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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-09-2008

Cronopiando
Testigos y culpables

Koldo Campos Sagaseta
Rebelin


No es todos los das pero, a veces, encuentran los medios de comunicacin ocasin para abrir la espita de sus mejores esencias ticas y morales, no importa que sea a costa de hacer lea del desgraciado mortal a cuyo lado se ahog una nia gitana o fue golpeada una emigrante o se cometi cualquier otro atropello, mientras l silbaba distrado.

Para desgracia del infortunado testigo, la cmara estaba ah, la misma cmara que no intervino sino para contarnos la triste historia de su cobarda. Y a su annima sombra, al da siguiente transformada en titular de primera pgina, edifican los bienpensantes la opinin pblica para que todos condenemos al desalmado que cerr los ojos.

Sin embargo, debiramos estarle agradecidos. Gracias a l y a su infeliz coincidencia con la escena del crimen, los grandes medios, acostumbrados a honrar la delincuencia y a denigrar la dignidad, encuentran, de vez en cuando, la esperada ocasin que los redima para poder ensalzar la virtud y, al mismo tiempo, mostrarse virtuosos. Y el gran pblico, que conoce y practica el argumento, que juega el mismo juego, encuentra un cristiano motivo para sentir el decoro que no tuvo el testigo.

En cuestin de horas el mundo recupera su condicin humana gracias a ese Cristo sorprendido en medio de un calvario, que no quiso o fue capaz de obrar el milagro.

Pero ocurre y viene al caso que, aunque no salgan en la foto los tantos inocentes indignados, e inclyase a los grandes medios de comunicacin, ellos tambin estuvieron presentes en aquella playa de la indiferencia, o siguieron sentados en el vagn del metro o cerraron los ojos ante la tortura o se hicieron cmplices de cualquiera de las tantas canalladas que se cometen a diario.

Ellos, nosotros, todos, vivimos rodeados de guerras hechas en nuestro nombre y, a veces, tambin con nuestros votos; de tragedias predecibles y evitables; de miserables vergenzas que sonrojaran la noche si todava nos atreviramos a asomarnos a la calle; de atropellos que estn a nuestro lado, que nos salpican, nos envuelven, nos pasan por encima y por debajo y si no salimos en la foto se debe, simplemente, a la brevedad del plano o de la lente.

Todos y todas estamos en la foto, como estamos en el mundo, y no hay espacio que no conozca un crimen ni crimen que no guarde memoria.

Todos somos testigos de la criminal codicia de unos cuantos irracionales desalmados que estn poniendo en peligro la supervivencia del planeta y de la humanidad.

Pero esa no es la cuestin. La cuestin es qu actitud tenemos, cmo reaccionamos frente a la injusticia o la impunidad, cmo respondemos frente al atropello...porque entre tanta gente que aporta sus haberes en el noble afn de construir un mejor mundo, hay tambin gente que se esfuerza en lo contrario. Unos lo hacen desde la indiferencia, limitando su infamia a presenciarla. Son esos que mientras cenan cambian los muertos de canal o eligen la radio para no tener que acompaar el postre con alguna imagen truculenta. Otros lo hacen desde la connivencia, respaldando conductas xenfobas y machistas, empujando proyectos guerreristas, aprobando polticas represivas, votando gobiernos delincuentes.

A unos y a otros asisten los grandes medios de comunicacin.

Y s, todos somos testigos pero no todos somos culpables.



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