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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-09-2008

Madrid: locos por el tenis

Carolina del Olmo
Rebelin


La conversin, en poco ms de una semana, de la plaza de toros de Las Ventas en la segunda mayor pista de tenis del mundo con objeto de acoger unos partidos de la Copa Davis ha sido una obra moderadamente faranica, muy en la lnea de las recientes actuaciones urbanstico-espectaculares madrileas. En esta ocasin ha sido la Comunidad hasta ahora ms volcada en el golf, las radiales de peaje y los servicios privatizados la que ha sucumbido a la fiebre del tenis. El mismo mal que aqueja desde hace tiempo al Ayuntamiento y que lo lleva a acometer un desembolso tras otro, a pesar de que las obras de la M-30 lo han colocado al borde de la quiebra. Y no se trata de una metfora: tambin las ciudades pueden entrar en bancarrota, el caso de Nueva York en 1975 es paradigmtico.

Si Madrid no tuviera ninguna instalacin adecuada para jugar un gran partido de tenis, tal vez el despilfarro que supone montar una de quita y pon podra justificarse. Pero el caso es que s la tiene. En 2002 el ayuntamiento de Madrid pag 9,8 millones de euros para acoger durante cinco aos el torneo de tenis Masters Series. Se trataba de un intento de dotar a la ciudad de proyeccin internacional en el mundo del deporte de elite con vistas a la fallida candidatura olmpica de 2012. Por supuesto, un torneo de estas caractersticas requera un espacio apropiado, as que, de nuevo a gran velocidad, se gast otra fortuna en remodelar el antiguo rockdromo de la Casa de Campo, hoy flamante pabelln Telefnica Madrid Arena. Como no daba tiempo a tenerlo listo para la primera edicin, que deba celebrarse en octubre de 2002, se puso en marcha una carsima remodelacin en dos fases, de modo que para el primer torneo se construy la pista y la cubierta, y se mont un gradero y una fachada provisionales, que fueron sustituidas por las definitivas a tiempo para la edicin de 2003.

Resulta imposible seguir las cuentas del rosario de gastos que han ido dejando tras de s las sucesivas apuestas madrileas por el tenis. En 2005 se renov el acuerdo para seguir celebrando el torneo en la ciudad, con el consiguiente desembolso de dinero pblico (y el consiguiente ingreso en el bolsillo del ex tenista, banquero y millionario Ion Tiriac, propietario de los derechos del Masters Series). Slo para la edicin de 2008, el Ayuntamiento tena previsto destinar 5,5 millones de euros, segn informaba hace unos meses la prensa deportiva.

Pero eso no es todo: ya en 2004 se haban iniciado, con vistas a los presuntos Juegos Olmpicos de 2012, las obras de la Caja Mgica, el espectacular edificio de Dominique Perrault que, se deca entonces, habra de estar listo para 2006, con un coste de 120 millones de euros (en este caso parece que la CAM, el Estado y el Ayuntamiento iban a escote). La fecha prevista de inauguracin ha ido variando a medida que pasaba el tiempo, como tambin el presupuesto: en verano de 2007 se aseguraba a los medios que no superara los 160 millones una cantidad que todava merece la pena expresar en pesetas: 26.621.760.000. Tras varios intentos en falso, parece que por fin en mayo del ao que viene el Masters Series, reconvertido en un torneo ms prestigioso algo llamado mini Grand Slam (sic) y probablemente ms caro, se trasladar a la Caja Mgica, aunque no se espera que las obras hayan finalizado por completo. Lo ms extrao es que ah no acaba la cosa: tras la edicin del torneo de este ao, que se celebrar en el mes de octubre, la entidad gestora del pabelln Madrid Arena ha anunciado que pretende reformar y modernizar las instalaciones. Quiz han quedado obsoletas en cinco aos?

Pero al margen de la cadena de despropsitos, la cuestin fundamental es la de la radical divergencia entre las expectativas de beneficios generales que se anuncian a raz de eventos de este tipo y la realidad de las cifras post-evento. Tanto se difunden los millonarios nmeros de visitantes previstos, el crecimiento econmico por encima de la media nacional, la mayor recaudacin pblica, los amplios rditos de imagen para la ciudad, la creacin de empleo (hasta aumentos de la productividad del trabajo se han llegado a anunciar con ocasin de la celebracin de unos JJ OO), y tanto se maquillan los informes finales, que resulta difcil romper el consenso que reina en torno a la celebracin de grandes eventos. Sin duda, el escenario de recortes del bienestar social que parece venrsenos encima, har an ms duro asumir los nuevos despilfarros a los que dar lugar la candidatura de Madrid a los JJ OO de 2016. Los resultados recientes de otros grandes eventos como la Expo de Zaragoza, que no ha alcanzado ni de lejos el nmero de visitantes previsto (Juan Alberto Belloch, alcalde de Zaragoza, aseguraba recientemente que no le preocupaba la cifra de visitantes: Lo importante es que el pblico lo pase bien), el Forum de las Culturas o incluso las cifras reales que se ocultan tras el supuesto superxito de Barcelona 92, no auguran nada bueno.



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