Portada :: Economa :: Especial "El capitalismo cruje"
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-09-2008

El Estado dej de ser el problema para volver a ser la solucin
Sucedi lo impensable

Boaventura de Sousa Santos
Carta Maior

Traducido por Antoni Jess Aguil y revisado por lex Tarradellas




La palabra no aparece en los medios de comunicacin norteamericanos, aunque se trata de eso: nacionalizacin. Ante las quiebras ocurridas, anunciadas o inminentes de importantes bancos de inversin, de las dos mayores sociedades hipotecarias del pas [1] y de la mayor aseguradora del mundo [2], el Gobierno Federal de los Estados Unidos ha decidido asumir el control directo de una parte importante del sistema financiero. La medida no es indita, pues el Gobierno intervino en otros momentos de profunda crisis: en 1792 (en el mandato del primer presidente del pas), en 1907 (en este caso, el papel central en la resolucin de la crisis toc al gran banco de entonces, J.P. Morgan, hoy Morgan Stanley, tambin en riesgo), en 1929 (la gran depresin que dur hasta la Segunda Guerra Mundial: en 1933, en la que 1000 norteamericanos al da perdan sus casas a favor de los bancos) y en 1985 (la crisis de las sociedades de ahorro).

Lo que es nuevo en la intervencin en curso es su magnitud y el hecho de ocurrir al fin de treinta aos de evangelizacin neoliberal conducida con mano de hierro a nivel global por los Estados Unidos y por las instituciones financieras por l controladas, el FMI y el Banco Mundial (BM): mercados libres y, por ser libres, eficientes; privatizaciones; desregulacin; Estado fuera de la economa por ser inherentemente corrupto e ineficiente; eliminacin de las restricciones a la acumulacin de riqueza y la correspondiente produccin de miseria social. Fue con estas recetas que se resolveran las crisis financieras de Amrica Latina y Asia y que se impusieron ajustes estructurales en decenas de pases. Fue tambin con ellas que millones de personas fueron abocadas al desempleo, perdieron sus tierras o sus derechos laborales y tuvieron que emigrar.

A la luz de esto, ocurri lo impensable: el Estado dej de ser el problema para volver a ser la solucin; cada pas tiene el derecho de hacer prevalecer lo que entiende ser el inters nacional contra los dictmenes de la globalizacin; el mercado no es, de por s, racional y eficiente, nicamente sabe racionalizar su irracionalidad e ineficiencia conforme stas no alcancen el nivel de la autodestruccin; el capital siempre tiene el Estado a su disposicin y, en consonancia con los ciclos, ora por la va de la regulacin, ora por la va de la desregulacin. Esta no es la crisis final del capitalismo y, aunque lo fuese, tal vez la izquierda no sabra qu hacer con ella, dada su conversin generalizada al evangelio neoliberal. Mucho seguir como antes: el espritu individualista, egosta y antisocial que anima el capitalismo; el hecho de que la factura de las crisis es siempre pagada por quien nada contribuy a ellas, la aplastante mayora de los ciudadanos, ya que es con su dinero que el Estado interviene y muchos pierden el empleo, la casa y la pensin.

Pero mucho ms cambiar. Primero, el declive de los Estados Unidos como potencia mundial alcanza un nuevo rango. Este pas acaba de ser vctima de las armas de destruccin financiera masiva con las que agredi a tantos pases en las ltimas dcadas y la decisin soberana de defenderse al final fue inducida por la presin de sus acreedores extranjeros (sobre todo chinos) que amenazaron con una fuga que sera devastadora para el actual american way of life.

En segundo lugar, el FMI y el BM dejarn de tener cualquier autoridad para imponer sus recetas, pues siempre usaron como medida una economa que ahora se revela fantasma. La hipocresa de los dobles criterios unos vlidos para los pases del norte global y otros vlidos para los pases del sur global queda expuesta con una crudeza chocante. De aqu en adelante, la primaca del inters nacional puede dictar no slo proteccin y regulacin especficas, sino tambin tasas de inters subsidiadas para apoyar a industrias en peligro (como las que el Congreso de los Estados Unidos acaba de aprobar para el sector automovilstico). No estamos ante una desglobalizacin, pero estamos ciertamente ante una nueva globalizacin posneoliberal internamente mucho ms diversificada. Emergen nuevos regionalismos, ya hoy presentes en frica y en Asia, pero sobre todo importantes en Amrica Latina, como el ahora consolidado con la creacin de la Unin de Naciones Suramericanas (UNASUR) y del Banco del Sur. A su vez, la Unin Europea, el regionalismo ms avanzado, tendr que cambiar el curso neoliberal de la actual Comisin bajo pena de correr el mismo destino que el de los Estados Unidos.

En tercer lugar, las polticas de privatizacin de la seguridad social quedan desacreditadas: es ticamente monstruoso que sea posible acumular lucros fabulosos con el dinero de millones de trabajadores humildes y abandonarlos a su suerte cuando la especulacin falla.

En cuarto lugar, el Estado que regresa como solucin es el mismo Estado que ha sido moral e institucionalmente destruido por el neoliberalismo, que ha hecho de todo para que su profeca se cumpliese: transformar al Estado en un antro de corrupcin. Esto significa que si el Estado no es reformado y democratizado en breve ser, ahora s, un problema sin solucin.

En quinto y ltimo lugar, las transformaciones en la globalizacin hegemnica van a provocar cambios en la globalizacin de los movimientos sociales que ciertamente se van a reflejar en el Foro Social Mundial: la nueva centralidad de las luchas nacionales y regionales; las relaciones con los Estados y partidos progresistas y las luchas por la refundacin democrtica del Estado; contradicciones entre clases nacionales y transnacionales y las polticas de alianzas.

[1] Freddie Mac y Fannie Mae.

[2] American International Group (AIG).

Fuente: http://www.ces.uc.pt/publicacoes/opiniao/bss/206.php

Artculo original publicado el 25 de septiembre de 2008.

Boaventura de Sousa Santos es socilogo y profesor catedrtico de la Facultad de Economa de la Universidad de Coimbra (Portugal).

Antoni Jess Aguil es colaborador de Rebelin y Tlaxcala. lex Tarradellas es miembro de Rebelin, Tlaxcala y Cubadebate. Esta traduccin se puede reproducir libremente, a condicin de respetar su integridad y mencionar a sus autores y la fuente.




Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter