Portada :: Mundo :: Guerra en Osetia del Sur
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-09-2008

Cmo y por qu est cambiando Rusia

Giulietto Chiesa
Megachip

Traducido por Juan Vivanco


Occidente, tanto en su componente europeo como en el norteamericano, no acaba de comprender el profundo cambio que ha provocado en Rusia la llamada crisis georgiana.

Digo llamada porque las palabras adecuadas para definir lo que ha ocurrido son otras: ataque georgiano contra Rusia. No quiero decir con esto que todo se reduzca a esa agresin insensata. Ms bien creo que la accin de Tsjinvali fue la clsica gota que colm el vaso. Un momento tpico, fatal a su manera, en el que se pusieron bruscamente en evidencia muchas cosas que haban estado ocultas hasta entonces justo bajo la superficie. Un momento que rompe la continuidad y expone el estado de las cosas con cruda brutalidad.

Debo muchas de estas impresiones a mi privilegiada posicin de miembro del Valdai Forum, un grupo de discusin que existe desde hace aos y permite a cierto nmero de expertos internacionales, sovietlogos de vieja y nueva data, politlogos y periodistas, estar en contacto directo con los principales dirigentes de Rusia, con un intercambio de ideas muy franco (garantizado por su carcter extraoficial) y abarcador. Tres horas el 10 de septiembre con Vladmir Putin, el primer ministro, en Sochi (Mar Negro) y casi otras tres el 11 con Dmitri Medvdev, el presidente, en Mosc, en un gran saln del GUM, justo enfrente del Kremlin. Y un entreacto bastante intenso, entre el primero y el segundo, con el ministro de Asuntos Exteriores, Lavrov.

Dos hombres que intrigan al mundo entero, seguramente dos estilos. Pero ―pese a los esfuerzos que hicieron los colegas, sobre todo ingleses y estadounidenses, por evidenciar las diferencias, por saber quin manda en el Kremlin― una lnea nica, muy clara, muy neta, muy nueva. Era lo que caba esperar, dado que Putin y Medvdev, aunque saban perfectamente lo que les iban a preguntar sus invitados extranjeros, aunque tenan claro que iban a la caza de los deslices de uno u otro, de las diferencias de acento, de tono, se sometieron a la prueba en rpida sucesin, muy seguros de s mismos.

Resumo algunos de los pasajes cruciales, cumpliendo el pacto de no hacer citas literales, pero respetar el sentido general de lo escuchado. Este es uno de ellos, de Dmitri Medvdev: El 8 de agosto fue para nosotros el fin de las ilusiones que nos hacamos con Occidente. El espritu de lo que haba dicho Putin unas horas antes era idntico. La argumentacin no poda ser ms clara. Tras el desmoronamiento de la Unin Sovitica ―dijeron ambos―, por muchas razones bien sabidas, Rusia fue dbil, vacilante. El 11 de septiembre y en los aos siguientes soportamos con dificultad la presin ejercida sobre nosotros y contra nosotros por los vencedores de la Guerra Fra. La padecimos no slo por ser dbiles, sino tambin porque nos hacamos ilusiones con Occidente, con sus libertades, con su sinceridad. As tuvimos que soportar la continua y para nosotros incomprensible extensin de los lmites de la OTAN. Nos la colocasteis delante de las narices, incluso dentro de unas fronteras que haban sido de la URSS, pero tambin de la Rusia anterior a la revolucin. Protestamos, pero no reaccionamos. No podamos. Luego lleg el 11 de septiembre y os echamos una mano en la lucha contra el terrorismo internacional, para acabar descubriendo que EEUU colocaba bases y contingentes en varios pases de Asia Central. Mientras tanto el rea de influencia estadounidense se extenda por Georgia y Ucrania, es decir, muy lejos de las fronteras de EEUU y muy cerca de las nuestras. Se desencadenaron dos guerras en Afganistn e Iraq, y nosotros no nos entrometimos. Con Irn echamos una mano. Pero en Servia los occidentales intervinieron sin cortapisas, contra Belgrado pero tambin contra nosotros, haciendo caso omiso de nuestras protestas e incumpliendo el pacto de que no se pondra en discusin la soberana servia sobre Kosovo. Este incumplimiento de los pactos ―dijo Medvdev― se ha repetido demasiadas veces desde el fin de la Guerra Fra. Si los dirigentes soviticos que acordaron la retirada del 89 hubieran sido ms exigentes (alusin muy crtica a Gorbachov, sin nombrarle), habran pedido que se firmase el compromiso de no ampliar la OTAN. Pero el compromiso existi, aunque no se puso por escrito. Incluso despus de la guerra de la OTAN contra Yugoslavia, permaneca el compromiso de no reconocer unilateralmente la secesin de Kosovo.

Luego, junto a las provocaciones de los dirigentes ucranianos y georgianos, se instalan ms misiles en Polonia y un radar en la Repblica Checa, que penetrar profundamente, sin ningn derecho, en el territorio ruso. Hasta que lleg la ofensiva de Saakashvili contra nuestras fuerzas de interposicin que estaban en Osetia del Sur con todo derecho.

Qu esperaba Washington ―exclam Putin en un momento dado―, que no reaccionramos? Que no defendiramos a nuestros soldados, algunos de los cuales ya haban muerto en los primeros ataques de la noche entre el 7 y el 8 de agosto? Decs que nuestra respuesta fue desproporcionada. Pero no hay manera de defenderse de un ataque de esa magnitud sin golpear los centros de mando, los de comunicaciones, los aeropuertos de donde salan los aviones que bombardeaban Osetia y a nuestras tropas.

Habis escrito y repetido que Rusia estaba invadiendo Georgia. Es completamente falso: no tenamos esa intencin y no sucedi tal cosa. Cualquier comparacin con el 68 checoslovaco est fuera de lugar. Esta es la situacin. Y esta situacin ha modificado nuestras prioridades (Medvdev). Fin del dilogo? En absoluto, pero cuidado (Putin), ya no retrocederemos ms. No queremos volver al clima bipolar (Medvdev), pero hace falta una nueva arquitectura de la seguridad internacional (Putin), porque la que hay ahora no nos gusta nada. El sistema bipolar no tiene futuro, pero la idea unipolar tambin est muerta y enterrada. Rusia no es la URSS, no sigis manteniendo este equvoco. No sigis ampliando la OTAN con pases divididos por dentro, clases dirigentes ineptas y resentidas por los recuerdos del pasado, sistemas institucionales inestables. Eso aumenta la inseguridad de todos. Imaginad lo que habra ocurrido en agosto si Georgia se hubiera incorporado ya a la OTAN. De todos modos dijo Medvdev yo habra tomado las mismas decisiones aquella noche sin dudarlo un instante, pero las consecuencias habran sido de un orden de magnitud superior.

La crisis fue un catalizador que alter completamente las relaciones exteriores de Rusia. Las cosas han cambiado. Es mejor que EEUU y Europa se den cuenta. A cada accin le seguir una reaccin, aunque no sea igual y contraria, aunque no sea simtrica, de la misma fuerza. Sanciones contra Rusia? Putin ms agrio, Medvdev ms comedido, dijeron: No nos provoquis. Habra qu ver quin pagaba un precio ms alto. Vuestros hombres de negocios seran los primeros descontentos con semejantes decisiones. Y fue Putin, desde su posicin de jefe del gobierno, quien se extendi con detalle sobre la situacin econmica de Rusia, sus ventajas estratgicas en recursos, ante todo energticos pero tambin financieros, naturales, tecnolgicos, humanos. No tenemos ambiciones expansionistas en ninguna direccin (Medvdev) y estamos interesados en vender nuestros recursos como hemos hecho sin problemas durante todos estos aos. Pero si Occidente sigue dndonos empujones (Putin), sabed que nosotros, para empezar, no dejaremos que nos empujen, y adems tenemos mucho espacio para volvernos hacia otro lado. No nos olvidamos de nuestras profundas races europeas (Medvdev) pero podemos (en cierto modo, debemos) desplazar el centro de gravedad de nuestro inters hacia el Oriente, de lo contrario nuestras inmensas regiones orientales no podran desarrollarse.

Es evidente que haremos todo lo posible por impedir tal desenlace. Si alguien se indigna porque lo decimos, si pone el grito en el cielo porque queremos limitar las iniciativas de un pas soberano fronterizo con nosotros, entonces (Medvdev y Putin al unsono) os preguntamos: por qu EEUU puede presionar a Kev para que entre en la OTAN, si est a miles de kilmetros de distancia, y nosotros, en cambio, no podemos velar por nuestra seguridad? Palabras claras y duras, difciles de rebatir. No darles la debida importancia equivale a acrecentar el peligro de una guerra en el centro de Europa. Ha llegado el momento de la mxima responsabilidad y el mximo realismo. En esto coinciden ambos.

Fuente: http://www.megachip.info/modules.php?name=Sections&op=viewarticle&artid=7853


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter