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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-11-2004

Respuesta a Israel Shamir
En defensa del marxismo

Alan Woods
El Militante


El 15 de octubre apareci un artculo de Israel Shamir, La saga de Woods, en la pgina web de habla hispana Rebelin. Shamir lanza todo su veneno estalinista contra el verdadero marxismo, es decir, el trotskismo, pero tambin aade algunas de sus propias ideas originales. Alan Woods, basndose en los escritos clsicos de Marx, Engels y, en particular, Lenin, demuestra que el estalinismo y el marxismo son cosas contrarias. En la primera parte trata principalmente de la cuestin del socialismo en un solo pas, insistiendo en que esta teora representaba la estrecha visin nacionalista de la burocracia y que estaba en total contradiccin con el internacionalismo de Lenin. El Militante.


Debo confesar que nunca antes haba odo hablar de Israel Shamir. Me han informado de que es un escritor y periodista que vive en Jaffa, Israel. Aunque no nos conocemos, he llegado a la conclusin de que debe ser un hombre muy listo. Consigue hacer algo que sera imposible para los mortales comunes. Responde a artculos que no ha ledo. Esto es un arte que, confieso, nunca he logrado dominar. En algn momento debera decirme cmo lo hace.

Se imagina que ha aplastado las ideas del trotskismo. Esto me recuerda el cuento del sastrecillo valiente que iba alardeando de que haba matado a siete de un golpe. La gente pensaba que estaba haciendo referencia a siete hombres y estaban debidamente impresionados. Pero cuando se enteraron de que hablaba de siete moscas, su admiracin por el sastrecillo qued un tanto mermada. En el caso de Israel Shamir, ni siquiera ha matado una sola mosca, sino que simplemente ha dado palos de ciego y hecho el ridculo.

Shamir es bastante amable al describirme como el prolfico escritor trotskista Alan Woods y, hay que reconocerselo, publica un vnculo a los tres artculos que escrib en respuesta a su ataque a Celia Hart. Pero inmediatamente comienza a quejarse de mi trptico como l lo llama. Lamento decir que lo consideraba una respuesta extremadamente larga para mi breve artculo.

Tambin lamento que esta respuesta no pueda ser ms corta por la siguiente razn: es fcil escribir en pocas lneas distorsiones y mentiras, pero responderlas requieren mucho ms espacio. Como hemos sealado en otras ocasiones como esta, para poner al descubierto una mentira es necesario citar fuentes, hechos y cifras. Nuestro crtico nunca hace esto en sus artculos y, por tanto, el valor que tienen no excede el de las siete moscas muertas del sastrecillo.

Israel Shamir no puede tomarse la molestia de leer libros y artculos largos, por eso pone objeciones no slo al prolfico escritor trotskista Alan Woods, sino tambin a escritores an ms prolficos como son Marx, Engels y Lenin, a los que tampoco se ha molestado en leer. Hay un refrn espaol que dice: la ignorancia es atrevida. Estamos ante un ejemplo clsico de este fenmeno.

Unas cuantas cuestiones preliminares

Israel Shamir comienza su ltima diatriba con un aviso: No hay que considerar mi polmica con Alan Woods como una discusin erudita de la Revolucin Rusa; la ria no trata de Len Trotsky y de Jos Stalin (que sus almas descasen en paz en el regazo de Marx en el paraso comunista) sino sobre temas extremadamente relevantes de nuestros das, aunque los presento en su perspectiva histrica.

En una cosa al menos podemos estar de acuerdo. No hay nada de erudito en lo que escribe Shamir. Nos encontramos ante una total ausencia de seriedad y rigor cientfico. Se hacen las afirmaciones ms escandalosas, una detrs de otra, sin el ms mnimo intento de demostrarlas. Simplemente debemos aceptar todo lo que dice nuestro amigo y sin hacer preguntas. La impresin general es de una ligereza extrema.

Cuando Moiss baj del Monte Sina con las tablas de piedra y la cara brillante como el sol, los antiguos israelitas se postraron ante l. No pidieron ninguna prueba. Pero esa era otra poca ms crdula. Ahora vivimos en el siglo XXI. Stalin est muerto, la Unin Sovitica ha colapsado y las tablas sagradas escasean cada vez ms.

Durante mucho tiempo, despus de la muerte de Lenin, al movimiento comunista mundial se le pidi que aceptara sin preguntar todo lo que les dijeran los dirigentes estalinistas. Los que hacan preguntas incmodas eran etiquetados de trotskistas y eran expulsados, o algo peor. Este monstruoso rgimen estalinista no tena nada en comn con el Partido Bolchevique, el partido ms democrtico de la historia, o con el rgimen de democracia obrera sovitica establecido por Lenin y Trotsky en 1917.

Shamir obviamente echa de menos aquellos buenos viejos tiempos en los que no se hacan preguntas. Pero esos das se fueron para siempre. El colapso de la URSS ha suscitado muchas preguntas en las mentes de comunistas honrados por todas partes. Ellos no estn dispuestos a aceptar la vieja sofistera y las mentiras. Es en este contexto en el que surge la cuestin de la reevaluacin de las ideas de Trotsky por parte del movimiento comunista. La gente quiere saber la verdad sobre el hombre que, junto a Lenin, dirigi la Revolucin de Octubre y quien, junto con aquellos comunistas que defendieron las verdaderas tradiciones de octubre y el bolchevismo-leninismo, se opusieron al estalinismo.

Hasta el da de hoy los dirigentes de los partidos comunistas internacionalmente no han dado una explicacin seria del colapso de la Unin Sovitica. Son incapaces de hacerlo. Slo en las pginas de La revolucin traicionada y en las otras numerosas obras y artculos escritos por Len Trotsky en los aos treinta, se podr encontrar una verdadera explicacin marxista de todo lo ocurrido en la URSS despus de la muerte de Lenin.

Trotsky no slo pronostic que la burocracia estalinista terminara restaurando el capitalismo en la URSS. Tambin dio una descripcin precisa de lo que ocurrira ms tarde: La cada de la actual dictadura burocrtica, si no es sustituida por un nuevo poder socialista, significar el regreso a las relaciones capitalistas, con un declive catastrfico de la industria y la cultura. Esto es exactamente lo que ha ocurrido en Rusia durante los ltimos diez aos.

Empecemos con algunas preguntas incmodas para nuestros contrincantes estalinistas. La primera es: si aceptamos lo que vosotros decs, que la Unin Sovitica era un paraso socialista, entonces cmo es que colaps?

La segunda es esta: Si, como decs, el PCUS era un genuino Partido Comunista dirigido por marxistas leninistas comprometidos, cmo pudo suceder que la mayora de ellos se pasaran al capitalismo con armas y bagajes, y que ahora sean multimillonarios a travs del saqueo de la propiedad estatal?

Y la tercera sera: si en la URSS haba una genuina democracia obrera, por qu los trabajadores soviticos no lucharon para defender el viejo rgimen? Cmo pudo ocurrir que ms de medio siglo despus de lo que Israel Shamir llama socialismo pudieran restablecer el capitalismo sin una guerra civil?

Shamir se cubre las espaldas

Siendo un hombre tan listo, Israel comienza cubrindose el trasero. Despus de haber declarado la naturaleza no erudita (es decir, completamente arbitraria, frvola y acientfica) de sus artculos, aade (contrariamente a lo que haba dicho antes) que la discusin no trata en absoluto de Trotsky y Stalin! Adems, nos invita cordialmente a dejar que sus almas descansen en paz.

Llamamos la atencin del lector ante el patente tono de cinismo burgus de estas lneas, especialmente la frase en el regazo de Marx en el paraso comunista. En los ltimos aos nos hemos encontrado con este tipo de cosas demasiadas veces. Marx y Lenin? Bah! Eso est pasado de moda! Para qu les necesitamos? Dejemos que los viejos descansen en paz! Ocupmonos de los problemas del mundo moderno.

Esta es la posicin, no de un comunista, sino de un escptico burgus o ms bien un burcrata ex-comunista que ha llegado a la conclusin de que despus de la cada de la URSS la idea de luchar por el socialismo (el paraso comunista) es completamente utpico y debe abandonarse, junto con todas las ideas caducas de Marx.

Aqu inmediatamente llegamos al meollo del problema. La esencia de esta discusin no es que las ideas de Trotsky sean correctas. La esencia es si las ideas de Marx, Engels y Lenin son correctas y todava son aplicables al mundo moderno.

En realidad no hay diferencia entre las ideas de Lenin y las de Marx, como tampoco hay diferencia entre las ideas de Lenin y las de Trotsky. Trotsky y sus seguidores se autodenominaban bolcheviques-leninistas. Los estalinistas fueron los que inventaron el trotskismo. Pero hay una enorme diferencia entre estalinismo y bolchevismo, una lnea de sangre separa a los dos. No tienen nada en comn.

Los tres monstruos marinos de Alan Woods

El verdadero significado de Israel Shamir es que expresa con una claridad admirable el hecho de que el estalinismo es la negacin absoluta del marxismo y el leninismo. Ahora pasaremos a lo que Israel Shamir llama mis tres monstruos marinos.

Woods traza un cuadro completo de la especie de comunismo que apoya, y que desea que todos adopten. Se basa en tres monstruos marinos, como lo haca el mundo en la cosmografa antigua.

En realidad, yo no trazo un cuadro completo de la especie de comunismo que apoyo, cualquiera que sea. Yo no trat en absoluto de la sociedad comunista. En mis artculos escriba sobre los problemas a los que se enfrentaron los bolcheviques despus de que la clase obrera tomara el poder en Rusia, un pas extremadamente atrasado en el cual, como incluso Stalin saba, estaban ausentes las condiciones materiales para la construccin del socialismo. Lenin nunca afirm que el socialismo existiera en Rusia (menos an el comunismo).

Lo que exista en Rusia despus de la Revolucin de Octubre no era socialismo ni comunismo, sino un estado obrero o la dictadura del proletariado, como lo denomin Marx. Adems, como Lenin dijo a Bujarin en 1920, dado el extremo atraso de Rusia, era un estado obrero con deformaciones burocrticas. Esto es conocido por los marxistas como el perodo transicional ?el perodo entre el capitalismo y el socialismo?. Como Shamir considera que se deberan dejar en paz las ideas de Marx, nos disculpamos por mencionarlas, pero de cualquier forma es una realidad.

Cualquiera que est mnimamente familiarizado con las viejas ideas del marxismo sabe que entre el capitalismo y el socialismo hay un perodo transicional, en el cual la burguesa es expropiada y se instala una economa nacionalizada planificada. Esto representa una conquista colosal y un gran paso adelante, como demostr la historia de la URSS (y tambin de Cuba). Pero eso todava no es socialismo.

Esto era ABC para todo marxista (incluido Stalin hasta 1924), aunque es algo completamente nuevo para Israel Shamir. Para este gran genio hay capitalismo y hay socialismo, no hay nada ms. Por lo tanto, cuando Alan Woods dice que no era posible la construccin del socialismo en Rusia en la medida que permaneciera aislada en unas condiciones de atraso espantoso, se vuelve furioso.

Utilizando esa marca de peculiar sofistera de los jesuitas y ciertas clases de rabinos escolsticos del tipo talmdico, Shamir despus concluye con que Alan Woods no est a favor de la revolucin socialista en Rusia, China, Vietnam, Cuba o en ninguna otra parte! Lo que esto demuestra, como es habitual, es que no tiene la ms mnima idea de lo que est hablando.

Qu es la teora de la revolucin permanente?

Antes de 1917 todas las tendencias del movimiento marxista ruso estaban de acuerdo en que la revolucin venidera sera una revolucin democrtico burguesa, es decir, una revolucin surgida de la contradiccin entre una economa capitalista en desarrollo y el estado autocrtico semifeudal zarista. Pero la simple admisin general de la naturaleza burguesa de la revolucin no respondera a la pregunta concreta de qu clase encabezara la lucha revolucionaria contra la autocracia.

Los mencheviques asumieron por analoga con las grandes revoluciones burguesas anteriores, que la revolucin estara dirigida por los demcratas burgueses y pequeo burgueses, a quienes debera apoyar el movimiento obrero. Lenin se opuso enrgicamente a esta idea que constituy la principal diferencia poltica entre bolchevismo (revolucionarismo proletario) y menchevismo (reformismo pequeo burgus).

En todos sus discursos y escritos, Lenin insista una y otra vez en el papel contrarrevolucionario de los liberales democrtico burgueses. Sin embargo, hasta 1917 no crea que los obreros rusos llegaran al poder antes del triunfo de la revolucin socialista en occidente. Siguiendo los pasos de Marx, que haba descrito el partido democrtico burgus como mucho ms peligroso para los obreros que los anteriores liberales, Lenin explic que la burguesa rusa, lejos de ser una aliada de los obreros inevitablemente se pondra al lado de la contrarrevolucin:

La burguesa en su mayora, escribi en 1905, se volver inevitablemente del lado de la contrarrevolucin, del lado de la autocracia contra la revolucin, contra el pueblo, en cuanto sean satisfechos sus intereses estrechos y egostas, en cuanto d la espalda a la democracia consecuente (y ahora ya comienza a darle la espalda) . (Obras Escogidas, vol. 1, p. 549. Ed. Progreso. Mosc, 1961).

En opinin de Lenin la nica clase que poda dirigir la revolucin democrtico burguesa era el proletariado, en alianza con el campesinado:

Slo el proletariado es capaz de ir seguro hasta eso, el proletariado lucha en vanguardia por la repblica, rechazando con desprecio los consejos, necios e indignos de l, de quienes le dicen que tenga cuidado de no asustar a la burguesa (Ibd.).

Sobre la cuestin de la actitud hacia la burguesa liberal, las ideas de Lenin y Trotsky estaban en total solidaridad contra los mencheviques que escondan detrs la naturaleza burguesa de la revolucin como una capa para la subordinacin a la burguesa del partido obrero. Argumentando contra la colaboracin de clases, tanto Lenin como Trotsky explicaron que slo la clase obrera, en alianza con las masas campesinas, podran llevar a cabo las tareas de la revolucin democrtico burguesa.

La nica diferencia entre Lenin y Trotsky en las perspectivas para la revolucin rusa era que antes de 1917 Lenin pensaba que la clase obrera no podra llevar a cabo la revolucin socialista en la Rusia zarista atrasada antes de que triunfara la revolucin socialista en occidente. Aqu est lo que realmente deca Lenin sobre la naturaleza de clase de la dictadura democrtica del proletariado y el campesinado:

Pero no ser, naturalmente, una dictadura socialista, sino una dictadura democrtica. Esta dictadura no podr tocar (sin pasar por toda una serie de grados intermedios de desarrollo revolucionario) las bases del capitalismo. Podr, en el mejor de los casos, llevar a cabo una redistribucin radical de la propiedad de la tierra a favor de los campesinos, implantar una democracia consecuente y completa hasta llegar a la repblica, desarraigar no slo de la vida del campo sino tambin del rgimen de la fbrica, todos los rasgos asiticos, de servidumbre, iniciar un mejoramiento serio en la situacin de los obreros y elevar su nivel de vida y finalmente, en el ltimo por orden pero no por su importancia, hacer que la hoguera revolucionaria prenda en Europa". (Dos tcticas de la socialdemocracia en la revolucin democrtica, Obras Escogidas, vol. 1, p. 513. Ed. Progreso. Mosc, 1961. El subrayado es mo).

