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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-10-2008

El capitalismo mundial en crisis

Alan Woods
El Militante


Crisis global

Vivimos tiempos excepcionales. El pnico financiero en EEUU est provocando olas que amenazan con hundir todo el mundo. Este acontecimiento est transformando rpidamente la conciencia de millones. Ayer, 25 de septiembre, convoc una manifestacin el Central Labour Council de Nueva York (federacin sindical) y moviliz a unos mil trabajadores, incluidos muchos trabajadores de la construccin, metalrgicos, peones, fontaneros y trabajadores de la calefaccin, adems de profesores, trabajadores municipales y otros sectores. El objetivo de la manifestacin, convocada con menos de dos das de antelacin, era protestar contra el plan del presidente destinado a sacar de apuros a Wall Street con una ayuda de 700.000 millones de dlares de dinero pblico. As es como informaba Reuters de la protesta:

"Obreros de la construccin, trabajadores de transporte, mecnicos, profesores y otros sindicalistas se congregaron el jueves a un paso de la Bolsa de Nueva York, para protestar contra la ayuda propuesta por el gobierno de EEUU a Wall Street. Varios cientos de manifestantes mostraron un apoyo entusiasta cuando los dirigentes sindicales desacreditaron el plan propuesto de 700.000 millones de dlares destinado a revigorizar los mercados del crdito aliviando a las instituciones financieras de deudas peligrosas.

"'La administracin Bush quiere que paguemos la carga que supone la ayuda de Wall Street cuando ni siquiera comienza a solucionar las causas races de nuestra crisis', estas son las palabras del presidente nacional del AFL-CIO, John Sweeney. Queremos que los dlares de nuestros impuestos vayan a manos de los millones de trabajadores que viven en Main Street y no una limosna a una banda privilegiada de ejecutivos bien pagados.

"En las pancartas se poda leer No a los cheques en blanco para Wall Street' y No nos van a arrebatar nuestras pensiones ganadas con el trabajo duro'. Los manifestantes secundaron repetidos llamamientos para que el gobierno gaste el dinero en educacin, cuidado sanitario y vivienda igual de libre y fcilmente que se propone hacer con Wall Street. Sabemos que la situacin econmica debe resolverse'. Pero queremos un rescate responsable, no una ayuda oportunista', estas fueron las palabras de Randi Weingarten, presidente del sindicato de profesores. Y eso significa, como me dice cada uno de los empresarios, eso debera ser responsabilidad de los profesores, entonces eso tambin debera ser responsabilidad de Wall Street'".

El ambiente de los manifestantes era de furia, como demuestra la enorme reaccin positiva a la convocatoria de una huelga general si el rescate slo beneficia a los ricos. Este acontecimiento representa el inicio del cambio en la conciencia de la clase obrera, y no slo en EEUU.

"nica en un siglo"

Lo que ha ocurrido en los mercados financieros durante estos ltimos meses no tiene precedente en la historia reciente. Los mismos economistas burgueses que anteriormente negaban la posibilidad de una recesin ahora hablan de la crisis ms seria en sesenta aos. Alan Greenspan, antiguo presidente de la Reserva Federal norteamericana, ha descrito la actual crisis financiera como probablemente "nica en un siglo".

Realmente quieren decir 79 aos porque en 1948 no hubo ninguna crisis. Pero los economistas son personas supersticiosas y temen mencionar 1929, como los antiguos israelitas tenan miedo de mencionar el nombre de su dios, por si acaso pudiese ocurrir algo desagradable. Todos estn preocupados por la confianza en los mercados, porque ellos creen fervientemente en que la confianza (o su ausencia) es la causa real de los booms y las recesiones. En realidad, los booms y las recesiones tienen su origen en las condiciones objetivas. El ascenso y la cada de la confianza refleja las condiciones reales, aunque pueden entonces convertirse en parte de estas condiciones, ayudando a incrementar el mercado o, como en este caso, a su cada.

En los ltimos meses, AIG, Bear Stearns, Fannie Mae, Freddie Mac, Lehman Brothers y Merrill Lynch, empresas antes consideras demasiado grandes como para que fracasaran, todas han entrado en bancarrota y despus fueron "rescatadas" por el gobierno, o nacionalizadas. Cuando la poblacin comience a percibir la seriedad de la crisis econmica, en la sociedad se preparar un ambiente no visto en muchos aos. Esta maana (26 de septiembre) llegaban noticias del colapso de otro banco norteamericano, el Washington Mutual, cerrado por el gobierno estadounidense. Se trata de la mayor bancarrota de un banco norteamericano y sus activos bancarios fueron vendidos a J. P. Morgan Chase por 1.900 millones de dlares. Es el equivalente financiero a un tsunami devastador, y no ha terminado.

Las estimaciones de los economistas son revisadas constantemente a la baja. Hace seis meses, el Fondo Monetario Internacional calculaba las prdidas del sector financiero en ms de 1 billn de dlares y pronosticaba una profunda recesin de la economa global. La mayora de los economistas criticaron esta perspectiva por ser demasiado pesimista. Ahora tocan una meloda diferente. Dominique Strauss-Khan escribe lo siguiente en el Financial Times:

"Pero con gran parte de las prdidas an no contabilizadas y con la crisis financiera ya agudizada, ha quedado claro que slo el milagro de una solucin sistemtica -lucha global contra el aluvin inmediato y amplia para combatir sus causas- permitir a la economa, en EEUU y globalmente, funcionar con una apariencia de normalidad". (Financial Times. 22/9/2008).

S, en realidad, la economa norteamericana ya no funciona con "una apariencia de normalidad". De hecho, est sufriendo un gran frenazo, al menos en lo que concierne a Wall Street. En el momento de escribir estas lneas los mercados financieros en EEUU estn prcticamente paralizados a la espera de la confirmacin de una gran inversin de dinero gubernamental que las autoridades esperan "restaurar la confianza". El simple hecho de que el "libre mercado" dependa para su supervivencia de ingentes donativos del contribuyente norteamericano es una prueba suficiente de su total bancarrota, en el sentido ms literal de la palabra. Aqu est la respuesta final a toda la retrica sobre la "mano invisible del mercado", el espritu de la empresa privada y todo lo dems. En el momento de la verdad, los valientes empresarios de Wall Street y de la City londinense tienen que ir como los mendigos, con un cazo en la mano, al gobierno y pedir seguridad social. Slo que estos mendigos son multimillonarios y exigen dinero pero con amenazas.

Qu queda de la "apariencia de normalidad" cuando la administracin republicana encabezada por un fantico del libre mercado nacionaliza importantes bancos de inversin norteamericanos? O cuando el Tesoro de EEUU concede un gigantesco subsidio de aproximadamente 1 billn de dlares para hacer lo mismo? El domingo, Morgan Stanley y Goldman Sachs renunciaron a permanecer como los dos nicos bancos de inversin independientes y se convirtieron en sociedades "financieras de cartera" para conseguir ampliar el acceso a los depsitos bancarios y apoyo permanente de liquidez por parte de la Reserva Federal. La eliminacin de dos de las instituciones ms prestigiosas de Wall Street fue una indicacin de la extrema seriedad de la crisis. La velocidad con la que Morgan Stanley se fue a Asia en busca de capital subraya lo rpidamente que la riqueza del mundo se aleja de EEUU.

El Congreso vacila y el Secretario del Tesoro norteamericano, Henry Paulson (que, en opinin de algunos comentaristas, es ahora de facto el presidente de EEUU) est furioso. Mientras tanto, los mercados continan con su cada y nadie puede pararlos. Otro argumento que se puede escuchar insistentemente en el Congreso es: nos ests pidiendo que entreguemos todos estos miles de millones sin controles ni garantas. Aparte del hecho de que se trata de recompensar a los banqueros por su psima gestin, quin dice que esta medida tendr el efecto de frenar la cada del mercado?

Es una pregunta excelente a la que ni Paulson ni Bush, ni nadie ms, tienen respuesta. Es bastante asombroso ver a los antiguos defensores de la santidad del libre mercado rebuznar ahora por la intervencin del gobierno para que salve al mercado de s mismo. Pero estn condenados por su propia lgica, que slo es la lgica insana de la economa de libre mercado. La actual crisis financiera, que hace mucho fue pronosticada por los marxistas, es el resultado directo del largo perodo de especulacin incontrolada que provoc la mayor burbuja de la historia.

El viernes, cuando el gobierno anunci su plan de rescate de 700.000 millones de dlares para el sector financiero los mercados se regocijaron. Pero despus el ambiente se volvi en su contrario cuando el Congreso retras la aprobacin de esta masiva limosna. Hasta el lunes, el dlar se haba mantenido sorprendentemente alto a pesar del torbellino de Wall Street. Pero finalmente cay debido a la preocupacin por el coste del rescate y la frgil situacin del sistema bancario norteamericano, disparando el precio de las mercancas en dlares. El dlar perdi un 2 por ciento frente a la cesta de principales divisas, el euro subi un 2,6 por ciento hasta alcanzar los 1,48 dlares.

El precio del petrleo ha adquirido un carcter febril, con violentas subidas y bajadas. Cuando el dlar se devalu, las bolsas se hundieron y el precio del petrleo volvi a subir despus de su abrupta cada previa. El lunes 22 de septiembre subi un 17 por ciento, el mayor aumento diario de su precio jams visto antes y mayor que durante la invasin de Iraq. Pero el martes el precio del petrleo haba cado de nuevo 3 dlares, a 106 dlares el barril, y existen buenas razones para esperar que los precios energticos sigan bajando. Estos vaivenes violentos sin duda reflejan, por un lado, el movimiento del dlar y, por otro, la actividad de aquellos implicados en la especulacin de mercancas. Hasta hace poco, los capitalistas especulaban en el mercado inmobiliario. Cuando este colaps, buscaron otros sectores para explotar, cualquier otro que pudiera ser ms rentable: petrleo, obras de arte, comida. A pesar de todas las quejas y exigencias de regulacin, esta especulacin no se puede controlar. Es como una hidra: si le cortas la cabeza aparecern otra docena de cabezas.

Socialismo, para los ricos

Como resultado de las convulsiones econmicas y sociales, muchas personas comienzan a cuestionarse la naturaleza de un sistema econmico que produce este tipo de abominaciones. Cuando el mismo estado capitalista se ve obligado a nacionalizar instituciones financieras, se comienza a generalizar una idea: para qu necesitamos banqueros y capitalistas privados? Por esta razn, los polticos evitan la palabra nacionalizacin como le ocurre al demonio con el agua bendita. A toda costa, buscan formas a travs de las cuales el estado pueda proporcionar capital a los bancos y que no impliquen la nacionalizacin. Luchan por inventar nuevas formas de capital que dejen la propiedad y el control en manos privadas. Pero al final, se ven forzados contra su voluntad a tomar posesin de bancos enfermizos para evitar su colapso. Es una acusacin irrefutable contra la propiedad privada de uno de los sectores claves de la economa.

Aunque puede parecer una paradoja, no es una coincidencia que el pas donde los polticos estn gritando ms alto contra los pecados del mercado y la codicia de los financieros sea precisamente EEUU. La tierra de la libre empresa, el pas donde la psicologa del capitalismo ha echado races profundas entre la poblacin, es la tierra donde probablemente se da la reaccin ms profunda en contra de la gran empresa. Este hecho se reflejaba en los discursos de los polticos, sobre todo los candidatos en las elecciones presidenciales. Y el candidato republicano es incluso ms elocuente en su retrica que el demcrata. Esto se debe a que le gustara ganar. McCain ve que existe una reaccin contra el salario exorbitante de los consejos de administracin de las grandes empresas y la escandalosa especulacin de Wall Street, por eso dice lo que a la mayora de las personas les gusta or.

No resulta grotesco que los empresarios del difunto Bear Stearns amasaran fortunas mientras emprendan estrategias empresariales arriesgadas que han llevado la empresa al colapso? Por qu los contribuyentes norteamericanos, la mayora de los cuales no tan ricos, tienen que hacer frente a los 700.000 millones de dlares para el rescate de las grandes instituciones financieras? El 30 de septiembre de 2007, el gobierno federal tena un agujero fiscal de 53 billones de dlares, equivalente a 455.000 dlares por familia y 175.000 dlares por persona. Esta carga aumenta cada ao en 6.600-9.900 dlares por norteamericano. El Medicare representa 34 billones de dlares de este dficit y al fondo fiduciario relacionado con el Medicare se le acabar el dinero en diez aos. Quienquiera que gane las elecciones presidenciales y quienquiera que controle el Congreso, tendr que presidir profundos recortes de los niveles de vida. Los mismos capitalistas que han cogido miles de millones del gobierno y de la Reserva Federal estn exigiendo mayor control presupuestario, recortes del gasto federal, una reforma amplia (lase reduccin) del derecho a la asistencia sanitaria.

No hay dinero para el Medicare ni para escuelas o pensiones para los ancianos. Pero hay mucho dinero para los grandes bancos y ricachones. Esta flagrante contradiccin est agitndose en la conciencia de millones de norteamericanos y tendr consecuencias enormes en el futuro. La pesada carga de la deuda recaer sobre los hombros de las venideras generaciones que pagarn el precio con cadas de los niveles de vida y recortes del gasto social. Esto inevitablemente provocar un cambio profundo de la conciencia.

Para la opinin pblica norteamericana la leccin no pasar desapercibida. No hay dinero para escuelas, enfermos o ancianos pero cuando se trata de las grandes empresas (y no hay mayor empresa que la banca) el Estado dispone de un cheque en blanco. Para el sufrimiento de los pobres la administracin Bush slo tiene desprecio. En la tierra de la libertad, todo ciudadano tiene el derecho a enriquecerse, si la gente insiste en ser pobre, es su problema! Que muestren un poco ms de iniciativa o si no que se arrastren hacia la zanja y mueran. Ese es el severo mensaje del Mesas republicano del libre mercado. Pero cuando se trata de los super-ricos, George W. Bush demuestra la ms sensible preocupacin. Pero ya estaba escrito antes: "Porque a cualquiera que tiene, se le dar ms, y tendr en abundancia; pero a cualquiera que no tiene, aun lo que tiene se le quitar". (Mateo 13:12).

Ya sabemos que el presidente Bush es un firme creyente en el Libro Sagrado. Pero sospechamos que sus motivos para intervenir en la crisis financiera no estn totalmente relacionados con la caridad cristiana, tiene ms que ver con la desesperacin. La clase dominante en EEUU ve que se est abriendo bajo sus pies un abismo y se ve obligada a adoptar medidas de pnico en un intento frentico de evitar una recesin global. Por eso un fantico del libre mercado como el presidente se ve forzado a lanzar setecientos mil millones de dlares del dinero de los contribuyentes a los bancos.

Esta iniciativa extraordinaria recibi inmediatamente los aplausos del mercado, nacional e internacionalmente. El Grupo de las Siete naciones industrializadas dijo a sus miembros: "bienvenidas las extraordinarias acciones adoptadas por EEUU". Sin embargo, otras naciones dijeron que no vean la necesidad inmediata de crear sus propios fondos para comprar valores en peligro. Los capitalistas de Europa y otras partes estaban prefieren recostarse y dejar que los norteamericanos se esfuercen. Despus de todo no eran en primer lugar los responsables de crear este caos? La misma pregunta se hace en EEUU, en cada esquina y en el Capitolio.

El presidente inmediatamente se top con un problema en el Congreso norteamericano. No es que los y las congresistas estn menos dispuestos a garantizar la supervivencia del capitalismo que el actual inquilino de la Casa Blanca, pero estn an ms dedicados a su propia supervivencia. El problema es que sienten la creciente reaccin que existe contra el capitalismo, el mercado, los banqueros, Wall Street y todas sus acciones. La inmensa donacin (eso es lo que es) habla por s sola. Significa que se coger del bolsillo de cada contribuyente estadounidense el equivalente a 9.400 dlares y se depositarn en las cuentas de las mismas personas que provocaron la crisis financiera. Este hecho por s solo sirve para aclarar estupendamente las ideas de los miembros del Congreso, especialmente cuando las elecciones estn a la vuelta de la esquina.

Los Demcratas han estado pidiendo una segunda ronda de medidas para recuperar la economa norteamericana, centrada en estimular el gasto en infraestructura, ayuda a costear la factura energtica de los hogares y posiblemente ms cheques descuento para los consumidores. Pero la administracin y muchos republicanos se resisten. Dinero para los banqueros? Por supuesto! Dinero para los norteamericanos corrientes? La cuenta est al descubierto! Esto es demasiado para las almas amables del Capitolio que gastan todo su tiempo en vigilar los intereses de la nacin.

El ambiente en el Congreso fue tenso, los congresistas se gritaban y casi llegan a las manos. Alguien puede recordar este tipo de escenas en el Capitolio? Entonces cmo hay quien no puede ver a EEUU en una situacin de debacle econmica? Puede alguien recordar a la poblacin norteamericana en esta situacin de rebelin y furia? La razn del comportamiento de los congresistas es que sienten las llamas queman ya sus traseros.

Cualquier cosa que hagan estar equivocada. Si firman el acuerdo se ganarn el odio de millones de estadounidenses. Una mujer, entrevista la noche pasada por la televisin britnica, cuando le preguntaron qu pensaba sobre el plan de rescate respondi desconsoladamente: "Acabo de salir de un turno de once horas y trabajo 60 horas semanales. Ahora quieren coger 2.300 dlares de mi salario para drselo a los banqueros!" Esta debe ser la actitud tpica de millones de personas corrientes en EEUU. Pero si se niegan a firmar, provocarn una cada an ms profunda de las bolsas en EEUU y con ello la amenaza de un colapso total en las lneas de 1929. En otras palabras, estarn entre la espada y la pared.

