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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-09-2008

Qu altermundismo despus del fin del neoliberalismo?

Bernard Cassen y Christophe Ventura
Rebelin

Propuestas surgidas de los debates del Consejo internacional del Foro social mundial, cuya prxima reunin se celebrar en Copenhague, del 22 al 24 de septiembre, despus del Foro social europeo de Malmo. Traducido por Caty R.


El fin del neoliberalismo? Quin se atreve a plantear esta cuestin? Fidel Castro?, Hugo Chvez? No. Es el economista y Premio Nobel estadounidense Joseph Stiglitz, en un artculo publicado el 7 de julio de 2008. Despus constatar el fracaso econmico, social y poltico del neoliberalismo, Stiglitz afirma que El fundamentalismo de mercado neoliberal siempre ha sido una doctrina poltica que sirve a determinados intereses. Nunca ha estado respaldado por la teora econmica. Y, como debera haber quedado claro, tampoco est respaldado por la experiencia histrica (1).

Efectivamente, hay que concluir que la crisis actual del capitalismo, en su fase neoliberal, adquiere comportamientos sistmicos al acumular las dimensiones financiera, monetaria, alimentaria y energtica. Dicha crisis ha hecho que surjan fuertes contradicciones en el sistema y entre sus lites: pone en la picota la hegemona de Estados Unidos y del Consenso de Washington, especialmente en Amrica Latina, donde han llegado al poder gobiernos progresistas; algunos gobiernos superliberales como los de Londres y Washington tienen que recurrir a la nacionalizacin de grupos financieros; decadencia de las instituciones financieras internacionales; nacimiento de una nueva relacin de fuerzas mundial multipolar con el creciente peso econmico y geopoltico de los BRIC (Brasil, Rusia, India, China); potenciacin de los fondos soberanos; guerras del Cucaso relacionadas, en parte, con las ambiciones energticas competitivas y las veleidades expansionistas de la OTAN; hundimiento en Iraq y Afganistn; tensiones en torno a Irn; evolucin de regmenes polticos nacionales hacia formas autoritarias en Europa; etctera.

Este nuevo paisaje altera lo que se podra llamar el consenso altermundista, sellado a finales de los aos noventa por una galaxia de organizaciones. Hasta ahora, las diferentes agrupaciones, implcita o explcitamente, se haban agrupado en torno a la identificacin de un adversario comn y homogneo, un tipo de polticas simbolizado, y a veces impuesto, por las instituciones econmicas internacionales (Banco Mundial, FMI y OMC), aplicado por todos los gobiernos y dominante en la ideologa de las lites: el neoliberalismo. Es significativo que, durante el ltimo decenio, un gran nmero de movilizaciones masivas del movimiento altermundista se han realizado contra dichas instituciones internacionales. Ciertamente las manifestaciones seguirn contra ellas, pero ya que, debido a las razones especficas de cada una, todas atraviesan crisis profundas, en pocos aos dichas manifestaciones ya no tendrn la misma razn de ser.

Por lo tanto, debemos preguntarnos si en la actualidad tambin sigue siendo pertinente el concepto que engloba el neoliberalismo. Mientras que en los aos noventa el neoliberalismo personificaba una simbiosis entre la dimensin poltica (los gobiernos, las instituciones econmicas internacionales y las lites), econmica (los protagonistas de los mercados y las instituciones bancarias y financieras) e ideolgica (los medios de comunicacin), ahora sufre el desmoronamiento de la coherencia capitalista. Paradjicamente, mientras que esta relativa debilidad habra podido fortalecer el movimiento de los movimientos, lo sacude. En efecto, retomando el anlisis de una reciente obra sobre el altermundismo (2), La crisis que sufre el Consenso de Washington desde el cambio de milenio ha parido una situacin mundial ms contrastada, en la que una serie de evoluciones responde potencialmente a ciertas esperanzas altermundistas sin que por eso, sin embargo, consiga la adhesin del conjunto de los componentes del movimiento. Este movimiento y sus principales protagonistas, como los Attac de los distintos pases, actualmente se enfrentan a problemas existenciales. Este trmino no es demasiado fuerte en la medida en que las condiciones objetivas que presidieron la existencia del movimiento se han modificado estructuralmente.