La posicin de Lenin est absolutamente clara y nada ambigua: la prxima revolucin ser una revolucin burguesa, dirigida por el proletariado en alianza con las masas campesinas. En el mejor de los casos se poda esperar el cumplimiento de las tareas bsicas democrtico burguesas: distribucin de la tierra entre los campesinos, una repblica democrtica, etc. No slo Lenin no crea en la posibilidad de construir el socialismo en Rusia, sino que antes de febrero de 1917 ni siquiera crea que los obreros rusos pudieran llegar al poder antes que los obreros de Europa.

Para Lenin no haba otro resultado posible en un pas atrasado y semifeudal como Rusia. Antes de 1917 el nico marxista ruso que defenda la perspectiva de que el proletariado ruso podra llegar al poder antes que el proletariado europeo era Trotsky. Ya en 1904 adelant la teora de la revolucin permanente, que afirma que en pases subdesarrollados como la Rusia zarista (pero tambin China, Cuba, Vietnam y Venezuela), las tareas de la revolucin democrtico burguesa slo podran ser realizadas por la clase obrera tomando el poder en sus propias manos, ponindose a la cabeza de la nacin y expropiando a los terratenientes y capitalistas:

Es posible, escribi Trotsky en 1905, que el proletariado de un pas econmicamente atrasado llegue antes al poder que en un pas capitalista evolucionado (...) En nuestra opinin la revolucin rusa crear las condiciones bajo las cuales el poder puede pasar a manos del proletariado (y, en el caso de una victoria de la revolucin, as tiene que ser) antes de que los polticos del liberalismo burgus tengan la oportunidad de hacer un despliegue completo de su genio poltico. (1905. Resultados y perspectivas, vol. 2, pp. 171-72. Ruedo Ibrico. Pars, 1971. Subrayado en el original)

La correccin de la teora de la revolucin permanente fue triunfalmente demostrada por la propia Revolucin de Octubre. La clase obrera rusa ?como Trotsky haba pronosticado en 1904? lleg al poder antes que los trabajadores de Europa occidental. Cumplieron todas las tareas de la revolucin democrtico burguesa e inmediatamente emprendieron la nacionalizacin de la industria, pasando a continuacin a las tareas de la revolucin socialista. La burguesa jug un papel abiertamente contrarrevolucionario, pero fue derrotada por la clase obrera que form una alianza con los campesinos pobres. Los bolcheviques entonces hicieron un llamamiento revolucionario a los trabajadores de todo el mundo para que siguieran su ejemplo.

Socialismo en un solo pas?

Cuando los mencheviques defendan que las condiciones materiales para el socialismo estaban ausentes en Rusia nadie se lo discuta, tampoco Lenin. l saba muy bien que sin la victoria de la revolucin en los pases capitalistas desarrollados, especialmente Alemania, la revolucin no podra sobrevivir aislada, especialmente en un pas atrasado como Rusia. Esto significaba por lo tanto que los bolcheviques no deban tomar el poder? En absoluto. Ese era precisamente el argumento de los mencheviques.

Si la revolucin rusa hubiera sido concebida como un hecho aislado y autosuficiente, la forma en la que parece verla el estrecho nacionalista Shamir, entonces los mencheviques habran tenido razn y la toma del poder por parte de los bolcheviques habra sido una aventura. Pero Lenin nunca vio la Revolucin Rusa de la forma en la que la ve Shamir, un acto nacional puramente aislado. Lenin siempre vio la Revolucin Rusa como el primer paso en la revolucin europea y mundial.

Este era el caso incluso cuando Lenin todava pensaba que la Revolucin Rusa no podra ir ms all de los lmites de una revolucin burguesa avanzada (una posicin defendida hasta 1917). Siempre insisti en su dimensin internacional y seal que el destino final de la Revolucin Rusa dependera de la extensin de la revolucin a Alemania y otros pases de Europa.

Israel Shamir no quiere que citemos a Lenin, pero tenemos que pedirle perdn y seguir haciendolo. En su libro Dos tcticas de la socialdemocracia, Lenin explica que la Revolucin Rusa no ser capaz de afectar a los cimientos del capitalismo sin una serie de etapas intermedias de acontecimientos revolucionarios. En qu tipo de acontecimientos pensaba Lenin? l dice que la revolucin democrtico burguesa en Rusia es:

... en el ltimo por orden pero no por su importancia, hacer que la hoguera revolucionaria prenda en Europa. Semejante victoria no convertir an, ni mucho menos, nuestra revolucin burguesa en socialista; la revolucin democrtica no se saldr propiamente del marco de las relaciones econmico-sociales burguesas; pero, no obstante, tendr una importancia gigantesca para el desarrollo futuro de Rusia y del mundo entero. Nada elevar a tal altura la energa revolucionaria del proletariado mundial, nada acortar tan considerablemente el camino que conduce a su victoria total, como esta victoria decisiva de la revolucin que se ha iniciado ahora en Rusia. (Ibd., p. 513.)

El internacionalismo de Lenin est en total contradiccin con el estrecho nacionalismo de los estalinistas. Ni Lenin, ni ningn otro marxista, albergaba en serio la idea de que sera posible construir el socialismo en un solo pas, mucho menos en un pas atrasado, asitico y campesino como Rusia. En todas partes Lenin explica, algo que sera ABC para cualquier marxista, que las condiciones para la transformacin socialista de la sociedad estaban ausentes en Rusia, aunque s estaban totalmente maduras en Europa Occidental. Polemizando con los mencheviques en el libro antes mencionado, Lenin reitera la posicin clsica del marxismo sobre el significado internacional de la Revolucin Rusa:

La idea bsica aqu es formulada repetidamente por Vpriod, que ha declarado que no debemos temer (...) una victoria completa de la socialdemocracia en una revolucin democrtica, por ejemplo una dictadura democrtico-revolucionaria del proletariado y el campesinado, pero tal victoria nos permitira despertar a Europa; tras desembarazarnos del yugo de la burguesa, el proletariado socialista en Europa nos ayudar a llevar a cabo la revolucin socialista". (Ibd., p. 82. El subrayado es nuestro).

En abril de 1917 Lenin cambi de idea. Inmediatamente vio que la nica salida era que la clase obrera tomara el poder en sus manos (todo el poder a los soviets). Esta idea ?que era la misma que desde 1904 defenda Trotsky? se encontr con la oposicin de otros dirigentes bolcheviques, Kmenev, Zinoviev y Stalin. Ellos defendan la misma postura que nuestro amigo de Jaffa, que la clase obrera no debe tomar el poder pero debe aliarse con la burguesa nacional progresista. Cuando Lenin present sus famosas Tesis de Abril a Pravda (entonces editado por Kmenev y Stalin) fueron publicados con su nombre y como una opinin personal. Pero despus de una feroz lucha Lenin consigui la mayora y, junto a Trotsky, llev a la clase obrera hasta la victoria.

Qu es el socialismo?

Para los marxistas la Revolucin de Octubre fue el acontecimiento ms grande en la historia de la humanidad. Por primera vez, si excluimos el glorioso episodio de la Comuna de Pars, las masas ?esos millones de hombres y mujeres trabajadores de a pie? derrocaron el viejo rgimen de opresin y comenzaron la tarea de la transformacin socialista de la sociedad. Los bolcheviques expropiaron a la burguesa e instituyeron una economa nacionaliza y planificada. Se basaron en la democracia obrera y el dominio de la clase obrera a travs de los soviets. Fue una victoria tremenda. Pero eso era socialismo?

Marx dijo en cierta ocasin que la revolucin socialista comenzara en Francia, continuara en Alemania y terminara en Inglaterra. A Rusia ni siquiera la mencion. La razn era que en aquella poca el capitalismo no se haba desarrollado todava en pases como Rusia. No haba industria ni clase obrera. Pero con el desarrollo del imperialismo y la exportacin de capital la situacin cambi de forma radical. Asia, frica y Amrica Latina comenzaron a entrar en el camino capitalista como resultado del capital extranjero.

La ley del desarrollo desigual y combinado signific que incluso en pases agricolas subdesarrollados como la semifeudal Rusia, existieran centros industriales con una enorme concentracin de obreros. Esto no significaba que los pases subdesarrollados experimentaran un desarrollo similar al de los pases capitalistas metropolitanos. La burguesa de aquellos pases haba entrado demasiado tarde en la escena histrica como para jugar un papel progresista. Estaba atada por mil hilos a los terratenientes y al imperialismo. Por otro lado, los obreros de Rusia estaban abiertos a las ideas ms revolucionarias.

Esto cre la posibilidad de que la clase obrera llegara al poder en un pas atrasado antes que los trabajadores de Europa estuvieran preparados para tomar el poder. Contrariamente a lo esperado por Marx, el primer estado obrero del mundo lleg al poder, no en un pas industrial desarrollado, sino en la Rusia agrcola atrasada. El sistema capitalista, en palabras de Lenin, se rompi por su eslabn ms dbil. Los bolcheviques tenan la perspectiva del desarrollo de la revolucin en Europa, especialmente en Alemania. Consideraban la Revolucin de Octubre como el principio de un nuevo orden socialista mundial.

El socialismo, como lo entendan Marx y Lenin, presupone que el desarrollo de las fuerzas productivas ha alcanzado un nivel suficiente que eliminar todas las desigualdades materiales. La abolicin de las clases no se puede establecer por decreto. Debe surgir de la superabundancia de cosas que elevarn de forma universal la calidad de vida hasta unos niveles insospechados.

Todas las necesidades humanas bsicas seran satisfechas y por lo tanto la lucha humillante por la existencia dejara de existir. La reduccin general de la jornada laboral creara las condiciones para un desarrollo sin paralelo de la cultura. Permitira a los hombres y mujeres participar en la administracin de la industria, del estado y la sociedad. Desde el principio el estado obrero estara caracterizado por un nivel de participacin democrtica muy superior a la repblica burguesa ms democrtica.

Como consecuencia, las clases se diluiran en la sociedad, junto con los ltimos vestigios de la sociedad de clases: el dinero y el estado. Esto hara surgir el verdadero comunismo y la sustitucin de la dominacin del hombre por el hombre, con la administracin de las cosas, por utilizar la expresin de Engels. Esto, y nada ms, es lo que llaman los marxistas socialismo. En ltima instancia, el xito del socialismo slo puede estar garantizado por un mundo socialista y una economa socialista planificada mundial.

La nacionalizacin de las fuerzas productivas fue un gran paso adelante, pero de ninguna manera garantizaba la victoria del socialismo en Rusia. Como seal Trotsky:

El socialismo es la organizacin de una produccin social planificada y armoniosa para la satisfaccin de las necesidades humanas. La propiedad colectiva de los medios de produccin no es todava el socialismo, sino slo su premisa legal. El problema de una sociedad socialista no se puede abstraer del problema de las fuerzas productivas, que en la etapa actual de desarrollo humano son mundiales en su misma esencia. (Trotsky, Historia de la revolucin rusa. P. 1.237. En la edicin inglesa).

Ms que construir los cimientos del capitalismo ms desarrollado, el rgimen sovitico estaba intentando superar los problemas presocialistas y precomunistas. La tarea se convirti en alcanzar a Europa y Norteamrica. Esto estaba muy lejos, incluso de la etapa ms inferior de comunismo concebida por Marx. Los bolcheviques se vieron obligados a enfrentarse a problemas econmicos y culturales que haca mucho se haban solucionado en occidente.

Lo que tenamos en Rusia no era socialismo sino un estado obrero, y adems un estado obrero en unas condiciones de atraso terribles, rodeado por potencias capitalistas hostiles. Este atraso y aislamiento de la revolucin, comenz a presionar a la clase obrera rusa. La guerra civil, el hambre y el agotamiento fsico la empuj a la apata poltica y permiti el surgimiento de cada vez mayores deformaciones burocrticas en el estado y en el partido.

La tarea principal era mantener tanto como fuera posible el poder. Lenin nunca concibi el aislamiento prolongado del estado sovitico. O se rompa el aislamiento o el rgimen sovitico estara condenado. Todo dependa de la revolucin mundial. Su atraso cre enormes dificultades que tuvieron profundas consecuencias. En lugar de extinguirse el estado, ocurri el proceso contrario. Debido a la miseria, agravada por la guerra civil y el bloqueo econmico, la lucha por la existencia individual, utilizando la frase de Marx, no desapareci ni se suaviz, sino que en los aos siguientes adquiri una ferocidad inaudita.

La ayuda internacional era vital para garantizar la supervivencia de la joven repblica sovitica. Los bolcheviques intentaron mantener el poder ?contra todas las previsiones? durante el mayor tiempo posible hasta que llegase la ayuda de occidente. Por eso Lenin y los bolcheviques concedieron tanta importancia a la construccin de la Internacional Comunista y la realizacin de la revolucin mundial. Basndose en un plan de produccin mundial y una nueva divisin mundial del trabajo dara un poderoso impulso a las fuerzas productivas. La ciencia y la tcnica modernas seran utilizadas para aprovechar la naturaleza y convertir el desierto en llanuras frtiles. Toda la destruccin del planeta y el espantoso despilfarro del capitalismo llegaran a su final. En una generacin aproximadamente estaran sentadas las bases materiales para el socialismo.

Lenin y el socialismo en un solo pas

Monstruo n 1 dice Israel, No al socialismo en un solo pas. Aqu, por ejemplo, Shamir consigue citar algo de lo que yo escrib: En el fondo de la ideologa estalinista se encuentra la llamada teora del socialismo en un solo pas. La teora antimarxista del socialismo en un solo pas fue expuesta por primera vez por Stalin en el otoo de 1924; iba en contra de todo lo que haban defendido los bolcheviques y la Internacional Comunista. Esta idea nunca hubiera sido aprobada por Marx o Lenin.

Inmediatamente Shamir se lanza a la accin, agitando su espada y blandiendo su escudo: Libermonos de la discusin talmdica sobre lo que dijeron exactamente Marx, Lenin o Stalin. Aqu el escudo es considerablemente ms importante que todo lo dems, ya que es necesario cubrirse el trasero. No nos quiere dar citas de Marx o Lenin, porque sabe muy bien que su posicin se opone de plano a todo lo que ellos dijeron o escribieron.

Dice que citar a Lenin es caer en una discusin talmdica. Como el seor Shamir sabe, los eruditos talmdicos medievales, al igual que los escolsticos cristianos, eran personas muy inteligentes y capaces de dar argumentos muy hbiles sobre las minucias de la doctrina religiosa. Si tenan un defecto era que, para defender una posicin insostenible, recurran a lo que es conocido en filosofa como sofistera. Este es precisamente el mtodo de Israel Shamir, que ha absorbido a fondo los aspectos ms negativos del pensamiento talmdico. Este es el mtodo inteligente que l utiliza en todo momento.

No importa lo que decan Marx, Lenin o Stalin, dice. Slo escchenme a m! Pero si la discusin es sobre el marxismo, cmo no vamos a citar lo que dijeron Marx y Lenin? A menos que, por supuesto, aceptemos el argumento de los ex-marxistas de que todo lo que escribieron Marx y Lenin realmente est pasado de moda y no vale ni el papel en el que fue escrito.

