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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-09-2008

Crisis? Recesin?
No hay crisis para los vendedores de armas

Frida Berrigan
Foreign Policy in Focus


Los ejecutivos de la industria armamentstica tienen casi cada semana del ao plenitud de oportunidades para codearse con subdirectores con secretaras de defensa, funcionarios de Seguridad Nacional, personal militar retirado y el mejor y ms brillante establishment de defensa.

Una de tales oportunidades se dio en la conferencia ComDef 2008, celebrada el 3 de septiembre en el Club Nacional de Prensa en Washington patrocinada por gigantes armamentsticos como Boeing, Raytheon, y BAE Systhems. La conferencia, de un da de duracin, versaba sobre Prioridades de defensa en una era de conflicto permanente. Hubo presentaciones desde un subsecretario de Marina, un subdirector en el Pentgono, diversos fabricantes de armas y representantes de defensa de Francia, Holanda, Canad y de dondequiera. Con esta poderosa alineacin, la conferencia cumpli probablemente la promesa de su reclamo: "donde la comunidad de cooperacin en defensa internacional se convierte en negocio".

La siguiente en el calendario, a mediados de octubre, ser la Conferencia Nacional de Women in Defense, en Crystal Gateway Marriott, cerca del Pentgono. Patrocinada por el gigante en consultora Booz Allen Hamilton, la conferencia incluye un panel sobre Prioridades en Seguridad Nacional en la prxima administracin, moderado por el vicepresidente de Lockheed Martin. Por un lado habr asesores de poltica exterior de McCain y Obama y ─en un gesto hacia la inclusividad─ han sido tambin invitados representantes de las campaas de Bob Barr y Ralph Nader. El acto de clausura est patrocinado por Lockheed Martin, y Booz Allen Hamilton est pagando la cuenta por la cena en que particip la general retirada Jeanne Holm.

Y despus, quin querra perderse la oportunidad de volar al sur para el invierno? La conferencia sobre preparacin de la defensa en Coronado Springs Resort de Disney en Florida a principios de diciembre ofrece a los ejecutivos de la industria militar la oportunidad de absorber los rayos y les formula la pregunta Estamos preparados para proveernos de capacidad guerrera asequible?

Uno de los motivos recurrentes de esas y otras muchas conferencias sobre la industria armamentstica es la preocupacin que se avecina porque el presupuesto militar ─incrementado en dos tercios entre 2001 y 2008─ no puede mantener eternamente esa espiral de aumento. ComDef 2008 lo plantea as: "la guerra permanente est minando la capacidad de nuestras fuerzas armadas y debern tomarse decisiones duras [] Es cada vez ms improbable que pueda obtenerse ms dinero para defensa". El ao pasado, la conferencia Mujeres en Defensa planteaba esta cuestin en un panel intitulado agitando el rbol del dinero: la financiacin de la defensa nacional, moderado por el vicepresidente para programas y presupuesto de Lockheed Martin.

Agitando el rbol del dinero

Lockheed Martin destaca sobre sus competidores como agitador de rboles profesional. Entre 2001 y 2008 la compaa vio saltar sus contratos con el Departamento de Defensa cerca del 130%, de 14.000 a 32.000 millones de dlares. En una economa en estagflacin, sus beneficios marginales son ms de la mitad. La compaa, afincada en Bethesda, informa de un aumento del 13% en rentabilidad para el segundo trimestre que sube de 778 millones de dlares el ao pasado a 882 este ao.

A pesar de la preocupacin de la industria armamentstica, es probable que el presupuesto militar mantenga su drstico crecimiento. El presupuesto base del Departamento de Defensa, que no incluye los fondos para armas nucleares o los 12.000 millones mensuales de la "guerra contra el terror" ha crecido cerca del 70%, de 316.000 millones en 2001 a pedidos de ms de 515.000 para el ao fiscal 2009 (que empieza en octubre). A pesar de que esas cifras representan cerca de lo que el resto del mundo junto destina al ejrcito, ni Barack Obama ni John McCain han adoptado la reduccin del gasto militar como parte de su programa de seguridad nacional. De hecho, ambos hablan de modernizar el ejrcito para el siglo xxi y aumentar la talla de las fuerzas armadas aadindole miles de millones.

As, las campanas de alarma de la industria armamentstica estn sonando prematuramente y el futuro ─particularmente para la venta de armas en el extranjero─ parece muy brillante. Tomemos a Lockheed Martin como ejemplo: la compaa, que se est expandiendo para adornos florales en la conferencia de Women in Defense el prximo mes, tiene ms de 10.000 millones de dlares en contratos de armas propuestos o recientemente firmados con naciones extranjeras. El mayor negocio podra valer a Lockheed Martin 7.000 millones (eso es un montn de gladiolos y lirios para Women in Defense). Los Emiratos rabes Unidos estn interesados en el sistema THAAD (Defensa de Gran Altitud Area) de la compaa. El sistema mvil montado por camiones est diseado para interceptar misiles dirigidos a lugares como aerdromos o centros de poblacin.

Otra enorme venta potencial puede ser Iraq, donde la combinacin de cambio de rgimen, ocupacin e ingreso petrolfero ha creado un nuevo y leal cliente. A pesar de que aviones fighter estadounidenses hayan bombardeado ciudades iraques, el gobierno de Maliki ha anunciado que podra comprar 36 F-16 de la compaa. Ventas recientes de estos aviones de 100 millones de dlares en pases como Marruecos, Pakistn y Rumana han contribuido a un ao boyante para la compaa de Bethesda. Pero Lockheed Martin no es la nica compaa que cosecha recompensas en la era de conflicto permanente. La guerra y la inestabilidad son buenas para los negocios alrededor del globo. Jeanne Farmer, de la Agencia Seguridad y Cooperacin, que procesa los pedidos para ejrcitos extranjeros, observaba en el encuentro ComDef que "en el contexto actual todo el mundo lo necesita todo justo ahora. Esperamos seguir teniendo amplias, amplias ventas". "Nuestro programa", prosigue, "est creciendo a pasos agigantados", al describir cmo su agencia trabaja con ms de 12.000 casos abiertos (en algunos casos las armas han sido transferidas, pero no se han utilizado todas las posibilidades o las licencias no han expirado) y suma beneficios totales de 270.000 millones de dlares.

Las ventas de armas estadounidenses a pases extranjeros en 2008 estn en camino de ser un 45% mayores que en 2007. Este ao los Estados Unidos ofrecern en torno a 34.000 millones de dlares en armas a Iraq, Pakistn, Arabia Saud y otros pases. En 2007 esa cifra era de 23.300 millones, apenas algo por encima de los 21.000 millones de 2006. En 2008, la agencia de Farmer ha procesado ms de 12.500 millones en posibles ventas a Iraq, sin incluir el pedido de F-16 Fighter, an no formalizado. En la lista de deseos de Iraq hay sistemas como los tanques Abraham, helicpteros de ataque, misiles hellfire, aviones de transporte pesado y dems armamento. Los promotores de ventas milmillonarias de armas arguyen que esas ventas reducirn la dependencia de Iraq respecto al ejrcito de los Estados Unidos, pero basta con mirar a Pakistn para ver que esas polticas crean disparaderos bien armados. Desde el comienzo de la guerra contra el terror, los Estados Unidos han transferido miles de millones de dlares en armamento y dems ayuda militar a Pakistn. Recientemente, el ejrcito estadounidense ha organizado ataques en territorio paquistan contra los talibanes y dems elementos insurge ntes sin ni siquiera informar a Islamabad por adelantado. La respuesta del parlamento paquistan? Una declaracin forzosamente apalabrada de que el ejrcito paquistan ─armado, entrenado y equipado por los Estados Unidos─ est preparado para "repelar tales ataques en el futuro con plena fuerza". No sera la primera vez que fuerzas estadounidenses chocan contra adversarios armados por fuerzas estadounidenses.

Malas noticias para ellos: buenas para nosotros?

Un comercio multimilmillonario, un mundo reluciente de armas y una industria bien organizada y poderosa destinada a mantenerse de esa forma: estos factores suponen grandes noticias para el comercio de armas. Quienquiera que asuma la presidencia en enero tendr que escoger entre la poltica de Bush de seguir armando al mundo o establecer un nuevo recorrido contra a las pertinaces objeciones del complejo militar-industrial. Pero ninguno de los presidenciables ha dedicado ni siquiera unas pocas lneas a la poltica de venta de armas. An ms, la industria parece preocupada por el vicepresidenciable de Barack Obama, Joe Binden. Loren Thompson, un analista proindustria en el conservador Lexington Institute, dijo al Defense Daily International que "el disco de Biden en cuestiones armamentsticas es el de un doctrinario [], siempre se alinea hacia el lado liberal. As que eso no es una buena noticia para la industria de defensa".

Mientras ejecutivos, generales retirados y funcionarios del Pentgono, revoloteando de una conferencia financiada por la industria a otra, lamentando supuestos recortes y ajustes de cinturn, las malas noticias de verdad para sus negocios seran buenas para cualquier otra cosa, a saber paz, diplomacia, democracia y derechos humanos.

Frida Berrigan es una investigadora asociada al Instituto de Poltica Mundial del Arms Trade Resource Center . Sus principales reas de investigacin son las polticas de armamento nuclear, los crmenes relacionados con los beneficios empresariales, la venta de armas a zonas blicamente conflictivas y los programas de entrenamiento militar. Es autora de buen nmero de informes del Instituto en que trabaja. El ultimo: Weapons at War 2005: Promoting Freedom or Fueling Conflict .

 

Traduccin para www.sinpermiso.info :   Daniel Escribano


 

 




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