Pesimismo de la burguesa

La burguesa sufre de ataques maniaco depresivos peridicos, pasando rpidamente del optimismo extremo al abismo de la desesperacin. En ambos lados del Atlntico, donde anteriormente haba "exuberancia irracional", ahora hay oscuridad y condena. Siempre fue as: la burguesa siempre se balancea entre los dos extremos del carcter maniaco depresivo. En determinado momento la fiesta est en plena efervescencia y consiguen enormes fortunas, al momento siguiente, todo se desinfla y abunda la miseria. Cuando llega finalmente el colapso es como la maana despus de una fiesta salvaje. La noche antes, la gente est feliz embriagada sin preocuparse por el mundo. Ahora, con la fra luz del da la historia es diferente. Hombres y mujeres son terriblemente conscientes de los excesos de la noche anterior, juran con solemnidad que nunca volvern a beber, y son bastante sinceros, hasta la siguiente fiesta.

El colapso ignominioso del ltimo boom especulativo no es una excepcin a la norma general. Es destacable slo por la profundidad de la tristeza, que slo es un reflejo de las cotas vertiginosas desde las que ahora estn cayendo. Sencillamente fue el mayor boom especulativo de la historia (o burbuja). Fue mucho ms grande que el boom que precedi al colapso de Wall Street. A pesar de la severidad obvia de la crisis, los economistas burgueses an intentan confortarse con el pensamiento de que las cosas podran haber sido mucho peores. Recientemente el Financial Times comentaba:

"La Gran Depresin comenz hace menos de 80 aos pero, para ser sinceros, estamos en un siglo diferente. Sea o no la peor crisis a la que se enfrentar el mundo entre este momento y el ao 2099, lo destacable es el hecho de que no haya sucedido nada tan malo como la Gran Depresin entre los aos treinta y el momento actual". Este comentario es interesante por dos cosas: las mismas personas que durante aos han estado negando cualquier posibilidad de una repeticin de 1929 y la Gran Depresin ahora, sin inmutarse, dicen que no slo es posible, sino que lo destacable es que no haya ocurrido an.

Dominique Strauss-Kahn escribe: "[...] y por qu no ha ocurrido, al menos an, en la economa general, el comienzo de una severa recesin. Quiz fue la ausencia de esta ltima lo que llev a muchos a tranquilizarse considerando el pinchazo de la burbuja inmobiliaria como una correccin, los impagos de las hipotecas subprime norteamericanas como una desgracia y el fracaso de importantes instituciones financieras como un dao colateral". (Ibd).

La cada de los precios durante una crisis simplemente compensaba su anterior inflacin, en ese sentido se puede hablar de una "correccin". Sin embargo, nosotros hace tiempo dijimos cmo los economistas burgueses han cambiado repetidamente la terminologa que describe una recesin econmica para que parezca algo menos serio. En determinado momento utilizaron la palabra pnico, despus crisis, hasta que finalmente han llegado a correccin. Despus de todo, si aceptamos los milagrosos poderes sanadores del mercado, que por arte de magia se regula sin ninguna participacin humana consciente, cmo se puede objetar la "autocorreccin" del mercado?

Sobre este tema escribimos lo siguiente en Perspectivas Mundiales 2008:

"Se podra decir lo mismo sobre un terremoto: tambin se puede presentar como una correccin' necesaria que simplemente reajusta la corteza terrestre. Finalmente, todo vuelve a la normalidad y la vida contina como antes. Pero este anlisis reconfortante no tiene en cuenta la terrible estela de daos provocada por el terremoto: pueblos que desaparecen, rboles arrancados, cosechas destruidas, miles de muertos y heridos. Adems, la vida normal no se recupera tan fcilmente despus de un terremoto. Algunos pueden ser tan devastadores y dejar tal reguero de destruccin que los efectos se sienten durante aos".

Estas lneas describen con precisin las consecuencias de esta "correccin".

La dictadura del capital financiero

Nuestra poca es la del capitalismo monopolista, una de las caractersticas es el dominio completo del capital financiero. Este dominio en EEUU y Gran Bretaa ha llegado ms lejos que en cualquier otro pas importante. Gran Bretaa, el antiguo taller del mundo, se ha transformado en una economa rentista parasitaria que produce muy poco y est dominada por las finanzas y los servicios. Hasta hace muy poco esto representaba algo positivo que poda proteger a Gran Bretaa frente a la turbulencia de la economa mundial. Pero se ha convertido en su contrario. Al seguir de manera servil el modelo norteamericano, Gran Bretaa se ha visto arrastrada hacia la recesin siguiendo los pasos de EEUU y probablemente se ver peor afectada. Como un gusano parsito, engorda a costa del resto del organismo anfitrin, el sector financiero se ha hecho demasiado grande con relacin a la economa, minando su fortaleza y amenazado con socavarlo completamente.

Es una proposicin elemental que todo lo que sube debe bajar. Durante aos la economa norteamericana pareca desafiar las leyes de la gravedad econmica. Ahora debe pagar el precio. La cada ha llegado, y es ms abrupta por la altura vertiginosa que alcanz debido a la especulacin en el sector inmobiliario durante el perodo que la precedi. Ya es mucho ms intensa que la cada de los precios inmobiliarios en la Gran Depresin. En el primer trimestre de 2008 los precios inmobiliarios en EEUU cayeron oficialmente un 14,1 por ciento. Por contraste, en 1932, en el momento bajo de la depresin, los precios inmobiliarios cayeron un 10,5 por ciento. Adems, estas cifras no reflejan la seriedad real de la situacin. Algunos economistas sitan la cifra de la cada de los precios inmobiliarios durante el primer trimestre en el 16 por ciento en trminos reales. Y la cada de los precios inmobiliarios est lejos de haber terminado.

Esto significa que las enormes sumas de dinero que van a regalar a los banqueros no tendrn el efecto de detener la cada, o en el mejor de los casos pueden slo tener un respiro temporal antes de nuevas y ms profundas cadas. Esta es la lgica del mercado que no obedece a ninguna ley excepto a l mismo. Los supuestos planes de estabilizacin no son nada parecido. Todo lo que se habla de regular los mercados es una estupidez. El sistema capitalista es anrquico por naturaleza. No se puede planificar ni regular. El intento de estabilizar el sector financiero inyectando grandes cantidades de efectivo slo conseguir enriquecer an ms a los ya mega-ricos. Pero no tendr un efecto duradero sobre el mercado.

La insolencia de los banqueros es bastante asombrosa. Exigen al gobierno que compre sus deudas malas, mientras ellos se quedan con los valores rentables. Nadie sabe cul es el valor real de estos activos. Un viejo refrn dice que nunca se puede comprar a ciegas. Es un consejo acertado, pero se espera que el gobierno entregue una inmensa cantidad de dinero a la burguesa sin mirar lo que hay en el paquete. La crisis del sistema bancario es el resultado de una estafa masiva en la que todos los banqueros han participado alegremente durante las ltimas dos dcadas. Se han hecho fabulosamente ricos pero ahora han dejado una enorme cantidad de deuda y capital ficticio en los libros de cuentas de las instituciones financieras. Cmo resolver este pequeo problema? Fcil! Pasar la factura al contribuyente. El gobierno crea una agencia para comprar estos valores y los mantiene hasta que "maduren" y se puedan vender al sector privado. Esto significa nacionalizar las prdidas y privatizar los beneficios o, por utilizar una maravillosa expresin de Gore Vidal, socialismo para el rico y economa de libre mercado para el pobre.

Los capitalistas pretenden que tambin ellos estn haciendo sacrificios, pero lo que quieren decir es que sacrifican unos pocos de sus inflados beneficios, mientras que los trabajadores sacrifican su vida y casa. Los banqueros gritan con dolor y los gobiernos corren con un cheque en blanco en sus manos. Esto se conoce como "provisin de liquidez". El problema es que el Estado no posee liquidez alguna. Slo puede conseguir el dinero de los contribuyentes. Pero los impuestos reducen la demanda, algo que ya est cayendo en EEUU. Esto podra temporalmente aliviar el "sufrimiento" de los super-ricos, pero slo a costa de incrementar el sufrimiento de millones de estadounidenses corrientes. Eso, en s mismo, no sera nada preocupante, por supuesto, ya que el destino de todos los norteamericanos patriotas es sufrir por la gran causa del mercado. Desgraciadamente, esto tendr efectos ms serios en la economa.

