Portada :: Economa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-09-2008

La semana en la que el capitalismo tampoco cambiar

Ignacio Escolar
Pblico


En estos das extraos en los que la patronal pide un parntesis en el libre mercado, George Bush nacionaliza las prdidas de la banca y el Gobierno comunista chino puja por comprar el nico gran banco de inversin que an no ha quebrado, alguien sabe en qu cueva se esconde el Fondo Monetario Internacional (FMI)? En Corea del Sur se acuerdan mucho de l. Hace una dcada, durante la crisis de los tigres asiticos, a finales de los 90, el FMI puso una condicin innegociable para rescatar al pas del terremoto financiero: que el gobierno no ayudase a los bancos y dems empresas al borde de la bancarrota. Decan los apstoles del FMI que era mejor para la economa que esas compaas quebrasen porque as el ajuste ese eufemismo sera mucho ms rpido. Medicina neoliberal: la mejor manera de sanar al enfermo es matarlo para que su hijo ocupe pronto su lugar en la fbrica.

Ahora que el enfermo es Estados Unidos la receta es muy distinta. No es pas para corralitos. Est muy bien decir dejen que el sistema financiero siga, que consiga su equilibrio () pero cuando se enfrentan ataques especulativos, los precios se pulverizan y parece que las grandes corporaciones van a colapsar, es natural que el gobierno intervenga y diga no podemos dejar que esto suceda, argumenta ahora Raghuram Rajan, ex economista jefe del FMI. Y as, como lo ms natural del mundo, el pas donde supuestamente mejor funciona el mercado descubre que la mano incorrupta y milagrosa de Adam Smith, de tan invisible, ni est ni se la espera. La intervencin del Gobierno era esencial, dado el precario estado de los mercados, explica George Bush, presidente de los Estados Socialistas de Amrica.

Entre los 700.000 millones de dlares de este ltimo empujn y lo que ya llevan gastado en los dems rescates, la factura ya ronda los dos billones de dlares; cerca del 15% del PIB anual estadounidense. Es probable que esta losa un nuevo xito para los libros de historia de la era neocon de Bush agudice an ms otro proceso que ya est en marcha: la decadencia del imperio americano, el fin de la hegemona unilateral de la que disfruta EEUU desde la cada del muro de Berln. Ser tambin el fin del capitalismo tal y como lo conocemos? Aprender el mundo de sus errores? Nacer de estas cenizas un nuevo modelo econmico donde el libre mercado sea un mtodo y no un fin? Por desgracia, la respuesta es no.

Hay una vieta de Tintn que describe muy bien qu ha sucedido en los mercados financieros durante los ltimos aos. Es uno de los gags de Aterrizaje en la Luna. Tintn avisa a la tripulacin, que flota ingrvida, de que en pocos segundos el cohete entrar dentro del campo de gravedad de la Tierra. Sujetaos a algo, grita Tintn. Y los inefables detectives Hernndez y Fernndez obedecen. Hernndez se agarra a Fernndez. Fernndez se aferra a Hernndez. Y, cuando la gravedad regresa, ambos se van al suelo.

La explosin de la burbuja inmobiliaria ha recordado al mercado la manzana de Newton: que lo que sube tiene que bajar. Hemos llevado al capitalismo a su perfeccin, hemos acabado con el riesgo, presuma hace unos aos un brker de la City londinense. El invento, sobre el papel, pareca bueno. El riesgo tambin se puede vender, y sobre eso se desarroll el capitalismo abstracto sobre el que se levantaba el castillo de naipes que ahora se ha desmoronado. Doy hipotecas a los que no las pueden pagar, al tiempo que emito un bono (con una rentabilidad menor que el tipo de inters que cobro al hipotecado) que me permita recuperar el dinero lo antes posible y as volverlo a prestar otra vez. Esos bonos de cobro dudoso, los de las hipotecas de los pobres, quedan en teora compensados por otros ms seguros, los de las hipotecas de la clase media. Se mezcla el chped con el jamn y as el riesgo desaparece; la banca siempre gana y los pisos nunca bajan de precio. Con esa misma frmula, repetida mil veces, el riesgo se col en la mquina y ascendi ms y ms hasta el corazn de las finanzas. Por el camino, una serie de vigilantes privados a sueldo del vigilado (que alguien pruebe ese mismo mtodo en las crceles, a ver qu tal) certifican que el enfermo goza de buena salud. Todo va bien mientras gira el carrusel. Todo va bien hasta que vuelve la ley de la gravedad los hipotecados dejan de pagar, primero los pobres pero despus tambin la clase media y la banca se estrella contra el suelo mientras se pregunta qu paso, si no haba riesgo posible. Si AIG Hernndez sujetaba a Lehman Brothers Fernndez. Y viceversa.

En realidad, ni siquiera es un invento nuevo. Ya pas otra vez hace poco ms de 20 aos, en el crash de 1987. En aquella ocasin, los bonos basura que era como se llamaba a esos bonos de alto riesgo- fueron tambin una de las causas que llevaron a Wall Street a su lunes negro, el 19 de octubre de 1987: la mayor cada de la bolsa desde 1929. En aquel momento, igual que ahora, se habl de nuevos controles ms estrictos para evitar los excesos del capitalismo abstracto. Entonces, igual que ahora, se deca que el mercado haba aprendido la leccin, que el crash servira de vacuna para la siguiente fiebre. Es obvio decir que de poco vali.

El capitalismo no es malo, lo han dibujado as. Es el peor sistema econmico posible, a excepcin de todos los dems. S, el mercado libre es la fuerza ms poderosa de la galaxia, la bsqueda egosta de la rentabilidad mueve el mundo, para lo bueno y para lo malo. Pero su voracidad es tan grande que siempre encuentra el camino para sortear o desmantelar, a travs de esa subespecie del poder econmico llamada poder poltico las regulaciones con las que sus vctimas intentan defenderse de sus excesos. Cada dos o tres dcadas, ms o menos, el mercado se olvida de que tambin es mortal, el cielo financiero se desploma sobre nuestras cabezas y hay que ceder al chantaje y pagar con los impuestos los errores de los bancos porque la alternativa es an peor. Cada dos o tres dcadas, la intervencin del Estado demuestra ser la nica vacuna para salvar al capitalismo de su avaricia canbal. Cada dos o tres dcadas, el libre mercado recuerda, por las malas, que hasta los deportes ms agresivos necesitan un rbitro. Y entonces todo cambia para que todo siga igual.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter