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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-09-2008

La mayor transformacin del sistema financiero de EE.UU. desde la Gran Depresin
El salvataje financiero: la cleptocracia de EE.UU.

Michael Hudson
Global Research

Traduccin del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Nadie esperaba que el capitalismo industrial terminara de esta manera. Nadie siquiera lleg a ver que se estaba desarrollando en esta direccin. Me temo que este defecto no sea algo excepcional entre futuristas. La tendencia natural es pensar en cmo pueden crecer y desarrollarse mejor las economas, no cmo sacarlas de una crisis. Pero siempre parece aparecer un camino imprevisto y la sociedad se va por la tangente.

Vaya dos semanas!

El martes 7 de septiembre, el Tesoro de EE.UU. tom la responsabilidad por la exposicin hipotecaria de 5,3 billones [5.300.000.000.000] de dlares de Fannie Mae y Freddie Mac, cuyos jefes ya haban sido destituidos por fraude contable.

El lunes 15 de septiembre, quebr Lehman Brothers, cuando posibles compradores de Wall Street no lograron detectar un sentido de realidad en sus libros de finanzas. El mircoles la Reserva Federal acept compensar por lo menos 85.000 millones de supuestas ganancias aseguradas debidas a tahres financieros que apuestan a negocios manejados por computadoras en hipotecas basura y cobertura de contraparte comprada a AIG (American International Group, cuyo jefe Maurice Greenberg ya haba sido destituido hace algunos aos por fraude contable).

Pero el viernes, 19 de septiembre, ser el da recordado como un momento crucial en la historia de EE.UU. La Casa Blanca comprometi por lo menos medio billn [500.000.000.000] de dlares ms para volver a inflar los precios de bienes races en un intento por apoyar el valor de mercado de las hipotecas chatarra hipotecas otorgadas mucho ms all de la capacidad de los deudores de pagarlas y muy por encima del valor normal de mercado del colateral ofrecido.

Esos miles de millones de dlares fueron dedicados a mantener vivo un sueo las ficciones contables registradas por compaas que haban entrado a un mundo irreal basado en contabilidad falsa que casi todos en el sector financiero saban que era fraudulenta. Pero hicieron el juego comprando y vendiendo paquetes de hipotecas chatarra porque era donde estaba el dinero. Como lo describi Charles Prince de Citibank: Cuando tocan msica, hay que levantarse y bailar. Incluso despus del colapso de los mercados, los gerentes de fondos que se mantuvieron limpios fueron culpados de no participar en el juego mientras tena lugar. Tengo amigos en Wall Street que fueron culpados por no lograr los mismos beneficios que lograban sus homlogos. Y los mayores ingresos se lograban negociando en el mayor activo financiero de la economa la deuda hipotecaria. Las hipotecas combinadas, posedas o garantizadas slo por Fannie y Freddie superaban toda la deuda nacional de EE.UU. los dficit acumulados del gobierno de EE.UU. desde que la nacin gan la Guerra de la Independencia!

Esto da una idea de la dimensin del plan de salvataje y cuales son las prioridades del gobierno (o por lo menos de los republicanos)! En lugar de despertar a la economa a la realidad, el gobierno ha arrojado todos recursos para promover el sueo irreal de que las deudas pueden ser pagadas, si no por los propios deudores, entonces por el gobierno, los contribuyentes como dice el eufemismo.

De un da al otro, el Tesoro y la Reserva Federal de EE.UU. han cambiado radicalmente el carcter del capitalismo estadounidense. No es nada menos que un golpe de Estado para la clase que Roosevelt llam los bnksters. Lo que ha sucedido en las ltimas dos semanas amenaza con cambiar el siglo que comienza irreversiblemente, si se salen con la suya. Es la transferencia ms grande y menos equitativa de riqueza desde los regalos de tierras a los barones de los ferrocarriles durante la era de la Guerra Civil.

Aunque sea as, hay pocas seales de que lo sucedido pueda tan slo terminar con el parloteo de libre mercado por parte de conocedores de las finanzas que han logrado evitar la supervisin pblica nombrando a no-reguladores a las principales agencias reguladoras creando as el lo que ahora, segn el Secretario del Tesoro, Henry Paulson, amenaza los depsitos en los bancos y los puestos de trabajo de todos los estadounidenses. Habla, por supuesto, simplemente de los mayores donantes republicanos a la campaa electoral (y, para ser justo, tambin de los mayores donantes a los candidatos demcratas en los principales comits financieros).

