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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-11-2004

La victoria de Bush

Sami Nar
El Pas


Despus de la victoria de Bush, qu va a ocurrir? Hay quienes dicen que Bush va a "suavizar" su estrategia, sobre todo en el mbito de la poltica internacional; lo que podra significar una apertura hacia la cooperacin, aunque slo fuera porque, fortalecido por su victoria electoral, podra dirigirse al mundo y, magnnimo, dejar a los dirigentes hostiles a su poltica de caos la responsabilidad de despreciar la soberana popular en EE UU. Una vez reelegido, encontrar de todos modos odos ms atentos fuera de EE UU, aunque slo fuese porque a muchos les parece peligroso dejarle actuar solo.

Qu puede ofrecer George W. Bush al mundo para realmente generar una adhesin mnima a su poltica? Crear las condiciones de una asociacin internacional ms amplia sobre Irak, negociar una salida de este pas con el apoyo de la comunidad internacional, abrir un verdadero dilogo con Tehern y Corea del Norte, reactivar la Hoja de Ruta en Oriente Medio, dialogar sobre todos los temas en vez de imponer unilateralmente su visin.

Pero este hipottico giro no resistira ms que algunos meses al peso de la realidad: el Ejrcito de EE UU est comprometido en una derrota y la resistencia del pueblo iraqu pertubar estas ilusiones. De hecho, Bush ser probablemente obligado aumentar el contingente americano, multiplicando as las destrucciones, los muertos y el odio del pueblo iraqu. De todos modos, es evidente que tal medida provocara una reaccin brutal de los iraques, aun los ms moderados y favorables a una solucin pacfica: sera una vietnamizacin del conflicto que podra durar por lo menos cuatro aos ms, y que Bush podra dejar como herencia a un nuevo presidente de EE UU.

Ms vale no imaginar lo que sera Irak en este caso, o quin saldr vencedor de esta batalla, incluso en el seno mismo de la resistencia. Pero si se recuerda que ni el vecino Irn, ni Arabia Saud, ni tampoco Al Qaeda, quieren ver llegar al poder a los nacionalistas laicos, a los demcratas moderados, todo hace pensar que los islamistas acabarn por tomar este pas. La ayatollazacin de Irak no debe ser excluida, no ms que una particin del pas. Sea lo que sea, las decisiones de poltica exterior tomadas por Bush durante su primer mandato le impedirn probablemente ir ms lejos en este eventual cambio de rumbo. Ha cado en la trampa de Irak.

En cualquier caso, lo sabremos muy rpidamente: si unos guerreros como Condoleezza Rice -quien encarna hasta la caricatura la excitacin de los halcones estadounidenses- o Paul Wolfovitz -representante de la alianza entre la Administracin Bush y el Likud israel- son colocados en responsabilidades gubernamentales claves, las cosas sern muy claras. Bush ha hecho una campaa que prepara esta reorientacin: ha navegado sobre la ideologa de la seguridad, sobre el fundamentalismo identitario, sobre una visin apocalptica del resto del mundo. La estrategia internacional de Bush puede resumirse en una frmula: es una mezcla de mesianismo armado y de paranoia nacionalista.

En poltica interior, hay que esperar la reduccin de los escasos restos de poltica social existentes, el refuerzo de una poltica que favorecer a los privilegiados, la exacerbacin del conservatismo moral y religioso (la Iglesia, que apoy a Bush, tiene una revancha que cobrarse contra los sectores modernos de la sociedad en cuestiones como los matrimonios entre homosexuales).

Podemos subrayar algunos elementos importantes de la reciente votacin en EE UU: en primer lugar, la conjuncin del voto popular y el de las capas medias, no para favorecer el cambio, sino en una situacin de repliegue social, cultural y poltico. Repliegue social relacionado con los efectos de la mundializacin liberal, que desestabilizan fuertemente el estatus de estas capas intermedias, tanto en EE UU como en todo el mundo: precarizacin y flexibilidad del trabajo, incertidumbre sobre el futuro, descenso de la eficacia de las polticas sociales.

De all, la vuelta de una forma de maltusianismo de los derechos sociales, que estas capas quisieran reservarse para ellas solas. En una sociedad tan cruelmente individualista como la sociedad estadounidense, eso lleva a la exacerbacin de la competencia entre los beneficiarios de esas polticas. Es la fibra que Bush hizo vibrar, al abogar por la baja de los impuestos y alabar la sociedad competitiva, en favor de los "ganadores", y represiva con los "perdedores". Es la famosa idea de la "ownership society", es decir, de la privatizacin integral del vnculo social. Ahora bien, ste es el discurso al que Kerry no supo contestar: se content con proponer ideas vagas sobre la solidaridad sin de veras tomar en cuenta la necesidad de enfrentarse radicalmente al discurso ultraliberal sobre lo social.

En segundo lugar, el pndulo del tablero poltico estadounidense se ha volcado mucho en los ltimos aos hacia la derecha y la extrema derecha; los demcratas, en vez de oponerse a esta evolucin, se han, en su gran mayora, sometido a ella. De all tambin su incapacidad para enfrentarse culturalmente a los conservadores. Pues el deterioro de las condiciones sociales se ha vuelto, paradjicamente, un tema que favorece ms la derecha que la izquierda. Thomas Frank acaba de publicar un libro con xito titulado Whats the matter with Kanzas?

Segn l, los pobres cada vez ms pobres votan a los republicanos porque stos saben hablarles en un lenguaje popular de clase, basado en unos valores muy tradicionales, siempre tranquilizadores en pocas de desesperanza. Es un discurso que difundi Bush a lo largo de su campaa, por medio de espacios televisados muy ingeniosamente preparados por el publicitario Michael Gerson y Karl Rove (es l quien le salv del alcoholismo al hacerle descubrir la voz del "verdadero" Dios, protestante y fundamentalista). La cuestin de la identitad se ha vuelta decisiva en Amrica, y eso con el teln de fondo de un gran repliegue cultural.

Este repliegue traduce una evolucin profunda de las mentalidades. Est relacionado con el aborrecimiento de la contracultura de los aos sesenta y setenta, acusada de haber favorecido un hedonismo destructor de las relaciones familiares; un multiculturalismo considerado como responsable de quebrar la unidad ideolgica angloamericana del pas; un mestizaje con unas consecuencias tnicas supuestamente devastadoras, y por fin un cosmopolitismo que perjudica las bases de la potencia americana en el mundo. Bush supo, a travs de una campaa electoral demaggica y populista, utilizar este miedo cultural en su beneficio.

El ex ministro de Trabajo de Clinton Robert Reich define justamente este peligro en The American Prospect: "La derecha fue capaz de tornar la rabia de la clase obrera en resentimientos mucho ms culturales que econmicos porque nadie supo explicar a la Amrica profunda lo que est pasando hoy en da (...). La guerra de clase cultural gana cuando la clera no tiene otro medio deexpresin. Los republicanos hablan con un lenguaje de clase desprovisto de economa. La tarea de las fuerzas progresistas es la de colocar de nuevo el debate en el mbito econmico".

Es Bush quien gan. Pero la explicacin ya no es solamente social o cultural, estriba tambin en una mudanza poltica significativa. Se encuentra en el efecto 11 de septiembre y en el debilitamiento impresionante de la conciencia poltica que tuvo como consecuencia. Los mecanismos de representacin poltica son cada vez ms pervertidos por estrategias publicitarias que disminuyen considerablemente el nivel del debate poltico; los ataques personales, las acusaciones moralizadoras, se han convertido en temas mayores del debate poltico.

Bush no ha dejado de repetir, a lo largo de la campaa, las mismas frmulas sencillas sobre los temas ms complicados: "Kerry no es digno de confianza porque cambia de idea; la economa va bien e ir mejor si la gente acepta responsabilizarse; Kerry quiere un Estado que os roba, yo quiero que el Estado os deje en paz y que no tome lo que tenis en los bolsillos, etctera". Esta retrica surte efecto en un pas en el que el individualismo es el corolario de la incultura poltica. El efecto de simplificacin que resulta de toda situacin de guerra, incluida la que se libra en contra del terrorismo, el discurso maniqueo que lo sustenta, hacen casi imposible toda deliberacin demcratica basada en el intercambio de argumentos razonados. Es el reinado absoluto de la opinin arbitraria y de la ideologa cegadora, envueltas en unos eslganes publicitarios. Este mercado de las ideas polticas est permanentemente fabricando ignorancia.

De ah la utilizacin masiva, a escala industrial, de la tragedia del 11-S. Despus de ese atentado, George W. Bush decidi hacer de ello el triunfo mayor de su reeleccin futura; lo enfoc todo en torno a este asunto, desde la destruccin del rgimen de los talibanes en Afganistn hasta la invasin de Irak. Bush jug con todos los factores para ganar. Los americanos hicieron la eleccin de prorrogar su Administracin. Para los pueblos que experimentan el yugo de su poltica, un periodo cruel se prolonga. Queramos una Amrica sabia, respetuosa de los derechos de los pueblos y de la gente. Tendremos un poder guerrero.




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