Portada :: Ecologa social
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-10-2008

Los agrocombustibles; mejor conocidos por biocombustibles...

Laura Carlsen
americas.irc-online.org


El desarrollo de los agrocombustibles actualmente ocupa un lugar central en el escenario global. Simplemente durante este ao, la cantidad de declaraciones, dlares, y planes de desarrollo invertidos hacia los agrocombustibles, ha sido incomparable en cualquier otro sector. Una idea que se apag por dcadas ha llegado a ser, de repente, el encanto de polticos, grandes negocios, los financieros internacionales y medios de comunicacin.

Este hecho, por s solo, debera preocuparnos. Desde cundo una respuesta ecolgica al uso de hidrocarburos se ha ganado la aceptacin de gobiernos y corporaciones por igual?

Los agrocombustibles han sido recomendados como la solucin a los problemas ms apremiantes que enfrentan la sociedad estadounidense y el planeta. Sus promotores alegan que reducen las emisiones de gas invernadero, evitan el fin del ciclo de crecimiento industrial basado en hidrocarburos, son sustentables y renovables, que aumentan la seguridad en energa, y que ayudan a los granjeros.

Pero una mirada ms de cerca revela que en muchos sentidos, este futuro mejor previsto por los promotores de agrocombustibles, se parece ms bien a lo peor del pasado.

Promocin del agrocombustible

Los cientficos y ecologistas todava sostienen intensos debates con respecto a los pros y contras de los agrocombustibles. Los estudios se contradicen a s mismos en cuanto a si es que la generacin de energa neta es positiva o negativa, o si las emisiones de gas de invernadero y la contaminacin se incrementan o disminuyen, y cmo los costos y la eficiencia de energa se pueden solucionar. Sin embargo, el consenso poltico ha sido veloz y poderoso. En pocos aos, la alianza de las fuerzas ms poderosas, tanto econmicas como polticas, ha surgido para promover al "biodiesel".

Quin est detrs del auge del "biodiesel" y por qu?

En su discurso sobre el Estado de la Nacin, el Presidente George W. Bush revel la meta de sustituir el 20% de la gasolina con agrocombustibles dentro de diez aos. La Unin Europea se ha impuesto un objetivo similar. En su junta ms reciente, los G-8 aprobaron con entusiasmo esfuerzos considerables para desarrollar el uso del agrocombustible y las instituciones financieras internacionales han creado carteras de prstamos multimillonarios para ese fin. La Comisin de Etanol Interamericana es presidida por Jeb Bush, el anterior Ministro de Agricultura de Brasil, el lder de agronegocios Roberto Rodrgues, y Luis Moreno, presidente del Banco de Desarrollo Interamericano.

El sector corporativo es de igual forma, si no es que ms, entusiasta. Cuatro sectores altamente globalizados se unen en el desarrollo de la investigacin, inversin y produccin del agrocombustible: las industrias del agronegocio, el petrleo, la automotriz, y de la biotecnologa.

Desde principios de la produccin del agrocombustible, las compaas que hacan agronegocios, incluyendo a ADM, Cargill, Bunge y Dreyfus se han sumado a dicho movimiento tambin. Con subsidios del gobierno circulando libremente y con utilidades enormes generadas alrededor del planeta, los agrocombustibles son ms atractivos ahora que nunca. En el 2005 representaron un mercado de US$15.7 mil millones de dlares estadounidenses, con un 15% de crecimiento en comparacin al ao anterior. ADM, una de las principales refineras, produjo mil millones de galones de etanol en el 2006, y planea incrementar su capacidad por 550 millones de galones en los prximos dos aos. Cargill posee un creciente nmero de refineras de etanol y contrata o es dueo de plantaciones de caas de azcar en Brasil.

Las empresas petroleras consideran que los agrocombustibles pueden prolongar su vida y diversificar sus negocios. Los agrocombustibles no necesariamente requieren cambios en los patrones de consumo o en la reestructuracin de la economa basada en los combustibles fsiles. Al incorporar un 5-10% componente de etanol o biodiesel en la gasolina comn, el uso de los combustibles fsiles pueden ser alargados por varias generaciones.

De igual manera, la industria automotriz puede mantener o incluso aumentar las ventas ya que la gente est obligada a adquirir nuevos vehculos adaptados al uso de etanol. Todo esto se puede hacer mientras se entierran los argumentos de aquellos quienes exigen el mximo tab en un sistema capitalista-una reduccin al consumo.

La ltima de las cuatro, la industria de la biotecnologa, pudiera parecer menos beneficiaria, pero tiene posibilidades de obtener tremendas ganancias al mismo tiempo que enfrenta una creciente oposicin. El alcanzar las metas de produccin del agrocombustible requiere convertir cultivos para el uso del combustible, incrementando cosechas y reduciendo costos. Los cultivos genticamente modificados (GM) ofrecen una ruta hacia las ganancias a corto plazo en los dos ltimos puntos. Las variedades GM de maz y caa de azcar especficamente adaptadas para la produccin de etanol ya se encuentran usadas extensamente. De hecho, debido a que el 90% del etanol estadounidense viene del maz y la mayor parte de los cultivos de maz de Estados Unidos se modifican genticamente, el etanol se ha ganado el apodo "Monsanto Moonshine"-por la corporacin Monsanto, siendo la principal en el maz GM. La investigacin se enfoca en genes de plantas de ingeniera para obtener cosechas incluso ms altas y rasgos que faciliten su proceso. Lo ms probable es que este nuevo producto no sea apto para el consumo humano.

Con promotores como estos, un hecho es absolutamente obvio: la revolucin del agrocombustible es todo menos revolucionaria. La transicin del uso del agrocombustible ejemplifica la reforma de un sistema para perpetuarlo.

Volviendo a trazar el mapa de las Amricas

El auge del biodiesel ha iniciado en el Hemisferio Occidental por la Comisin de Etanol Interamericana y a travs de pactos binacionales multiplicndose-con ms notoriedad el que firmaron George Bush y Lula de Silva, de Brasil el pasado mes de marzo. Los planos amenazan con tener que volver a trazar la economa agrcola y poltica de las Amricas.

Los cambios en el uso de la tierra bajo la estrategia del agrocombustible transformarn paisajes y vidas, no slo en los Estados Unidos, sino a travs del hemisferio. Incluso con cosechas de cultivo incrementadas y la modificacin gentica, la produccin de agrocombustible estadounidense se quedar corto en cuanto a las metas recientemente fijadas para el consumo del agrocombustible. El suministro exterior ofrece una fuente barata y confiable. En las Amricas, los agronegocios Ecuatorianos planean expandir la produccin de caa de azcar en 50,000 hectreas y talar 100,000 hectreas de bosques naturales para la produccin de aceite de palma. En Colombia, a la produccin del aceite de palma se le apoda ya como "el diesel de la deforestacin".

Brasil es el laboratorio del futuro en el departamento de etanol. El 80% de sus automviles pueden moverse con etanol, y el etanol consta el 40% del combustible del auto. Brasil ya abastece el 60% del etanol de la caa de azcar al mundo, el cual se cultiva en tres millones de hectreas de tierra. Brasil produce 17 mil millones de litros por ao, y su objetivo es controlar el 50% del mercado global de etanol, segn el Banco Nacional de Desarrollo Econmico y Social de Brasil (BNDES). Para lograr sus metas de crecimiento de etanol, Brasil planea limpiar otras 60 millones de hectreas para la produccin de la caa de azcar.

La primera vctima de la reorganizacin para la produccin agrcola es la granja pequea. Nadie idealizara las condiciones de los campesinos agrcolas en Brasil o el resto de Amrica Latina. En la mayora de los pases, las reas rurales concentran dos-tercios o ms de familias viviendo en la pobreza. Pero la produccin del agrocombustible no ofrece prospectos reales para mejorar su terreno. Al contrario, la experiencia de Brasil muestra un peligro considerable de deterioro de las condiciones de vida de uno de los grupos ms vulnerables de la sociedad.

