Portada :: Mundo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-10-2008

La ONU oculta los datos de la violencia sexual de sus Cascos Azules

Estitxu Martnez de Guevara
CEPRID


Desde que en 1996 un elaborado estudio conocido como Informe Machel por ser la mozambiquea Graa Machel quien lo dirigi pusiera al descubierto parte de los innumerables casos de abuso y explotacin sexual cometidos por las fuerzas de paz de la ONU (que incluyen violaciones y todo tipo de torturas sexuales a nias y mujeres de todas las edades, esclavismo sexual, participacin en redes de trata de nias y mujeres para prostitucin, constitucin y gestin de prostbulos, transmisin masiva del SIDA y otras enfermedades venreas por negarse a tomar medidas profilcticas, elaboracin y distribucin de material pornogrfico con menores y mujeres de las zonas, grabaciones de violaciones de nias menores de 12 aos) asistimos a un interminable goteo de noticias sobre nuevas tropelas, habitualmente seguido de las consabidas declaraciones de indignacin de la ONU, su reiteracin en la poltica de Tolerancia Cero y su determinacin para acabar con esta horripilante lacra.

Sin embargo, podemos afirmar que la realidad es muy otra: la violencia sexual cometida por los Cascos Azules sigue presente en todas y cada una de las misiones de Naciones Unidas y es protagonizada por miembros de los ejrcitos humanitarios de todas las nacionalidades, quienes siguen disfrutando de la connivencia y complicidad de sus mandos y representantes, as como de la impunidad que les ofrece la inmunidad de la que gozan.

Aunque no es ste el sitio para profundizar en la verdadera dimensin del asunto las causas que lo originan, las consecuencias sobre las vctimas o las posibles soluciones (lo que hemos abordado en el libro Los ejrcitos humanitarios y la violencia sexista militar, ed. Zapateneo, 2008), s creemos pertinente examinar una cuestin: la de los datos que al respecto ofrece NN.UU. que estn sirviendo para encubrir la realidad de forma especial tras el nombramiento del nuevo Secretario General Ban Ki-moon al aplicar a las cifras numerosos filtros, cuatro de los cuales vamos a mostrar.

Maquillando las cifras

El primero y ms grave consiste en no presentar las cifras sobre los casos habidos o conocidos por la Organizacin, sino sobre las denuncias que a ella le han presentado. El matiz es muy importante porque cuntas vctimas de violacin de un Casco Azul se plantean presentar denuncias a la organizacin a la que pertenece su agresor? Pocas, sin duda. A ello aadmosle que la poblacin agredida est compuesta por nias o mujeres jvenes de poblaciones empobrecidas y afectadas por las guerras, en gran parte analfabetas, con traumas sicolgicos como consecuencia de la agresin, atemorizadas y avergonzadas, amenazadas por sus agresores y sabedoras de que en la inmensa mayora de casos la denuncia no va a servir sino para que sus familias y comunidades las estigmaticen cuando se conozcan los hechos debido a las costumbres y convenciones religiosas y culturales en vigor. En estas condiciones, cuntos casos se transformarn en denuncias presentadas a la ONU? Con seguridad, la mnima parte.

El segundo gran filtro se produce al contabilizar las denuncias, pues no tiene en cuenta las rechazadas por pruebas insuficientes. Esto sera lgico si no fuera porque, como reconoce la propia Oficina de Servicios de Supervisin Interna de la ONU OSSI, muchas de las investigaciones se tienen que abandonar porque el Casco Azul en cuestin ya no estaba en la zona; porque no se haban hallado testigos; porque no se contaba con medios suficientes para la investigacin, o porque los propios mandos y compaeros de los acusados se dedicaban a poner zancadillas internas a la investigacin.

El resultado es que, en 2006, un 70% de las denuncias presentadas contra soldados humanitarios fueron rechazadas por pruebas insuficientes. Del 17 de enero al 13 de febrero de 2006, los investigadores de la OSSI en Bunia recibieron 217 denuncias de casos en que integrantes del personal de mantenimiento de la paz haban tenido relaciones sexuales con muchachas de 18 aos y ms jvenes a cambio de dinero, alimentos o prendas de vestir. Las conclusiones de la OSSI fueron tajantes: aunque las denuncias recibidas por la Oficina indicaban que los contactos sexuales entre muchachas de la localidad e integrantes de las fuerzas de mantenimiento de la paz eran frecuentes y seguan existiendo, slo hubo pruebas suficientes para fundamentar plenamente una de las denuncias. Finalmente slo se contabiliz un caso de las 217 denuncias.

Con Ban Ki-moon la ONU se lava las manos

La puesta en prctica de los siguientes filtros corresponden al mandato del actual Secretario General, Ban Ki-moon, quien de esta manera ha conseguido que las cifras de denuncias no de casos de 2007 sean, por primera vez, inferiores a las del ao anterior. Para ello y este es el tercer filtro ha restringido an ms el criterio: los datos se limitan a las denuncias cuya investigacin ha finalizado de entre las denuncias presentadas. Y la diferencia es notable. As, cuando en enero de 2007 se publican las primeras cifras del mandato de Ban Ki-moon, correspondientes al periodo entre enero de 2004 y diciembre de 2006, la Subsecretaria de la ONU para Operaciones de Paz, Jane Holl Lute, dice que se han investigado denuncias que afectan a 319 participantes en misiones de paz. Lo que no hizo pblico Holl Lute es que en ese periodo se haban presentado 802 denuncias, de las cuales ni un 40% haban sido investigadas totalmente. Visto lo cual es comprensible que a NN.UU. no le interese demasiado poner los medios necesarios para que las investigaciones se lleven a cabo con prontitud, porque ello supondra el aumento de sus cifras.

El ltimo filtro hasta ahora utilizado por Ban Ki-moon tiene que ver con la nueva poltica que la ONU ha adoptado ante el grave dao que sus ejrcitos humanitarios procuran a la imagen y reputacin de la Organizacin.

Tras ms de 4 aos de intentar practicar una poltica de Tolerancia Cero cuyo fracaso ha sido estrepitoso la ONU parece quere lavarse las manos y ha decidido que los actos delictivos de los Cascos Azules competan a los gobiernos de origen de stos y a sus mandos: los mismos que silencian y encubren los delitos cometidos para mantener impoluta la imagen de sus pases entre otras razones.

A partir de esa decisin, como ha sealado el portavoz de NN.UU. Nick Birnback: La Organizacin depender de los esfuerzos de los pases que aportan tropas y policas para investigar y disciplinar a sus nacionales cuando se pruebe que hayan cometido abusos mientras servan en operaciones bajo la bandera de la ONU. Y ello, evidentemente, ha comenzado a reflejarse en las cifras de la ONU.

Para 2007 la Organizacin ha dado una cifra de 129 denuncias, lo que significara una reduccin de casi el 64% con respecto a los datos de 2006, aunque observando algunos datos aparecidos en los medios durante 2007, podemos darnos cuenta de la veracidad de esta cifra. En julio de 2007 se publicaba que 734 Cascos Azules marroques haban sido retirados de la misin en Costa de Marfil acusados de explotacin sexual de nias menores. En noviembre del mismo ao 108 pacificadores ceilandeses de la misin de la ONU en Hait fueron repatriados acusados del mismo delito. En ambos casos hubo ms durante 2007 NN.UU., ante las numerosas evidencias, tom la decisin de la repatriacin, lo que de acuerdo con la nueva poltica, dejaba en manos de sus respetivos gobiernos las labores de investigacin.

En el caso de los 734 Cascos Azules marroques, las investigaciones de su gobierno auxiliado por NN.UU. tuvieron que abandonarse sin conclusiones porque las vctimas aparentemente se negaron a colaborar con la investigacin. Y claro, como son investigaciones no concluidas, estos casos no engrosan las cifras de la ONU. De las investigaciones del gobierno de Sri Lanka no se tienen noticias hasta el momento y, en cualquier caso, ya no incrementarn el dato hecho pblico por la ONU para 2007. Eso s, el representante ceilands declaraba en la Cuarta Comisin de Naciones Unidas de diciembre de 2007 que () debe respetarse el principio de que una persona es inocente hasta que se demuestre su culpabilidad, y debe ponerse freno a los medios de comunicacin sensacionalista interesados en tales denuncias hasta que los hechos hayan quedado debidamente demostrados.

Acabar con los ejrcitos humanitarios

Concluimos un anlisis que podra tener ms ingredientes. Con lo visto hasta aqu pretendemos dejar en evidencia que las cifras de la ONU sobre los casos de abuso y explotacin sexual de los Cascos Azules ocultan deliberadamente la dimensin del terrible problema y no reflejan, quiz, ni un 10% de la realidad. Ante ello, y ante los evidentes intentos de alejar la cuestin de las agendas mediticas, creemos que es imprescindible poner en marcha una campaa pblica de denuncia centrada en esta abominable cara oculta de los ejrcitos humanitarios, hasta conseguir su desaparicin. Ojal la publicacin de Los ejrcitos humanitarios y la violencia sexista militar sirva de herramienta en esa tarea.

Estitxu Martnez de Guevara, en nombre del Colectivo Gasteizkoak



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter