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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-09-2008

La hegemona del dlar y el capitalismo estadounidense llegaron a su fin

Michael R. Krtke
Sin Permiso

"Qu queda entonces de la superpotencia EEUU? Su poder estaba construido sobre barro financiero. Con el desplome de la hegemona del dlar, lleg a su fin; el sistema financiero estadounidense ha quedado desacreditado por aos. Esto es el fin del capitalismo estadounidense, del ejemplo que por dcadas se nos ensalz como modelo a seguir. Y no es poco, aunque no sea, ni por mucho, el fin del capitalismo como sistema mundial."


Los bancos norteamericanos ganan tiempo con el plan de rescate. Pero la hegemona del dlar y el capitalismo estadounidense llegaron a su fin.

Hay tradicin. Los bancos y los financieros sern salvados con miles de millones de dineros del contribuyente. "Para bien de todos". Suecia lo hizo. Y Japn. Y Gran Bretaa. Y, de nuevo, los EEUU. Hasta ahora, todos los gobiernos estadounidenses haban intervenido con "rescates" en cualquier crisis financiera. Tras las mayores estatalizaciones de todos los tiempos viene ahora el mayor de los rescates.

El secretario estadounidense del Tesoro, Henry Paulson, exjefe del banco Goldman Sachs, el nmero 1 de los bancos de inversin, se ha sacado de la chistera la "madre de todos los rescates. De consuno con la Reserva Federal, ha diseado un paquete para ayudar a los bancos a salir de aprietos. Y eso slo es posible, si se les quita de las manos la patata caliente de unas hipotecas y de unos derivados hipotecarios desvalorizados que, considerados hasta hace muy poco la joya del arte financiero, andan ahora estigmatizados como "basura txica". Puesto que el mercado para tales papeles se ha desplomado, nadie sabe desde hace meses qu valor puedan tener.

Ahora viene el Estado como salvador. Un rescate de prestado, con miles de millones que el gobierno Bush no tiene. El Estado norteamericano todava tiene crdito, y de ello depende ahora todo el sistema financiero estadounidense, y con l, el internacional. El volumen de los fondos de urgencia queda en principio limitado a 700 mil millones de dlares; ms no permite la actual ley presupuestaria, y habra que modificarla para aumentar esos fondos. No bastar. Sern necesarios entre 1 y 2 billones en el peor de los casos, hasta 5 para enjugar todos los crditos y todos los ttulos de derivados txicos. Estn en circulacin prstamos hipotecariamente respaldados por valor, al menos, de 1,1 billones de dlares, y a eso hay que aadir ms de 2 billones en forma de hipotecas a propietarias y propietarios de vivienda privados y 1,6 billones en hipotecas a empresas que operan en el mercado. Si las cosas discurren como quieren Paulson y Bush, acabarn teniendo entre manos un fondo estatal billonario ms bien parecido a una empresa de propiedad popular como lo fue en su da la "Ramsch und Schund" en la antigua Repblica Democrtica de Alemania. Es vana esperanza la suya, creer que podrn vender luego los papelitos adquiridos ahora a los bancos. Al final, el Estado se quedar slo con las prdidas, y el contribuyente tendr que cargar con la deuda pblica.

El gobierno saliente presiona para sacar adelante su plan de salvacin. Paulson pretende, en efecto, que el Congreso la firme un cheque en blanco. Nunca un secretario del Tesoro tuvo nunca tanto poder en los EEUU. La crisis financiera llama a gritos a un dictador: as ven las cosas los neoconservadores en el gobierno.

Slo que el Comit bancario del Congreso regatea. Los senadores se agarran a cualquier pretexto, los bolsistas temen la clera de los electores. Esto es "socialismo financiero y es antiamericano", truenan los republicanos. Los demcratas tienen un contraplan. Quieren ayuda para los propietarios de vivienda, no para los bancos. Quieren una participacin del estado en las empresas rescatadas, quieren una clara limitacin de los salarios y las remuneraciones de los altos ejecutivos. Es decir, intromisin directa del Estado en la poltica de las empresas. En Europa, eso slo lo exige la izquierda.

Nadie podr negar que el contribuyente norteamericano es el tonto de esta historia: nadie est en condiciones de garantizar que la salvacin de los bancos el servir para algo al propietario o a la propietaria de vivienda. Pues lo precios inmobiliarios siguen cayendo, y se contarn por millones los que vern aumentadas sus deudas al tiempo que cae el valor de mercado de sus casas. Por consiguiente, en cada refinanciacin, los bancos exigirn mayores intereses, lo que traer consigo un incremento drstico de los embargos y las ejecuciones hipotecarias. Puesto que stas ltimas yo no aportan nada, ms bancos irn a la bancarrota. No es por casualidad que los dos ltimos grandes bancos de inversin, Goldman Sachs y Morgan Stanley, acaben de ser transformados en bancos comerciales normales y corrientes. Caen as bajo la inspeccin bancaria pblica, a trueque de poder acceder a los fondos pblicos de urgencia. Los necesitarn. Los bancos extranjero filiales de empresas estadounidenses podrn beneficiarse igualmente de esos dineros pblicos. Si se les excluyera de la bendicin crematstica, la plaza financiera de Londres sera la siguiente en partirse de risa. Por eso la negativa de los restantes miembros del G-7 a aprobar planes de rescate parecidos carece de sentido, y no podr mantenerse. En cualquier caso, los britnicos seguirn tomando medidas de ayuda, y los alemanes ya han socializado las prdidas de sus bancos (semi)pblicos.

El Plan saldr adelante y ayudar a algunos bancos a ganar tiempo. Pero no resolver la crisis financiera. El dficit de los EEUU crecer todava ms. El umbral de mximo endeudamiento ha crecido con las ltimas estatalizaciones otros 10,6 billones de dlares: est, pues, ahora en los 11,3 billones. Sin aumentar los impuestos, lo nico que pueden hacer los EEUU es emitir y lanzar al mercado ms deuda pblica. Ya hoy, las importaciones estadounidenses de capital precisan de 4 mil millones diarios. Eso no puede sentarle bien al dlar. Ya se acab otra vez su efmero vuelo, y volver a caer.

Qu queda entonces de la superpotencia EEUU? Su poder estaba construido sobre barro financiero. Con el desplome de la hegemona del dlar, lleg a su fin; el sistema financiero estadounidense ha quedado desacreditado por aos. Esto es el fin del capitalismo estadounidense, del ejemplo que por dcadas se nos ensalz como modelo a seguir. Y no es poco, aunque no sea, ni por mucho, el fin del capitalismo como sistema mundial.

Michael Krtke, miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO, es profesor de poltica econmica y derecho fiscal en la Universidad de msterdam e investigador asociado al Instituto Internacional de Historia Social de esa misma ciudad.


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