Un nuevo recorte de la demanda aumentar el desempleo. Las empresas entrarn en bancarrota. Ms personas no podrn pagar sus hipotecas y deudas de la tarjeta de crdito, profundizar la crisis y ser ms difcil de resolver. Adems, EEUU es los aos recientes ha pasado de ser la nacin acreedora ms grande del mundo a ser el mayor deudor mundial. La compra por parte del gobierno de valores sin valor e inyecciones de capital en las instituciones financieras aumentar enormemente este endeudamiento colectivo. Provocarn una nueva cada del valor del dlar con relacin a otras monedas y esta situacin consiguientemente causar ms convulsiones en los mercados monetarios mundiales.

Los bancos centrales se supone que deben evitar vigilar a los bancos e instituciones financieras para garantizar a los depositarios que sus depsitos bancarios estn a salvo, y proporcionar la liquidez en las instituciones financieras frente a daos colaterales. Pero los recursos de los bancos centrales tienen un lmite y se est alcanzado muy rpidamente. Probablemente ya han hecho ms de lo que podan hacer. En el caso de una nueva crisis bancaria no podrn hacer nada. Como nadie tiene la ms mnima idea de a cunto ascienden las deudas malas que estn envenenando el sistema financiero mundial, esta crisis en el prximo perodo es inevitable. Ms pronto que tarde terminar en el colapso de uno u otro de los bancos importantes, que puede provocar una conmocin letal en toda la economa mundial, como ocurri con el colapso del banco austriaco ms grande, el Kredit-Anstalt, en mayo de 1931. Esto sucedi dos aos y medio despus del crack de Wall Street en EEUU y marc el principio del colapso financiero de Europa Central y despus ms all. Es totalmente posible que veamos algo similar en el prximo perodo.

Marx sobre el capital ficticio

La escasez de dinero no es la causa de la crisis, al contrario, la crisis es la que provoca escasez de dinero. Los economistas burgueses, con su mentalidad de banqueros, confunden la causa con el efecto, la apariencia con la esencia. Cuando la economa entra en crisis, el crdito se agota y la gente exige en su lugar dinero en metlico. Este es el efecto de la crisis, pero a su vez se convierte en causa, reduciendo la demanda y creando una espiral descendente.

Los banqueros y sus amigos en el gobierno insisten en que la causa de la crisis es que el sistema financiero tena demasiado poco capital. Es una declaracin asombrosa. Durante las ltimas dos dcadas se ha visto un enorme carnaval rentable donde los bancos han conseguido ingentes beneficios. Ahora dicen que no tienen suficiente capital! En realidad, durante el boom hubo en circulacin una enorme cantidad de prstamos y esta superabundancia de capital demostraba por s misma los lmites de la produccin capitalista. Haba enormes sumas de capital disponible para la especulacin que no podan encontrar una salida y la burguesa tuvo que encontrar otra forma de utilizarlo.

Marx seal hace mucho tiempo que el ideal de la burguesa era hacer dinero del dinero, sin tener que pasar por el proceso doloroso de la produccin. En el ltimo perodo pareca que haban conseguido esta idea (excepto en China donde s ha habido un desarrollo real de las fuerzas productivas). En EEUU, Gran Bretaa, Espaa, Irlanda y en muchos otros pases, los bancos invirtieron billones en especulacin, sobre todo en el sector inmobiliario. Este se bas en el escndalo de las hipotecas subprime y floreci, generando cantidades inimaginables de capital ficticio.

Ya en la poca de Marx existan grandes cantidades de capital circulando, este es capital que forma la base del capital ficticio. En aquella poca tambin hubo estafas crediticias, el equivalente a los actuales derivados. Sin embargo, cuando se compara con la situacin actual palidece todo el significado de especulacin. La cantidad total de especulacin a escala global es pasmosa. Tomemos slo un ejemplo: los credit default swap. Este mercado permite que dos partes apuesten sobre la probabilidad de que una empresa incumpla el pago de su deuda. Ha pasado a 90 billones de dlares las cantidades ficticias aseguradas. Es decir, probablemente ms que el doble del crdito pendiente de pago en el mundo. Pero los contratos no estn anotados en ninguna parte excepto en los libros de los socios. Nadie sabe el volumen real de la transaccin, por lo tanto, eso expone a la economa mundial a un enorme riesgo. Eso explica el pnico en Wall Street y en la Casa Blanca. Temen, correctamente, que cualquier vaivn severo pueda derribar todo el edificio inestable de las finanzas internacionales, con consecuencias difciles de prever.

Incluso en el siglo XIX, en la cima del boom, cuando el crdito era fcil y la confianza aumentaba, la mayora de las transacciones se hacan sin ningn dinero real. Al principio de cada ciclo hay abundancia de capital y los tipos de inters son bajos. El tipo de inters bajo estimula los beneficios de las empresas en el primer momento del ciclo y anima el crecimiento. Ms tarde el tipo de inters alcanza su nivel medio en el momento lgido de prosperidad. Aumenta la demanda de crdito y por tanto los tipos de inters en el pico de un boom deberan subir, pero en el ltimo boom no ha ocurrido as.

En los aos recientes la Reserva Federal ha aplicado una poltica de mantener deliberadamente bajos los tipos de inters (en una etapa fueron incluso negativos en trminos reales, considerando el nivel de inflacin). Se trataba de una irresponsabilidad desde un punto de vista capitalista. Cre una burbuja inmobiliaria y de este modo se pusieron las bases para la crisis actual. Pero en la medida que se conseguan grandes beneficios y los inversores estaban felices a nadie le importaba. Todos se unieron contentos a este loco carnaval de rentabilidad. Los banqueros ms respetables y los economistas ms doctos unieron sus manos y bailaron al coro de: "Come, bebe y se feliz, maana estaremos muertos!"

La razn por la que ahora se quejan de que no tienen un capital insuficiente es porque una gran parte de sus activos son ficticios, el resultado de una estafa sin precedentes en todo el sector financiero. Mientras el boom continuaba a nadie le importaba. Pero ahora que el boom se ha terminado, todos estos activos estn bajo sospecha. Los banqueros, que ayer estaban dispuestos a comprar grandes cantidades de deuda de los dems, ya no estn dispuestos a hacerlo. La desconfianza y la sospecha se han generalizado. El viejo optimismo acomodadizo se ha sustituido por una actitud tacaa a la hora de prestar y tomar prestado. Todo el sistema bancario, del que depende la circulacin de capital, est a punto de paralizarse.

A menos y hasta que los malos activos sean eliminados, muchas instituciones carecern del capital necesario para extender el crdito fresco en la economa. Marx hace mucho que describi esta etapa del ciclo:

"La convertibilidad de las letras de cambio sustituye a la metamorfosis directa de las mercancas, tanto ms cuanto que precisamente en estos perodos aumenta el nmero de las casas comerciales que trabaja simplemente a crdito. Y una legislacin bancaria ignorante y al revs, como la de 1844-45, puede contribuir a acentuar todava ms la crisis.

"En un sistema de produccin en que toda la trama del proceso de reproduccin descansa sobre el crdito, cuando ste cesa repentinamente y slo se admiten los pagos al contado, tiene que producirse inmediatamente una crisis, una demanda violenta y en tropel de medios de pago. Por eso, a primera vista, la crisis aparece como una simple crisis de crdito y de dinero. Y en realidad, slo se trata de la convertibilidad de las letras de cambio en dinero. Pero estas letras representan en su mayora compras y ventas reales, las cuales, al sentir la necesidad de extenderse ampliamente, acaban sirviendo de base a toda la crisis. Pero, al lado de esto, hay una masa inmensa de estas letras que slo representan negocios de especulacin, que ahora se ponen al desnudo y explotan como pompas de jabn; adems, especulaciones montadas sobre capitales ajenos, pero fracasadas; finalmente, capitales-mercancas depreciadas o incluso invendibles o un reflujo de capital ya irrealizable. Y todo este sistema artificial de extensin violenta del proceso de reproduccin no puede remediarse, naturalmente, por el hecho de que un banco, el Banco de Inglaterra, por ejemplo, entregue a los especuladores, con sus billetes, el capital que les falta y compre todas las mercancas depreciadas por sus antiguos valores nominales. Por lo dems, aqu todo aparece al revs, pues en este mundo hecho de papel no se revelan nunca el precio real y sus factores, sino solamente barras, dinero metlico, billetes de banco, letras de cambio, ttulos y valores. Y esta inversin se pone de manifiesto sobre todo en los centros de que se condensa todo el negocio de dinero del pas, como ocurre en Londres; todo el proceso aparece como algo inexplicable, menos ya en los centros mismos de produccin". (Carlos Marx. El Capital. Volumen III. Captulo XXX. Capital dinero y capital efectivo).

Los capitalistas deben sacar todo este capital ficticio del sistema. Como un hombre cuyo cuerpo ha sido envenenado o un drogadicto que lucha contra los efectos de su adiccin, deben expulsar el veneno del organismo o perecern. Pero es un proceso doloroso y crea nuevos peligros para el organismo. Cuando el sistema se reduce y el crdito se agota, los capitalistas retiran de circulacin sus deudas. Aquellos que no pueden pagar entrarn en bancarrota. Como resultado crece el desempleo y esto, a su vez, reduce la demanda, provocando nuevas bancarrotas y nuevas deudas que no se pueden pagar. De esta manera, todos los factores que impulsaron la economa hacia adelante durante el ltimo perodo se vuelven en su contrario.

Bancarrota de la economa burguesa

Los economistas se aferran insistentemente a la vieja ilusin de que era imposible una recesin mundial, que haban aprendido las lecciones del pasado (como un borracho aprende la leccin despus de la resaca). Decan que la crisis financiera se limitara slo a EEUU, que la economa norteamericana de alguna manera se "desacoplara" del resto del mundo (as contradecan todo lo que antes haban dicho sobre la globalizacin), que Europa y China se convertiran en las nuevas fuerzas motrices de la economa mundial y as otras cosas por el estilo.

Qu vacos suenan hoy estos argumentos! Los precios de los bienes races estn cayendo globalmente. La economa global se est desacelerando. Las economas europeas ya estn apreciablemente desaceleradas y, con la inevitabilidad de nuevos fracasos bancarios y la escasez de capital disponible y crdito, este proceso continuar. Es verdad que las llamadas economas emergentes han continuado su crecimiento, pero es impensable que puedan permanecer apartadas de la crisis general cuando la afluencia de capital se agota y los precios de las mercancas retroceden. Por supuesto, este proceso tardar un tiempo y ser desigual. Algunos pases entrarn ms pronto en crisis, otros ms tarde. Pero al final, todos se vern arrastrados.

Es indiferente en qu pas comience la crisis, lo principal es que en las condiciones modernas sta pasar de un pas y continente a otro. En este caso comenz en EEUU, que es el pas que haba llevado hasta su mximo extremo la mana crediticia. Pero poco despus, y contra todos los pronsticos de los economistas, se extendi a Irlanda, Espaa, Gran Bretaa y a toda Europa. Sus repercusiones alcanzarn a Amrica Latina, Asia y frica. Un pas detrs de otro caer como si se tratara de un domin. China no escapar aunque por el momento sigue avanzando.

En una crisis los capitalistas estn obligados a recurrir a medidas extraordinarias para acaparar una parte del mercado mermado. Recurren a la venta con descuento, al dumping y otros mtodos para socavar a sus competidores. Con eso, agravan la crisis porque fomentan una espiral deflacionaria descendente. La gente retrasa sus comprar a la espera de precios ms bajos y de esta manera empujan los precios an ms a la baja. Vemos este fenmeno ms claramente en el mercado inmobiliario.

El contagio se extiende como una epidemia incontrolada de un pas a otro. Ser evidente que cada pas ha sobre-exportado (es decir, sobreproducido) y tambin sobre-importado (sobre-comerciado). (Ver El Capital. Volumen 3. p. 481. En la edicin inglesa). Ser evidente que cada uno de ellos ha estirado el crdito demasiado y avivado las llamas de la inflacin y la especulacin, que ahora deben extinguirse, no importa a qu costa. Es decir, no es cuestin de este o ese pas, de este o ese banco, de este o ese especulador individual, sino del propio sistema. Es verdad que ninguna recesin dura eternamente. A largo plazo, se alcanzar un nuevo equilibrio, los precios se estabilizarn, se restaurar la rentabilidad y comenzar un nuevo ciclo. Pero no hay ningn sntoma de esto a la vista. La crisis an no ha terminado, apenas acaba de comenzar. Nadie sabe cundo terminar. Y, de cualquier manera, como dijo Keynes, "a largo plazo todos estaremos muertos".

Es fcil ser sabio despus que han pasado los acontecimientos. Los economistas burgueses son excelentes pronosticando las cosas cuando ya han ocurrido. En este aspecto se parecen a los autores de Viejo Testamento que pronosticaban con una precisin infalible acontecimientos histricos que haban ocurrido varios cientos de aos antes. La gente crdula como los testigos de Jehov estn muy impresionados por ello, lo citan como una prueba de la inspiracin divina de la Biblia. Otros, de una persuasin ms escptica y cientfica, dan la bienvenida a estas "predicciones" con grandes carcajadas. Las mismas personas que ridiculizaban a los marxistas y nos aseguraban que no habra ya crisis, ahora gimen y agitan las manos. Nos dicen que es la crisis ms profunda desde los aos treinta, y esperan que nadie se d cuenta de la flagrante contradiccin entre esto y lo que decan slo ayer.

La realidad es la siguiente: que durante los ltimos veinte o treinta aos los economistas burgueses no han comprendido nada, no han anticipado ni previsto nada. Han sido incapaces de pronosticar los booms ni las recesiones. Han pasado dcadas intentando convencernos de que el ciclo econmico haba desaparecido, que el desempleo de masas era algo del pasado, que el monstruo de la inflacin se haba domesticado, y as otras cosas por el estilo. Todos los polticos reformistas, naturalmente, aceptaban este sinsentido como una moneda buena. El Gran Bretaa, Gordon Brown alardeaba: "El ciclo de boom y recesin ha desaparecido". Ahora ha tenido que tragarse sus palabras porque la economa britnica se desliza hacia la recesin. Todo esto demuestra que la economa burguesa no es adecuada para nada excepto para justificar un sistema degenerado y en bancarrota.

Lo que nosotros pronosticamos

Comparemos las perspectivas de los marxistas con las que traz la burguesa. En contraste con los economistas burgueses que cometieron el grave error de creer su propia propaganda, la corriente marxista explic la realidad de la situacin en el documento Al final de la navaja: perspectivas para la economa mundial escrito en 1999, escribimos lo siguiente:

"En el pasado se deca que el papel de la Fed era llevar el cuenco de ponche cuando la fiesta estaba en pleno apogeo. Pero ya no es este el caso. Mientras pblicamente hablan de cara a la galera de fidelidad y austeridad, Alan Greenspan tolera la formacin de la mayor orga de especulacin financiera de la historia, aunque debera ser consciente de los peligros que ello implica. Es como el emperador Nern, que se diverta mientras Roma se quemaba. En realidad, subiendo los tipos de inters un miserable cuarto de punto, ha echado ms lea al fuego de la especulacin burstil. De esta forma, el viejo dicho de a quin los dioses desean destruir, primero le vuelven loco' es totalmente correcto".

Y seguimos leyendo:

"Las barreras fundamentales para el desarrollo de las fuerzas productivas en la poca moderna son la propiedad privada de los medios de produccin y el Estado nacional. Sin embargo, durante un tiempo el sistema pudo superar parcialmente estas barreras por una serie de medios, como el desarrollo del comercio mundial y la expansin del crdito. Hace tiempo Marx explic el papel del crdito en el sistema capitalista. Es un medio a travs del cual el mercado puede ir ms all de sus lmites normales. En el mismo sentido la expansin del comercio mundial puede proporcionar una salida durante un tiempo, a costa de preparar una crisis catastrfica an mayor en el futuro:

"'La produccin capitalista est ocupada constantemente en el intento de superar sus barreras innatas, pero superarlas por medios que luego harn que estas mismas barreras adquieran un tamao formidable. La barrera real de la produccin capitalista es el propio capital'" (El Capital, vol. 3).

"El circuito de la produccin capitalista depende entre otras cosas del crdito. La solvencia de un eslabn de la cadena depende de la solvencia del otro. La cadena se puede romper por numerosos puntos. Ms pronto o ms tarde, el crdito debe saldarse en efectivo. Con demasiada frecuencia aquellos que se endeudan durante el proceso de auge capitalista se olvidan de este hecho. En la primera fase de expansin capitalista, el crdito acta como un estmulo de la produccin: el desarrollo del proceso productivo se alarga por el crdito, y ste conduce a una extensin de las operaciones comerciales o industriales' (El Capital, vol. 3).

"sta es slo una cara de la moneda. La rpida expansin del crdito y la deuda empuja el mercado ms all de sus lmites normales, pero en un cierto momento esto vuelve a su posicin original. Durante el boom el crdito parece no tener lmites, como el Cuerno de la Abundancia de la antigua mitologa griega. Pero tan pronto como aparece la crisis la ilusin se desvanece. Los reembolsos se retrasan, las mercancas no se venden en los mercados ya abarrotados y los precios caen. El desarrollo del mercado mundial no altera este proceso fundamental, salvo en que cuando se manifiesta lo hace con un alcance inmensamente mayor. La acumulacin de deudas en ltima instancia hace ms profunda y ms prolongada la crisis de lo que hubiera sido de otra forma. La reciente historia de Japn es ms que suficiente para confirmar esto. Despus de una dcada de boom, caracterizada por el aumento rpido de los precios de los activos y las acciones, la burbuja estall finalmente debido a un marcado aumento de los tipos de inters. La situacin fue muy similar a la de EEUU en la actualidad. El 25 de diciembre de 1989, el Banco de Japn subi los tipos de inters causando una profunda cada de la Bolsa, pero como los precios de la tierra an continuaban subiendo fue necesario una nueva subida de los tipos de inters. En total los tipos subieron un 6% y a final de ao los precios de las acciones cayeron al 40%. A pesar de todo el Banco de Japn mantuvo los tipos de inters elevados, medida entonces alabada por los economistas, que destacaron el prudente manejo de la economa por parte de la entidad japonesa. El resultado fue prolongar la recesin durante una dcada.