Una clase cleptocrtica se ha apoderado de la economa para reemplazar el capitalismo industrial. El trmino bnksters de Franklin Roosevelt lo dice todo en una palabra. La economa ha sido capturada por un poder extrao, pero no por los sospechosos habituales. No por el socialismo, ni los trabajadores o el gran gobierno, ni por los monopolistas industriales o siquiera por las grandes familias bancarias. Ciertamente no por masones o Iluminados. (Sera maravilloso si hubiera algn grupo que operara con el apoyo de siglos de sabidura, as alguien tendra por lo menos un plan.) En su lugar, los bnksters han cerrado un pacto con un poder extrao no con comunistas, rusos, asiticos o rabes. No son en nada humanos. El marco del grupo es un nuevo tipo de mquina. Podr sonar como las pelculas de Terminator, pero las mquinas computarizadas se han ciertamente apoderado del mundo por lo menos del mundo de la Casa Blanca.

Y as lo hicieron: AIG escribi plizas para seguros de todo tipo que necesitan la gente y los negocios: seguros de casas y propiedades, seguros de ganado, incluso leasing de aviones. Esos negocios altamente rentables no fueron el problema. (Por lo tanto probablemente no sern vendidos para pagar por las aventuras irresponsables de la compaa.) La cada de AIG provino de los 450.000 millones casi medio billn de dlares que le faltaban como resultado de la garanta de seguro de contraparte de fondos de inversin libre. En otras palabras, si dos partes jugaron al juego de suma cero [en el que la ganancia o prdida de un participante se equilibra con exactitud con las prdidas o ganancias de los otros] para ver si el dlar subira o caera contra la libra esterlina o el euro, o si aseguraron una cartera hipotecaria de hipotecas chatarra para asegurar que seran pagadas, pagaran una minscula comisin a AIG por una pliza prometiendo pagar si, digamos, el mercado hipotecario de 11 billones de dlares de EE.UU. sufriera traspis o si perdedores que colocan billones de dlares en apuestas en derivados en divisas extranjeras, derivados en acciones o bonos, se vieran en la posicin en la que se encuentran tantos clientes de Las Vegas, y fueran incapaces de tener el dinero necesario para cubrir sus prdidas.

AIG cobr miles de millones de dlares por plizas semejantes. Y gracias a que las compaas de seguros son un paraso a la Milton Friedman no reguladas por la Reserva Federal o por cualquier otra agencia a escala nacional, y que por lo tanto pueden gozar de la proverbial comida gratuita sin supervisin gubernamental se escribieron plizas semejantes usando documentos impresos por computadora, y la compaa cobraba masivos honorarios y comisiones sin invertir mucho capital propio. Es lo que se llama auto-regulacin. Es como se supone que trabaje la Mano Invisible.

Result, inevitablemente, que algunas de las instituciones financieras que hicieron juegos por miles de millones de dlares usualmente en la forma de juegos de mil millones en unos pocos minutos o algo as, para ser preciso no pudieron pagar. Esos juegos ocurren todos en microsegundos, pulsando un teclado casi sin interferencia humana. En ese sentido, no es muy diferente de si se hicieran cargo protagonistas de "La invasin de los ladrones de cuerpos". Pero en este caso son como mquinas robticas, de ah la analoga que hice antes con los Terminator.

Su repentino ascenso a la dominacin es tan imprevisto como una invasin marciana. La analoga ms cercana es la invasin de los Harvard Boys y USAID de Rusia y de otras economas post-soviticas despus de la disolucin de la Unin Sovitica, presionando por regalos de libre mercado para crear cleptocracias nacionales. Debiera haber sido una seal preocupante para los estadounidenses el que esos cleptcratas se hayan convertido en las Fortunas Fundadoras de sus respectivos pases. Deberamos tener presente la observacin de Aristteles de que la democracia es la etapa poltica que precede directamente a la oligarqua.

Las maquinarias financieras que colocaron los contratos que llevaron a la bancarrota a AIG fueron programadas por gerentes financieros para que actuaran a la velocidad de la luz en la conduccin de negocios electrnicos que a menudo duraban slo unos pocos segundos cada uno, millones de veces al da. Slo una mquina poda calcular probabilidades matemticas teniendo en cuenta los culebreos hacia arriba y abajo de las tasas de inters, tipos de cambio y precios de acciones y bonos y los precios de paquetes de hipotecas. Y estos ltimos paquetes tomaron cada vez ms la forma de hipotecas chatarra, que pretendan ser deudas pagables, pero en realidad no eran ms que artificios vacos.

