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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-11-2004

El electorado estadunidense se ha vuelto fundamentalista, seala un artculo del Times
Voces liberales de EEUU analizan las implicaciones del triunfo de Bush

Jim Cason y David Brooks
La Jornada


El primer mensaje de Michael Moore a sus millones de simpatizantes fue simple: una carta con los nombres y apellidos de los ms de mil soldados estadunidenses muertos en Irak y una frase final: "Que descansen en paz. Y ojal nos perdonen algn da".

Las diversas voces liberales trataron de digerir la gran derrota de la eleccin das despus de lo que algunos llamaron el "martes negro". Muchos subrayaron que no fue una derrota abrumadora, que el margen del triunfo de Bush sobre Kerry fue uno de los ms estrechos en la historia del pas, y que es importante recordar que ms de 55 millones votaron en contra del presidente.

Pero aun as, fue una derrota con implicaciones potencialmente devastadoras tanto domstica como internacionalmente. Los sindicalistas, las feministas, los gay, las minoras, los inmigrantes, y los defensores de derechos y libertades civiles dicen que estn en la mira del movimiento derechista, clave en la victoria de Bush. Para el mbito internacional, los neoconservadores insisten en que este triunfo fue un apoyo popular a la gran guerra contra lo que ellos designaron como enemigos de la "libertad", o sea, cualquiera que se oponga a los intereses estadunidenses (incluidos Francia y Alemania, y no slo los sospechosos de siempre).

Ante esto, hay una torrente de opinin liberal y progresista sobre lo que ocurri con analistas, observadores e intelectuales anti-Bush tratando de explicar lo que ocurri y qu implicaciones tiene eso para el futuro de esta sociedad.

Para Gary Wills la eleccin fue el da en que "se apag la ilustracin". Tras sealar que este pas naci de los valores de la ilustracin -que se ha convertido en lo opuesto, un pas donde la mayora cree ms en la versin bblica del nacimiento de Jess que en la teora de la evolucin-, Wills dice que los estrategas republicanos explotaron esto para el triunfo de Bush.

Wills, en un artculo publicado en el New York Times, concluye que el electorado estadunidense se ha convertido en fundamentalista, lo que es novedoso, por lo tanto explica cmo tantos pases no entienden lo que ocurre aqu polticamente.

"Dnde ms encontramos un fervor fundamentalista, ira a la secularidad, la intolerancia religiosa y temor y odio por la modernidad? No en Francia ni en Gran Bretaa, Alemania o Espaa. Lo encontramos en el mundo musulmn, en Al Qaeda, el de los leales sunitas de Saddam Hussein. Los estadunidenses no entienden por qu el resto del mundo nos cree tan peligrosos, tan empeados, tan imperios a las apelaciones internacionales. Temen la jihad (guerra santa) sin importar cul fervor es el que se est expresando", escribi Wills.

Advierte que un fenmeno "frecuentemente observado es que los enemigos tienden a parecerse cada vez ms. Torturamos a los torturadores, decimos que nuestro Dios es mejor que el de ellos....", y concluye: las "jihads son de temer".

La columnista liberal Maureen Dowd, del New York Times, est de acuerdo en este punto con Wills, seala que Bush "realiz una jihad en Estados Unidos para poder luchar contra otra (jihad) en Irak" al promover el voto con sus posiciones sobre los temas de "valores" como la oposicin al aborto y el matrimonio gay. Dowd acusa que el presidente gan su releccin "al dividir al pas a lo largo de las lneas de fallas geolgicas del temor, la intolerancia, la ignorancia y el rgimen religioso", y afirma que no tiene ninguna intencin de curar las divisiones, sino de someter a todos los que no estn de acuerdo.

Segn Dowd, Bush y su vicepresidente Dick Cheney estn creando el tipo de democracia que desean: "un partido controla todo el poder en este pas. Una cadena de televisin sirve como la televisin estatal. Una nacin domina el mundo como un hiperpoder. Una empresa controla todos los contratos en Irak". Y an viene lo peor, advierte.

El comentarista y analista Alexander Cockburn, en su columna en The Nation insiste en que no est sorprendido con el resultado. "El 2 de noviembre de 2004 marca una derrota terrible para la elite liberal... El Partido Demcrata est verdaderamente en crisis ahora, desde sus lderes laborales que desperdiciaron millones... a grupos de inters pblico que dieron luz verde a Kerry para mantenerse ambiguo respecto de todos los temas cruciales, a los 'estrategas' que lucraron con su parte de la publicidad de campaa y se equivocaron por completo", afirm.

Seal que regresarn los mismos en 2008, "tan equivocados como siempre", y recet que "los movimientos masivos tienen que construir su mpetu a lo largo de dcadas, y no en el periodo de una campaa electoral...."

La comentarista sindicada Arianna Huffington escribi que la eleccin no fue perdida por fraude, sino por la campaa de Kerry. Argument que no es cierto que temas como el de los "valores" o el matrimonio gay hayan sido la razn de la derrota. "Fue la decisin fatal de buscar el voto de los indecisos y hacer de ello el punto medular de la estrategia de Kerry. Eso implicaba que a cada vuelta el candidato optara por la cautela en vez de por la audacia, para no ofender a los indecisos quienes, como grupo, necesitaban ser arrullados y asegurados en vez de ser retados e inspirados".

Acus que "esta estrategia tmida, sin columna vertebral, caminando sobre cascarones -sin tema central o visin moral- jug a las manos del equipo de Bush-Cheney que proyectaban a Kerry como un hombre titubeante y sin principios...". Esta obsesin con los indecisos, segn Huffington, evit un ataque frontal constante contra los republicanos. "A menos que el Demcrata desee convertirse en un partido minoritario permanentemente, no hay ms alternativa que regresar al idealismo, audacia y generosidad de espritu que marcaron las presidencias de Franklin D. Roosevelt y John F. Kennedy y la acortada campaa presidencial de Bobby Kennedy", subray.

El giro hacia la derecha

Para Robert Borosage, presidente de Campaign for America's Future, esta eleccin no mostr ms que una divisin popular. Seala que algunos concluyen que el triunfo de Bush con el apoyo masivo de bases evanglicas marca un giro hacia la derecha y la "reaccin moral", Borosage, uno de los analistas ms influyentes del movimiento liberal del Partido Demcrata, dice que "esto podra marcar el inicio de una reaccin no de la derecha, sino del centro y la izquierda contra las fuerzas de intolerancia".

Seal que asuntos de clase s importaron con Bush perdiendo las mayoras de los que tienen ingresos menores de 50 mil dlares al ao, y ganando mayoras de los que gozan de ingresos ms altos que esos. Insiste en que las fuerzas sociales que se movilizaron para esta eleccin tienen el potencial para convertirse en un movimiento que pronto rescatar a este pas.

Al parecer, con diversas voces que consideran el momento como "el peor de los tiempos", algunos sospechan que tambin podra convertirse en "el mejor de los tiempos". Esta coyuntura de Dickens slo puede ser resultado de un gran intento de consolacin mutua entre los derrotados, particularmente los que siguen pensando que slo a travs del Partido Demcrata o las organizaciones de alguna manera vinculadas a l se puede realizarse un cambio en este pas. Pero igual de interesante es que otros empiezan a hablar de "movimientos sociales" como futuro. Tal vez aqu despierta una vez ms el gran debate -tan conocido en Mxico- entre la "izquierda social" y la "izquierda electoral".

Por lo pronto, liberales y progresistas tendrn que aprender a cantar blues. Tal vez si escuchan muy bien esta msica tan profundamente de abajo de este pas, encontrarn algunas respuestas.




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