Entre estos problemas, hay dos especialmente importantes:

1) La confirmacin de la existencia, dentro del altermundismo, de una jungla de racionalismos polticos. El pluralismo del movimiento, de sus tradiciones y corrientes polticas -que configur su fuerza en la fase del anlisis crtico del neoliberalismo-, conlleva la existencia latente de desacuerdos entre organizaciones asociadas involucradas en el debate sobre las alternativas. Dichos desacuerdos proceden de las diversas interpretaciones de la propia globalizacin econmica (3). En Francia y en algunos otros pases de Europa, estas divergencias se manifestaron en 2005 en los debates sobre el Tratado constitucional europeo (TCE); una parte del movimiento (entre ellos los Attac de Europa) promovieron el rechazo del texto, otra parte (ms dbil) propuso su ratificacin y la gran mayora se abstuvo de pronunciarse. Ahora bien, el TCE no era un texto anodino. Se trataba, nada menos, que de dotar de una especie de Constitucin neoliberal a Europa. All se vio claramente, y se ha constatado en la preparacin del Foro social europeo de Malmo, esta cuestin crucial de la fragilidad y los lmites del consenso altermundista.

2) Una dificultad estructural de elaborar las relaciones con la esfera poltica (en su dimensin relativa a los partidos, instituciones y gobiernos), que se confirma a dos niveles. Por una parte, en ciertas situaciones nacionales, el movimiento sufre la competencia de partidos que, poco a poco, configuran nuevamente el campo poltico inspirndose en las propuestas y experiencias de los movimientos sociales. Por otra parte, a nivel internacional, el altermundismo se muestra reticente a pensar una relacin dinmica con las nuevas experiencias concretas del cuestionamiento del neoliberalismo en Amrica Latina.

Una situacin nueva, lgicamente, reclama, nuevas reacciones. El altermundismo no puede ahorrarse la redefinicin de sus formas de existencia y la elaboracin de respuestas programticas y polticas frente al arranque del nuevo ciclo histrico de un capitalismo mucho ms diversificado que en el perodo anterior. Ese es el sentido del planteamiento que hemos denominado post altermundista (4), uno de cuyos ejes es la bsqueda de nuevos espacios y nuevas formas de articulacin entre movimientos sociales, fuerzas polticas y gobiernos, para llevar a cabo luchas comunes.

Tenemos un ejemplo muy concreto, por otra parte nico, con la Alternativa bolivariana para los pueblos de nuestra Amrica (ALBA), que agrupa hasta ahora a Bolivia, Cuba, Dominica, Honduras, Nicaragua y Venezuela y podra ampliarse en el futuro con nuevos miembros, en particular Ecuador y Paraguay. Las estructuras del ALBA no slo incluyen a los gobiernos, sino tambin un Consejo de los movimientos sociales dotado de importantes responsabilidades. Adems, los movimientos sociales de pases que no pertenecen al ALBA pueden asociarse a esta organizacin. El ALBA es la primera estructura internacional que procede del post altermundismo, aunque no se defina de esta forma!

El caso del ALBA, ampliamente ignorado fuera de Amrica Latina, especialmente en Europa (lo que se explica por la virulenta hostilidad de los grandes medios de comunicacin), obliga al movimiento altermundista a plantearse una cuestin de orientacin estratgica hasta ahora tab: debe, y en caso afirmativo de qu forma, ganar espacios polticos concretos para transformarlos? Debe conformarse con influir sobre este campo, integrarse en l o colaborar en su renovacin?

Aqu, las ideas de geometras variables o cooperaciones reforzadas, lejos estar en contradiccin con el post altermundismo constituyen, al contrario, las alternativas. Con un puro ejercicio de retrica, el sindicalista Pierre Khalfa puso sobre la mesa alternativas diferentes al statu quo grabado en la piedra de la Carta de principios de Porto Alegre, pero en cualquier caso y retomando su propia exposicin, Se trata de hacer que evolucione el sentido poltico de los Foros. Cambiar la configuracin poltica de los Foros supone un doble acuerdo poltico: un acuerdo para que este cambio no ponga en cuestin el hecho de que el Foro, como tal, no tome decisiones, condicin para que todas las fuerzas participen; pero, como contrapartida, hay un acuerdo poltico para que las cooperaciones reforzadas puedan establecerse en ese marco y encuentren los medios para estar presentes y adquirir una visibilidad poltica necesaria.

Sobre estas bases, el movimiento altermundista debera emprender ciertas evoluciones:

- Hay que plantear seriamente la cuestin de la alianza con las clases populares con el fin de participar en la construccin de una nueva hegemona poltica. Hasta ahora este movimiento, habida cuenta de su heterogeneidad, ha contribuido poco a la transformacin concreta de las relaciones de fuerza sociales y polticas en su favor. Como se ve con claridad en los Foros sociales, el movimiento se halla demasiado ausente de las cuestiones cotidianas que preocupan a esas clases sociales: proteccin social, sanidad, educacin, desempleo. Eso explica una parte de su actual desenganche.

- Esta cuestin nos remite a otra, fuera de Amrica Latina, dnde se pueden construir ese tipo de alianzas? En Europa, y muy especialmente en Francia, los conceptos de Estado y nacin estn satanizados por las lites econmicas, financieras y mediticas en las clases medias superiores y entre un sector de los dirigentes de partidos polticos y movimientos que se declaran altermundistas, todos embarcados en una huida hacia delante europeista. Estos dirigentes, por miedo al vaco o a un hipottico repliegue nacional que nadie plantea, se aferran a la Europa que existe realmente a pesar de que la experiencia demuestra que dicha Europa slo puede producir planteamientos neoliberales. Esta obsesin de lo nacional no existe en los pases del Sur, Estados Unidos o Japn.

En Europa, una parte de la respuesta se encuentra en la lucha por la democratizacin de las instituciones nacionales, en las que los pueblos organizan, desde hace mucho tiempo, las luchas sociales y polticas. Al mismo tiempo es importante fortalecer la construccin de movilizaciones sociales a escala continental. Pero para que sean eficaces y no arrullen a los pueblos con ilusiones, esa dinmica debe basarse en una labor permanente de deslegitimacin del marco institucional de la Unin Europea que imposibilita cualquier progreso democrtico y social en las sociedades de Europa (6).

- El regreso (algunos hablan incluso de la venganza) de los Estados a la escena mundial confirma la necesidad urgente, para el movimiento altermundista, de aplicarse a este tipo de reflexin. Porque de lo contrario los espacios vacantes sern ocupados, ideolgica y polticamente, por las fuerzas conservadoras utilizando los acentos de la modernidad y los discursos protectores y reguladores (como ya es el caso en Francia o Italia).

- En el plano internacional, otra evolucin podra ayudar a su fortalecimiento: la puesta en marcha, en el marco de un funcionamiento a geometra variable, de iniciativas de tipo post altermundista (foros internacionales de anlisis y actuaciones sobre asuntos y reivindicaciones econmicas, sociales, democrticas y ecolgicas) llevadas a cabo por componentes del movimiento altermundista y organizadas con los protagonistas polticos y gubernamentales progresistas. La evolucin del ALBA proporcionar una interesante fuente de reflexin.

Estos nuevos espacios permitiran desarrollar una relacin dialctica entre los movimientos y los protagonistas institucionales y originar una reflexin dinmica y prctica en torno a las cuestiones clave que se han planteado, en cada perodo histrico, a todos los movimientos de emancipacin: el poder, su conquista y transformacin, la democracia y su construccin poltica, social y econmica, etctera.

Notas

(1) http://reggio.wordpress.com/2008/07/20/%C2%BFel-fin-del-neoliberalismo-de-joseph-e-stiglitz-en-negocios-de-el-pais/

(2) Franois Polet, Cls de lecture de laltermondialisme , CETRI/Couleur livres, Charleroi, 2008

(3) Franois Polet, Cls de lecture de laltermondialisme , CETRI/Couleur livres, Charleroi, 2008

(4) Leer las contribuciones al coloquio Altermondialisme et post-altermondialisme celebrado en Pars el 26 de enero de 2008: http://www.medelu.org/

(5) Pierre Khalfa, miembro del Consejo cientfico de Attac France, portavoz de la Union syndicale Solidaires, Problmes dans (et de) laltermondialisme, http://www.forumdesalternatives.org/FR/readarticle.php?article_id=5012

(6) Libro publicado por Mmoire des luttes y la revista Utopie critique, bajo la direccin de Bernard Cassen, En finir avec leurolibralisme, Editions des 1001 Nuits, Pars, 2008.

Original en francs: http://www.cetri.be/spip.php?article833

Bernard Cassen y Christophe Ventura son miembros de Attac France y de la asociacin Mmoire des luttes y autores del libro: En finir avec leurolibralisme, Editions des 1001 Nuits, Pars, 2008.

Caty R. pertenece a los colectivos de Rebelin, Cubadebate y Tlaxcala. Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar a los autores, a la traductora y la fuente.




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