Las mquinas empleadas por los fondos de inversin libre en particular han dado un nuevo significado al capitalismo de casino. Fue aplicado durante mucho tiempo a especuladores que jugaban en el mercado burstil. Significaba hacer apuestas cruzadas, perder algunas y ganar otras y lograr que el gobierno rescatara a los que no pagaban. El giro imprevisto en el alboroto de las dos ltimas semanas es que los ganadores no pueden cobrar sus apuestas a menos que el gobierno pague las deudas que los perdedores no pueden cubrir con su propio dinero.

Se podra pensar que esto requiera un cierto grado de control sobre el gobierno. La actividad probablemente jams debiera haber sido autorizada. De hecho, nunca fue autorizada, y por ello no fue regulada. Pero parece haber un buen motivo: los inversores en fondos de inversin libre tuvieron que firmar un papel diciendo que eran suficientemente ricos para poderse permitir la prdida de su dinero en ese juego financiero. No se permita que participaran inversionistas familiares corrientes. A pesar de las elevadas recompensas que generaban millones de minsculos negocios, eran considerados demasiado arriesgados para que probaran su suerte los no iniciados carentes de fondos fiduciarios.

Un fondo de inversin libre no gana dinero produciendo bienes y servicios. No adelanta fondos para comprar activos reales o incluso prestar dinero. Toma prestadas inmensas sumas para apalancar su apuesta con un crdito casi gratuito. Sus gerentes no son ingenieros industriales sino matemticos que programan computadoras para hacer apuestas cruzadas o arbitrajes sobre la forma en la que se puedan mover los tipos de inters, las tasas de cambio, los precios de acciones o bonos o los precios para los paquetes de hipotecas bancarias.

Los paquetes de prstamos pueden ser slidos o pueden ser chatarra. No importa. Todo lo que importa es ganar dinero en un mercado en el que la mayor parte de los negocios slo duran unos pocos segundos. Lo que crea las ganancias es la fibrilacin de los precios la volatilidad.

Este tipo de transaccin puede hacer fortunas, pero no es creacin de riqueza en la forma reconocida por la mayora de la gente. Antes de la ecuacin Black-Scholes

para calcular el valor de una apuesta a todos los caballos, ese tipo de opcin de compra o venta era demasiado costosa para producir mucha ganancia para nadie excepto para las agencias de bolsa. Pero la combinacin de computadoras poderosas y la innovacin de crdito casi gratuito y de libre acceso a las mesas de juego financiero han posibilitado frenticas maniobras de una parte a otra.

Por qu entonces ha considerado el Tesoro que era necesario meterse en nada en este cuadro? Por qu debieran ser rescatados esos jugadores, si tenan lo suficiente para perder sin tener que acogerse a la tutela pblica para conseguir prestaciones sociales? El comercio en los fondos de inversin libre estaba limitado a los muy acaudalados, a los bancos de inversin y a otros inversionistas institucionales. Pero se convirti en una de las maneras ms fciles de ganar dinero, prestando fondos con intereses para que la gente pagara sus negocios cruzados conducidos por computadoras. Y casi tan rpido como se ganaba, ese ingreso era pagado en comisiones, salarios, y bonificaciones anuales reminiscentes de la Era Dorada de EE.UU. en los aos anteriores a la Primera Guerra Mundial aos antes de que se introdujera el impuesto sobre los ingresos en 1913. Lo notable respecto a todo este dinero era que sus beneficiarios ni siquiera tenan que pagar un impuesto normal sobre los ingresos resultantes. El gobierno les permiti llamarlo plusvala, lo que significaba que el dinero slo era gravado con una fraccin de la tasa con la que se gravaban los ingresos.

La ficcin, por supuesto, es que todo ese comercio frentico crea verdadero capital. Ciertamente no lo hace en el concepto clsico de capital del Siglo XIX. El trmino ha sido desacoplado de la produccin de bienes y servicios, de la contrata de mano de obra o del financiamiento de la innovacin. Es tanto capital como el derecho de dirigir una lotera y de cobrar las ganancias sobre las esperanzas de los perdedores. Pero por otro lado, los casinos de Las Vegas y los operados en barcos se han convertido en una importante industria de crecimiento, enturbiando el propio lenguaje de capital, crecimiento y riqueza.

Para que se puedan cerrar las mesas de juego y se pague el dinero, hay que rescatar a los perdedores Fannie Mae, Freddie Mac, A.I.G. y quin sabe lo que vendr? Es la nica manera de solucionar el problema de cmo compaas, que ya han pagado su renta a sus gerentes y accionistas en lugar de colocarla en reservas, van a cobrar sus ganancias a deudores insolventes y compaas de seguro. Esos perdedores tambin han pagado su renta a sus gerentes financieros y personas de confianza (junto con las usuales contribuciones patriticas a los candidatos polticos en los comits cruciales a cargo de decidir la estructuracin financiera de la nacin).

Todo eso tiene que ser orquestado con mucha anticipacin. Es necesario comprar polticos y darles una tapadera plausible (o por lo menos un conjunto bien tramado de eufemismos a prueba de sondeos) para explicar a los votantes el motivo preciso por el cual sera de inters pblico que se realizara el salvataje de los jugadores. Se requiere buena retrica para explicar por qu el gobierno tuvo que permitir que entraran a un casino y que conservaran sus beneficios mientras se utilizan fondos pblicos para compensar las prdidas de sus contrapartes.

Lo que sucedi el 18 y el 19 de septiembre necesit aos de preparacin, coronada por una falsa ideologa amaada por think-tanks de relaciones pblicas para que fuera transmitida bajo condiciones de emergencia para llevar al pnico al Congreso y a los votantes justo antes de la eleccin presidencial. Parece haber sido nuestra sorpresa electoral de septiembre. Bajo condiciones de crisis escenificadas, el presidente Bush y el secretario del Tesoro Paulson llaman ahora al pas a unirse en una Guerra contra Propietarios de Casas Incumplidores. Se dice que es la nica esperanza de salvar el sistema. (De qu sistema se trata? No del capitalismo industrial, ni siquiera de la banca tal como la conocemos.) La mayor transformacin del sistema financiero de EE.UU. desde la Gran Depresin ha sido comprimida en slo dos semanas, comenzando con la duplicacin de la deuda nacional de EE.UU. el 7 de septiembre con la nacionalizacin de Fannie Mae y Freddie Mac. (El corrector ortogrfico de mi computadora no me permite utilizar el eufemismo conservatura que Mr. Paulson aplic al salvataje de los estafadores de Fannie Mae y Freddie Mac.)

La teora econmica sola explicar que ganancias e intereses fueron un beneficio resultante de un riesgo calculado. Pero actualmente, el nombre del juego es plusvala y el juego computarizado sobre la direccin en la que van los tipos de inters, las divisas extranjeras y los precios de las acciones y cuando se hacen malas apuestas, los salvatajes constituyen el beneficio econmico resultante de contribuciones a las campaas electorales. Pero no se supone que ste sea el momento adecuado para hablar de cosas semejantes. Tenemos que actuar ahora para proteger la salud econmica de nuestra nacin contra un grave riesgo, enton el presidente Bush el 19 de septiembre. Lo que quera decir era que la Casa Blanca tena que sanar al mayor grupo de contribuyentes a la campaa del Partido Republicano es decir Wall Street rescatando sus malas jugadas.

Habr amplia oportunidad de discutir los orgenes de este problema. Ahora es hora de resolverlo. En otras palabras, no lo convirtis en un tema para la eleccin. En la historia de nuestra nacin ha habido momentos que requieren que nos juntemos ms all de las lneas de partidos para encarar importantes desafos. Este es uno de esos momentos. Justo antes de la eleccin presidencial! Las mismas necedades se oyeron antes, el viernes por la maana, provenientes del secretario Paulson: Nuestra salud econmica exige que trabajemos juntos por una rpida accin bipartidaria. Los locutores dijeron que hablaron de quinientos millones de millones de dlares para las maniobras de ese da.

Gran parte de la culpa recae sobre el gobierno de Clinton por haber encabezado el llamado para revocar Glass-Steagall en 1999, permitiendo que los bancos se fusionaran con casinos. O ms bien, los casinos han absorbido a los bancos. Es lo que ha hecho peligrar los ahorros de los estadounidenses.

Pero significa realmente esto que la nica solucin sea volver a inflar el mercado de bienes races? El plan Paulson-Bernanke es posibilitar que los bancos vendan las casas de cinco millones de deudores de hipotecas enfrentados a la cesacin de pagos o a la ejecucin hipotecaria durante este ao! Los propietarios de casas con hipotecas reventadas de tasa de inters ajustable perdern sus casas, pero la Reserva Federal bombear suficiente crdito a las agencias de prstamos hipotecarios para posibilitar que nuevos compradores se endeuden suficientemente para que las hipotecas chatarra salgan de las manos de los jugadores que hoy las poseen. Es hora de otra burbuja financiera y de bienes races para rescatar a los prestamistas de hipotecas chatarra y a los empaquetadores de carteras hipotecarias.