James Thorlby, de la Comisin de Tierra Pastoral de Brasil informa que las plantaciones para la produccin del agrocombustible desplazan a los campesinos, quienes tienen entonces dos opciones: pueden convertirse en obreros de plantacin, o mudarse a la ciudad a vivir en los barrios ms bajos. Thorlby indica que en el estado de Pernambuco 45,000 familias ya han sido desplazadas por los monocultivos. Otros analistas temen que los campesinos que se queden sin sus tierras y no puedan encontrar trabajo en las plantaciones, sean forzados a limpiar terrenos en las reas naturales protegidas. La concentracin de tierras y destileras en las manos de los grupos rurales y las corporaciones trasnacionales sacan completamente a familias de campesinos fuera de sus regiones.

La nueva alianza entre el gobierno de EEUU y sus aliados en la regin para convertir Amrica Latina en una fuente de agrocombustibles, no slo beneficia a las corporaciones trasnacionales y a los grandes negocios; sino que ayudan tambin a contrarrestar la influencia creciente de Venezuela y otros pases que intentan separarse de la hegemona de EEUU. La alianza del etanol procura consolidar una nueva lnea de poder directamente entre Estados Unidos y Brasil, teniendo a las corporaciones trasnacionales con intereses en ambos pases como la fuerza dinmica. Si esta alianza es consolidada, se erosionar tanto el plan Bolivariano para integrar el continente, el cual sigue un modelo de economas reguladas por el Estado, con el apoyo del petrleo venezolano. Socavara tambin los esfuerzos de reforzar al Mercado Comn del Sur.

En este plan, Brasil gana el capital para desarrollar tecnologas producidas por etanol dentro de sus propias fronteras y para exportarlos a Centroamrica y al Caribe. Adems de la inversin y los crditos, los empresarios de So Paulo pueden contar con polticas gubernamentales que les permitirn extender negocios agrcolas en el Amazonas y otras regiones, las cuales actualmente se encuentran pobladas por pequeos granjeros. Estados Unidos gana mayor independencia del petrleo que viene del Medio Oriente importando etanol brasileo ms barato. Tambin comienza a re-trazar el mapa de la integracin energtica basado en el etanol brasileo en lugar de el petrleo venezolano y gas boliviano, as neutralizando el poder de las naciones que considera poco dispuestas a cooperar.

Cargill, uno de los dueos y operarios ms grandes de la produccin de etanol en Brasil, est expandiendo sus operaciones en el Sur mientras que contina protegiendo sus intereses de maz en el Norte a travs de los aranceles estadounidenses de importacin sobre el etanol.

Mientras que los monocultivos de la industria agropecuaria para biocombustibles absorbe pedazos inmensos de tierra, pequeos granjeros de alimentos-quienes han resistido mucho tiempo el control de mercadotecnia internacional sobre la tierra y los recursos-se estn convirtiendo en especies en peligro de extincin en las reas del boom de los agrocombustibles.

Ral Zibechi, analista del Programa de las Amricas, dice que los EEUU "est utilizando a Brasil para consolidar una alianza estratgica que procure aislar a Venezuela y a los pases que sigan sus polticas de unidad latinoamericana como un contrapeso a la hegemona de EEUU.".

Vigorizando los sectores financieros

Si se inspecciona ms cerca, el "verde" en el desarrollo de los agrocombustibles luce ms como dlares que como plantas. El boom de los agrocumbustibles proporciona una transfusin de sangre muy necesitada para el sector financiero internacional. El entusiasmo de las intermediarios financieros internacionales (IFIs) por unirse a la alianza de etanol surge de la nueva crisis internacional de prstamos en Amrica Latina. Desde hace pocos aos, las naciones del Cono Sur han optado por pagos prontos de prstamos provenientes del Banco Mundial y del FMI, as como por una reduccin o cortes a prstamos futuros, argumentando que el IFI condiciona sus prstamos a travs de polticas intervencionistas.

El Banco Mundial salt rpidamente anunciando que contaba con US$10 mil millones potencialmente disponibles para asegurar el desarrollo de los agrocombustibles. Por su parte, el Banco Interamericano de Desarrollo anunci una lnea de crdito por US$3 mil millones para proyectos de agrocombustibles en la regin, incluyendo plantas de etanol en Brasil, y de investigacin y desarrollo tecnolgico en Colombia y en Centroamrica.

Los inversionistas del sector privado lo ven como una bonanza. Food First, una ONG norteamericana informa que en los ltimos tres aos la inversin de capital de riesgo en agrocombustibles aument ocho veces.

Los gobiernos han sido tambin muy activos en financiar agrocombustibles. Estados Unidos destin US$8.9 millones en subvenciones para la produccin de etanol y para la investigacin y desarrollo tecnolgico de combustibles biolgicos en 2005, mientras que el Banco Nacional de Brasil planea invertir US$6 mil millones en agrocombustibles.

Cuando el etanol se convierte en negocio grande, los granjeros son expulsados aun ms hacia el margen. En el ao 2003, alrededor del 50% de las refineras de etanol en los Estados Unidos eran posesin de granjeros. Hoy, un 80% pertenece a dueos ausentes, y la nueva construccin reducir an ms las acciones de los granjeros. Las demandas del inversionista dictarn una preferencia para la construccin de refineras de etanol de bajo costo sobre alternativas que son ambientalmente ms amistosas.

Se requiere ms precaucin

Aunque los campesinos a travs del hemisferio se han beneficiado de precios de maz ms altos, George Naylor de la Coalicin Nacional de Granjas Familiares advierte que las ganancias a corto plazo sern pagadas a un alto precio en el futuro no tan distante, y que-como siempre-es la familia de los campesinos quienes pagarn. El 30 de agosto, en una conferencia sobre agrocombustibles en la Ciudad de Mxico, l pronostic que los precios ms altos no se sostendran debido a que los granjeros cultivaban ms acres y los campesinos que convirtieran sus tierras en campos de cultivo para el agrocombustible, terminaran perdindolas. En Brasil, el precio de la caa de azcar ya inici su tendencia a la baja.

La pregunta es si se debera oponer a la produccin del agrocombustible por completo o si debera ser encaminada hacia opciones social y ambientalmente sustentables. El problema es el enfoque. Dado el tremendo poder econmico y poltico de los intereses detrs de los agrocombustibles, la aplicacin del modelo invariablemente favorecer a las ganancias ms que al ambiente, y a los rendimientos de la inversin, ms que a los derechos humanos. En este contexto, las probabilidades de que las comunidades locales y las pequeas granjas sean beneficiadas con esta ventaja se evaporan ms rpido que el alcohol. En ausencia de un consenso cientfico ms amplio y una legislacin efectiva para proteger a los campesinos, trabajadores, consumidores, el medio ambiente y a la cadena alimenticia, no se puede justificar a los planes que avanzan a toda velocidad para el desarrollo del agrocombustible.

Qu son los agrocombustibles?

El concepto de una fuente renovable de combustible ha estado rondando desde que los autos fueron inventados en el siglo XIX. Pero el bajo costo de derivados del petrleo y la actitud de la industria automotriz de "si el maana nunca llega", releg al etanol y a otros combustibles biolgicos a las lneas de banda por dcadas.

Simplificando: los agrocombustibles son combustibles hechos de materia orgnica-productos de plantas o animales. El producto ms comn es el alcohol, procesado de manera semejante a la destilacin hogarea, pero en una escala mucho ms grande. El etanol del maz y la caa de azcar predominan. El biodiesel est hecho de palma, soya, colza o aceites de otras plantas; y el etanol de celulosa est hecho de fibra rota de cspedes o de casi cualquier otra clase de planta. Estos carburantes son considerados renovables debido a que es posible cosecharlos anualmente-aunque en muchos casos los insumos, tales como agua no contaminada, tierra frtil, y abonos, sean recursos limitados dentro de ciertas regiones.

