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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-09-2008

Resea del libro "La industria del holocausto de Norman G. Finkelstein
El negocio del holocausto

Ramn Pedregal Casanova
Rebelin


La industria del holocausto, de Norman G. Finkelstein, judo, quita la sbana que hay sobre los cadveres de judos asesinados en Alemania nazi para que sepamos quienes son los gusanos que viven a costa de sus cuerpos.

Frente a las continuas campaas de venta de libros que explotan el holocausto de forma desvergonzada y lastimera, con la finalidad de difundir una idea de persecucin exclusiva sobre los judos, - ltimamente hay alguno que no hacen ms que anunciar en los medios de mayor difusin, por algo es, formando el anuncio con adjetivos como emocionante y apasionante, aadiendo la palabra holocausto, anzuelo para lectores inocentes-. Frente a esas lecturas explotadoras de conciencias desprevenidas, usted puede leer un libro cuya explicacin es clara, inteligente, y creble pues los datos que aporta aparecen con la fuente de la que han sido extrados, su documentacin es fidedigna, a esto se puede aadir que el autor conoce directamente los acontecimientos debido a la realidad familiar y social en la que ha vivido. La industria del holocausto, es una denuncia en toda regla del carcter de la poderosa mafia que tiene a su cargo el estado de Israel, y es una denuncia de la poderosa mafia que impulsa la propaganda juda-sionista, de los sistemas de presin que sta emplea, las campaas que emprende esa mafia, y con qu organizaciones cuenta y cmo las ponen en marcha y las desarrolla. Finkelstein entra a ver el dinero con qu las financian; los personajes pblicos, las empresas, los medios con los que ejercen influencias campaas publicitarias, presiones bancarias, operaciones internacionales de gobiernos, operaciones militares,- que no dejan lugar a dudas de su esencia de clase explotadora, racista e imperialista.

Finkelstein advierte de lo grotesco del discurso judo-sionista, fijese, habiendo robado la tierra a los palestinos, manteniendo al pueblo palestino cercado en una crcel de 1.500.000 personas en Gaza, y cortando Cisjordania entre muros y controles, dejando a la poblacin palestina sin trabajo, sin agua, sin luz, haciendo prcticamente imposible la vida, habiendo causado la dispora palestina que mantiene a 4.000.000 de palestinos fuera de su patria, desoyendo todos los mandatos de la ONU y los organismos internacionales de derechos humanos, y disponiendo de un arsenal nuclear que convierte a Israel en una de las grandes potencias militares del mundo, siendo un estado racista, expansionista, teocrtico absolutista, no teniendo ni Carta Constitucional con el fin de no delimitar sus fronteras que las va modificando segn se apropia de los territorios de otros, y es que en su proyecto incluyen nuevas zonas de los pases colindantes y desde luego echar a los palestinos. Lo curioso es que, dice Finkelstein, se presenten ante el mundo como vctima de la barbarie, y vctima nica, es curioso, cmo no, que el grupo tnico ms poderoso de EEUU, el judo-sionista, haya adquirido el estatus de vctima. Los judos-sionistas hacen negocio del holocausto.

Una mirada a la actualidad, no nos quedamos como estatuas de sal, y leemos que el New York Times, el peridico de mayor tirada del mundo, con gran influencia del dinero judo-sionista, es el que ms publicidad hace hoy, comienzo del siglo XXI, de de qu cree usted?: del holocausto; pero atienda a este dato: antes de la 2 guerra mundial el New York Times conceda un gran valor a Hitler, lean lo que los judos-sionistas decan en su peridico de semejante asesino: ste hombre extraordinario (por) haber unificado a los alemanes, haber destruido el comunismo, haber adiestrado a la juventud, haber creado un Estado espartano animado por el patriotismo, haber puesto freno al Gobierno parlamentario, muy poco adecuado para el carcter alemn, y haber protegido el derecho a la propiedad privada. The New York Times Book Review, 15 de octubre de 1933. Buenos amigos los judos-sionistas y Hitler, de quin cree, si no, que han aprendido lo que hacen a los palestinos?.

Al dato, en la bsqueda del mximo beneficio, los judos-sionistas estadounidenses, dedicados al comercio vendieron armas al gobierno nazi alemn, de la misma forma que despus de la segunda guerra la emprendieron con el rearme del pas que qued, entonces, cado el nazismo, cuadrando con su anticomunismo, su propsito era hacer frente al avance de la Unin Sovitica. Como anticomunistas han formado parte del ncleo duro de los mayores negociantes usurpadores del mundo, es por eso por lo que en EEUU se empleaban, desde los medios de difusin y el gobierno, todo lo duramente que podan en las cruzadas anticomunistas, potenciando organizaciones de ultraderecha, entregando listas de sospechosos a los tribunales marccarthistas, y recogiendo en EEUU a miembros de las SS nazis.

