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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-10-2008

Nueva depresin, neokeynesianismo, nuevas guerras

Alfredo Torrado
Rebelin


Nueva depresin.

La actual crisis no ha sido causada, como repiten los medios, por la falta de control de los mercados financieros, ni por la irresponsabilidad de algunas entidades financieras a la hora de conceder hipotecas. Evidentemente, la actual crisis financiera ha ocurrido porque la burbuja hipotecaria ha estallado. Pero la crisis financiera es slo la consecuencia, y no la causa, de la crisis de la "economa real". Es fcil darse cuenta de que algo anda mal en la economa real cuando el capital financiero afluye en masa al mercado hipotecario (y a la especulacin con el petrleo y los alimentos). Mientras la economa real se mantuvo en expansin, durante parte de los 80 y los 90, el sector financiero iba todava mejor. Esta expansin tuvo lugar gracias al desarrollo de la informtica y las telecomunicaciones. Era el fin de la vieja economa cclica, decan los gurs de la "nueva economa"... El capital, eufrico, inundaba la bolsa. La desproporcionada sobrevaloracin de las empresas tecnolgicas en la bolsa era evidente, y la burbuja de las "puntocom" estall en 2001. Pero lo fundamental es que la rentabilidad del capital, el grado de acumulacin, centralizacin y concentracin del capital y el crecimiento econmico propiciados por las nuevas tecnologas informticas se haban agotado.

Entonces la FED baj drsticamente los tipos de inters, propiciando el negocio de las hipotecas, negocio que se ha realizado con la posterior subida de los tipos de inters, hasta donde ha sido posible. Greenspan le haba ofrecido al capital una salida de emergencia, y el capital se desplaz en masa al mercado hipotecario. Con ello la economa ha vivido una especie de prrroga. Pero muchos asalariados no han podido seguir pagando sus hipotecas. Sin embargo, si la economa real estuviera en plena expansin, no habra habido esta morosidad; para empezar porque no habra habido burbuja hipotecaria

Neokeynesianismo.

Parece que junto con la peor crisis desde la del 29 regresan tambin las polticas keynesianas de salida de la crisis. Tras el neoliberalismo, el neokeynesianismo: otra vez. Cul ser la siguiente "novedad"? Pero las polticas keynesianas ya fueron puestas en prctica desde los 30, y, sin embargo, no se pudo evitar con ellas que el capitalismo cayera de nuevo en una depresin a finales de los 60, depresin que dur hasta mediados de los 80. De hecho, por restringirnos a EEUU, mediante dichas polticas no se logr una salida de la crisis en los aos 30, sino slo un paliativo momentneo (se logr paliar los efectos sociales de la crisis, pero por poco tiempo, hasta la nueva recada del 37, cuando el paro se situ en el 20% en EEUU). Por otro lado, durante los 90 las principales economas capitalistas, sobre todo EEUU, mantuvieron un perodo de crecimiento al tiempo que se desmantelaban las polticas keynesianas. Este crecimiento fue posible gracias al desarrollo de la informtica y las telecomunicaciones (la cada del llamado "socialismo real" supuso tambin un evidente espaldarazo para el capital).

Parece probable que Obama gane las prximas elecciones. Tambin parece que podra dar un cierto giro keynesiano a la economa estadounidense. Su plan podra consistir en una regulacin de los mercados financieros, bajadas de los tipos de inters (con la consecuente bajada del dlar), redistribucin del ingreso (aumento de los salarios, impuestos ms progresivos) y un aumento de las inversiones pblicas en sanidad, educacin, infraestructuras y, en especial, en el sector de las energas alternativas. La pregunta es en qu medida podran adoptarse estas polticas. Pensamos que en escasa medida. En primer lugar porque el actual plan de rescate de los bancos va a comprometer notablemente el gasto pblico futuro. En segundo lugar, porque las medidas keynesianas son contraproducentes si se aplican en un solo pas (teniendo en cuenta el actual nivel de movilidad internacional del capital): hara falta un consenso mundial al respecto, y las polticas neoliberales de la UE van en sentido contrario. Parece, ms bien, que Obama adoptar un plan keynesiano moderado (aunque no tan moderado como el de Zapatero...).

Las medidas keynesianas pueden ser bien recibidas, en principio, por la clase asalariada, pero no por los capitalistas, y mucho menos por los capitalistas financieros y los rentistas. Para el capital, las medidas para paliar la crisis son claras, y estn destinadas a recuperar la tasa de beneficio: despidos y consecuente bajada de salarios (en este sentido van las peticiones del BCE y el Banco de Espaa, por ejemplo, y, por supuesto, de las asociaciones patronales y los gobiernos y partidos ms liberales: abaratamiento del despido, moderacin salarial, flexibilidad laboral,). Pero las polticas keynesianas van en sentido contrario. El fin de estas polticas no es la salida de la crisis, sino la gestin de sus consecuencias sociales: se trata de aplacar a la clase asalariada. Las polticas keynesianas slo pueden servir para atenuar momentneamente los efectos de la crisis sobre la clase asalariada, con el fin de mantenerla bajo control y evitar que ponga en peligro al sistema capitalista. Pero sus efectos duran poco tiempo, pues, al frenar la cada del empleo y de los salarios, dichas polticas no sirven para salir de la crisis, sino para agravarla. En cuanto al plan energtico anunciado por Obama, podra tener los efectos deseados a largo plazo, y generar, a corto plazo, una nueva burbuja en la bolsa. Pero dicho plan difcilmente podra dar resultado a medio plazo.

Por otro lado, como decimos, la UE continuar profundizando en la senda neoliberal (ms rpida y profundamente aun con los actuales gobiernos neoliberales y neofascistas de Merkel, Sarkozy y Berlusconi). Esto significa continuar con la privatizacin de los servicios pblicos, con la flexibilizacin del mercado laboral, etc. Mientras en EEUU la economa no se puede liberalizar ms, y parece avecinarse un cierto giro keynesiano, en la UE puede continuar siendo desmantelado lo que queda del Estado de bienestar, si la clase asalariada lo permite.

Nuevas guerras.

La poltica del capital para salir de la crisis es clara y puede resumirse en el aumento de la tasa de explotacin mediante la bajada de los salarios, el aumento de la jornada laboral y la intensificacin del trabajo (aumento de la tasa de explotacin que es facilitado por el aumento del desempleo, como consecuencia inmediata de la crisis). El plan econmico de McCain incluye, por ejemplo, una reduccin general de los impuestos. Est demostrado (por Anwar Shaikh, en "Measuring the Wealth of Nations") que la clase asalariada estadounidense aporta al Estado ms de lo que recibe de l. Una bajada de los impuestos facilitara, entonces, una bajada proporcional de los salarios. Pero los republicanos reivindican adems, y de forma explcita, una vieja y eficaz receta para salir de la crisis: la guerra.

En contra del keynesianismo, nos inclinamos a pensar que la recuperacin iniciada a finales de los 30 fue propiciada por la guerra, que el perodo de auge posterior a la guerra se debi, inmediatamente, a la reconstruccin y al poder conquistado por los vencedores, y que la larga recuperacin que dur desde los inicios de la guerra hasta finales de los 60 (los llamados "30 gloriosos"), se debi a las nuevas tcnicas desarrolladas gracias al gasto blico, que propiciaron un aumento de la productividad del trabajo y de la productividad del capital. Las polticas keynesianas se pudieron mantener y desarrollar en Europa precisamente durante la fase de auge econmico, de 1940 a 1970, y gracias a ella. El sentido de dichas polticas era claro: competir en cuanto a bienestar social con la URSS. Tampoco es casualidad que las polticas neoliberales pudieran imponerse cuando el bloque socialista ya estaba muy desprestigiado debido a las intervenciones soviticas en Hungra y Checoslovaquia, y a la poltica de los partidos comunistas y sus sindicatos en Europa, sobre todo a partir del 68.

Si McCain ganara, no deberamos dudar de una invasin de Irn y un aumento de las tensiones con Rusia, Venezuela y Bolivia, y China. Una escalada blica conllevara un mayor gasto militar que estimulara el complejo militar industrial; el segundo objetivo es, evidentemente, derrotar a los competidores por el control de recursos, mercados y mano de obra (y el mantenimiento del dlar como moneda mundial). Pero un ltimo efecto del aumento del gasto militar, quizs el ms importante y esperado, es el desarrollo de tecnologas que permitan un nuevo despegue de la rentabilidad del capital. En realidad, esta es la nica forma de lograr una salida duradera de la crisis. Pero lo ms probable es que Obama gane las prximas elecciones, y los planes republicanos deban esperar un tiempo. Esto no quiere decir que los demcratas no estn dispuestos a optar por una escalada blica si no consiguen levantar la economa por otros medios. No estamos contraponiendo un Obama pacifista a un McCain belicista. El simptico Obama tambin ha dicho, en su debate televisivo con McCain: "No me temblar la mano a la hora de usar la fuerza militar".

Conclusin.

La actual crisis marca un punto de inflexin en la economa mundial, con el paso a una nueva fase de depresin econmica. El previsible gobierno demcrata en EEUU tambin puede marcar un cierto giro poltico, quizs a nivel mundial, aunque en principio limitado a EEUU. Slo si las cosas se pusieran muy feas podramos ver el mismo giro en Europa. Pero el giro ideolgico puede ser ms brusco, y probablemente vamos a tener a los gurs neokeynesianos, como Joseph Stiglitz o Paul Krugman (o el ms cercano Vicen Navarro), hasta en la sopa.

Sin duda alguna es absolutamente necesario defender lo que queda del "Estado de bienestar" keynesiano en Europa. Pero no porque con ello se vaya a lograr salir de la crisis y construir un "capitalismo ms justo", sino porque con ello la crisis se profundizara, con lo que el propio "Estado de bienestar" podra ponerse tambin en crisis. Entonces slo quedarn dos opciones: socialismo o guerra. El tiempo que no empleemos en recuperar el programa socialista para la clase obrera ser tiempo que la burguesa emplear en armarse para la guerra, y en poner al da el programa fascista.



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