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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-09-2008

Un libro testimonio de un magistrado antimafia
El verdadero Prncipe de Italia

Gorka Larrabeiti
Rebelin


La Historia, los buenos libros y los ros se parecen en una cosa: fluyen. Hay libros que brotan donde uno no se lo espera y cuyo discurso descubre rpidas vas hacia el mar de los clsicos. Es este el caso de Il ritorno del Principe, un dilogo entre dos patriotas empecinados en comprender la Historia de su pas con las agallas y la inteligencia suficientes para afrontar a la Medusa no cara a cara como tantos y tantos muertos excelentes (Moro, Falcone, Borsellino y Pasolini, los sacrificios ms sonados) sino a travs del espejo del ensayo histrico y el artificio literario de la entrevista.

Se abre el teln y habla Roberto Scarpinato, un magistrado que trabaj con Falcone, particip en el proceso Andreotti y, lejos de las cmaras, se ha mantenido ntegro en tiempos de languidez contra la Alta Mafia, la de los colletti bianchi, la de los cuellos blancos, la mafia burguesa. Habla despus Saverio Lodato, un periodista incmodo que no se limita a contar lo que ocurre sino que se pregunta por qu ocurre lo que ocurre. Ambos se disponen, a continuacin, a explicar que la decadencia de su pas se halla en su historia ob-scena, fuera de la escena.

Otro libro conspirativo-paranoico? No. Se sabe que en la historia italiana han actuado manos negras, convergencias paralelas. Se hablaba de la existencia de un hombre viejo en el caso Moro; Falcone acus a unas misteriosas mentes refinadsimas de haber intentado asesinarlo; Pasolini dijo que saba los nombres de los causantes de todas las matanzas polticas italianas, y le puso un nombre: el Palacio. Este libro, adems de reavivar la militancia contra la mafia informando a los lectores con una documentacin vastsima, presenta una tesis. Sostiene Scarpinato que un violento torrente subterrneo llamado el Prncipe baa la historia de Italia desde la premodernidad hasta la postmodernidad, y sirve para explicar el neofeudalismo presente, las masacres de matriz poltica del pasado; y tal vez para evitar el negro futuro. Mientras en el resto de los pases europeos la criminalidad no cuenta en la historia, en Italia explica Scarpinato- la Historia nacional est inextricablemente ligada a la de la criminalidad de sectores significativos de su clase dirigente. Este continuum de violencia de los poderosos como recurso estratgico patente u oculto de la contratacin social se manifiesta de tres modos: como corrupcin sistemtica, como terrorismo poltico y como mafia, entendida esta no como baja carnicera criminal perpetrada por antiguos campesinos semianalfabetos con la complicidad de algn cuello blanco, sino como burguesa Capital- que no duda en usar la violencia para defender sus intereses.

Quin es el Prncipe

El Prncipe, clara alusin al libro de Maquiavelo en el que se justifica la prctica del homicidio y la astucia desleal en la lucha poltica, es un sujeto colectivo misterioso. Una especie de Santsima (y Malvadsima) Trinidad. Son tres personas el poltico, el empresario, el mafioso- pero slo una es verdadera. Salvo en el periodo del fascismo en que mostr su rostro sin tapujos, el Prncipe siempre ha actuado fuera de la escena. Segn lo requiriera la situacin histrica, lo han representado al alimn elementos desviados de los servicios secretos, la masonera o la Iglesia catlica. Perdura gracias a la impunidad y el olvido reprimido que se ha forjado a su alrededor gracias a la omert de quienes la integran y a la aquiescencia de unos ciudadanos, o mejor, sbditos sometidos al chantaje poltico. Votos a cambio de favores.

Nace el Prncipe bebiendo del manantial del protomaquiavelismo catlico de Constantino, segn el cual ningn fin es en realidad superior al de la salvacin del alma y de la Iglesia. Para conseguir tal fin absoluto y superior, todos los medios se consideran justificables: guerras santas, hogueras de la inquisicin, excomuniones y, llegado el caso, incluso alianzas con dictadores sanguinarios. Crece el Prncipe apoyndose en feudos de defensa amoral y tribal de la Familia. La costumbre a la obediencia acrtica hacia el poderoso, el servilismo, la identificacin del orden existente con el natural y divino y, por consiguiente, la resignacin fatalista eran lo normal. Pervive el Prncipe en el sur de Italia cuando Europa conoce las revoluciones burguesas y la fundacin de los Estados modernos, que establecen la primaca del inters pblico sobre el privado. Impera el Prncipe durante el fascismo, rgimen que da forma poltica a las condiciones prepolticas preexistentes. La Resistencia lo deja en letargo en los primeros aos de la posguerra, y en 1948 no puede impedir la Constitucin, obra maestra de una lite cultural que no refleja la realidad del pas y se convertir en la china en su zapato. Porfiar el Prncipe por quitrsela para volver a la premodernidad actual. Ha vuelto el Prncipe y disfruta viendo la institucionalizacin del conflicto de intereses en todos los campos, la afirmacin progresiva de una justicia privilegiada para los poderosos y otra ms severa para los ciudadanos sin poder, el retorno de la tica de la obediencia, y las corporaciones gremiales de enteros clanes familiares.

Nos recuerda Scarpinato que las manos del Prncipe estn an manchadas de sangre. En la Guerra Fra oper al servicio de los EEUU contra el comunismo ahogando, matanza tras matanza, no solo a los comunistas sino tambin a los democristianos y hombres de Estado limpios. Cita Scarpinato un documento de 1948 del National Security Council estadounidense: Los Estados Unidos deben hacer un uso completo de todo su poder poltico, econmico y militar si fuera necesario para prevenir que Italia pueda caer bajo el dominio de la URSS. Es el periodo que se conoce como estrategia de la tensin. Otros la definieron como una guerra civil de baja intensidad.

Intent reaccionar el Estado, primero con el general Della Chiesa, y luego en la poca de la antimafia de Falcone y Borsellino. Pero el Prncipe los mat. Venci y volvi a imponer el nuevo orden de siempre. Reina desde entonces la eterna corrupcin debido a dos razones. Primera, el fin del peligro comunista: Hasta la cada del muro de Berln, en 1989, el peligro del avance comunista serva de contencin oculta a la depredacin de las clases dirigentes, ya que el sufrimiento y la injusticia social podan alimentar una canalizacin poltica del disentimiento y dar origen a una alternativa de sistema. Segunda: el proceso de unificacin europea, que impone una serie de reglas y lmites a la voracidad el Prncipe, el cual poda, antes de Maastricht, incrementar hasta el infinito la deuda pblica y se ve ahora obligado a orientar sus fauces hacia los recursos internos, hacia el tejido social, provocando el desmantelamiento del Estado social y la transferencia de recursos a privilegiados y corporaciones privadas.

Como consecuencia de todo lo anterior, hoy Italia sufre una grave crisis. En los ltimos diez aos los beneficios de las empresas han crecido un 87% mientras que los salarios, los ms bajos de Europa, tan slo un 13%. Hace veinte aos la distancia entre las remuneraciones de los empleados y las de los mximos dirigentes era de uno a cuarenta, mientras que hoy ha pasado a ser de uno a cuatrocientos. Feroz, depredador, siempre hambriento, el Prncipe devora recursos destinados al Estado social y al desarrollo.

Negro pinta el futuro de Italia Scarpinato. Ese grado de corrupcin impedir a Italia soportar la presin selectiva del mercado internacional, lo que har que Italia se vuelva, no ya un lugar de produccin, sino de intercambio. Por otro lado, la diferencia creciente entre el Norte y el Sur de Italia podr determinar la separacin definitiva del Sur de Italia que, incapaz de afrontar el desafo de la globalizacin se convertir en un rea perifrica, una especie de puerto franco con una economa paralela regida por las mafias.

Abriga la esperanza Scarpinato de que las clases dirigentes europeas impidan al Prncipe campar a sus anchas. Teniendo en cuenta que Prncipe y Capital van de la mano, dudamos de que as sea, e incluso cabe imaginar un Apocalipsis del Capital en el que las clases dirigentes europeas vayan adoptando las usanzas de aquel. La esperanza que nos queda a nosotros es una alternativa a tan criminal sistema de poder, para lo cual hay que continuar la lucha. Lodato y Scarpinato nos dan ejemplo.


Lodato, S. y Scarpinato, R.: Il ritorno del Principe. La criminalit dei potenti in Italia. Chiarelettere, Milano, 2008. Pp. 347. 15,60 .




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