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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-09-2008

Salir de la crisis o de la globalizacin neoliberal en crisis? (Notas para iniciar el debate)

Manuel Monereo Prez
Rebelin


Propsito: De la geoeconoma a la geopoltica. Sin un fundamente econmico serio, no se puede analizar la crisis por la que atraviesa la llamada globalizacin neoliberal. El objetivo de estas notas es propiciar un anlisis poltico, bsicamente en trminos de poder, de la crisis financiera y ms all, del neoliberalismo. Lenin, en algn momento dijo que la economa era la poltica concentrada. Eso invitaba a un anlisis econmico (no economicista) y ver la realidad desde las correlaciones sociales y polticas de fuerzas, marcando la fase histrico-social.

1. Transicin sistmica y Estado de excepcin global.

La sensacin es de fin de fiesta. La contundencia y la rapidez de los acontecimientos estn haciendo que una parte considerable de la ciudadana y de los llamados creadores de opinin (llamarles intelectuales orgnicos sera excesivo) despiertan de golpe ante la realidad de un mundo desconocido e inseguro. El fin del sueo del mundo feliz de la globalizacin ha llegado tambin a nosotros. Bien pensado, se debera haber tomado nota que esta, la feliz globalizacin, se termin con la guerra de Irak y que hemos estado viviendo en el espejismo de doce aos de crecimiento econmico financiero-inmobiliario que definiti-vamente termina. Se trata de una crisis financiera internacional de grandes dimensiones, la ensima, que pone fin a un modelo o patrn de crecimiento agotado desde hace tiempo, basado en la construccin, el endeudamiento de las familias y las empresas, el petrleo barato y, la complicidad de la llamada clase poltica a todos los niveles, empezando por los ayuntamientos. Que dicho patrn era insostenible econmica, social y ecolgicamente, se saba desde hace mucho tiempo y se tir de l por los enormes beneficios que report hasta el ltimo da, hasta que se pudo.

El gobierno de ZP quiso negar la crisis y despus ha intentado repartir sus causas, eludiendo su responsabilidad y, lo que es ms grave, engaando a la poblacin por exclusivas motivaciones electorales. Este gobierno no ha querido, en momentos de vacas gordas, cambiar el modelo de crecimiento y ahora simplemente, no sabe qu hacer. Las causas estn relacio-nadas con la supeditacin al neoliberalismo y a la lgica de poder del capital financiero inmobiliario, que es quien determina en ltima instancia las grandes decisiones de poltica econmica y de poltica sin ms. Ms all, hay que reconocer con toda claridad que la izquierda social y poltica carece de un diagnstico veraz de la situacin y de una estrategia alternativa. Esto seala el tamao del desafo. En el centro del asunto hay un problema real: el consenso de una gran parte de la poblacin y de la izquierda en que las crisis capitalistas haban terminado y que la llamada globalizacin haba conseguido controlar los ciclos econmicos o, al menos, alargarlos y amainar sus consecuencias sociales y polticas. En Espaa esto se ha acabado convirtiendo en un sentido comn de masa. De ah, la perplejidad, la inseguridad y hasta el miedo que se ha ido extendiendo en casi todas partes. Ahora es fundamental definir bien la fase y el papel que est jugando y va a jugar en ella una crisis financiera que puede ser el fin de la globalizacin neoliberal. Los temas sobre los que habra que debatir, al menos, seran los siguientes.

Primero. La globalizacin capitalista: nueva fase del capitalismo o transicin sistmica?.

Esto se ha debatido mucho y la polmica contina. A estas alturas tiendo a pensar que no se trata de una nueva etapa del capitalismo sino, como han sealado diversos autores (Walden Bello y Emmanuel Wallerstein, Samir Amin y, en parte Giovanni Arrighi), estaramos ante una transicin sistmica desde un capitalismo (fordista-keynesiano) terminado en los setenta -en la que la llamada globalizacin sera una respuesta poltica, de clase- y un proyecto para definir un nuevo capitalismo a nivel mundial. Por lo tanto, la crisis de los setenta no se habra cerrado del todo y seguiramos estando en esa transicin compleja, esencialmente contradictoria y que se juega en las relaciones internacionales de poder y de fuerza.

Segundo. La financiarizacin, nuevo rgimen de acumulacin o un intento de aplazar la crisis?.

Susan George ha dicho recientemente que esta crisis de las hipotecas basura es ya la nmero cien de las crisis monetario-financieras desde que estas se liberalizaron en los aos ochenta. No hace falta ser un genio para observar que estas son cada vez ms fuertes y que estn afectando ya intensamente a los pases centrales del capitalismo. La llamada financiarizacin, como se ha sealado (Juan Torres, Armando Fernndez Stenko, Samir Amin, Chesnais, Plihon) es el centro del nuevo capitalismo configurado en el marco de la ofensiva neoliberal. Sus consecuencias han sido enormes: ha cambiado la relacin entre el capital y la empresa, ha limitado sustancialmente el poder de los Estados y ha concentrado masivamente el control en torno a una plutocracia internacional que, cada vez ms, determina los criterios polticos bsicos. Financiarizacin significa hacer de la especulacin el gobierno del sistema. Como la economa real y la financiera estn relacionadas, al final todas las burbujas pinchan y lo que ocurre es que se vuelve a empezar creando una nueva. Esto se ha definido, precisamente, como la economa poltica de la burbuja (Brenner).

Tercero. Estados Unidos: crisis de hegemona o crisis terminal?.

Arrighi ha subrayado brillantemente que la caracterstica histrica de las crisis de hegemona de las grandes potencias ha sido aprovechar su poder para mantener su dominio imperial en declive financiarizando la economa. No es casualidad que el proceso de restauracin capitalista, lo que se ha llamado la contrarrevolucin neoliberal, haya tenido su centro en los EE.UU. en un momento de crisis del sistema capitalista y de la hegemona imperial de ese pas (no hace falta mas que recordar Vietnam o Irn). En el epicentro de las crisis financieras est siempre presente lo que se dado en llamar el rgimen Dlar-Wall Street Peter Gowan, Ramn Snchez Durn). Se puede afirmar que la tendencia dominante es hoy una redistribucin del poder econmico a nivel mundial, tendencia a una multipolaridad geoeconmica que entra en contradiccin con el control que EE.UU. tiene sobre las instituciones econmicas internacionales y el dominio que ejercen las transnacionales norteamericanas.

Cuarto. Unipolarismo o multipolarismo.

Robert Kagan, terico neocn norteamericano, ha definido la nueva situacin grficamente como El retorno de la historia y el fin de los sueos (ttulo de su libro). Lo que defiende, frente a Fukuyama, es que la historia no ha terminado y que retorna la lucha por la hegemona internacional entre las grandes potencias. En el punto de mira estan obviamente Rusia, China, Irn y el objetivo ltimo, la alianza entre las potencias democrticas frente a las potencias autocrticas. Lo importante es tomar nota de cmo ven las cosas los que mandan y definir con mayos precisin la fase que abri la guerra de Yugoslavia y continu la de Irak. Con la historia retorna la cuestin poltico militar y parece del todo evidente que, ante una crisis de hegemona de EE.UU. este puede hacer valer su destacado predominio militar para intentar o recomponer la hegemona o alargar la decadencia .

Quinto. El centro de anudamiento de las crisis.

Uno de los datos ms sobresalientes de lo que acontece es que las crisis se van sucediendo y convergiendo. No se si al final el escenario que se alumbra tiene que ver con le colapso anunciado por Diamond, pero lo cierto es que aparece una crisis energtica extremadamente profunda, una crisis alimentaria de dimensiones relevantes y de materias primas fundamentales. Parece tambin evidente que la crisis ecolgico-social del planeta se agrava, donde el cambio climtico aparece como seal y sntesis de esta. Lo ms grave es que las crisis financiera, energtica y ecolgica global cabalgan en una lucha por la hegemona internacional desde un poder omnmodo ejercido hasta el presente por los EE.UU. Chalmers Johnson viene insistiendo en el control que ejercen sobre el mundo las 671 bases militares norteamericanas que, a estas alturas, si se cuentan las ltimas, pueden llegar ya a 1000. Un dato para no olvidar: el gasto militar norteamericano, es l solo la mitad del total del gasto militar mundial y que este ao los gastos en defensa de Estados Unidos superarn el billn de dlares.

Una reflexin final: hablar de transicin sistmica significa hablar de estado de excepcin global, del poder creador de la fuerza. Es triste, pero es verdad. Se ha sealado esto como un dato de la realidad que configura espacios cada vez ms amplios donde los derechos humanos bsicos son masivamente violados y el Derecho Internacional, en su sentido ms restringido, no tiene ninguna efectividad( Zizek, Agambn, Zolo). El modelo Guantnamo, como lo denomin J. Buttler, significa una dramtica y trgica novedad, al menos, en los ltimos sesenta aos, la legitimacin de la existencia de las no-personas, es decir, seres humanos desposedos de su condicin y sometidos legalmente a la crcel, a la tortura y, cuando no, al asesinato puro y simple. Las no-personas son la legalizacin de los desaparecidos practicada por los EE.UU. y apoyada por la llamada comunidad internacional. La fuerza que ha ido obteniendo en los ltimos aos lo que se ha dado en llamar Derecho penal del enemigo (Jakobs; Guillermo Portilla) significa, entre otras muchas cosas, el reconocimiento jurdico de esta realidad que convierte el estado de excepcin en algo permanente.

2. Qu significa salir de la crisis?.

La definicin de la naturaleza, carcter y consecuencias de la crisis, hacer un diagnstico veraz de lo que ocurre, en definitiva, marca el debate sobre las posibles salidas. Si se piensa que se trata de una crisis coyuntural como fue la de los punto.com de hace pocos aos, es claro que la alternativa ser muy diferente a la de los que pensamos que el asunto es mucho ms serio y que va a requerir de un replanteamiento radical de la estrategia de las fuerzas de la izquierda alternativa. Se podra rizar el rizo, como hacen acadmicos y dirigentes polticos de prestigio afirmando que estamos ante la crisis ms grave de los ltimos setenta aos y a continuacin las propues-tas alternativas que se le ocurren no son otras que retoques a las polticas neoliberales. Zapatero, ni eso: espera que pase el chaparrn y que la buena suerte de la que ha hecho gala, siga acompandolo.

Una cuestin central tiene que ver con elucidar qu significa en este contexto salir de la crisis. Sabemos que el capitalismo ha encontrado siempre salida y que es posible que se puedan controlar los efectos de esta crisis financiera y volver a una nueva fase donde se inicien nuevas burbujas. Es necesario hacer notar que el funcionar a base de burbujas cuando estas se relacionan con la crisis del dlar y la hegemona norteamericana, se restringen mucho las posibilidades de una salida ms o menos duradera. Tampoco se puede decir sin ms, cuando se tienen en cuenta la crisis ecolgico-social de planeta y el agotamiento de los recursos energticos no renovables, que habr salida capitalista; es posible que no haya una alternativa socialista en cualquiera de sus acepciones posibles, pero hablar sin ms de una salida capitalista a la crisis, requiere hoy muchas matizaciones. Lo que intento poner de manifiesto es que las salidas son siempre polticas y que depender mucho la correlacin de fuerzas existente para definir su orientacin. Una salida desde la izquierda hoy tiene ms dificultades que antes. Espaa sufre una doble reduccin de su margen de maniobra como consecuencia de las polticas globalitarias y de su pertenencia la Unin Europea. Pensar en una salida a la crisis como un acto inaugural en torno a una propuesta socioeconmica alternativa no parece demasiado fundado. Se trata de pensar la alternativa como un proceso que contiene programa (es decir, ideas fuerzas capaces de fundamentar un proyecto alternativo), organizacin (es decir, fortalecer una subjetividad de alternativa) y movilizacin social, situar el conflicto social y las alianzas polticas en el centro. Y convergiendo en lo que en el lenguaje de Rosa Luxemburgo podramos llamar la internacional. Basta observar los enormes requerimientos de la realidad y la debilidad de las fuerzas para una alternativa de izquierdas para darse cuenta de las enormes dificultades que tenemos que superar. El juego entre condiciones objetivas y subjetivas ser, como siempre, determinante y, desde luego, cualquier alternativa socialista futura no tendr sentido si hoy no organizamos la resistencia a la barbarie de lo existente desde una voluntad racionalmente fundada. Al final se trata de algo comn en la milenaria historia de la humanidad por su emancipacin: compromiso tico-poltico firme, organizar los antagonismo sociales y propiciar una alternativa de poder, mejor dicho, de transformacin de las relaciones de poder.


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