Los agrocombustibles pueden ser utilizados para sustituir a los combustibles lquidos derivados del petrleo, especialmente para transporte, aunque en la actualidad son responsables de slo 1.8% del combustible usado para el transporte en los Estados Unidos. A menudo se usan mezclados con gasolina. Los motores ordinarios pueden utilizar un nivel bajo de la combinacin de etanol sin la modificacin; los motores de combustible por cable operan con una combinacin ms alta; y algunas tecnologas permiten 100% de uso de etanol o biodiesel.

El trmino ms comn para los agrocombustibles es el de "biocombustibles". Sin embargo, la palabra disfraza algunas realidades importantes. "Bio" es un prefijo que significa "vida". De tal forma que "biocombustibles" pareceran implicar combustibles que se originan en procesos biolgicos naturales, y son utilizados para suministrar las necesidades sociales normales.

Ninguna de dichas suposiciones es correcta. El uso masivo de la tierra para el mono-cultivo que ha modificado genticamente la biomasa no es natural ni amistoso con la tierra. As, el desplazamiento de granjeros y la explotacin de jornaleros que producan las cosechas usadas para los agrocombustibles, va en contra de los niveles de vida decentes para los seres humanos. Por la misma razn, la taza de consumo de hidrocarburos en pases desarrollados tampoco es el fruto normal de una sociedad sana, sino de un signo de lo que los Hopis llama "koyaanisqatsi"-una vida desequilibrada.

El "equilibrio" es un trmino subjetivo-y los empresarios insisten en que los ecologistas lo inclinan hacia una versin idealista de la conservacin de la naturaleza-pero este desequilibrio puede ser visto estadsticamente, no slo en el agotamiento de los recursos no renovables y en la destruccin ambiental que causa, sino tambin en las pautas notablemente sesgadas del uso. El consumo per capita de EEUU de hidrocarburos est por arriba de al menos cinco veces del promedio global.

El trmino agrocombustibles tambin nos da una idea de cmo el biodiesel es producido. El prefijo "agro" hace explcito el hecho de que compiten por tierra y recursos, directamente con otros productos agrcolas, especialmente los alimentarios. Como tal, el aumento repentino de la produccin de agrocombustible presenta una amenaza a la provisin de alimentos en forma global, a la mitigacin del hambre, y a la esperanza de las naciones de alimentar y emplear a sus poblaciones; es decir, su habilidad para lograr la soberana alimenticia. Pequeas organizaciones de granjeros alrededor del mundo se han revelado en contra de convertir sus campos de cosecha en producciones de cultivo de agrocombustible.

El Futuro de los Agrocombustibles
  • Consolidacin del poder aliado de cuatro grandes industrias: Alimenticia, Biotecnologa, Petrleo y Automotriz.
  • Conversin de una tierra de cosechas de produccin de comida local y subsistencia a monocultivos industriales y control transnacional.
  • Conversin de reas protegidas con una rica biodiversidad a monocultivos.
  • Conversin de pequeas granjas-frecuentemente entre los sectores que ms se oponen a la globalizacin en pases en desarrollo-de productores a trabajadores asalariados y sin su tierra.
  • Aceleracin de la produccin y condiciones de trabajo en decadencia en las plantaciones de caa de azcar y otras.
  • Renovacin de requerimientos para el sector pblico-privado concerniente a los prstamos de IFIs, incrementando el endeudamiento nacional
  • Elevacin del costo del material agrcola (maz y soya), generando inflacin y hambre, y reduciendo la presin para reformar los programas agrcolas de subsidio estadounidenses y europeos.
  • Intensificacin en el uso de fertilizantes qumicos y cultivos genticamente modificados.
  • Incremento en la dependencia alimenticia y prdida de la soberana alimenticia.

Laura Carlsen ([email protected]ciponline.org) es Directora del Programa de las Amricas en www.ircamericas.org, en la Ciudad de Mxico.

Versin original: The Agrofuels Trap
Traduccin por: Gracia Tenorio-Pearl Programa de las Amricas

ENLACE A LA FUENTE




Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter