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(el Pueblo quiere la paz)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-09-2008

El estado buldzer

Pello Urzelai
Berria

Traducido para Rebelin por Daniel Escribano


Baltasar Garzn conoce bien las tripas del Estado. Adems de haber estado en un gobierno de Felipe Gonzlez, ha ejercido largo tiempo en la Audiencia Nacional como jefe del juzgado de instruccin 5. Ha estado al servicio de los intereses del Estado, cuando investig el asunto de los GAL, cuando puso en marcha el sumario 18/98, cuando lo mantuvo congelado mientras dur el alto el fuego de 1998, cuando posteriormente lo reemprendi, cuando orden la suspensin de la actividad de Batasuna, o cuando a principios de 2007 se mostr contrario a la suspensin de la actividad de ANV y cuando un ao despus la orden. Para poder realizar desde el frente judicial ese trabajo por el Estado siempre ha estimado el acuerdo entre el PP y el PSOE. En verano agradeci que se estuviera en camino de recuperar el acuerdo entre los dos principales partidos espaoles e hizo notar la capacidad del Estado: cuando acta coordinada, la mquina del Estado es irresistible. En eso estn en los ltimos tiempos las autoridades estatales, de la mano del renovado acuerdo entre PSOE y PP. se es el contexto de las sentencias de los ltimos das. La prohibicin de la Ley de consulta, la ilegalizacin de ANV y EHAK y las condenas impuestas a los miembros del Movimiento por la Amnista (de consuno con la ilegalizacin de las Gestoras Proamnista) son eslabones de una misma cadena, pasos unificados de un Estado que quiere difundir una imagen de poder. Por eso se le ve ms la cara de buldzer. Dispuesto a derrumbar cualquier cosa que pueda hacer frente a la soberana nica espaola.

Las mquinas del Estado se sienten fuertes, no slo porque han recuperado el acuerdo estratgico entre ambos partidos, sino tambin porque intuyen dbiles a los agentes vascos. La jugada tiene dos lados. Por uno, est buscando dejar fuera de la ley y de juego a la izquierda abertzale. A ver si quitndole el espacio poltico se rinde. Lo ha dicho el ministro de Interior, Alfredo Prez Rubalcaba, al hilo de la ilegalizacin de ANV: ETA no podr hacer poltica de ahora en adelante. Prefiere el ministro que haga atentados que poltica? Para Espaa el problema principal no son los medios, sino que el Pas Vasco quiera ser sujeto poltico, como ha quedado claro en la sentencia del Tribunal Constitucional. Por el otro, el Estado le ha hecho una oferta envenenada al abertzalismo institucional ─y especialmente al PNV─: sacar provecho electoral de la ilegalizacin de la izquierda abertzale, y le ha dado la oportunidad de participar en la gestin del dinero del Estado (est por ver en qu medida, si con transferencias o sin ellas). Mientras le abre esta puerta le cierra la otra, el camino del derecho, diciendo, mediante un autntico portazo, que el cambio de las relaciones con Espaa depende exclusivamente de las Cortes espaolas y del pueblo espaol. Sabiendo que los hechos seran as, es sorprendente que no hayan presentado alternativas slidas. La iniciativa de acudir al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo se ha enfriado en pocos das, al parecer por dudas jurdicas. La foto que se hicieron PNV, EA, EB-IU y Aralar no ha tenido continuidad, por ejemplo, en el momento de presentar un comunicado unitario para obtener la adhesin ciudadana. En ese comunicado los cuatro partidos no han confirmado que vayan a interponer denuncia contra Espaa en el Tribunal de Estrasburgo y no han aclarado qu otras iniciativas tienen previstas. Acaso tengan iniciativas en su agenda, pero estn dando inopinadamente la imagen de no tener norte poltico.

Berria, 21 de septiembre de 2008

http://www.berria.info/testua_ikusi.php?saila=harian&data=2008-09-21&orria=010&kont=008


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