookings, a principios de ao, que la guerra en Afganistn tiene poco que ver con la extensin del buen gobierno en Afganistn y ni siquiera con la destruccin de los efectivos que queden de Al Qaida? Es parte de un plan maestro, como perfil un estratega en la Revista de la OTAN en el nmero de invierno de 2005, para ampliar el centro de la OTAN desde la zona euro-atlntica porque en el siglo XXI la OTAN debe convertirse en una alianza diseada para proyectar estabilidad sistmica ms all de sus fronteras?

Y ese estratega continuaba escribiendo:

El centro de gravedad del poder en este planeta se mueve inexorablemente hacia el este. De la misma manera, la naturaleza del poder mismo est cambiando. La regin de Asia-Pacfico aporta muchos elementos dinmicos y positivos a este mundo, pero all todava esos rpidos cambios no son estables ni estn incardinados en instituciones estables. Hasta que eso se consiga, ir por delante es la responsabilidad estratgica de europeos y norteamericanos, as como de las instituciones que han erigido. La eficacia de la seguridad en un mundo tal es imposible sin legitimidad ni capacidad.

Ese tipo de estrategia implica una presencia militar permanente en las fronteras tanto de China como de Irn. Considerando que eso es inaceptable para la mayora de los pakistanes y afganos, slo servir para crear un estado de caos permanente en la regin, produciendo ms violencia y ms terror, as como el aumento del apoyo al extremismo yihadista, lo que, a su vez, no har sino forzar ms an un imperio demasiado expandido ya.

Los partidarios de la globalizacin se expresan a menudo como si la hegemona estadounidense y la difusin del capitalismo fueran la misma cosa. As ocurri realmente durante la Guerra Fra, pero los dos objetivos de antao estn ahora algo ms cerca de una relacin inversa. De cierta forma, es la gran expansin del capitalismo la que est gradualmente erosionando la hegemona estadounidense en el mundo. El triunfo del Primer Ministro ruso Vladimir Putin en Georgia fue una seal espectacular de ese hecho. El empuje estadounidense por el Gran Oriente Medio de aos recientes, diseado para mostrar la supremaca de Washington sobre las potencias euroasiticas, ha declinado hasta sumergirse en un caos total, necesitando del apoyo de los propios poderes a los que pareca estar poniendo sobre aviso.

El nuevo Presidente de Pakistn, Asif Zardari, elegido de forma indirecta, marido de la asesinada Benazir Bhutto y padrino pakistan de primer orden, manifest su apoyo a la estrategia estadounidense al invitar a Hamid Karzai de Afganistn a asistir a su toma de posesin, el nico dirigente extranjero que estuvo presente. Al hermanarse l mismo con el strapa desacreditado de Kabul puede que haya logrado impresionar a algunos en Washington pero, en su propio pas, el viudo de Bhutto slo ha conseguido que disminuyan an ms los apoyos con que contaba.

La clave en Pakistn, como siempre, es el ejrcito. Si los incrementados ataques estadounidenses dentro del pas siguen en marcha, la muy aclamada unidad del Alto Mando del Ejrcito pudiera verse sometida a autnticas presiones. En una reunin de comandantes de cuerpo en Rawalpindi el 12 de septiembre, el Jefe del Estado Mayor pakistan, el General Ashfaq Kayani, recibi un apoyo unnime por su relativamente suave denuncia en pblico de los recientes ataques estadounidenses en el interior de Pakistn, en la que dijo que se iban a defender, a toda costa, las fronteras y la soberana del pas.

Sin embargo, decir que el ejrcito salvaguardar la soberana del pas es muy diferente de hacerlo en la prctica. Ese es el meollo de la contradiccin. Quiz los ataques cesen el 4 de noviembre. Quiz los cerdos vuelen (con o sin pintalabios). Lo que realmente se necesita en la regin es una estrategia de salida de la OTAN/EEUU de Afganistn, que supondra una solucin regional que afectara a Pakistn, Irn, India y Rusia. Estos cuatro Estados podran garantizar un gobierno nacional y una reconstruccin social masiva en ese pas. Ocurra lo que ocurra, la OTAN y los estadounidenses han fracasado absolutamente.

Tariq Ali es escritor, periodista y cineasta. Colabora habitualmente con una amplia gama de publicaciones, incluido el Guardian, The Nation, y el London Review of Books. Su libro ms reciente, que acaba de publicarse, es The Duel: Pakistan on the Flight Path of American Power (Scribner, 2008). En un vdeo en dos partes, publicado por Tomdispatch.com, ofrece una serie de comentarios crticos sobre los planes de Barack Obama para Afganistn y Pakistn, as como sobre la complicada relacin estadounidense-pakistan.

Enlace con texto original:

http://www.tomdispatch.com/post/174977/tariq_ali_has_the_u_s_invasion_of_pakistan_begun_

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