EE.UU. ha entrado en una nueva guerra una Guerra para Salvar a Negociantes de Derivados Computarizados. Como la guerra de Iraq, se basa en gran parte en ficciones y se inicia bajo condiciones que parecen de emergencia en las cuales la solucin tiene poco que ver con la causa subyacente de los problemas. Por motivos de seguridad financiera el gobierno es el que tiene que arreglar los problemas de los Derivados de Deuda Colateralizada empaquetados (CDOs) que Warren Buffett ha llamado armas de destruccin financiera masiva.

Apenas sorprende que este regalo de dinero pblico sea manejado por el mismo grupo que advirti al pas tan pamente sobre las armas de destruccin masiva en Iraq. El presidente Bush y el Secretario del Tesoro Paul han anunciado pamente que no es hora para desacuerdos partidarios por este giro en la poltica pblica para favorecer a los acreedores en lugar de los deudores. No es hora de convertir este mayor salvataje de la historia electoral en un tema electoral. No es un momento adecuado para discutir si es bueno volver a inflar los precios de la vivienda a un nivel que contine obligando a los compradores de casas nuevas a endeudarse tanto que tengan que dedicar aproximadamente un 40% de su paga disponible para su vivienda.

Se acuerdan de cuando el presidente Bush y Alan Greenspan informaron al pueblo estadounidense que no quedaba dinero para pagar por la Seguridad Social (para no hablar de Medicare) porque en alguna fecha futura (una dcada? 20 aos? 40 aos?) el sistema podra llevar a un dficit de lo que ahora parece un trivial billn de dlares repartidos sobre muchos, muchos aos. La moral fue que si no podemos encontrar una manera de pagar, ms vale enterrar ahora mismo el programa.

Mr. Bush y Greenspan, claro est, tenan una solucin til. El Tesoro entregara el dinero del seguro mdico y de la Seguridad Social a Bear Stearns, Lehman Brothers y sus compinches para que lo invirtieran en la magia del inters compuesto.

Qu hubiera pasado a la Seguridad Social de EE.UU. si esto se hubiese hecho? Tal vez deberamos ver los eventos de las ltimas dos semanas como la asignacin a los tahres de Wall Street de todo el dinero que ha sido ahorrado desde que la Comisin Greenspan pas la sobrecarga de impuesto a la retencin de los salarios segn la Ley de la Contribucin Federal al Seguro Social (FICA). No estn rescatando a los jubilados, sino a inversionistas de Wall Street que firmaron papeles en los que decan que podan permitirse la prdida de su dinero. La consigna republicana para noviembre prximo debiera ser Seguro de juego, no seguro de salud.

No es lo que se propona en el tan cacareado Camino de servidumbre. Frederick Hayek y sus Chicago Boys insistan en que la servidumbre resultara de la planificacin y de la regulacin gubernamental. Ese punto de vista puso cabeza abajo a los clsicos reformadores de la Era Progresista que vean al gobierno como cerebro de la sociedad, su mecanismo conductor para conformar mercados y liberarlos del ingreso sin jugar un papel necesario en la produccin.

La teora de la democracia se basaba en la suposicin de que los votantes actuaran en funcin de su propio inters. Los reformadores de mercado hicieron una suposicin alegre semejante de que los consumidores, los ahorristas y los inversionistas impulsaran el crecimiento econmico actuando con pleno conocimiento y entendimiento de la dinmica involucrada. Pero result ser que la Mano Invisible era el fraude contable, los prstamos hipotecarias chatarra, el abuso de informacin privilegiada y que no se relacionaran los crecientes gastos fijos de la deuda con la capacidad de pagar de los deudores y todo este lo aparentemente legitimado por modelos de mercado computarizado, ahora bendecidos por el Tesoro.

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Michael Hudson es ex economista de Wall Street especializado en balanza de pagos y bienes inmobiliarios en el Chase Manhattan Bank (ahora JPMorgan Chase & Co.), Arthur Anderson y despus en el Hudson Institute. En 1990 colabor en el establecimiento del primer fondo soberano de deuda del mundo para Scudder Stevens & Clark. El Dr. Hudson fue asesor econmico en jefe de Dennis Kucinich en la reciente campaa primaria presidencial demcrata y ha asesorado a los gobiernos de los EE.UU., Canad, Mxico y Letonia, as como al Instituto de Naciones Unidas para la Formacin y la Investigacin. Distinguido profesor investigador en la Universidad de Missouri de la ciudad de Kansas, es autor de numerosos libros, entre ellos Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire.

Michael Hudson es colaborador frecuente de Global Research.

http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=10279



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