Estamos obligados a citar a Lenin para demostrar que estas ideas no fueron inventadas por Alan Woods, sino que en realidad eran las ideas de Lenin y los bolcheviques. Y para ahorrar mucho tiempo y esfuerzos a Israel Shamir le proporcionaremos unas cuantas citas relevantes de las Obras Completas de Lenin. Las siguientes son slo unos cuantos ejemplos. Se podran multiplicar a voluntad:

24 de enero de 1918:

Estamos lejos incluso de haber terminado el perodo de transicin del capitalismo al socialismo. Jams nos hemos dejado engaar por la esperanza de que podramos terminarlo sin la ayuda del proletariado internacional. Jams hemos tenido ilusiones acerca de esta cuestin. La victoria final del socialismo en un solo pas es, por supuesto, imposible. Nuestro contingente de obreros y campesinos que est defendiendo el poder sovitico es uno de los contingente del gran ejrcito mundial, que actualmente ha quedado escindido por la guerra mundial, pero que est luchando por la unidad. Ahora podemos ver claramente cun lejos el desarrollo de la revolucin ir. Los rusos la empezaron los alemanes, franceses e ingleses la terminarn y el socialismo ser victorioso. (Lenin. III Congreso de los Soviets de Diputados Obreros, Soldados y Campesinos. Obras Completas. Mosc. Editorial Progreso. 1986. Volumen 26, pp. 465-72. En la edicin inglesa.)

8 de marzo de 1918:

El Congreso considera que la garanta ms firme de afianzamiento de la revolucin socialista victoriosa en Rusia consiste nicamente en su transformacin en revolucin obrera internacional. (Lenin. Resolucin sobre la guerra y la paz. Ibd., Vol. 36. p. 40.)

23 de abril de 1918:

Alcanzaremos la victoria definitiva slo cuando logremos vencer, por fin, definitivamente al imperialismo internacional, que se apoya en la grandiosa fuerza de la tcnica y de la disciplina. Pero alcanzaremos la victoria nicamente con todos los obreros de los dems pases, del mundo entero. (Lenin. Discurso pronunciado en el soviet de Mosc de Diputados Obreros, Campesinos y Combatientes del Ejrcito Rojo. Ibd., Vol. 36. p. 240.)

14 de mayo de 1918:

Esperar hasta que las clases trabajadoras hagan la revolucin a escala internacional, equivale a quedar inmovilizados en la espera. Esto es absurdo. Como se sabe, la revolucin es una empresa ardua. Despus de comenzar con brillante xito en un pas, es posible que atraviese perodos penosos, pues slo se puede vencer definitivamente a escala internacional y con los esfuerzos mancomunados de los obreros de todos los pases. (Lenin. Informe sobre la poltica exterior en la sesin conjunta del Comit Ejecutivo Central de toda Rusia del Soviet de Mosc. Ibd. Vol. 36. p. 344.)

29 de julio de 1918:

Pero jams nos hemos hecho la ilusin de que con las fuerzas del proletariado y de las masas revolucionarias de un solo pas ?por ms heroicas que sean, por ms grandes que sean su organizacin y disciplina?, de que con las fuerzas del proletariado de un solo pas se pueda derrocar el imperialismo internacional: eso nicamente puede hacerse con el esfuerzo conjunto de los proletarios de todos los pases... Sabamos que nuestros esfuerzos llevan inevitablemente a la revolucin mundial y que con los esfuerzos de los gobiernos imperialistas no se puede poner fin a la guerra empezada por ellos. Con la guerra nicamente pueden acabar los esfuerzos de todo el proletariado, y nuestra tarea, al subir al poder como partido comunista proletario, cuando en los otros pases ha quedado en pie la dominacin burguesa capitalista, nuestra tarea inmediata era, lo repito, mantener ese poder, esa antorcha del socialismo para que continuara echando todas las chispas posibles al creciente incendio de la revolucin socialista. (Lenin. Discurso pronunciado en la reunin conjunta del Comit ejecutivo Central de toda Rusia, del soviet de Mosc, de los comits fabriles y de los sindicatos de Mosc. Ibd. Vol. 37. pp 8-9.)

8 de noviembre de 1918:

Desde el comienzo mismo de la Revolucin de Octubre, el problema de la poltica exterior y las relaciones internacionales ha sido para nosotros el principal, y no slo porque el imperialismo constituye desde ahora un engranaje fuerte y slido, formando un solo sistema, por no decir un inmundo cuajarn de sangre, de todos los Estados del orbe, sino tambin porque la victoria completa de la revolucin socialista es inconcebible en un solo pas, pues requiere la colaboracin ms enrgica, por lo menos, de varios pases avanzados, entre los cuales no podemos incluir a Rusia. De ah que uno de los problemas principales de la revolucin sea determinar en qu grado conseguiremos que sta se extienda tambin a otros pases y en qu medida lograremos hasta entonces hacer frente al imperialismo. (Lenin. Discurso sobre la situacin internacional. Ibd. Vol. 37. p. 277.)

20 de noviembre de 1918:

La transformacin de nuestra revolucin, rusa, en socialista no era una aventura, sino una necesidad, pues no haba otra opcin: el imperialismo anglo-francs y norteamericano estrangular indefectiblemente la independencia y la libertad de Rusia si no triunfa la revolucin socialista mundial, el bolchevismo mundial. (Lenin. Las preciosas confesiones de Pitirim Sorokin. Ibd. Vol. 37. p. 197.)

15 de marzo de 1919:

Vencer por completo y definitivamente a escala mundial no se puede en Rusia a solas; se podr nicamente cuando triunfe el proletariado en todos los pases, al menos en los adelantados, o, siquiera, en varios de los adelantados ms grandes. Slo entonces podremos afirmar con toda seguridad que la causa del proletariado ha triunfado, que hemos alcanzado nuestro primer objetivo: el derrocamiento del capitalismo.

Hemos alcanzado ese objetivo con relacin a un pas, y se nos ha planteado la segunda tarea. Si el Poder de los Soviets es una realidad, si la burguesa ha sido derrocada en un pas, la segunda tarea es la lucha a escala internacional, la lucha en otro plano, la lucha del Estado proletario en el medio de los Estados capitalistas. (Lenin. xitos y dificultades del poder sovitico. Ibd. Vol. 38. p. 46.)

5 de diciembre de 1919:

Hemos dicho siempre, antes de Octubre y durante la Revolucin de Octubre, que nos consideramos y slo podemos considerarnos uno de los destacamentos del ejrcito internacional del proletariado, un destacamento que, si se ha colocado a la vanguardia de los dems no ha sido en virtud de su desarrollo y de su preparacin, sino debido a las condiciones excepcionales de Rusia, por lo que slo se puede considerar definitiva la victoria de la revolucin socialista cuando sea una victoria del proletariado de varios pases avanzados, por lo menos. (Lenin. VII Congreso de los soviets de toda Rusia. Ibd. Vol. 39. pp. 399-400.)

20 de noviembre de 1920:

Los mencheviques afirman que estamos comprometidos nosotros solos con la derrota de la burguesa mundial. Sin embargo, siempre hemos dicho que slo somos un eslabn de la cadena de la revolucin mundial, y nunca nos hemos puesto el objetivo de conseguir la victoria slo con nuestros propios medios. (Lenin. Ibd. Vol. 31. p. 431. En la edicin inglesa.)

Finales de febrero de 1922:

No hemos acabado de construir siquiera los cimientos de la economa socialista y las potencias hostiles del capitalismo moribundo todava son capaces de privarnos de ellos. Debemos apreciar esto claramente y admitirlo con franqueza; no hay nada ms peligroso que las ilusiones. Y no hay nada absolutamente terrible en admitir esta amarga verdad; siempre hemos defendido y reiteramos la verdad elemental del marxismo: que para la victoria del socialismo son necesarias las fuerzas conjuntas de los trabajadores de varios pases desarrollados. (Ibd. Vol. 33. p. 206. En la edicin inglesa.)

Como se puede ver, no es en absoluto difcil establecer ms all de toda duda la posicin de Lenin sobre la necesidad de la revolucin mundial. A menos que el estado sovitico no consiguiera romper su aislamiento, pensaba que la Revolucin de Octubre no sobrevivira mucho tiempo. Esta idea se repite una y otra vez en los escritos y discursos de Lenin despus de la revolucin. Al final, los movimientos revolucionarios en Alemania, Hungra, Italia y otros pases, fueron derrotados, pero fueron suficiente para detener los intentos del imperialismo de derrocar a los bolcheviques a travs de una intervencin armada. El estado obrero ruso sobrevivi, pero el aislamiento prolongado en unas condiciones de atraso extremo provoc un proceso de degeneracin burocrtica que cre las bases para la contrarrevolucin poltica estalinista.

La escuela estalinista de falsificacin

Esta tesis de Woods significa que en ningn pas los comunistas deberan intentar tomar el poder; porque si lo hacen, ser un socialismo en un solo pas. Los comunistas -la-Woods esperaran pacficamente hasta que la burguesa mundial entregue su poder a escala planetaria. Si Woods estuviera en el lugar de Jos Stalin le devolvera tranquilamente Rusia al Zar o a Kerensky, para evitar esa abominacin del socialismo en un solo pas.

Este es un ejemplo clsico de la escuela estalinista de falsificacin. Cundo y dnde ha encontrado l un artculo, libro o frase ma que pueda ser interpretada como que los comunistas deban esperar pacficamente hasta que la burguesa mundial entregue su poder a escala planetaria?

Aqu y ahora desafo a Shamir para que reproduzca una sola frase de mis prolficos escritos que justifiquen esta ridcula afirmacin. Si puede hacerlo, pblicamente dir que Israel Shamir tiene razn. Pero si no lo puede hacer, debe quedar al descubierto ante el movimiento comunista mundial como un mentiroso y un charlatn.

Cul es la verdadera posicin del marxismo en esta cuestin? Marx y Engels ya lo explicaron en El Manifiesto Comunista, donde escribieron que la revolucin proletaria, aunque nacional en su forma, en su contenido es internacional. Los trabajadores primero deben ajustar las cuentas con su propia burguesa y llevar a cabo la revolucin en su propio pas. Cmo podra ser de otra forma?

Pero aqu Shamir comete un desatino terico importante. Confunde la construccin del socialismo con la revolucin socialista. Como hemos visto, las dos cosas en absoluto son iguales. Los trabajadores rusos, dirigidos por el Partido Bolchevique bajo Lenin y Trotsky, tomaron el poder en Rusia, no porque existieran las condiciones objetivas para el socialismo (que no existan) sino porque era posible y necesario para ellos derrocar al zarismo.

La revolucin alemana

En uno de mis artculos yo escrib: Lenin saba muy bien que a menos que la revolucin proletaria triunfara en Europa occidental, especialmente en Alemania, la Revolucin de Octubre estara finalmente condenada... Cmo era posible construir un socialismo nacional en un solo pas y menos an en un pas extremadamente atrasado como Rusia?

Israel Shamir responde que Woods atribuye esta opinin a Lenin. Es decir, pretende que yo pongo palabras en boca de Lenin que l nunca dijo. Cul era la verdadera actitud de Lenin hacia la revolucin alemana?

El internacionalismo de Lenin no era el producto del sentimentalismo o la utopa, todo lo contrario, parta de una aproximacin realista a la situacin. Lenin era bien consciente de que las condiciones materiales para el socialismo no existan en Rusia, pero s existan a escala mundial. La revolucin socialista mundial evitara la reaparicin de aquellas caractersticas brbaras de la sociedad de clases a las que Marx calificaba como toda la vieja porquera, garantizando desde su comienzo un desarrollo ms alto que la sociedad capitalista.

Esta fue la razn por la que Lenin puso un mayor nfasis en la perspectiva de la revolucin internacional y por la cual dedic mucho tiempo y energas a la construccin de la Internacional Comunista. Lenin vio la derrota de la primera oleada de la revolucin europea como un golpe terrible que sirvi para aislar la repblica sovitica durante un perodo. Esta no era una cuestin secundaria, sino una cuestin de vida o muerte para la revolucin. Lenin y los bolcheviques haban dejado abundantemente claro que si la revolucin no se extenda a occidente ellos estaran condenados.

Debemos permitir una vez ms que sea el propio Lenin quien hable. El 7 de marzo de 1918 Lenin sopesaba la situacin:

Si examinamos la situacin a escala histrica mundial, no cabe la menor duda de que, si nuestra revolucin se quedase sola, si no existiese un movimiento revolucionario en otros pases, no existira ninguna esperanza de que llegase a alcanzar el triunfo final. Si el Partido Bolchevique se ha hecho cargo de todo, lo ha hecho convencido de que la revolucin madura en todos los pases, y que la larga ?y no la corta?, cualesquiera que fuesen las dificultades que hubiramos de atravesar, cualesquiera que fuesen las derrotas que tuvisemos deparadas, la revolucin socialista internacional tiene que venir, pues ya viene, tiene que madurar, pues ya madura y llegar a madurar del todo. Nuestra salvacin de todas estas dificultades ?repito? est en la revolucin europea. (Lenin. Informe poltico del Comit Central. Ibd. Vol. 36. p. 13).

Despus conclua: Y es una leccin, porque constituye una verdad absoluta el hecho de que sin la revolucin alemana estamos perdidos. (Lenin. Op. cit., Vol. 36. p. 16). Semanas ms tarde repiti la misma posicin: Nuestro atraso nos ha puesto en primera lnea del frente y pereceremos a menos que seamos capaces de mantenernos hasta que recibamos un apoyo poderoso de los trabajadores que se han rebelado en otros pases. (Ibd. p. 232. El subrayado es mo. En la edicin inglesa).

No est perfectamente claro? Lenin daba una enorme importancia a la revolucin alemana, a la que consideraba fundamental para la supervivencia de la revolucin rusa. Su punto de vista estaba muy alejado del estrecho nacionalismo de Israel Shamir como el norte del sur. Pero dejemos que Lenin descanse en paz! Shamir contina alegremente: Segn Woods, esto significa que despus de la derrota de la revolucin en Alemania en 1920, los comunistas rusos deberan haber vuelto a sumergirse en la clandestinidad.

Israel Shamir ni siquiera es capaz de dar las fechas correctas de la revolucin alemana. Hubo una revolucin en Alemania, pero no en 1920. Ese fue el ao del golpe de estado de Kapp, que en realidad no fue una revolucin sino una contrarrevolucin, aunque en general Israel Shamir no ve la diferencia entre las dos.

La revolucin alemana tuvo lugar en noviembre de 1918. Hubo una huelga general, los trabajadores crearon soviets, el ejrcito se amotin y la flota alemana entr en Hamburgo y Kiel con banderas rojas en el mstil. En realidad, en ese momento el poder estaba en manos de la clase obrera. Pero no haba un Partido Bolchevique y la direccin estaba en manos de los socialdemcratas que la traicionaron.

El fracaso de la revolucin alemana dej aislada a la revolucin rusa. Fue un duro golpe, pero qu conclusiones haba que sacar de eso? Ciertamente no que los comunistas rusos deban sumergirse en la clandestinidad. (De dnde saca estas tonteras?). Bajo la direccin de Lenin y Trotsky los bolcheviques mantuvieron el poder e hicieron lo que pudieron para desarrollar la economa, mientras que al mismo tiempo luchaban para desarrollar la Internacional Comunista y promover la revolucin socialista mundial. Algo menos similar a la sumersin en la clandestinidad es difcil de imaginar.

En realidad, el movimiento revolucionario en Alemania continu a travs de todo este perodo, con la insurreccin espartaquista de 1919, el golpe de estado de Kapp en 1920, la accin de marzo de 1921 y, por ltimo, pero no menos importante, la situacin revolucionaria de 1923, cuando el ejrcito francs ocup el Ruhr.

Esto podra haber llevado a la revolucin socialista en Alemania, pero cuando los dirigentes comunistas alemanes fueron a Mosc a pedir consejo, se reunieron con Stalin y Zinoviev, que les aconsejaron no hacer nada y permitir que los fascistas alemanes llegaran primero al poder! La derrota de la revolucin alemana en 1923 (me imagino que es a la que quiere hacer referencia Israel Shamir) jug un papel importante en impulsar el ascenso de la burocracia en Rusia y la tendencia de Stalin que la representaba.

El papel contrarrevolucionario del estalinismo

La teora antimarxista del socialismo en un solo pas slo fue planteada por Stalin y Bujarin despus de la muerte de Lenin. Ellos no se habran atrevido a plantear esta idea en vida de Lenin. Ya en 1928 Trotsky pronostic que si la Internacional Comunista aceptaba esta lnea, sera el principio de un proceso que slo terminara con la degeneracin nacional-reformista de cada partido comunista del mundo. Demostraremos ms tarde cmo sucedi esto realmente. Mientras tanto, regresemos a nuestro amigo de Jaffa, que contina con su diatriba:

Tales posiciones de los trotskistas los convierten en queridos amigos del imperialismo occidental, porque segn su opinin, las naciones del mundo debieran esperar bajo sus regmenes hasta el Segundo Advenimiento, es decir la revolucin mundial. Los verdaderos comunistas ?tachados de estalinistas en el vocabulario trotskista? estuvieron y estn a favor de la revolucin, de la toma del poder y del socialismo en todas partes ahora! Mao y Lenin, Castro y Ho Chi Minh no rehuyeron el poder, no dijeron: Oh no!, no vamos a tomar el poder, nuestros pases son demasiado atrasados, esperaremos la revolucin mundial; porque sentan responsabilidad y amor hacia sus pases ?a China y Rusia, a Cuba y Vietnam?.

Despus de haber descubierto, con cierta sorpresa, que me opongo violentamente a la revolucin socialista y por lo tanto soy un contrarrevolucionario, ahora aprendo, con an mayor sorpresa, que soy un querido amigo del imperialismo. Yo tena ms bien la impresin de que durante los ltimos cuarenta y cuatro aos he estado luchando tanto contra el capitalismo como contra el imperialismo. Pero el compaero Shamir dice lo contrario, y quin soy yo para discutir? Pero miremos el comportamiento del estalinismo con relacin a la revolucin en los pases coloniales a la que ahora hace referencia Shamir.

No hay otro lugar donde el estalinismo haya jugado un papel ms contrarrevolucionario que en la revolucin colonial. Despus de la muerte de Lenin, Stalin y sus seguidores recuperaron en la revolucin colonial la vieja teora menchevique de las dos etapas. Es decir, los trabajadores deben formar un bloque con la llamada burguesa progresista no compradora para llevar a cabo la revolucin democrtico burguesa. La revolucin socialista debe ser pospuesta, relegada a un futuro distante y oscuro.

Esa fue precisamente la posicin adoptada por Stalin, Kmenev y Zinoviev en 1917, que Lenin critic tan despiadadamente. Es la misma posicin que el compaero Shamir ha rescatado del cubo de basura de la historia, la ha desempolvado y ahora nos la presenta como la ltima palabra en realismo poltico. Cules han sido los resultados de esta poltica? All donde se ha aplicado en el mundo colonial, la teora estalinista de las dos etapas ha llevado a una catstrofe tras otra.

En China el joven partido comunista, que tena una base de masas entre la clase obrera, fue echado en brazos del Kuomintang dirigido por el burgus nacional Chiang Kai Chek, quien, utilizando el lenguaje de Shamir, fue aceptado por Stalin como un representante progresista de la burguesa nacional no compradora. El Kuomintang incluso fue aceptado como seccin simpatizante de la Internacional Comunista, con slo un voto en contra en el Comit Ejecutivo de la Internacional, el de Trotsky.

Tras utilizar a los comunistas para cubrir su flanco izquierdo, Chiang despus, durante la revolucin china de 1925-27, liquid fsicamente al Partido Comunista, los sindicatos y los soviets campesinos. La razn por la cual la segunda revolucin china adopt la forma de una guerra campesina, en la cual la clase obrera permaneci pasiva, fue en gran medida por el aplastamiento del proletariado chino como resultado de la poltica de Stalin caracterizada por Trotsky como una caricatura maliciosa del menchevismo.

A propsito, es totalmente falso afirmar que Mao tomara el poder en China sobre la base de una Alianza Patritica con la burguesa nacional. Tom el poder basndose en una guerra campesina revolucionaria clsica que inclua una guerra de liberacin nacional contra el imperialismo japons. La burguesa nacional encabezada por Chiang Kai Chek tericamente estaba aliada con Mao en esta lucha, pero en la prctica jug un papel totalmente contrarrevolucionario. El ejrcito nacionalista pas la mayor parte de su tiempo luchando contra el Ejrcito Rojo y apenas luch contra los japoneses.

Lo mismo es aplicable a todos los dems movimientos de liberacin nacional, incluidos los movimientos de resistencia contra los nazis en Europa durante la Segunda Guerra Mundial. En cada caso la lucha real contra los nazis estuvo encabezada por los comunistas. Los llamados aliados burgueses en Yugoslavia, Grecia, Francia, etc., jugaron un papel insignificante en la lucha contra los invasores alemanes y pasaron la mayor parte del tiempo luchando contra los comunistas.

La teora de las dos etapas y Oriente Medio

Los efectos de la teora de las dos etapas han sido particularmente catastrficos en la parte del mundo donde vive el propio compaero Shamir: Oriente Medio. En 1958 en Iraq el Partido Comunista tena una fuerza de masas, capaz de convocar una manifestacin con un milln de personas en Bagdad. Pero en lugar de aplicar una poltica leninista de independencia de clase y dirigir a los trabajadores y campesinos hacia la toma del poder, buscaron alianzas con la burguesa progresista no compradora y los sectores progresistas del ejrcito. Los ltimos, despus de tomar el poder sobre las espaldas del partido comunista, procedieron a eliminarlo asesinando y encarcelando a sus militantes y dirigentes. El resultado final fue la dictadura de Sadam Hussein y el caos actual.

En Sudn ha ocurrido el mismo proceso no una vez sino dos veces. En 1967 el PC fue capaz de convocar una manifestacin de dos millones de personas en Jartum. En lugar de tomar el poder, apoyaron al burgus progresista nacional no comprador de Nimeiri, que les agradeci el favor aplastndoles. Como en Iraq, esta poltica llev a la victoria de las fuerzas contrarrevolucionarias y la destruccin del PC. Ah es donde la poltica defendida por Israel Shamir ha llevado al movimiento comunista en Oriente Medio, donde ha perdido su poderosa base de apoyo y ha quedado reducido a una sombra de s mismo.

Incluso ahora, el Partido Comunista de Sudn defiende una poltica de Alianza Patritica con las guerrillas del sur (ahora respaldadas por el imperialismo estadounidense) y la burguesa progresista del norte contra el rgimen fundamentalista. Estos dirigentes comunistas son como los Borbones de la antigedad que no se olvidaban de nada y no aprendan nada. Su poltica es una receta acabada para una derrota sangrienta tras otra.

El ejemplo ms trgico de las consecuencias desastrosas de la teora de las dos etapas es el caso de Indonesia. En los aos sesenta el Partido Comunista de Indonesia era la principal fuerza de masas del pas. Era el partido comunista ms grande del mundo fuera del bloque sovitico, con tres millones de militantes, con diez millones de afiliados en sus organizaciones sindicales y campesinas, e incluso con un apoyo del 40 por ciento del ejrcito (incluidos sectores de los oficiales). Los bolcheviques rusos no tenan un apoyo tan organizado en el momento de la Revolucin de Octubre!

El PC indonesio podra haber tomado fcilmente el poder e iniciado la transformacin socialista de la sociedad que habra tenido un efecto tremendo en todo el mundo colonial, provocando una cadena de revoluciones en Asia. En lugar de eso, los dirigentes del PC (bajo el control de los maostas chinos) formaron una alianza con Sukarno, un dirigente nacionalista burgus que en aquella poca haba adoptado una fraseologa de izquierdas. Aquella poltica dej al Partido Comunista totalmente desprevenido cuando la burguesa (siguiendo instrucciones directas de la CIA) organiz una matanza contra los militantes y simpatizantes del Partido Comunista, en la cual fueron masacradas al menos 1,5 millones de personas.

Ahora llega la ms monstruosa de todas las numerosas calumnias de Shamir. Pretende que (objetivamente) Alan Woods est al lado de los imperialistas norteamericanos en Iraq:

Ahora en Iraq, las fuerzas de ocupacin de EEUU, abrieron efectivamente la economa iraqu a la conquista occidental otorgando los mismos derechos de acceso a las compaas extranjeras. Este acto lleva a las fuerzas nacionalistas iraques a un conflicto an mayor con los imperialistas. Objetivamente, Woods est de parte de las multinacionales occidentales, ya que excluye la defensa nacionalista del pueblo. Los comunistas -la-Woods no cooperarn con los nacionalistas iraques contra el imperialismo estadounidense, porque el nacionalismo es su mayor enemigo.

Qu tonteras son estas? En primer lugar, todo el mundo sabe que hemos luchado consecuentemente contra la monstruosa agresin imperialista en Iraq y que hemos escrito docenas de artculos, documentos y manifiestos sobre esta cuestin. Estamos incondicionalmente a favor del derecho de autodeterminacin y la retirada de todas las tropas extranjeras de Iraq, incluidas las tropas britnicas. (Imagino que este es otro ejemplo de mi incapacidad de apreciar las buenas obras de mi patria).

He aqu la verdad acerca de la actuacin de los comunistas -la-Woods. Y la actuacin de los comunistas -la-Shamir, cul es? Bien, el Partido Comunista de Iraq est ciertamente colaborando con alguien: Han entrado en el gobierno ttere de Allawi! De qu forma puede ser interpretado esto como una cooperacin con los nacionalistas iraques contra el imperialismo estadounidense no queda muy claro, puesto que EEUU controla este gobierno y todos sus obras. Pero bueno, siempre hay que ser prctico! como nos dice nuestro amigo en Jaffa.

El estalinismo y la revolucin cubana

Los crmenes histricos del estalinismo son del dominio pblico. Pero Shamir no sabe nada de ellos. Alaba a los estalinistas con trminos entusiastas y resucita la vieja calumnia del trotskismo contrarrevolucionario. Hace mucho ruido acerca de Cuba, lo cual es natural porque toda la polmica surge de la decisin de la compaera Celia Hart de defender pblicamente las ideas de Trotsky.

Desgraciadamente, desde su punto de vista no poda haber elegido peor ejemplo. Evidentemente no conoce el papel que jugaron los estalinistas cubanos. Apoyaban los estalinistas cubanos a Fidel Castro? No, no lo hacan. Ellos apoyaban al dictador Batista. Por qu? Por una razn que seguramente nuestro amigo de Jaffa aprobara: ellos decan que Batista era un nacionalista burgus progresista. Consideraban a Fidel como un ultraizquierdista, en realidad, un trotskista. Slo despus de la revolucin cambiaron la meloda.

La colaboracin de los estalinistas cubanos con Batista comenz incluso antes de la Segunda Guerra Mundial. En noviembre de 1939, en las elecciones a la asamblea constituyente, haba coaliciones: Batista y los comunistas por un lado, los Autnticos de Grau y el ABC por el otro. Los ltimos ganaron y el PC consigui aproximadamente el 10 por ciento de los votos.

En la campaa electoral de 1940 cuando Batista disfrutaba del total apoyo de los estalinistas cubanos que le consideraban un burgus nacional no comprador, Batista fue elegido presidente con mtodos oscuros y, a cambio, en 1942, dos comunistas, Juan Marinello y Carlos Rafael Rodrguez, entraron al gobierno. As es como los estalinistas cubanos entendan la poltica de las alianzas patriticas!

Los estalinistas abandonaron toda pretensin de una poltica independiente. Su apoyo a Batista fue totalmente acrtico y servil. Esto es lo que ellos escriban en aquella poca:

Fulgencio Batista y Zaldvar, cubano ciento por ciento, celoso guardador de la libertad patria, tribuno elocuente y popular... prohombre de nuestra poltica nacional, dolo de un pueblo que piensa y vela por su bienestar... hombre que encarna los ideales sagrados de una Cuba nueva y que por su actuacin demcrata identificado con las necesidades del pueblo, lleva en s el sello de su valor.... (Hoy, rgano del PSO, 13 de julio de 1940).

El 28 de enero de 1941 Blas Roca (secretario general del PC Cubano) escriba lo siguiente: Permanecemos fieles a la plataforma de Batista en cada uno de los aspectos. Juan Marinello declar unos das despus: Los nicos leales a la plataforma de Batista son aquellos que son miembros de la Unin Revolucionaria Comunista.

El dictador reconoci los incalculables servicios de los estalinistas cuando escribi al lder del PC, Blas Roca, en los siguientes trminos:

Querido Blas,

Con respecto a tu carta que nuestro amigo mutuo, el Dr. Carlos Rafael Rodrguez, ministro sin cartera, me pas, estoy feliz una vez ms de expresar mi firme e inquebrantable confianza en la cooperacin leal del Partido Socialista Popular [el nombre oficial por aquel entonces del Partido Comunista de Cuba], que sus militantes y dirigentes han dado y continan dndome a m y a mi gobierno...

Crame, como siempre, vuestro afectuoso y cordial amigo.

Fulgencio Batista.

Estas lneas fueron citadas por el peridico del PC, Hoy, el 13 de junio de 1944.

Incluso cambiaron su nombre por el de Partido Socialista Popular y era uno de los partidos ms de derechas en la Internacional Comunista. En su segundo congreso el PSP consider oportuno saludar a Batista con las siguientes palabras: (...) Deseamos reiterar que puede contar con nuestro respeto, afecto y estima por sus principios de gobernante democrtico y progresista. (S. Tutino. L'Ottobre cubano, p. 171).

Abandonaron su crtica al imperialismo estadounidense y en lugar de la nacionalizacin de la propiedad extranjera, defendan la colaboracin en un programa de economa expansiva que aceptara pagar intereses razonables para las inversiones extranjeras, principalmente inglesas y norteamericanas. (Ibd., p. 179).

Este programa y poltica no podan resultar atractivos para los jvenes revolucionarios que odiaban el rgimen de Batista y estaban decididos a luchar contra l. As que cuando Fidel Castro levant la bandera de la rebelin en Cuba, no slo lo hizo fuera del Partido Comunista sino tambin contra l.

Pero quiz los estalinistas cubanos cambiaron de idea ms tarde y apoyaron a Fidel Castro? Todo lo contrario! Apoyaron a Batista en todo momento. En la lnea de su poltica de unidad nacional y formacin de bloques con la burguesa progresista no compradora, se unieron a Batista en la condena del ataque de Fidel Castro contra el Cuartel de la Moncada (julio de 1953):

... la vida del Partido Socialista Popular (comunista)... ha sido combatir... y desenmascarar las actividades golpistas y aventureras de la oposicin burguesa porque van contra los intereses del pueblo.... (Informacin aparecida en Daily Worker, rgano del Partido Comunista de EEUU, 10 de agosto de 1953).

Debido a la traicin de los estalinistas otras fuerzas encabezaron la revolucin. Eran revolucionarios valientes, pero al principio no tenan una idea clara de hacia donde iban. La revolucin cubana, como la revolucin venezolana, comenz como una revolucin democrtica nacional. Los dirigentes en un principio no se planteaban la cuestin del socialismo o la revolucin socialista. Pero sus acciones eran mil veces ms revolucionarias que las de aquellos en la isla que se autodenominaban comunistas.

