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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-10-2008

Bolivia en vilo

Ojarasca


En Bolivia se ech a andar una guerra civil, aunque el gobierno del presidente Evo Morales prefiere llamarlo golpe de Estado prefectural, Una sublevacin vandlica, abiertamente secesionista, sacudi al oriente boliviano (las dos terceras partes del territorio nacional). Los gobiernos autonmicos, cuyo epicentro es Santa Cruz, desafan al gobierno y a la poblacin, de mayora indgena, concentrada en el altiplano del occidente, y montan un escenario de confrontacin sin vergenza, envalentonada por el evidente respaldo estadunidense y de la beligerante derecha latinoamericana.

La carta del gobierno sigue siendo obligar a negociar a los opositores, que no dan muestras de querer eso, sino ganar tiempo para su revuelta y el desquiciamiento de la nacin andina y amaznica en el corazn de Amrica del Sur. Los movimientos que respaldan al gobierno indgena y socialista de Morales ha puesto en marcha sus propios mecanismos de resistencia. Mientras, desde diversos sectores de la izquierda, el sindicalismo y el movimiento indgena suben las voces impacientes que llaman a enfrentar a los reaccionarios y tomar las tierras que el gobierno no se ha atrevido a quitar a los latifundistas.

Esa polarizacin (atroz empate lo llama la agencia radical Bolpress) amenaza con convertirse en el peor de los escenarios. Ante la precipitacin de los acontecimientos, Ojarasca presenta algunos episodios recientes que dibujan los designios de la derecha, desatada contra la que sus organizadores llama raza maldita de los indgenas.

Orga fascista. El 6 de septiembre, la agencia Econoticias del movimiento minero, document cmo la oligarqua intenta consolidar su poder en el oriente y los valles, tomando caminos y avenidas con la fuerza, mientras el gobierno de Morales sigue confiando en la papeleta electoral. A palo y ltigo, los prefectos derechistas y los poderosos clanes dueos de la tierra y los grandes negocios, consolidan su poder. El Consejo Nacional Democrtico (Conalde), que agrupa a los prefectos opositores, los comits cvicos y todas las fuerzas de la derecha moderada y fascista, convoc a masificar bloqueos carreteros en cinco de los nueve departamentos del pas, impedir la realizacin del referndum sobre la nueva Constitucin y erradicar toda movilizacin popular.

Conalde amenaz con tomar plantas petroleras, cortar la exportacin de gas y tomar instituciones pblicas si el gobierno no devuelve unos 200 millones de dlares anuales por concepto del Impuesto a los Hidrocarburos, y reconoce las autonomas separatistas e in-constitucionales.

La segunda semana de septiembre cumpli sus amenazas. La cuota de muertos inici el da 12 en Pando, cuando los sicarios autonomistas emboscaron a indgenas amaznicos, matando alrededor de treinta.

El eje de la movilizacin derechista est en Santa Cruz, Beni, Pando, los valles de Tarija y Chuquisaca, donde las bandas fascistas siembran el terror vejando mujeres y sindicalistas, y pisoteando indgenas a vista de la polica, temerosa del nivel de violencia e impunidad con la que actan los sicarios y paramilitares.

En este contexto, el gobierno de Morales declar persona non grata al embajador estadunidense, Philip Goldberg, a quien se vincula directamente con la escalada de la derecha autonomista, tildada de fascista por el movimiento social y comparada con las camisas pardas del nazismo.

Actan con lgica militar. Sus golpeadores fueron entrenados por mercenarios y militares extranjeros. Los gobiernos regionales los dejan actuar. Su orga comenz la primera semana de septiembre en la ciudad de Santa Cruz, poco despus que Morales emitiera un decreto para poner a votacin el 7 de diciembre la nueva Constitucin Poltica y la eleccin de nuevas autoridades regionales. Segn la agencia crucea ASC-Noticias, el grupo Resistencia, las mujeres de octubre, las pechonas de la Cruzada Cristiana, los unionistas, Accin Joven y otros que, con sus grupos de choque hacen temblar a medio mundo, han perdido el miedo a todo, y pasaron de los gritos al garrote contra los indgenas. Las damas cvicas, blandiendo ltigos, agredieron a las marchistas de la Central Obrera Boliviana. Un dirigente de la Unin Juvenil Cruceista, garrote ensangrentado en mano, resumi a la televisin: Queremos la independencia, no queremos a esta raza maldita en nuestra tierra.

Tambin en Sucre la derecha violenta anda suelta. En Beni, las bandas fascistas intentaron tomar (y finalmente lo lograron la segunda semana de septiembre) oficinas gubernamentales defendidas por el ejrcito, con bombas molotov, armas cortas, piedra y palo. Segn el representante de Derechos Humanos en Beni, Jorge Soruco, es demencia racista, una era de locos donde la oposicin que quiere un territorio para realizar actos vandlicos, se enfrenta al pueblo en situaciones de extrema violencia.

Econoticias apuntaba que el presidente Evo ni siquiera puede ingresar a las ciudades del oriente y los valles, donde sus seguidores son apaleados con impunidad. Ahora, organizaciones populares y juveniles, especialmente en los barrios pobres de Santa Cruz han comenzado a responder. Que vengan, los vamos a reventar, dicen estos jvenes que han enfrentado y hecho correr a los fascistas.

En todo esto, el gobierno boliviano propone una nueva Constitucin que entre otras cosas otorgue ms derechos a las poblaciones indgenas. Por lo pronto, la Corte Nacional Electoral anul la convocatoria de Evo al referndum constitucional, y en respuesta el vicepresidente lvaro Garca Linera asegur que hagan lo que hagan, nos insulten, peguen a los ancianos, peguen a los nios, hagan terrorismo, quemen casas, no hay marcha atrs.

Los indgenas, ilegalizados en el oriente. Los dirigentes de la Confederacin Nacional de Pueblos Indgenas (CIDOB), elegidos por las organizaciones regionales en la Gran Asamblea que representa a los 34 pueblos del Oriente, Chaco y Amazonia en siete departamentos de Bolivia, denunciaron las acciones de violencia generadas desde el 10 de septiembre contra nuestras instalaciones.

Los ataques contra la dirigencia de la Confederacin fueron cometidos por exdirigentes indgenas vendidos a la derecha y expulsados del movimiento, acompaados por grupos delincuenciales que en franca actitud de violencia y avasallamiento terminaron asaltando las instalaciones de nuestra casa grande, mancillando a compaeros, agredindonos y golpendonos en nuestra propia casa. Los grupos vandlicos han agredido a mujeres dirigentes, a nios y nias hijos de dirigentes, y han amenazado de muerte a la direccin nacional. Entre la turba de violentos fueron identificados como cabecillas Jos Uraavi, Carmelo Justiniano, Amalio Siye, Ignacio Urapuca y David Prez, actuales funcionarios de la prefectura de Santa Cruz. Estos traidores del movimiento indgena, con sus aliados vndalos, buscan negar el derecho de nuestros pueblos a las autonomas indgenas. La Confederacin advierte: La dirigencia est unida en la lucha por nuestros derechos como pueblos, y si bien han tomado nuestras instalaciones y nuestra casa, no son dirigentes de nuestro pueblo, sino viles mercenarios. La dirigencia de la CIDOB se ha visto obligada a reunirse en la clandestinidad, y llamar a los pueblos a no dejarse confundir por los mercenarios de la oligarqua.

Despus del 10 de septiembre fueron asaltadas las oficinas de otras organizaciones como el Centro de Estudios Jurdicos e Investigacin Social (CEJIS), Centro de Investigacin y Promocin del Campesinado (CIPCA) y la Coordinadora de Pueblos tnicos de Santa Cruz (CPESC). Adems fue destruida la repetidora del canal 7 de Televisin Boliviana en Santa Cruz.


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