Fjese si hay vctimas de otros holocaustos tan slo en EEUU: de limpieza tnica, indios; vctimas de esclavitud, africanos; del trabajo esclavo en las fbricas, las mujeres trabajadoras que el capitalista de una fbrica quem para no ceder a sus reivindicaciones (saben por qu se instituyo el 1 de mayo?), las hambrunas y persecuciones sobre los trabajadores antes del derrumbamiento del capitalismo de 1929; podemos hablar del machismo, de las persecuciones a los homosexuales, y de cuntos ms, hoy mismo sabemos que los pobres alcanzan en EEUU la cifra de 45 millones (cuntos ms caern a ese pozo empujados por la descomposicin del imperio capitalista harn los responsables un parntesis en su enriquecimiento para sacar a los ms empobrecidos de la ruina? Parece que nadie se acuerda de hacer un parntesis para las vctimas de la explotacin), sin embargo, son los judos-sionistas, presentndose como vctimas a travs de la propaganda que esparcen desde todos sus medios, los que han hecho negocio del holocausto. Quin lo iba a decir, los capitalistas judos hacen negocio hasta con la desgracia ajena.

Para que vean el carcter de clase de stos pjaros, nos dice Finkelstein, el autor de La industria del holocausto, que cuando se desarrollaba la lucha por los Derechos Civiles (en EEUU) estaban cambiando de exigencias de igualdad poltica y legal a exigencias de igualdad econmica, cuando las preocupaciones se expresaban en trminos de clase ms que de raza, los judos huyeron a los barrios residenciales perifricos tan apresuradamente como los cristianos blancos, con objeto de evitar lo que perciban como el deterioro de sus colegios y barrios. El punto culminante fue el enfrentamiento de un sindicato profesional de mayora juda contra los activistas de la comunidad negra que intentaban recuperar la enseanza en quiebra. Toda su fuerza, otra vez ms, se dirigi a machacar a los dbiles y alimentarse de ellos para hacerse ms fuertes.

Con su descubrimiento del holocausto como negocio los beneficios suban y suban, las cuentas engordaban. Nada de moral ni de tica, eso va contra el dinero. El holocausto, programado lastimera y victimariamente, daba ms dinero que ninguna otra inversin, de ah que desde entonces nieguen y persigan a todo aqul que declara que hay otros holocaustos, eliminar la competencia; para eso son nicos, no permiten que ningn medio trate como vctimas a las vctimas de tantos otros holocaustos. De todas las personas es conocido el actual ejemplo, bien flagrante, de ocultacin, manipulacin, y silencio de lo que los sionistas-judos hacen con el pueblo palestino. La mayora de los medios siguen los dictados de las agencias vinculadas a multinacionales, bancos, y empresas de armamento con peso judo-sionista, en la operacin de darle la vuelta a la realidad: al pueblo expulsado de su tierra, a las vctimas de sus asesinatos de lesa humanidad, a esas vctimas les denominan terroristas, y ellos, asesinos, reventadores del derecho internacional y los derechos humanos, son pobres ciudadanos del mundo.

Finkelstein en su libro entra en la cueva de negocios judo-sionista y hace la luz sobre los grandes emporios, las fundaciones y las corporaciones que se dedican a sacar dinero a cuenta del asunto y financiar campaas en todos los mbitos, presionando internacionalmente y localmente. De lo ms pequeo a lo ms grande, as se hace una potencia mundial, la cuarta potencia atmica del mundo, potencia mundial de la injusticia, y as consigue que en una encuesta hecha hace poco a nivel internacional, Israel aparezca como el pas ms condenado del mundo entero por los consultados. El negocio les va bien, pero la opinin mundial les va mal. Finkelstein nos dice quienes son.

Le recomiendo que lea el libro de Finkelstein, profesor de la Universidad DePaul, judo crtico del sionismo y de la ocupacin israel, que recientemente fue expulsado de su ctedra por las presiones ejercidas por las organizaciones judo-sionistas. En el mes de mayo fue detenido a su llegada al aeropuerto de Ben-Gurion por el servicio de seguridad israel, y, tras tenerlo 24 horas en una celda, ante el escndalo que poda suponer, fue expulsado en un avin va msterdam.

Ttulo: La industria del holocausto.

Autor: Norman G. Finkelstein.

Editorial: Siglo XXI.



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