Fidel Castro pronunci un discurso en respuesta a las acusaciones de Batista de ser un comunista. En l deca lo siguiente: Qu moral tiene, en cambio, el seor Batista para hablar de comunismo si fue candidato presidencial del Partido Comunista en las elecciones de 1940, si sus pasquines electorales se cobijaron bajo la hoz y el martillo, si por ah andan sus fotos junto a Blas Roca y Lzaro Pea, si media docena de sus actuales ministros y colaboradores de confianza fueron miembros destacados del Partido Comunista?. (H.M. Enzenburguer, Raids and Reconstructions, Londres, 1976. p. 200).

Incluso despus de que hubieran derrocado al rgimen corrupto y reaccionario del gobierno Batista, el programa de los dirigentes de la revolucin no iba ms all de un rgimen capitalista democrtico. Pero como dice un refrn ruso: la vida ensea. El programa de Castro de reformas progresivas se encontr con la oposicin de la burguesa cubana y detrs de ella estaba el poderoso imperialismo estadounidense.

La revolucin cubana demuestra muy claramente la correccin de la teora de la revolucin permanente de Trotsky. No era posible llevar a cabo el programa de la revolucin democrtica burguesa en Cuba dentro de los lmites del sistema capitalista. Enfrentado a la implacable oposicin y sabotaje del imperialismo norteamericano, Fidel Castro expropi los medios de produccin. Sin esto la revolucin cubana se hubiera perdido.

Cuba y Venezuela

Hay muchos paralelismos entre la revolucin cubana y la venezolana. Esta ltima ha inspirado a los trabajadores, campesinos y jvenes de toda Amrica Latina y a escala mundial. Las masas revolucionarias han conseguido milagros. Pero la revolucin venezolana no est completada. No se puede completar hasta que no se expropie a la oligarqua y se nacionalice la tierra, los bancos y las industrias clave que siguen en manos privadas.

Como Fidel Castro en los inicios de la revolucin cubana, Hugo Chvez se basa en el programa de la revolucin democrtica nacional. Ha demostrado ser un audaz luchador antiimperialista y un consistente demcrata. Pero esto no es suficiente. La oligarqua venezolana se opone amargamente a sus reformas. Detrs de ella est el poderoso imperialismo estadounidense.

Tarde o temprano la revolucin venezolana se enfrentar a una disyuntiva. Y al igual que la revolucin cubana fue capaz de llevar a cabo la expropiacin del latifundismo y el capitalismo, la revolucin venezolana tambin encontrar la determinacin necesaria para emprender el mismo camino. Esa es realmente la nica va.

En el momento en que la revolucin venezolana cruce el punto de no retorno, eliminando el latifundismo y el capitalismo, rpidamente se podr extender a otros pases de Amrica Latina. Ese es el significado interno de la revolucin bolivariana: la necesidad objetiva de unir el continente dividido de Amrica Latina y elevar su desarrollo a un nivel cualitativamente nuevo y superior, de acuerdo con su colosal potencial econmico.

Esta es la nica perspectiva posible si deseamos poner fin a la dominacin de Amrica Latina por parte del imperialismo estadounidense y mundial. Pero esa es una perspectiva que se opone radicalmente al nacionalismo. Defiende la abolicin radical de fronteras que han dividido y balcanizado artificialmente Amrica Latina durante doscientos aos. Tambin, por necesidad, es una perspectiva anticapitalista (socialista), ya que slo puede conseguirse rompiendo con la burguesa. El poder debe pasar a la clase obrera y sus aliados naturales, los campesinos pobres y los pobres y semiproletarios urbanos.

La idea de los Estados Unidos Socialistas de Amrica Latina es un libro cerrado bajo siete llaves para los nacionalistas y estalinistas. Pero es una idea que puede unir y movilizar a las masas de trabajadores, campesinos y jvenes revolucionarios de Amrica Latina. Esa es la consigna del presente que es la clave para el futuro.

Monstruo n 2. No al patriotismo

Nuestro amigo Shamir, sin embargo, est ciego ante todo esto. No est interesado en el internacionalismo revolucionario. En su lugar canta himnos extasiados a las virtudes del patriotismo:

El patriotismo, el amor a su pas, es una gran fuerza; esta fuerza debiera ser plenamente utilizada en nuestra lucha contra el enemigo. El comunismo -la-Woods se posiciona a favor de la globalizacin: el amor al propio pas, ese orgulloso Patria o Muerte es anatema para un trotskista. Un comunista debera segn Woods sentir aversin hacia o ignorar a su pas y a su pueblo, debera desear que el nombre mismo fuera eliminado; y jams debera tratar de unir a sus compatriotas para combatir una invasin extranjera o la conquista imperialista.

Como es habitual, nuestro amigo de Jaffa consigue confundirlo todo. Es una proposicin de ABC que el marxismo es internacionalista por su propia naturaleza. Marx, Engels, Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht nunca defendieron la creacin de un partido puramente alemn, de la misma forma que Lenin no consideraba el Partido Bolchevique como un partido puramente ruso. Todos ellos defendan la creacin de una Internacional que luchara por el socialismo mundial. Eso es algo que sabra incluso un nio de seis aos. Que no sea conocido por el compaero Shamir es su desgracia, no la nuestra.

Marx y Engels no eran internacionalistas por razones sentimentales sino cientficas. En las pginas de El Manifiesto Comunista explicaban que el capitalismo, que aparece como una serie de mercados y estados nacionales, inevitablemente desarrolla un mercado mundial. El aplastante dominio del mercado mundial es la manifestacin ms importante de la poca en la que nos encontramos. Ningn pas, no importa su tamao, puede separarse del mercado mundial. Rusia y China han descubierto esto. La vieja idea de construir el socialismo en aislamiento nacional ha colapsado ignominiosamente en todas partes.

Eso significa que apoyamos la globalizacin como afirma Shamir? No significa eso en absoluto. Pero la tendencia del capitalismo es la de desarrollar un mercado mundial, algo que fue pronosticado en El Manifiesto Comunista, y es una realidad. Cul es la alternativa a la globalizacin capitalista, es decir, al dominio de todo el mundo por un puado de empresas gigantescas y estados imperialistas? Shamir contrapone el nacionalismo burgus a la globalizacin. Nosotros contraponemos la lucha de clases y la lucha por el socialismo nacional e internacionalmente.

La lucha por el socialismo mundial implica la lucha contra el imperialismo. Los marxistas siempre distinguiremos entre las naciones opresoras y las oprimidas. Es evidente que defendemos a las ltimas frente a las primeras. Pero esto significa que debemos defender el nacionalismo y abandonar el internacionalismo? Esta afirmacin significa el total abandono del marxismo-leninismo. Significa el abandono del punto de vista proletario en favor del filistesmo nacional burgus y pequeo burgus. Ese es precisamente el punto de vista de Israel Shamir.

Como ya sabemos, a Israel Shamir no le gusta que citemos a Lenin por la razn obvia de que todo lo escrito por Lenin se opone completamente a su punto de vista. Lenin siempre se opuso al imperialismo y a la opresin nacional de las pequeas naciones, pero tambin se opuso implacablemente al filistesmo nacional de las pequeas naciones. La cuestin nacional, como todas las dems cuestiones sociales, es en el fondo una cuestin de clase. Ese era el punto de vista de Lenin y el de cualquier genuino marxista. En su obra Notas crticas sobre la cuestin nacional, Lenin explica con una claridad admirable esta proposicin elemental del marxismo:

En cada cultura nacional existen, aunque no estn desarrollados, elementos de cultura democrtica y socialista, pues en cada nacin hay una masa trabajadora y explotada, cuyas condiciones de vida engendran inevitablemente una ideologa democrtica y socialista. Pero en cada nacin existe as mismo una cultura burguesa (y, adems en la mayora de los casos, ultrarreaccionaria y clerical), y no simplemente en forma de elementos, sino como cultura dominante. Por eso, la cultura nacional en general es la cultura de los terratenientes, de los curas y de la burguesa". (Lenin, Notas crticas sobre la cuestin nacional. P. 10. El subrayado en el original).

No est claro? La cuestin nacional es una cuestin de clase. Pero se puede buscar en vano en todos los artculos del compaero Shamir, y no se encontrar, el ms mnimo atisbo de una posicin de clase. Los marxistas no encubrimos las contradicciones de clase, todo lo contrario, las sacamos a la superficie. Esto no es menos obligatorio en el caso de una nacionalidad oprimida como lo es en una nacin opresora. Como explica Lenin en Notas crticas sobre la cuestin nacional: En las sociedades annimas tenemos juntos y completamente fundidos a capitalistas de diferentes naciones. En las fbricas trabajan juntos obreros de diferentes naciones. En toda cuestin poltica realmente seria y realmente profunda los agrupamientos se realizan por clases y no por naciones. (Ibd. p. 23).

En otra obra escribe lo siguiente: Los intereses de la clase obrera y de su lucha contra el capitalismo exigen una completa solidaridad y la ms estrecha unin de los obreros de todas las naciones, exigen que se rechace la poltica nacionalista de la burguesa de cualquier nacin.

Lenin siempre escribi de una forma clara y sin ambigedades. Su significado de ninguna forma da lugar a malentendidos. Y su significado es el siguiente: para los marxistas, en todo momento y en todas las condiciones, la cuestin de clase est en primer lugar. Defendemos la unidad sagrada de la clase obrera, independientemente de nacionalidad, idioma, color o religin. Nos oponemos al veneno nacionalista venga de donde venga.

Nacionalismo o internacionalismo?

Shamir contina:

Esta discusin del nacionalismo no es nueva [verdad!]. Marx y Lenin declararon que los comunistas debieran apoyar el nacionalismo de las naciones oprimidas y combatir el nacionalismo de los opresores [tambin verdad!]. Sin embargo, el Nuevo Orden Mundial introdujo una nueva nota en el antiguo discurso, porque incluso las naciones del Primer Mundo ?de Norteamrica y Europa Occidental? estn siendo minadas por las nuevas polticas de sus amos [aj!].

Por ejemplo, Suecia, un pas europeo occidental extremadamente desarrollado, pierde ahora su industria: las famosas plantas Saab de automviles, en manos de una multinacional estadounidense, van a ser cerradas y la produccin ser transferida a reas ms lucrativas. Decenas de miles de trabajadores capacitados perdern sus puestos de trabajo y miles de propietarios locales sern proletarizados. El mismo proceso tiene lugar en EE.UU., donde las industrias migran hacia el sur, mientras sus beneficios migran hacia la Costa Este. Los trabajadores y los pequeos propietarios podran ahora crear una nueva coalicin nacionalista contra sus amos transnacionales.

A pesar de todos los giros y cambios talmdicos, y la inclinacin ocasional a la memoria de Marx e incluso Lenin, Shamir siempre regresa a la misma idea: el marxismo est caduco. La lucha de clases est pasada de moda. La clase obrera debe olvidar el socialismo y la revolucin socialista durante los prximos cien aos (o mejor mil). No debe de tener una poltica independiente sino que debe atarse firmemente el carro del Capital y apoyar a su propia burguesa (buena) frente a los extranjeros (malos).

Viendo esto, podemos ver lo lejos que ha retrocedido el movimiento comunista. Es como si Lenin nunca hubiera vivido o escrito una sola lnea! Lo que nunca dijo Lenin es que los marxistas deban apoyar a la burguesa nacional o a la pequea burguesa nacionalista. Todo lo contrario, la premisa fundamental de la posicin de Lenin sobre la cuestin nacional era la absoluta independencia de clase.

El primer principio del leninismo fue siempre la necesidad de luchar contra la burguesa, tanto en las naciones opresoras como en las naciones oprimidas. En todos los escritos de Lenin sobre la cuestin nacional hay una crtica implacable no slo a la burguesa nacional, sino tambin a la pequea burguesa nacionalista. Esto no es casualidad. La idea de Lenin era que la clase obrera debe ponerse a la cabeza de la nacin para dirigir a las masas hacia la transformacin revolucionaria de la sociedad. As en las Notas crticas sobre la cuestin nacional escribe lo siguiente:

Es progresivo el despertar de las masas despus del letargo feudal; es progresiva su lucha contra toda opresin nacional, su lucha por la soberana del pueblo, por la soberana nacional. De aqu, la obligacin incondicional para todo marxista de defender la democracia ms resuelta y ms consecuente en todos los aspectos de la cuestin nacional. Es sta una tarea fundamentalmente negativa. Pero ms all de este lmite el proletariado no puede apoyar el nacionalismo, pues ms all empieza la actividad positiva de la burguesa en su afn de consolidar el nacionalismo. (Lenin. Notas crticas sobre la cuestin nacional. p. 21. El subrayado en el original).

Un poco despus aade, con la intencin de hacer un nfasis mayor: S, indiscutiblemente debemos luchar contra toda opresin nacional. No, indiscutiblemente no debemos luchar por cualquier desarrollo nacional, por la cultura nacional en general. (Ibd., p 22. El subrayado en el original).

Para combatir las perniciosas ilusiones divulgadas por los nacionalistas, Lenin haca la siguiente advertencia: El proletariado no puede apoyar ningn afianzamiento del nacionalismo; por el contrario, apoya todo lo que contribuye a borrar las diferencias nacionales y a derribar las barreras nacionales, todo lo que sirve para estrechar ms y ms los vnculos entre las nacionalidades, todo lo que conduce a la fusin de las naciones. Obrar de otro modo equivaldra a pasarse al lado del reaccionario filistesmo nacionalista. (Ibd., p. 22)

Est claro? Los trabajadores tienen el deber de oponerse a todas las formas de discriminacin y opresin nacional. Pero tambin tienen el deber de rechazar el apoyo al nacionalismo en cualquier forma o modelo. Qu contraste con personas como Shamir que pretenden defender una poltica comunista mientras defienden el veneno nacionalista del peor tipo. Enturbiar la lnea divisoria entre marxismo y nacionalismo es una violacin de todo lo que Lenin siempre defendi.

Monstruo n 3. Alianza con el nacionalismo judo

Israel Shamir es un nacionalista y est obsesionado con el nacionalismo. l mismo, por supuesto, es un nacionalista extremo ?un chovinista gran ruso que ha absorbido todos los peores aspectos de esta clase de chovinismo ms reaccionario?. Abraza entusiastamente todas las ideas reaccionarias que han resurgido en Rusia junto con la restauracin del capitalismo. Y pretende que esto representa amor por Rusia, cuando en realidad es todo lo contrario.

La liquidacin de la economa nacionalizada planificada y el cambio a la economa de mercado ha significado, como brillantemente pronostic Trotsky, un profundo declive de la cultura rusa. La contrarrevolucin capitalista ha trado consigo la prostitucin, la drogadiccin, el SIDA, la pornografa, el gran chovinismo ruso, las Centurias Negras, los pogromos, el antisemitismo, la astrologa, la supersticin y la Iglesia Ortodoxa Rusa. Estas son las bendiciones con que el capitalismo ha castigado al pueblo ruso!

Lenin y los bolcheviques borraron toda la ftida suciedad reaccionaria acumulada durante mil aos de zarismo. Ahora ha regresado y amenaza con inundar la sociedad rusa, atascando y envenenando cada uno de sus poros. Qu dice Israel Shamir sobre todo esto? l no tiene problemas con el capitalismo, siempre y cuando los capitalistas sean buenos rusos y no judos o extranjeros. Es un defensor entusiasta del chovinismo gran ruso e incluso ese bastin de la reaccin que es la Iglesia Ortodoxa Rusa. Tambin es un apologista del antisemitismo.

Ya se sabe que la mejor defensa es el ataque. Para encubrir sus propias tendencias chovinistas hace una afirmacin francamente asombrosa: A pesar de su anti-nacionalismo, hay un tipo de nacionalismo que es aceptable para Woods: el cuasi nacionalismo judo transnacional. Un comunista como Woods combatira todo nacionalismo, con la excepcin del judo. Para l, Stalin fue malo, porque toler y utiliz el nacionalismo ruso y luch contra el nacionalismo judo. (El subrayado en el original).

Como es habitual, Shamir hace esta increble afirmacin sin intentar justificarla. Ni una sola cita, no presenta ningn dato que demuestre cmo, cundo o dnde Alan Woods defiende el nacionalismo judo. Si no fuera algo tan serio resultara risible. Pero ya est bien de esta payasada! Los lectores de Marxist.com son perfectamente conscientes de cul es, y siempre ha sido, nuestra actitud hacia el sionismo reaccionario.

La verdadera razn por la cual Shamir hace esta acusacin tan escandalosa es para desviar la atencin de mis afirmaciones especficas de Stalin ?el dolo de Shamir? y su violenta poltica antisemita. Yo dije que una de las caractersticas ms repulsivas del estalinismo fue su antisemitismo. Esto es cierto y se puede demostrar fcilmente que es verdad. Shamir intenta salir del apuro embaucndonos con esto:

Quiere decir Woods que Stalin adhiri a la teora racial de las razas semticas y nrdicas? Poco probable: ese hijo de Georgia no era particularmente nrdico.

En primer lugar, el antisemitismo no es una prerrogativa exclusiva de las razas nrdicas (cualquiera que se supongan que sean). En segundo lugar, el origen georgiano de Stalin de ningn modo significa que estuviera libre de prejuicios nacionales y raciales. Ms bien lo contrario, la historia conoce ms de un ejemplo de personas procedentes de pequeas naciones oprimidas que adoptaron la ideologa de las naciones opresoras y se convirtieron en los opresores nacionales ms violentos.

El propio Hitler no era alemn sino austriaco, eso no impidi que se convirtiera en un rabioso imperialista y chovinista alemn. Pero hay un ejemplo an mejor, Napolen Bonaparte, ste era de origen corso y por lo tanto perteneca a una pequea nacin oprimida por Francia. En su juventud coquete incluso con al nacionalismo corso. Pero cuando lleg al poder en Pars se convirti en un exponente extremo del imperialismo, militarismo y centralismo burocrtico francs.

La evolucin de Stalin fue similar. Aunque no poda ni siquiera hablar un ruso decente, adopt la ideologa del ms crudo chovinismo gran ruso. Lenin comprendi esto y denunci el chovinismo gran ruso de Stalin con los trminos ms duros e incluso rompi relaciones personales y de camaradera con l.

Por ltimo, pero no menos importante, tenemos a Israel Shamir, que vive en Jaffa y presumiblemente es judo pero que ha decidido que debera defender la poltica antisemita de Stalin y denunciar a todos sus crticos como nacionalistas judos. Si slo fuera una cuestin de Israel Shamir oponindose al reaccionario imperialismo israel, no habra diferencia entre nosotros. Ese es el deber de cualquier persona progresista o de izquierdas, ya sea judo o gentil. Pero ir al otro extremo e intentar excusar el antisemitismo, o al menos encontrar disculpas para l, francamente resulta criminal. Este tipo de cosas realmente ayuda al sionismo y desacredita el comunismo. No es comunismo en absoluto. Slo es sionismo dado la vuelta al revs.

El antisemitismo de Stalin

Contra todas las evidencias, Shamir niega que en la URSS bajo Stalin existiera antisemitismo. Protesta indignado:

Quiere decir [Alan Woods] que los judos fueron perseguidos como grupo racial bajo Stalin? Obviamente no, porque la hija de Stalin estaba casada con un judo: algunos de sus mejores camaradas y dirigentes del partido tenan mujeres judas (de Molotov a Voroshilov) ?o yernos y nueras judos (Malenkov, Kruschev). Basta de racismo. Fueron discriminados los judos bajo Stalin? En 1936, durante el pinculo del poder de Stalin, su gobierno inclua a nueve judos, entre ellos el Ministro de Relaciones Exteriores Litvinov, del Interior (servicios secretos) Yahoda, el de comercio exterior, etc. Expres alguna vez Stalin odio o incluso un agudo rechazo de los judos? No; en realidad declar que habra que fusilar a todo antisemita.

Esto es absolutamente increble. Hoy es de conocimiento comn que Stalin fue un rabioso antisemita. Y de hecho, los ejemplos que Shamir intenta utilizar demuestran lo contrario a lo que pretende. Ms que cualquier otra cosa su actitud ante esta cuestin revela un punto de vista completamente reaccionario, algo absolutamente ajeno a las tradiciones de Lenin y el Partido Bolchevique.

La revolucin bolchevique dio libertad a los judos, como la revolucin cubana supuso la libertad para los afrocubanos, sobre la base de la total igualdad social, legal y poltica. Despus de 1917 Lenin y los bolcheviques incluso garantizaron que aquellos judos que lo desearan pudieran vivir en su propia regin autnoma, la zona conocida como Birobidzan. Este fue un gesto de los bolcheviques para demostrar que el nuevo estado obrero estaba poniendo fin a todas las formas de discriminacin. La gran mayora de los judos no aceptaron esta oferta porque sentan que sus derechos estaban garantizados en la Rusia post-revolucionaria.

Pero este no fue el caso con el rgimen estalinista. Ya en su lucha contra la Oposicin de Izquierdas Stalin utiliz el antisemitismo, insistiendo en que Trotsky, Zinoviev y Kmenev eran judos y que los judos estaban causando problemas en el Comit Central. Los dirigentes de la Oposicin de Izquierdas fueron todos expulsados del Partido Comunista y arrestados. Stalin public un edicto: No es casualidad que la oposicin est dirigida por judos. Esta es una lucha entre el socialismo ruso y elementos ajenos. Semejantes declaraciones habran sido motivo de expulsin del partido cuando Lenin viva. Pero para Shamir no slo son aceptables sino que son loables, porque haba demasiados judos en el Partido Comunista!

En 1930 Stalin cerr Yevslektsia, una entidad oficial sovitica destinada a descubrir los incidentes antisemitas, supuestamente porque el nmero de incidentes antisemitas haba descendido. Esto probablemente era verdad. La clase obrera sovitica fue educada por los bolcheviques en un espritu internacionalista y no tolerara el racismo. Sin embargo, con la afluencia de campesinos atrasados de las aldeas durante la industrializacin de los primeros planes quinquenales, el problema resurgi y fue alentado desde arriba, primero de forma tcita, despus ms abiertamente.

La revolucin bolchevique comenz, como hemos visto, con una campaa contra el antisemitismo y la promocin del idioma y literatura yiddish. En determinado momento lleg a haber 400 peridicos yiddish. En 1938 no haba ninguno. Los estalinistas liquidaron las instituciones judas, las editoriales, asociaciones culturales y arrestaron a sus empleados. La firma del Pacto Hitler-Stalin dio luz verde para que la oculta burocracia estalinista y antisemita se expresara ms abiertamente.

Shamir cita el caso de Mximo Litvinov, el Comisario Sovitico para Asuntos Exteriores de los aos treinta como una prueba de que no haba antisemitismo en la Rusia de Stalin. Lo que no menciona es que Litvinov fue destituido en el mismo momento en que se firm el Pacto Hitler-Stalin como una cortesa a Hitler. La Unin Sovitica no poda enviar a un judo a hablar con Hitler, no fue esa la nica concesin de este tipo.

Durante la alianza nazi-sovitica desde agosto de 1939 hasta el 22 de junio de 1941, los medios de comunicacin soviticos utilizaban la frase racismo reaccionario en lugar de la palabra fascismo que ya no se poda mencionar y, menos an, criticar. Beria envi una circular a los comandantes de los campos de concentracin prohibiendo llamar a los prisioneros fascistas a modo de insulto. Fue diez das despus de la invasin alemana, el 2 de julio de 1941, cuando Stalin permiti alguna crtica pblica de la Alemania nazi.

Cuando la URSS fue invadida por Hitler, se permiti de nuevo la agitacin antifascista. En marzo de 1942 al Comit Judo Antifascista (JAFC) se le asign la tarea de recoger fondos en EEUU para los costes de la guerra sovitica. Solomon Mikhoels, el famoso actor y director del Yiddish Art Theatre, e Itzik Feffer, un poeta yiddish, fueron enviados a EEUU en mayo de 1943 para una gira de seis meses. Fue un gran xito.

Sin embargo, el peor perodo de antisemitismo vendra despus de la Segunda Guerra Mundial. Stalin en esta poca probablemente estaba loco y ciertamente paranoico. Vea enemigos por todas partes, particularmente judos. El 20 de noviembre de 1948 el JAFC fue oficialmente disuelto. El 28 de enero de 1949 unos 100 miembros del comit fueron encarcelados acusados de cosmopolitas desarraigados. Ms tarde los miembros del JAFC fueron acusados de formar parte de una conspiracin sionista-estadounidense contra la Unin Sovitica.

Stalin orden ejecutar a Solomon Mikhoels y despus hizo pasar por encima de l un camin para que pareciera que haba muerto a causa de un accidente. La fuente principal de esta revelacin es la hija de Stalin, Svetlana, que escuch a su padre en enero de 1948 ordenar a travs del telfono la liquidacin del actor. Despus sigui un gran funeral de estado y un obituario colmado en Pravda llorando la gran prdida. Esto es absolutamente tpico del cinismo de Stalin.

Sus siguientes vctimas fueron unos 110 miembros del JAFC, todos acusados de espionaje, propaganda nacionalista y el intento de establecer una repblica juda en Crimea como cabeza de puente para el imperialismo norteamericano. El juicio a los 15 principales miembros del JAFC comenz el 8 de mayo de 1952. Trece fueron ejecutados por un pelotn de fusilamiento el 12 de agosto de 1952.

Stalin acus a los mdicos del Kremlin de intentar envenenarle. Todos eran judos. Fueron brutalmente torturados para sacarles confesiones falsas y algunos de ellos murieron en las torturas, pero Stalin no estaba satisfecho. Su furia aument cuando el MGB no consigui sacar las confesiones que l quera. En diciembre de 1952, unos pocos meses antes de su muerte, desvariaba en el CC:

Aqu, mira qu gente sois hombres ciegos, gatitos, no veis el enemigo; qu harais sin mi, el pas perecera porque no sois capaces de reconocer al enemigo [...] Todo judo es un espa potencial de los Estados Unidos. (Jonathan Brent, Vladimir Naumov, Stalins Last Crime. The Plot Against the Jewish Doctors. 1948-1953. p.171. Perennial. Nueva York. 2004).

Frustrado por su fracaso en la obtencin de las confesiones que necesitaba dio instrucciones a Ignatiev y Ryumin:

Golpeadles! Golpeadles con golpes mortales. Qu sois? Trabajais como camareros de guantes blancos. Si queris ser chequistas, quitaros los guantes. (Ibid.)

En julio de 1952 Stalin orden una investigacin sobre la corrupcin y la mala gestin del MGB, provocando la expulsin de gran parte del personal dirigente, la mayora eran judos. Stalin orden el arresto de todos los coroneles y generales judos del MGB, un total de 50 oficiales y generales veteranos fueron puestos bajo arresto (p. 102). En 1952 Stalin dio a Ignatiev de modo terminante su opinin de los oficiales del MGB:

Los chequistas no pueden ver nada ms all de sus narices [...] estn degenerando en papanatas, y [...] no quieren cumplir las directrices del Comit Central. (Ibid., p. 134).

La razn del Complot contra los Mdicos era que Stalin estaba preparando una nueva edicin de los juicios de Mosc. Planeaba liquidar a todos aquellos que haban sido sus colegas ms cercanos, como Vycheslav Molotov. Shamir cita el hecho de que la esposa de Molotov, Polina Molotov (P.S. Zhemchuzhina) fuera juda. Dnde estaba el antisemitismo, pregunta, y no espera una respuesta. Olvida mencionar que Stalin oblig a Molotov a separarse de su esposa juda y que ella fue exiliada en 1949 por un voto directo del Politbur, Molotov se abstuvo.

La esposa de Molotov fue acusada de traicin cuando se desat la campaa contra los cosmopolitas desarraigados. Segn Roy Medvedev: El da del funeral de Stalin, 9 de marzo, tambin era el cumpleaos de Molotov. Cuando abandonaban el mausoleo, Kruschev y Malenkov queran felicitarle, a pesar de la ocasin, y le preguntaron qu quera como regalo. Devolvedme a Polina, respondi framente, y se march. Dos aos ms tarde, Mikunis se top con Molotov en el privilegiado hospital del Kremlin en Kuntsevo [donde Stalin tena una de sus dachas]. Me acerqu a l y le pregunt, Cmo poda un miembro del Politbur permitir el arresto de su esposa? Me mir framente y me pregunt quin crea que era yo. Le respond, Soy el secretario general del Partido Comunista Israel y por eso le estoy preguntando. (Citado por Roy Medvedev. All Stalins Men. Nueva York. 1985. pp. 98-99 y 102-3).

Estos eran los aos de la masiva campaa de prensa contra los cosmopolitas desarraigados que era una forma que apenas encubra el nombre en clave para los judos. Entre 1948 y 1952 miles de intelectuales, cientficos, dirigentes polticos, personal de seguridad del estado y otros profesionales judos fueron arrestados, interrogados, encarcelados o despedidos de sus funciones.

En la noche del 12 de agosto de 1952, veinticuatro figuras destacadas de la cultura de la Unin Sovitica fueron rodeadas por el MGB y muertas a tiros en los stanos de la prisin de Lubyanka. Esa misma noche, 217 escritores y poetas yiddish, 108 actores, 87 pintores y escultores, y 19 msicos, desaparecieron. La mayora fueron enviados a campos de concentracin del Gulag en Siberia como trabajadores esclavos. Era el equivalente a una condena a muerte y muchos no regresaron. Entre los veinticuatro asesinados estaba Peter Markish, considerado el mejor escritor de yiddish.

Tambin asesinaron al poeta Itzhik Feffer, un amigo de Lazar Kaganovich, y al escritor David Bergelson, que era amigo de Polina Molotov. El 28 de febrero de 1953 hubo deportaciones a Siberia de un gran nmero de judos de Mosc. Se hicieron planes para iniciar la deportacin en masa de otras zonas de la Unin Sovitica. Y todava Israel Shamir no puede ver evidencias del antisemitismo de Stalin!

Stalin e Israel

Resulta muy sorprendente que Shamir no cite otra prueba contundente que demuestra el amor de Stalin por los judos: su apoyo a la creacin del estado de Israel. Presumiblemente no quiere mencionar este pequeo detalle porque alguien podra llegar a la conclusin de que Stalin, y no Alan Woods, era el verdadero nacionalista judo. Pero como nuestro amigo de Jaffa por una vez parece haber perdido la lengua, le refrescaremos la memoria.

En 1947 Andrei Gromiko [embajador de la URSS a la ONU] apoy entusiastamente la formacin del estado judo en la ONU. Incluso los sionistas estaban asombrados por este apoyo prdigo a su causa. En el debate de la ONU Gromiko declaraba: El pueblo judo ha estado estrechamente vinculado con Palestina durante un perodo considerable de la historia... Como resultado de la guerra, los judos como pueblo han sufrido ms que cualquier otro pueblo. El nmero total de la poblacin juda que ha perecido a manos de los ejecutores nazis se calcula aproximadamente en seis millones. El pueblo judo por lo tanto estaba luchando por crear un estado propio y sera injusto negarle ese derecho.

En todo el discurso del diplomtico sovitico en ningn momento menciona el pequeo detalle de que la tierra de Israel estaba ocupada por millones de rabes. La aprobacin de Mosc en el Consejo de Seguridad de la ONU fue crtica para la particin que hizo la ONU de Palestina y que llev a la fundacin de Israel. Esto no tena nada que ver con la preocupacin por los judos o los rabes, sino que simplemente era una maniobra tpica de la poltica de las grandes potencias. En aquella poca los estados rabes estaban bajo el control del imperialismo francs y britnico. La Guerra Fra estaba en su punto lgido y Stalin quera poner un pie firme en Oriente Medio a expensas de las potencias occidentales. Israel simplemente era un pen de este juego.

La poltica de Stalin fue un desastre para los partidos comunistas de Oriente Medio. En Damasco la multitud saque los locales del Partido Comunista despus de que Gromiko pronunciara su discurso en las Naciones Unidas a favor de la particin de Palestina. El Partido Comunista de Palestina tena militantes tanto rabes como judos y siempre haba apoyado la posicin de un estado para los dos pueblos. Pero como estaba vinculado a la Unin Sovitica tambin sufri una gran prdida de apoyo. Tradicionalmente haba tenido estrechos contactos con los partidos y movimientos comunistas de los pases rabes vecinos, como Palestina, Egipto y Lbano, pero todos se rompieron.

La creacin de un estado judo en Palestina fue un acto completamente reaccionario, porque el territorio ya estaba ocupado por los rabes palestinos. Trotsky dijo que esto sera una trampa cruel para el pueblo judo. La historia ha demostrado que tena razn. El hecho de que Stalin apoyase la creacin de Israel en 1947 no significa que fuera un pro-judo, sino slo que haba puesto los estrechos intereses nacionales de la burocracia de Mosc por encima de los intereses de los judos, rabes o la clase obrera mundial.

Shamir sobre Rusia

Shamir est en total desacuerdo con mi crtica a Ziugnov por su caracterizacin de Rusia hoy como una colonia oprimida por los capitalistas extranjeros puesto que este anlisis deja la puerta abierta a una poltica de colaboracin con la burguesa nacional progresista (rusa) frente a los malos capitalistas extranjeros. Incluso intenta darme una leccin sobre esta cuestin:

Compaero Woods: los capitalistas occidentales son ciertamente malos para la salud de los rusos y de otras naciones que no son del Primer Mundo. Y los verdaderos comunistas ?los que usted llama estalinistas? estuvieron por la colaboracin con la burguesa nacional no-compradora contra el imperialismo occidental.

Aqu por lo menos hemos llegado al punto central de la cuestin! Shamir no se opone al capitalismo en Rusia. Slo se opone a los capitalistas occidentales, no a los rusos. Adems, considera que la tarea de los comunistas rusos no es luchar contra el capitalismo, sino apoyar a la burguesa nacional no-compradora frente al imperialismo occidental.

El desmantelamiento de la economa nacionalizada planificada en la URSS fue una catstrofe para la clase obrera. Ha llevado a un colapso sin precedentes de las fuerzas productivas y de la cultura, un declive profundo de los niveles de vida, la sanidad y la miseria para millones de personas. Pero para Shamir (y Ziugnov) el problema no es la ausencia de una economa nacionalizada planificada sino slo el hecho de que estn implicados los capitalistas extranjeros.

El abandono del marxismo leninismo aqu ha quedado al descubierto con toda su crudeza. Lo que tenemos aqu es precisamente todo aquello contra lo que advert en mi ltimo artculo. Al presentar a Rusia como un pas semicolonial, los ex-comunistas encuentran la excusa para entrar en coalicin con la burguesa rusa contra los intereses de la clase obrera rusa. Esto es lo que est socavando al PCFR y est desprestigiando la idea del comunismo en Rusia.

En primer lugar, quines son esto llamados burgueses nacionales no-compradores de los que Shamir habla con tanto cario? Todo el mundo en Rusia sabe que son un hatajo de ladrones que estn luchando entre s para ver quin consigue la parte del len de la propiedad que han saqueado a la poblacin en la llamada privatizacin (es decir, el saqueo de la propiedad estatal). Francamente, es un escndalo que alguien que se llama a s mismo comunista apoye de alguna forma esta actividad contrarrevolucionaria.

No se trata en absoluto de elegir entre ninguno de estos gngsteres. No obstante, en las pasadas elecciones el PCFR tena en sus listas ms empresarios que cualquier otro partido! He aqu la razn por la que tuvieron un resultado tan malo. Los trabajadores correctamente se sentan asqueados del espectculo de un partido que se llama comunista y se comporta de esa manera. A pesar de esto, nuestro amigo en Jaffa defiende a los dirigentes del PCFR frente a las crticas de Alan Woods. Les aconseja que continen por ese camino que llevar al partido de un desastre a otro. Con amigos como este realmente quin necesita enemigos!

Los comunistas de Rusia no son nios pequeos que no puedan comprender las cuestiones sencillas. Y la cuestin ms simple de todas es esta: que los comunistas deben defender los intereses de los trabajadores contra los capitalistas. La colaboracin de clase no es la poltica de los comunistas! El PCFR, si se quiere recuperar y jugar el papel que debera, tiene que romper decididamente con la burguesa, luchar contra el capitalismo y volver al programa y poltica revolucionarios de Lenin.

La revolucin cubana y el internacionalismo

Con el propsito de hacerse popular en Cuba, Shamir tambin menciona de pasada que en la revolucin cubana Castro uni a los cubanos contra los yanquis. Pero espere un momento Sr. Shamir, no corra tanto! Ha olvidado el pequeo detalle de que Fidel Castro nacionaliz la economa y expropi no slo a los capitalistas extranjeros sino tambin a los cubanos? No comprende que si no hubiera actuado de esta forma la revolucin cubana nunca habra tenido xito?

Como en cualquier otra cuestin, Shamir distorsiona y falsifica la historia de la revolucin cubana para que entre dentro del esquema estalinista. Pero para su desgracia, sta no encaja! Como hemos visto, quienes estaban a favor de la colaboracin de clases (unidad de todos los cubanos) no eran Fidel Castro y sus seguidores, sino el estalinista Blas Roca y su pandilla. Castro no uni a todos los cubanos sino a las masas revolucionarias ?los trabajadores, campesinos e intelectualidad revolucionaria?, que apoyaban la expropiacin revolucionaria de los banqueros, terratenientes y capitalistas cubanos, junto con sus amos imperialistas.

Qu representa esto de unir a todos los cubanos? La revolucin cubana no triunf bajo la bandera reaccionaria y antimarxista de la colaboracin de clases y el filistesmo nacional ?la bandera de Blas Roca y los estalinistas?. La revolucin rompi radicalmente con el imperialismo norteamericano y, por lo tanto, tambin con ese sector de la sociedad cubana que estaba orgnicamente unida al imperialismo estadounidense. Esto no es la llamada unidad de todos los cubanos. A eso se le llama lucha de clases revolucionaria. Sobre esta base la revolucin triunf. Pero si Fidel Castro hubiera seguido la poltica de Blas Roca e Israel Shamir todo se habra destruido.

Esta poltica revolucionaria provoc las iras del imperialismo norteamericano en Cuba y llev a la intervencin de Baha de Cochinos. Los trabajadores, campesinos y sectores progresistas de la intelectualidad unieron fuerzas en la defensa de la revolucin. Pero los elementos burgueses y sus parsitos dependientes se unieron contra Castro ?en Miami? donde permanecen hasta el da de hoy.

El patriotismo de las masas cubanas es inseparable de su devocin a la revolucin y orgullo ante sus conquistas. La lucha contra el imperialismo estadounidense ha sido naturalmente una cuestin central para la revolucin cubana desde los das del gran revolucionario cubano Jos Mart e incluso antes. Pero la lucha contra el imperialismo norteamericano no se gan entregando la direccin de la revolucin a la llamada burguesa nacionalista no-compradora. Esta fue la bancarrota poltica de los estalinistas cubanos, como hemos podido ver.

El internacionalismo de Che Guevara

La revolucin cubana desde el principio estuvo inspirada en el internacionalismo proletario. Este estaba personificado por Che Guevara, ese excepcional lder de la revolucin cubana. El Che naci en Argentina y luch en primera lnea de frente de la revolucin cubana. Pero en realidad era un verdadero internacionalista y un ciudadano del mundo. Al igual que Bolvar tena la perspectiva de una revolucin latinoamericana.

Despus de su trgica muerte hubo muchos intentos de convertir al Che Guevara en un icono inocuo, una cara para una camiseta. Es presentado por la burguesa como un romntico bienintencionado, un idealista utpico. Esto es indigno para la memoria de un gran revolucionario! Che Guevara no fue un soador sin esperanza sino un revolucionario realista. No fue casualidad que el Che intentara extender la revolucin a otros pases, no slo de Amrica Latina, sino tambin de frica. Entenda muy bien que, en ltima instancia, el futuro de la revolucin cubana estaba determinado por esto.

Desde el principio, el destino de la revolucin cubana ha estado ligado a los acontecimientos a escala mundial. Cmo podra ser de otra forma cuando una revolucin est desde su nacimiento amenazada por el estado imperialista ms poderoso sobre el planeta? La revolucin cubana ?como la revolucin rusa? tuvo un tremendo impacto internacional, especialmente en Amrica Latina y el Caribe. Eso sigue siendo el caso hoy en da. El Che intent encender la chispa que prendera fuego a todo el continente. Quiz cometi un error en cmo propagarla, pero nadie puede cuestionar la correccin de sus intenciones y su idea fundamental: que la nica forma de salvar a la revolucin cubana era extendindola por Amrica Latina.

Desgraciadamente, de la experiencia cubana se sacaron algunas conclusiones equivocadas. El intento de exportar el modelo de guerra de guerrillas y los focos llev a una derrota terrible tras otra. Hubo varias razones para esto. En primer lugar, la insurgencia cubana haba cogido por sorpresa al imperialismo estadounidense. Pero pronto aprendieron las lecciones y cada vez que apareca un foco, lo aplastaban inmediatamente antes de que pudiera extenderse.

Un hecho ms importante fue que la mayora de la poblacin de Amrica Latina ya viva en las ciudades. La guerra de guerrillas es un mtodo de lucha tpico del campesinado. Por lo tanto, aunque puede jugar un papel importante como auxiliar, no puede jugar el papel principal. Ese papel est reservado para la clase obrera en las ciudades. Y las tcticas por consiguiente deben ser las adecuadas.

Esto se puede ver en la experiencia de Venezuela donde el intento de organizar una guerra de guerrillas fue un completo fracaso. La revolucin venezolana se est desarrollando esencialmente como una revolucin urbana, basada en las masas de las ciudades y apoyadas por el campesinado. El movimiento bolivariano de Hugo Chvez ha utilizado la lucha parlamentaria de una forma muy efectiva para movilizar a las masas. Pero ha sido el movimiento de las masas lo que ha derrotado en tres ocasiones a la contrarrevolucin.

El destino de la revolucin cubana est ahora orgnicamente vinculado a la revolucin venezolana. La una depende de la otra. Si la revolucin venezolana es derrotada, la revolucin cubana estar en un gran peligro. Hay que hacer todo lo posible para impedirlo. Pero debemos aprender de la historia. La revolucin venezolana ha conseguido milagros, pero todava no est terminada.

Como la revolucin cubana, la revolucin venezolana ha comenzado como una revolucin democrtica nacional. El programa defendido por Hugo Chvez es el programa de la democracia burguesa avanzada. Sobra decir que la clase obrera debe luchar enrgicamente por cada reivindicacin democrtica que retenga su fuerza. Pero la experiencia ha demostrado ya que la oligarqua y el imperialismo son enemigos mortales de la democracia. Ellos harn todo lo posible para destruir la revolucin.

Por qu el imperialismo estadounidense est tan decidido a destruir las revoluciones cubana y venezolana? Es por el efecto que estn teniendo en todo el continente. Los imperialistas estn aterrorizados porque Cuba y Venezuela se conviertan en un punto de atraccin. Por esa razn estn decididos a liquidarlas.

La idea del Che era iniciar veinte Vietnam en Amrica Latina. Esa no era una mala idea, pero no era posible en aquella poca, en parte porque las condiciones no estaban lo suficientemente maduras, pero principalmente debido al modelo equivocado de la guerra de guerrillas que se segua. Pero ahora las cosas son diferentes. La crisis del capitalismo ha tenido unos efectos devastadores en Amrica Latina, y esto ha tenido consecuencias revolucionarias.

Las condiciones para la revolucin estn madurando en todas partes. En realidad, en el momento actual, no hay un solo rgimen capitalista estable desde Tierra del Fuego hasta Ro Grande. Con una direccin correcta no hay razn para que no triunfe una revolucin proletaria en uno o varios pases latinoamericanos en el prximo perodo. Lo que hace falta no es el nacionalismo y los bloques con la burguesa reaccionaria, sino un programa socialista revolucionario y el internacionalismo proletario revolucionario.

A propsito, la consigna Patria o muerte!, lejos de ser un anatema para m, en este caso es perfectamente aceptable. Una vez se haba llevado a cabo la revolucin, una vez que los terratenientes y los capitalistas haban sido expropiados, era necesario (y an lo es) defender la revolucin cubana con todos los medios a su disposicin contra la poltica agresiva del imperialismo norteamericano y los complots de los contrarrevolucionarios internos.

El contenido objetivo de la consigna patria o muerte! es por lo tanto la defensa de la revolucin. As es como lo entienden las masas cubanas. Y as es como nosotros lo entendemos. Y como consideramos que el deber de todos los marxistas es la defensa incondicional de la revolucin cubana contra la agresin imperialista y la contrarrevolucin interna, esta consigna no representa para m ms problema que la consigna: Defensa de la repblica sovitica!

Nuestra actitud hacia esta consigna no est determinada por el nacionalismo sino por consideraciones revolucionarias. La defensa de Cuba significa la defensa de las conquistas de la revolucin cubana. Pero si el capitalismo fuera restaurado en Cuba ?algo a lo que nos oponemos completamente? acaso sera correcto continuar con la misma consigna y apoyar a un sector particular de los contrarrevolucionarios capitalistas, ayudndoles a saquear la propiedad estatal basndose en que son buenos capitalistas cubanos? La pregunta se contesta a s misma.

Falsos amigos

Israel Shamir se presenta como un amigo de Cuba. Antes que l, muchos como l se presentaron como amigos de la Unin Sovitica. Cantaban alabanzas a la URSS de una manera totalmente acrtica. Negaban que hubiera problemas en el paraso socialista, hasta que colaps. Por lo tanto en parte deben ser considerados responsables de la catstrofe.

La lealtad de Shamir es completamente intil. Es como la del marinero leal del Titanic que a la gente que deca que haba un iceberg le recomendaba que se callara y regresara a sus camarotes. Todo era perfecto! El pueblo de Cuba no se compone de tontos que creen en cuentos de hadas. Y aquellos miembros del Partido Comunista cubano que permanecen leales al comunismo (y hay muchos) no estn interesados en ilusiones azucaradas, adulaciones falsas y mentiras. Ellos quieren saber la verdad.

La verdad es que en Cuba, como en la URSS, hay elementos que quieren regresar al capitalismo. No es necesario decir que un regreso al capitalismo en Cuba sera un desastre terrible, no slo para el pueblo de Cuba, sino para los trabajadores y los pueblos de todo el mundo. Esto hay que impedirlo a toda costa! Pero no se evitar si negamos que la amenaza existe. Adems, los elementos pro-capitalistas ms peligrosos estn dentro de los estratos superiores de la sociedad cubana, del estado e, incluso, del partido.

Para su mayor crdito, Fidel Castro se ha opuesto implacablemente a un regreso al capitalismo. Rechaza firmemente la privatizacin de los medios de produccin y el desmantelamiento de la economa planificada. Ha resistido valerosamente la presin y las bravuconeras del imperialismo. Esta posicin merece todo el apoyo. Pero en s misma no es suficiente para salvar a la revolucin cubana.

Qu ocurrir cuando Fidel finalmente desaparezca de la escena? Sabemos que hay sectores que estn esperando en los mrgenes, dispuestos a pasarse al programa capitalista y apoderarse de los bienes privatizados como hicieron en Rusia. Y como en Rusia, un gran nmero de estos elementos se autodenomina comunista. Tienen posiciones privilegiadas y las utilizarn cuando llegue el momento para saquear la propiedad del estado y convertirse en capitalistas privados.

La nica esperanza es confiar en los trabajadores y campesinos cubanos y los sectores revolucionarios de la juventud que no tienen inters en regresar al capitalismo. En ltima instancia, sin embargo, la nica garanta real para la revolucin cubana es la extensin de la revolucin socialista a travs de toda Amrica Latina.

La necesidad ms apremiante es fortalecer la vanguardia proletaria y reforzar ese sector que quiere luchar para defender la economa nacionalizada planificada y que permanece leal a las ideas del marxismo leninismo. Es necesario iniciar una discusin seria sobre las perspectivas para las revoluciones cubana y venezolana, y para el movimiento marxista a escala mundial. Esa discusin estara incompleta sin la participacin de los trotskistas, que son los ms firmes defensores de las revoluciones cubana y venezolana.

Una burda caricatura

Llegado a este punto, nuestro amigo en Jaffa comienza a echar espuma por la boca. Se le han acabado los argumentos y recurre a los rudos improperios. Su obsesin con los trotskistas crea un cuadro oscuro que ser suficiente para provocar un hormigueo por las espinas dorsales del puado de viejas babushki que an desfilan arriba y abajo de la Plaza Roja llevando retratos de Stalin:

La saga de Woods es un recuerdo oportuno del lamentable estado del trotskismo occidental de nuestros das. Los trotskistas occidentales se mantienen a distancia de sus otros compaeros; sabotean la revolucin local en nombre de la revolucin mundial; son antipatriticos, antinacionalistas, incapaces de atraer a las masas, relacionados a menudo con crculos nacionalistas judos. Sus consignas apuntan exclusivamente a las minoras; piensan en gays e inmigrantes, en judos y padres nicos; pero la mayora de la gente no les interesa. Esta atraccin explcita y obsesiva hacia las minoras es una tendencia no-comunista, incluso anticomunista. El comunismo est a favor de la mayora contra la minora; por el desposeimiento de la minora en nombre de la mayora.

Supongo, en cierta forma, que esto representa un avance. En el pasado, gente como Shamir describan a los trotskistas como agentes de Hitler y la Gestapo. Hoy en da esto es bastante difcil, especialmente cuando las investigaciones en los Juicios de Nuremberg han permitido acceder a los archivos de la Gestapo, donde no se ha encontrado ningn rastro de contactos con Trotsky y sus seguidores, pero s muchos contactos con la GPU de Stalin, al menos antes del verano de 1941.

As, nuestro amigo tiene que conformarse con calumnias menores. Parece que, aparte de ser todos nacionalistas judos, nos adaptamos exclusivamente a las minoras, y slo pensamos en gays e inmigrantes, judos y padres nicos. Si las implicaciones de todo esto no fueran tan serias resultara cmico. Si el compaero Shamir echara un vistazo a Marxist.com tendra muchas dificultades para encontrar algo que se parezca remotamente a esta descripcin. Naturalmente, no se ha molestado en mirar, as que no tiene la ms mnima idea de lo que est hablando.

En realidad, la tendencia a la que yo tengo el honor de pertenecer est basada en el movimiento obrero. Luchamos por el socialismo nacional e internacionalmente. Como no somos racistas, y s internacionalistas, no tenemos ms conexiones con los judos que las tenemos con los catlicos romanos, protestantes o los defensores de la Tierra plana, y probablemente menos. En cualquier caso, a diferencia de Israel Shamir, no consideramos a las personas desde un punto de vista racial, religioso o lingstico, sino exclusivamente desde un punto de vista de clase.

No tenemos la postura de defensa de la poltica de grupos minoritarios que nos atribuye Shamir, y nunca la hemos tenido. Hemos realizado una lucha implacable contra las tendencias burguesas y pequeo burgueses como el feminismo. Pero cuando Israel Shamir dice: El comunismo est a favor de la mayora contra la minora; por el desposeimiento de la minora en nombre de la mayora, debemos decir que esto es slo una burda caricatura. Adems dice lo siguiente: La preocupacin por las minoras es, por lo tanto, un signo de anticomunismo. Los trotskistas, por cierto, suministran a los imperialistas apoyo desde la izquierda.

Los comunistas luchamos por los intereses de la clase obrera, que en la gran parte de los pases hoy es la mayora decisiva de la sociedad. Pero los comunistas tambin entendemos la necesidad de luchar para defender a todas las minoras oprimidas. Si ese no fuera el caso, los bolcheviques no habran defendido a los judos rusos ?como hicieron? con las armas en la mano, contra los pogromos organizados por las Centurias Negras, los chovinistas gran rusos, que pretendan hablar en nombre de la mayora. Esta distorsin burda (y absolutamente tpica) de Shamir es un absoluto escndalo, que no tiene nada que ver con el leninismo.

Durante la guerra civil rusa, los Blancos acusaron a los bolcheviques de ser una banda de merodeadores judos. La misma acusacin la hizo ms tarde Hitler y su maquinaria propagandstica, y ahora lo repiten a menudo los fascistas en Rusia y otros pases. Francamente es un escndalo que alguien que pretende estar cerca del movimiento comunista lo repita. Pero Israel Shamir hace justo eso. No resulta esto sencillamente repugnante?

S, estamos incondicionalmente al lado de cualquier minora oprimida. La diferencia entre los comunistas y las tendencias liberales pequeo burguesas es que nosotros luchamos con los mtodos del proletariado, no mezclamos nuestras banderas con ningn sector de la burguesa o pequea burguesa, y explicamos a los oprimidos que la nica solucin real a sus problemas reside en la transformacin socialista de la sociedad.

En uno de los primeros discursos de Lenin despus de la revolucin celebra la emancipacin de los judos del zarismo. Lenin pronunci deliberadamente un discurso contra las calumnias pogromistas a los judos sobre un gramfono despus de la Revolucin de Octubre. Pero Israel Shamir es precisamente culpable de esto. Su diatriba contra los trotskistas est manchada con una calumnia racista. Es un caso claro de calumnia pogromista siguiendo las mejores tradiciones, no de Lenin y los bolcheviques, sino del ms repugnante chovinismo de las Centurias Negras rusas.

Defendemos una poltica leninista de independencia de clase y revolucin. Shamir defiende la unidad nacional, la unidad de la clase obrera y la burguesa, no slo con la llamada burguesa progresista, a la que Lenin particularmente detestaba, sino con las reaccionarias Centurias Negras contra las que los bolcheviques lucharon hasta la muerte. Esto representa un total abandono de la poltica de clase revolucionaria y su sustitucin por la colaboracin de clases, es decir, una renuncia completa del marxismo-leninismo y la liquidacin total del movimiento comunista por todas partes.

El trotskismo y el futuro del movimiento comunista

Nuestro crtico dice que el movimiento trotskista en occidente est en un estado lamentable, aunque claramente tampoco tiene conocimiento sobre esta cuestin. Pero como dice la Biblia: No miris la paja en el ojo ajeno, sino mirad primero la viga en vuestro ojo. Una imagen ms lamentable que la que hemos visto en los escritos de Israel Shamir es imposible de imaginar. Es la imagen del estalinismo descarado en las ltimas etapas de su decadencia senil. En las palabras de nuestro gran poeta nacional britnico, William Shakespeare (del que estoy inmensamente orgulloso), es sin dientes, sin ojos, sin gusto, sin todo.

Shamir dice que no podemos influir en las masas. Pero los estalinistas en Gran Bretaa hace mucho tiempo que perdieron toda la influencia que tuvieron alguna vez y han colapsado. El Partido Comunista decidi disolverse! En todos los dems pases hemos visto una serie de crisis, escisiones y declive. En el propio pas de Shamir el PC es una sombra de s mismo y est al borde de la escisin. En Austria ocurre la misma historia. Y en Rusia el PCFR est en una crisis profunda despus de su derrota en las urnas.

Woods habla con desdeo de un Partido Comunista ruso de quinientos mil miembros; dudo que su organizacin tenga quinientos, grue Shamir.

Cuando Trotsky criticaba las abominaciones de Stalin y la burocracia, esto era presentado como un ataque a la Unin Sovitica. Eso era una mentira. Trotsky siempre apoy la defensa incondicional de la URSS frente al imperialismo y el capitalismo. Fue la burocracia y la direccin estalinista del PCUS las que socavaron la economa planificada y destruyeron la Unin Sovitica.

Gente como Shamir siempre defender a la burocracia estalinista de la URSS frente a las crticas de los trotskistas. Por lo tanto, debe aceptar la responsabilidad de lo que ha ocurrido en la Unin Sovitica. Ahora no quiere hablar del pasado (que descanse en paz!) pero ha transferido sus afectos al PCFR o, ms correctamente, a su direccin. Pero la burocracia estalinista no era lo mismo que la URSS, de la misma forma que el PCFR de ninguna manera es la misma cosa que su actual direccin.

Voy a dejar clara nuestra posicin: nosotros, en absoluto, queremos menospreciar a todos los militantes del PCFR. Estoy convencido de que en las filas de este partido y sus seguidores hay muchos comunistas honrados y dedicados. Pero la direccin de este partido ha abandonado la lnea leninista y consiguientemente ha llevado al partido a una derrota tras otra. La forma de rearmar el partido es regresando a las ideas, programa y poltica de Lenin. El primer requisito previo de esto es una ruptura radical con el estalinismo y con aquellos que lo defendieron.

Para nosotros no es motivo de satisfaccin que las fuerzas de la izquierda se hayan debilitado tan dramticamente. Pero debemos admitir honestamente que esta situacin es el resultado de dcadas de polticas incorrectas que han socavado el movimiento comunista. Tambin hay que decir que el origen y la fuente de estas polticas equivocadas no son otra cosa que el estalinismo y la influencia de la burocracia moscovita que desprestigiaron al comunismo ante los ojos de las masas. Para revertir el declive es necesaria una reevaluacin fundamental.

En cuanto a las fuerzas del genuino marxismo (trotskismo) tenemos muchas razones para mirar el futuro con confianza. En realidad, incluso nuestro amigo en Jaffa tiene confianza en nosotros, de otra forma sera difcil entender por qu Israel Shamir malgasta su precioso tiempo en atacarnos. No es cierto que un movimiento que est en un estado lamentable debera dejarse marchitar por s solo?

No. Parece que estamos teniendo algn xito y que los estalinistas (los pocos que todava quedan) estn preocupados por nuestro xito. Con el colapso del estalinismo, las ideas del trotskismo estn atrayendo cada vez ms inters a escala mundial. El hecho de que la compaera Celia Hart haya defendido abiertamente el trotskismo no es casualidad. No es tampoco un caso aislado. Demuestra la tendencia natural para aquellos que tienen los intereses del comunismo en el corazn y desean descubrir la verdad.

Acabo de recibir una copia de un artculo muy interesante desde La Habana, escrito por Ariel Dacal Daz, el editor jefe del peridico La Editorial Ciencias Sociales de Cuba. El tema del artculo es la causa de la degeneracin burocrtica de la revolucin rusa. Entre otras cosas el autor escribe:

Stalin fue el rostro visible y representante de la burocracia que gradualmente rompi vnculos con la esencia bolchevique y que deshizo los endebles mecanismos de participacin poltica de las masas.

El autor contina:

La burocracia sovitica se form a partir de un proceso complejo, fuera de los modos histricamente conocidos. Luego se hizo del poder, domin el conocimiento y su divulgacin, control los medios de produccin de ideas, garantizando por dcadas su reproduccin. El proceso de burocratizacin tuvo sus orgenes desde el inicio mismo de la Revolucin, pero su consagracin como sector dominante en la sociedad tuvo lugar en la dcada del 30.

Lenin explic el surgimiento de la burocracia como una excrescencia parasitaria y capitalista en el organismo del Estado obrero, nacida del aislamiento de la Revolucin en un pas campesino, atrasado y analfabeto. Sobre este nuevo grupo de dirigentes, tena sus propias ideas, sus sentimientos y sus intereses, Trotsky destac que estos hombres no hubieran sido capaces de hacer la revolucin, pero han sido los mejores adaptados para explotarla. (El subrayado en el original).

Estas lneas son absolutamente correctas. Demuestran que los sectores ms pensantes de la sociedad cubana estn estudiando cuidadosamente las lecciones de la cada de la URSS y estn buscando respuestas a sus preguntas. Observo con agrado que entre las fuentes citadas por el autor est el libro que escrib junto a Ted Grant en 1969: Lenin y Trotsky qu defendieron realmente.

Los das en que los debates eran decididos por la GPU con un piolet, los das de los archivos cerrados y prohibidos hace mucho que se fueron. Slo los reaccionarios empedernidos como Shamir lo lamentarn. Ahora es el momento de que los verdaderos comunistas en todas partes participen en una discusin honesta y abierta sobre el pasado, el presente y, sobre todo, el futuro del comunismo.

El debate libre para el movimiento comunista es como el oxgeno para el cuerpo humano. Sin l no hay vida. Durante demasiado tiempo el debate estuvo sofocado y la crtica prohibida. Es la hora de escuchar lo que otra gente tiene que decir. Si tienes opiniones que deseas discutir, por favor discutmoslas. Simplemente, no recurramos a falsificaciones y calumnias. Discutamos juntos como comunistas, siguiendo la escuela de Lenin! Qu tenemos que perder?

Lo que hace falta es un debate honesto y democrtico que implique a todas las partes de la opinin comunista, incluido el trotskismo. La verdadera tradicin del Partido Bolchevique era la tradicin del debate democrtico. Esa es la tradicin que debe recuperarse. Esa es la nica forma en que el movimiento puede fortalecerse y su futuro estar garantizado.

Londres, 20 de octubre de 2004

. Woods no est de acuerdo con la opinin de Ziugnov y dice que ste opina que Rusia se ha convertido en una colonia de los capitalistas extranjeros y que este anlisis deja la puerta abierta a una poltica de colaboracin con la burguesa (rusa) nacional progresista contra los malos capitalistas extranjeros



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