"Con la globalizacin y la abolicin de las restricciones al crdito y las transacciones financieras, el alcance de la expansin nunca antes fue tan grande, ni tuvo el potencial para un crash a escala mundial. Sin embargo la crisis no se origina por el capital ficticio, por las estafas de la Bolsa y el uso excesivo del crdito. Marx lo explica en el tercer volumen de El Capital:

"'Tambin ignoramos estas falsas transacciones y especulaciones que favorece el sistema crediticio. Una crisis slo se puede explicar como resultado de una desproporcin en la produccin entre el consumo de los capitalistas y su acumulacin. La sustitucin del capital invertido en produccin depende en gran medida del poder de consumo de las clases no productivas; mientras, el poder de consumo de los trabajadores est limitado, en parte por las leyes salariales, en parte por el hecho de que son utilizados en la medida que son rentables para la clase capitalista. La razn ltima para todas las crisis reside en la pobreza y el consumo restringido de las masas frente al vigor de la produccin capitalista en desarrollar las fuerzas productivas como si existiera slo un poder de compra absoluto de la sociedad y ste fuera su lmite'" (El Capital, vol. 3)

"La expansin del comercio mundial y la apertura de nuevos mercados en Asia tambin proporcionaron un estmulo temporal, pero slo a costa de provocar un colapso incluso mayor". (Fundacin Federico Engels. Marxismo Hoy. N 7)

Estas lneas fueron escritas hace casi una dcada, cuando la aplastante mayora de los economistas burgueses an negaban la posibilidad de una recesin mundial. As que tenemos todo el derecho a preguntar: Quin comprendi mejor los procesos de la economa mundial y quin hizo predicciones correctas? Los economistas burgueses o los marxistas?

Puede China salvar al mundo?

Hay un viejo refrn que dice que un hombre ahogndose se agarra a una paja. La burguesa y sus apologistas, alarmados por la profundidad de la crisis, buscan alrededor una paja que les salve de hundirse ms. Hasta hace poco sus esperanzas descansaban en Asia, China en particular. Pero la economa china ahora est empotrada firmemente al mercado mundial y reflejar toda su volatilidad. Un reciente artculo de Geoff Dyer en el Financial Times llevaba el elocuente ttulo: La carga de Pekn. Una desaceleracin de China es un mal agero para la economa mundial.

A pesar de la recesin en EEUU, las exportaciones han continuado creciendo con fuerza, expandindose un 22 por ciento durante los primeros ocho meses de 2008. Parte de la explicacin es que las empresas chinas han seguido encontrando nuevos mercados para sus productos en otras economas en desarrollo que experimentan un auge econmico. Pero esto slo retrasa lo inevitable. Despus de la crisis en Wall Street y el estancamiento en Europa y Japn, los inversores comienzan a preguntarse si China podra entrar tambin en crisis. Despus de cinco aos de rpido crecimiento, la economa china muestra incluso ahora claramente una desaceleracin. Una tasa de crecimiento inferior al ocho por ciento tendra grandes implicaciones para China y la economa global. Los economistas tambin estn preocupados por el sector bancario en China.

Ya hay sntomas de problemas en el mercado exportador. La industria de prendas de vestir en Guangdong sufre una intensa tensin. Segn las estadsticas provinciales, las exportaciones de prendas de vestir y accesorios de enero a julio cayeron un 31 por ciento respecto al mismo perodo del ao pasado, a 13.300 millones de dlares. Las exportaciones de productos plsticos, juguetes y lmparas tambin estn estancadas o descendiendo. Esto ha coincidido con una demanda dbil de EEUU, donde las ventas al por menor cayeron en julio y de nuevo en agosto. El crecimiento global de las exportaciones de Guangdong a EEUU cay al 6,3 por ciento durante los primeros siete meses de este ao. Eso no puede ser una coincidencia.

Un euro fuerte y un 27 por ciento de aumento de las exportaciones de Guangdong a Europa han compensado un dlar dbil y el hundimiento del mercado norteamericano. Pero ahora es evidente la profunda y creciente contraccin en Europa, que tambin es uno de los mercados ms grandes de China. Esto finalmente tendr un impacto sobre las exportaciones chinas. "Esto podra ser la calma que precede a la tormenta", dice Stephen Green, un economista de Standard Chartered de Shanghi.

Son cada vez mayores las preocupaciones por el mercado inmobiliario, que ha sido uno de los principales componentes del boom de inversin de la economa china durante los ltimos aos. Las ventas han cado y la superficie en construccin cay en agosto, mientras que la produccin de acero, cemento y aires acondicionados fue plana o baj en ese mes, otro sntoma de actividad dbil. Los analistas dicen que las hipotecas aprobadas tambin han cado profundamente en los ltimos meses. "Creemos que la probabilidad de un desastre del sector inmobiliario en China es elevada", dice Jerry Lou, un analista de Morgan Stanley en Shanghai.

Si el mercado inmobiliario cae a lo largo del prximo ao eso tendr serias consecuencias para el sector bancario. Si el crecimiento del producto nacional bruto cae muy por debajo del 8 por ciento el prximo ao, eso causara una cada an ms profunda de los precios inmobiliarios, acompaada de un colapso de la inversin en el sector privado. Las consecuencias sociales y polticas seran considerables.

Hay signos de advertencia en otras partes de la economa. El crack en el mercado burstil ha tenido un efecto negativo sobre la confianza del consumidor. Este ao ha cado mucho la tasa de aumento de los ingresos urbanos. Las ventas de automviles han cado el mes pasado un 6 por ciento y los viajes en avin tambin han sido bastante ms bajos este verano. Gome, el vendedor al por menor de electrnica ms grande del pas, dijo que las ventas por metro cuadro en sus tiendas han cado un 3 por ciento en el segundo trimestre.

El gobierno ha bajado los tipos de inters, eso indica que teme una crisis. Sin embargo, su margen de maniobra en la poltica monetaria es limitado por el miedo a que reaparezca la inflacin, sta alcanz su tasa mxima de un 8,7 por ciento en febrero, antes de que cayera al 4,9 por ciento en agosto. Zhou Xiaochuan, jefe del banco central, dijo este mes: "La inflacin en realidad se ha desacelerado durante los ltimos meses, pero no podemos relajarnos porque la tasa puede rebrotar".

Una recesin en China, o incluso una desaceleracin seria del crecimiento, tendra un efecto muy serio sobre el mercado mundial, comenzando con los pases productores de mercancas en frica, Oriente Medio y Amrica Latina. Los precios del cobre, por ejemplo, han cado un 23 por ciento en los dos ltimos meses, en parte debido a los temores sobre el consumo chino del metal, que ha cado ms de la mitad este ao.

Vividores y especuladores

Existe furia y hostilidad crecientes hacia "le mercado", es decir, hacia el capitalismo. Como reaccin a este ambiente, polticos burgueses como Alec Salmond del Partido Nacional Escocs, intenta dirigir la rabia de la opinin pblica fuera del propio capitalismo y hacia un sector especfico de la clase capitalista, los "vividores y especuladores" de las altas finanzas.

De repente, se ha puesto de moda entre los polticos condenar a estos misteriosos individuos que se han sentado sobre venerables instituciones como el Banco de Escocia. Esta respetable entidad, nos dicen, ha estado presente durante trescientos aos y ha sobrevivido a la Guerras Napolenicas, al crack de Wall Street y a la primera y segunda guerra mundial, slo para ser destruido por una banda de tiburones codiciosos con trajes de diseo y gafas oscuras. Este tipo de "explicacin" no dice nada en absoluto. Cmo un pequeo nmero de vidos individuos posee un poder tan fenomenal? Quines son estas personas? Cules son sus nombres? Dnde viven? Nadie lo sabe. Pero siempre es til en una crisis poder culpar a alguien y si este alguien es perfectamente annimo e ilocalizable, pues mucho mejor.

Repentinamente, estos "vividores y especuladores" comienzan a jugar en la economa el mismo papel que al Qaeda juega en la poltica internacional. En realidad, todos los banqueros y capitalistas son vividores y especuladores. Debe ser porque el sistema capitalista se basa en ser un vividor y en la especulacin. Tambin se basa en la concupiscencia. Negar la concupiscencia es negar el funcionamiento de la economa mundial, que se basa en el beneficio, es decir, la concupiscencia. La codicia de beneficio es lo que, en ltima instancia, mueve el sistema capitalista y ha sido la fuerza motriz desde su nacimiento. S, pero se han vuelto demasiado codiciosos y ganan demasiado! Eso es lo que David Walker, presidente y ejecutivo jefe de la Peter G. Peterson Foundation y antiguo auditor general de EEUU tiene que decir:

"Hay lecciones en la crisis de las subprime? La respuesta es s. Las medidas que ha adoptado el gobierno recientemente no consiguieron establecer una estructura reguladora efectiva con relacin a las hipotecas, derivados y otros valores. La codicia es rampante. Fannie Mae y Freddie Mac de su misin original pasaron a centrarse en la conquista personal y el beneficio ms que en su propsito pblico. Los lobbies de Wall Street facilitaron la relajacin sobre la presin de Fannie Mae y Freddie Mac". (Financial Times. 22/9/2008).

Esto es perfectamente cierto. Mientras que los trabajadores cobran de acuerdo con los resultados, los empresarios se pagan unas cantidades obscenas independientemente de los resultados. Cuando una empresa lo hace bien los trabajadores pueden conseguir algo ms de salarios o primas, pero los empresarios cobran millones en ddivas. Cuando una empresa va mal, los trabajadores no cobran nada, pero los empresarios an cobran generosamente. Y cuando la empresa entra en bancarrota, los trabajadores son despedidos con poca o ninguna compensacin (a menudo sin ni quiera pensin), mientras que los empresarios que han arruinado la empresa se van con un extravagante apretn de manos.

Estos hechos son bien conocidos. Durante aos los trabajadores han estado murmurando entre dientes por la injusticia y la desigualdad. La economa avanzaba y el mercado pareca dar resultados para todos (aunque muy desiguales), la opinin pblica estaba sometida a un coro ensordecedor en los peridicos y la televisin, y los polticos de cada partido eran unnimes, aceptaban como bueno el argumento de que "lo que era bueno para los creadores de riqueza' (empresarios) es bueno para m".

La estupidez de Brown

A este lado del Atlntico los procesos que vemos en EEUU se reproducen, pero slo en la forma de una caricatura torpe y pattica. En la conferencia del Partido Laborista, Gordon Brown gimi sobre la "irresponsabilidad" de la City y dijo que las primas, en algunos aspectos, eran "inaceptables". Alistair Darling, ministro de economa, se hizo eco de los comentarios del primer ministro. Pero sus "ataques" parecan los de un hombre golpeando a un rinoceronte con un plumero. Comparado con los comentarios mordaces de John McCain y Barack Obama sobre Wall Street parecen muy dbiles.

Las medias tintas de Brown y Darling en el congreso del Partido Laborista indican que han pasado mucho tiempo arrastrndose por la City londinense que ahora ya no son capaces de enderezar la espalda. En una situacin donde cientos de miles de trabajadores de repente estn amenazados con perder sus empleos, sus casas y ahorros, incluso el reformista menos ingenioso sera capaz de darse cuenta de que una denuncia de las estafas y la codicia de los banqueros sera inmensamente popular. Es una prueba de la total bancarrota y la estupidez de estos presuntos lderes laboristas que no son capaces de adoptar los ataques demaggicos de las grandes empresas que han s han hecho Obama y McCain.

Ni siquiera son tan radicales como la Iglesia de Inglaterra, las dos figuras ms veteranas han condenado las prcticas corruptas de los tratantes financieros. En un artculo aparecido en The Spectator, el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, atac las "transacciones en papel sin resultado concreto ms all del beneficio para sus negociantes". Segn l cuando este comercio empez a ir mal, provoc un "dao real y devastador".

Williams llam la atencin sobre el comercio de deudas de la industria financiera, que ha dicho se hizo "sin responsabilidad... siendo el motor de una conquista financiera astronmica para muchos en los ltimos aos". Dijo que la crisis financiera actual "demuestra el elemento de irrealidad bsica en la situacin, la realidad que se ha generado una riqueza casi inimaginable a niveles igualmente inimaginables de ficcin, transacciones en papel sin un resultado concreto ms all del beneficio para los comerciantes". El arzobispo continuaba: "Dado que el riesgo para la estabilidad social general en estos procesos ha demostrado ser enorme, no es til pretender que el mundo financiero puede mantener indefinidamente el grado de inmunidad y la desregulacin del que ha disfrutado". (El nfasis es mo).

Aqu tenemos la esencia de la cuestin. Los representantes del capitalismo (incluidos los religiosos) pueden sentir como la tierra tiembla bajo sus pies. Temen las consecuencias sociales y polticas de la crisis, que representan un riesgo enorme para la estabilidad social, apelan al gobierno y a los empresarios para que hagan algo antes de que sea demasiado tarde. Pero cul es el propsito de Williams? Dice que "desentumecer el rgimen financiero" es a veces necesario para impulsar la empresa y crear riqueza que permita "sacar a poblaciones enteras de la pobreza". Es una noble aspiracin, y algo que es totalmente imposible conseguir sobre esta tierra pecaminosa.

Incluso ms mordaz ha sido su colega Sentamu, el arzobispo de York. Lloyds TSB, un importante banco britnico, haba anunciado la semana anterior que haba aceptado adquirir HBOS por 12.200 millones de libras despus de que sus acciones se hundieran. Desde la adquisicin, los comentaristas han criticado a los que vendieron las acciones prestadas por debajo de su precio actual, consiguiendo que los precios cayeran ms antes de que las compraran.

Sentamu dijo lo siguiente en una cena anual de la Workshipful Company of International Bankers: "Nos encontramos en un sistema de mercado que parece haber tomado sus reglas de comercio de Alicia en el pas de las maravillas". Y continuaba: "Para un espectador como yo, aquellos que deliberadamente han conseguido 190 millones de libras vendiendo por debajo de su precio las acciones de HBOS, a pesar de su fuerte base de capital, y que lo han arrojado en brazos de Lloyds TSB, son claramente ladrones de bancos y fraccionadores de valores".

Este lenguaje tan fuerte procedente de un hombre de Dios fue totalmente inesperado y sin duda tuvo un efecto desafortunado en la digestin de los que cenaban en la Workshipful Company. Los banqueros all reunidos tampoco quedaron muy contentos al escuchar los comentarios del arzobispo sobre el plan del Tesoro norteamericano de dedicar 700.000 millones de dlares a comprar la deuda mala que tienen los bancos y otras instituciones financieras.

El arzobispo habl de la necesidad de sistemas financieros estables si se quera erradicar la pobreza pero aadi: "Una de las ironas de esta crisis financiera es que ha demostrado que adoptar medidas contra la pobreza es totalmente asequible. Costara 5.000 millones de dlares salvar la vida de seis millones de nios. Los lderes mundiales podran encontrar 140 veces esa cantidad en el sistema bancario en una semana. Cmo pueden decirnos que la ayuda para los ms pobres es demasiado cara?"

Cuando escrib este artculo, los lderes mundiales se reunan en EEUU para marcar un avance en los Objetivos de Desarrollo del Milenio, una serie de objetivo destinados a reducir la pobreza global y mejorar los niveles de vida para el ao 2015. Podra depositar mi fe en el Seor y esperar que las duras amonestaciones del arzobispo hayan tenido el efecto deseado, pero toda la experiencia nos lleva a dudar de que ese sea el caso.

Incluso The Financial Times observaba:

"Incluso en tiempos de boom, pocas personas ren calurosamente cuando contrastan sus modestos ingresos con las enormes primas de unos pocos afortunados.

"Sencillamente la envidia ahora se vuelve furia justificable, primero ante el dao que el caos financiero a infligido a los inocentes y ahora la serie de cheques en blanco de los contribuyentes que se extienden a estas entidades. La reaccin en cadena est en marcha. Merece la pena distinguir las primas excesivas de los salarios y que son las que fomentan la imprudencia. Los acuerdos salariales opulentos son una cuestin que slo importan a los accionistas que los financian. Pero recompensar la imprudencia es un problema para todos nosotros.

"Demasiados gestores de inversin han cobrado por representar lo que pareca impresionante pero que tena las semillas de la catstrofe. La catstrofe ha llegado, los inversores han quedado en la ruina, los contribuyentes son los siguientes y todava los administradores mantienen las primas que recogieron en los aos de plenitud".

Pero despus rectifica el balance y aade:

"Debemos decir a su favor que, Mr. Brown y Mr. Darling no se han centrado en los altos salarios sino en los planes de retribucin que recompensa a los jugadores".

La realidad es que los que compran y venden acciones son todos jugadores y ese juego en la bolsa es su negocio que se pasa por alto discretamente.

Los periodistas del Financial Times (y de alguna manera consiguen mantener la cara seria) continan:

"El siguiente paso ahora est en la Autoridad de Servicios Financieros, el regulador de la City, pero el problema es ms fcil sealarlo que solucionarlo. El desafo es pagar a los gestores de inversin y negocios por su verdadera representacin. Si eso fuera fcil, los accionistas lo haran de manera rutinaria. Una aproximacin imperfecta es condicionar algunas primas a los resultados a largo plazo, retrasando el pago hasta que el polvo haya desaparecido, o insistir en que los gestores arriesguen su propia riqueza. Pero es difcil de imaginar reglas rgidas.

"La salida ms prctica es que la ASF considere los planes de incentivos como parte de su revisin global de la estabilidad de las empresas financieras. Es optimista excepto porque requiere demasiado esfuerzo, pero una legislacin sobre primas de la City sera totalmente contraproducente, estas leyes son fcilmente sorteadas ocultando los riesgos o envindolos al exterior".

La poltica del nuevo laborismo est claramente dictada por las ltimas editoriales del Financial Times.

"Economa concentrada"

Lenin dijo que la economa era poltica concentrada. La crisis econmica que recorre el mundo est teniendo efectos muy serios sobre la psicologa de todas las clases, empezando con los propios capitalistas. En un perodo en que el capitalismo avanzaba, la presin de las ideas burguesas sobre la clase obrera y sus organizaciones se redobl. En Gran Bretaa no ha habido una recesin econmica seria durante ms de dos dcadas. Por lo tanto, los argumentos de los polticos burgueses y economistas (los dos trabajan en equipo) sobre las cualidades milagrosas del "libre mercado" encontraron eco incluso entre la clase obrera, pero particularmente en su direccin.

Existieron las bases materiales para la total degeneracin de la socialdemocracia y los partidos "comunistas" en Europa y los dirigentes sindicales en todas partes. En Gran Bretaa, que estaba en la vanguardia de la contrarrevolucin capitalista durante las tres dcadas pasadas, fue el suelo donde el nuevo laborismo floreci bajo la direccin del reverendo Anthony Blair.

Para los activistas del movimiento obrero, este perodo fue una pesadilla que pareca no tener fin. No haba lmites para la degeneracin de los dirigentes de las organizaciones de masas, no haba profundidad en la que no se hundieran, ni ninguna accin infame que no fueran incapaces de cumplir para complacer a la clase dominante y, por supuesto, al mercado. El pesimismo de los activistas llev a la apata y al vaco de las organizaciones tradicionales de masas, que se llenaron de arribistas de clase media en busca de empleo y promocin. Esto a su vez llev a un nuevo bandazo a la derecha, que profundiz an ms la desilusin de los trabajadores. Fue un crculo vicioso que se retroalimentaba y que ha durado hasta ahora. Pero las cosas comienzan a cambiar rpidamente.

La conciencia humana en general es conservadora. La gente normalmente teme el cambio y se aferra a lo que es familiar. El hbito, la rutina y la tradicin pesan mucho sobre la conciencia de las masas, que va por detrs de los acontecimientos. Pero en momentos crticos de la historia, los acontecimientos se aceleran hasta el punto crtico en que la conciencia se dispara. Ahora hemos llegado a ese punto crtico.

Lo que es verdad para las naciones industrializadas del mundo es diez veces ms verdad de lo que algunas veces parece para el "tercer mundo". El nmero de los que viven en la extrema pobreza est aumentando rpidamente en Asia, frica y Amrica Latina. Un informe publicado recientemente por las Naciones Unidas deca que una cuarta parte de todos los nios en el mundo subdesarrollado tienen insuficiente peso; ms de 500.000 mujeres mueren cada ao en el parto o por las complicaciones del embarazo; un tercio de la creciente poblacin urbana en los pases en vas de desarrollo vive en chabolas. Un informe del Banco Interamericano avisaba de que el aumento de los empresarios empujara a 26 millones de personas en Amrica Latina a unas condiciones de absoluta penuria. Esta era la situacin despus de un largo perodo de crecimiento econmico a escala mundial. Fue lo mejor que poda ofrecer el capitalismo. Qu ocurrir en condiciones de crisis?

Por lo tanto, nos enfrentamos a un fenmeno mundial que est lleno de implicaciones revolucionarias. De esta manera, la globalizacin se manifiesta como una crisis global del capitalismo.

Cul es la solucin?

Dicen que la crisis actual es el resultado del fracaso regulador para vigilar el excesivo riesgo que tomaba el sistema financiero, especialmente en EEUU. Adems dicen que "debemos asegurarnos de que no vuelve a suceder". Resulta irnico! Durante las ltimas tres dcadas los economistas y polticos burgueses precisamente han defendido lo contrario: que todas las regulaciones eran malas para los negocios y que se deberan abolir (se defenda particularmente en el sector financiero).

Las declaraciones demaggicas sobre la necesidad de frenar las primas excesivas y la regulacin de los salarios de los consejos de administracin son slo humo. Qu se puede conseguir con estos milagros? Con qu mecanismo? Los banqueros tienen mil maneras de eludir la regulacin. Ocultan los libros de cuentas y hacen todo lo posible para que los reguladores no puedan descubrir sus actividades fraudulentas. Incluso el gobierno norteamericano utiliza trucos similares que encubren las verdaderas dimensiones de su dficit presupuestario.

El argumento a favor de regular los mercados es absurdo, como fue la decisin de prohibir (temporalmente) la prctica de "vender en corto". Para que los mercados puedan funcionar es necesario que se compren y vendan acciones, y se debe hacer sobre la base de calcular si el precio de la accin va a subir o bajar. La idea de que es permisible comprar acciones slo cuando van a subir es evidentemente una idea absurda.

Las agencias de credibilidad crediticia, que se supone distinguen los buenos crditos de los malos, dieron credibilidad a paquetes hipotecarios garantizados sin mirar la debilidad de las hipotecas subyacentes. De la misma manera, los compradores de deuda norteamericana emitida por Fannie Mae y Freddie Mac asumieron con despreocupacin lo que les garantizaba el gobierno norteamericano. El resultado es que el contribuyente estadounidense ahora tiene detrs ms de 5 billones de dlares en hipotecas y es demasiado pronto para decir cul ser la factura final.

La conclusin es bastante clara. O tenemos libre mercado basado en la bsqueda del beneficio o tenemos economa nacionalizada planificada. Pero el "capitalismo regulado" es una contradiccin. En otro artculo el Financial Times plantaba la cuestin de una manera ms clara: "no importa que ideas polticas disparatadas sugieran frenar los controvertidos paquetes salariales, las mentes brillantes de las finanzas encontrarn la manera de sortearlos o salir de la parte regulada de la industria".

Es necesario abolir estos grotescos casinos que deciden el destino de millones y sustituir la anarqua capitalista con una sociedad racional basada en la economa planificada. Dicen que las medidas adoptadas por Bush y Brown representan la nacionalizacin. Pero estas medidas no tienen nada que ver con la idea socialista de nacionalizacin. No pretenden eliminar el poder econmico de las manos de los adinerados parsitos que constituyen una carga monstruosa para la sociedad y un obstculo en el camino del progreso. Todo lo contrario, representan un intento de proteger el inters de estos parsitos dndoles enormes ayudas, sacadas de los bolsillos de la clase obrera y la clase media.

Los socialistas se oponen radicalmente a estas polticas, que no tienen nada que ver con la verdadera nacionalizacin y que slo son una especie de capitalismo de estado, que pretenden salvaguardar el sistema capitalista. Llevarn inevitablemente a un aumento de la monopolizacin, a despidos en masa, a cierres bancarios, a hipotecas ms altas y otras medidas antiobreras. Los banqueros son recompensados por el Estado por sus actividades viles, que les compra todas sus prdidas, despus gasta enormes cantidades del dinero de los contribuyentes para hacerlos rentables, y cuando lo han conseguido, los devuelven de nuevo a los banqueros, que cometern un doble delito a costa de la sociedad. Pueden reanudar su especulacin y robo una vez ms.

Es necesario arrebatar los puestos de mando de la economa de las manos privadas, nacionalizar los bancos, las empresas aseguradoras y las grandes empresas con la compensacin mnima basada en la necesidad comprobada. Slo cuando las fuerzas productivas estn en manos de la sociedad, ser posible establecer un plan socialista racional de produccin, donde las decisiones se tomen en inters de la sociedad, no de un puado de ricos parsitos y especuladores.

Ese es el objetivo fundamental del socialismo. Es una idea que ahora ser comprendida y bienvenida por millones de personas que anteriormente la consideraban como algo extraa y ajena. La gente que se manifest en las calles de Nuevo York contra el plan Bush no eran socialistas. Hace doce meses probablemente an eran defensores del libre mercado. Nunca han ledo a Marx y sin duda parecen patriotas norteamericanos. Pero la vida ensea y en situaciones como sta, la gente aprende ms en pocos das que en toda una vida. La clase obrera de EEUU est aprendiendo rpido. Y como deca Vctor Hugo: "Ningn ejrcito puede detener la fuerza de una idea cuando llega a tiempo".


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