Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-10-2008

Aprender de Sudfrica

Savera Kalideen y Haidar Eid
The Electronic Intifada

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


El valor estratgico de la solidaridad internacional con el pueblo palestino en Gaza y Cisjordania, con los refugiados de la dispora y con los palestinos que viven en Israel suscita algunas preguntas fundamentales. Las ms inmediatas y urgentes son cul debera ser la naturaleza de la solidaridad internacional y cmo debera ser el mejor apoyo a la lucha palestina por la autodeterminacin.

La solidaridad internacional necesita ante todo afrontar las maneras cmo el colonialismo ha seguido y contina siguiendo la poltica de bantustanizacin del apartheid de Sudfrica. Tambin es imperativo tratar los graves daos que los Acuerdos de Oslo han causado a la lucha palestina dado el grado de confusin que dichos acuerdos ha creado en la arena internacional.

Un anlisis histrico del actual atolladero palestino no puede separar apartheid y sionismo del colonialismo. Como argumenta muy persuasivamente Samir Amin en [su libro] Unequal Development [Desarrollo desigual] , en la Sudfrica del siglo XIX, el capitalismo y colonialismo centrales desposeyeron por la fuerza a las comunidades rurales sudafricanas para satisfacer su necesidad de gran cantidad de proletariado que explotara la enorme riqueza minera del pas. La poblacin originaria fue desplazada a zonas estriles lo que no les dej ms alternativa que convertirse en mano de obra barata de las minas y granjas europeas y, ms adelante, hacer surgir la industria sudafricana. La desposesin inicial transform lentamente a una sociedad vital y dinmica en mera mano de obra de reserva con una prdida gradual de su independencia y, en ltima instancia, se transform en la creacin del apartheid y de los Bantustanes.

Sin embargo, este proceso no fue en una sola direccin: durante esta desposesin y conversin de Sudfrica en un refugio de la supremaca racial la comunidad internacional fue movilizada por la lucha interna sudafricana y por una campaa de defensa coordinada por sudafricanos para protestar contra la flagrante creacin de una mano de obra excedente y contra su inhumana y racista explotacin de los negros sudafricanos. Hoy es el Estado de apartheid israel el que es condenado por desposeer a la poblacin originaria, aplicar contra ella una poltica de genocidio y, ms recientemente, incluso amenazar con un holocausto a Gaza. A lo largo de los aos sudafricanos como el arzobispo Tutu, Blade Nzimande y John Dugard han acusado a Israel de ser peor que el Estado del apartheid. Estos sudafricanos que vivieron el apartheid citan el uso de aviones F-16, helicpteros desde los que se dispara a la civiles indefensos, as como las demoliciones de casas y la detencin de familias de personas sospechosas de ser militates como prcticas que hacen el apartheid israel cualitativamente peor que el apartheid sudafricano.

Se pueden encontrar similitudes entre ambos Estados de apartheid en sus polticas de ciudadana, su uso de la detencin sin juicio y en leyes que limitan la libertad de movimientos y el derecho a vivir en la propia casa con la propia familia. Igual que el apartheid sudafricano otorgaba la ciudadana a los blancos sudafricanos y relegaba a los negros a homelands [tierras] independientes (es decir, los Bantustanes), el sionismo concede a todos los judos el derecho a la ciudadana en el Estado de Israel, mientras que niega la ciudadana a los palestinos, [que son] los habitantes originarios de la tierra. Mientras que el apartheid sudafricano utilizaba la raza para determinar la ciudadana, el Estado de Israel utiliza para ello la identidad religiosa. Igual que el Estado del apartheid cre leyes que criminalizaban la libertad de movimientos de los negros en su tierra ancestral, Israel utiliza una infraestructura de ocupacin militar compuesta de checkpoints, de asentamientos y carreteras slo para judos, combinada con miles de regulaciones legales que gobiernan la vida diaria palestina y que estn especficamente diseadas para restringir su forma de trabajar y de vivir.

Desde 1967 Israel ha detenido a una cuarta parte de la poblacin masculina palestina y hoy en da tiene ms de 11.000 prisioneros en sus crceles, cientos de los cuales carecen de recurso legal. Muchas de estas personas encarceladas han pasado aos en la crcel por crmenes tales como entrar en Israel ilegalmente. Miles de familias palestinas viven bajo la amenaza de una separacin forzosa o ya estn separadas porque carecen de los permisos necesarios para vivir juntos, permisos que Israel se niega a emitir desde 2000. Estas polticas atacan al corazn de la vida familiar ya que los palestinos est obligados a solicitar a Israel permisos de reunificacin familiar si quieren vivir juntos.

Durante los aos del apartheid Sudfrica estuvo sometida a la presin de la comunidad internacional y de organizaciones multilaterales como el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que aprob innumerables resoluciones contra ese pas debido a su trato inhumanos hacia los negros. Esto proporcion un muy necesitado socorro a los oprimidos, mientras que hoy en da a los palestinos se les priva incluso de este diminuto consuelo ya que Estados Unidos sigue utilizando su derecho a veto para asegurarse de que Israel escapa a la censura del organismo mundial.

Durante dcadas la solidaridad internacional con el pueblo palestino ha desempeado un papel extremadamente importante, aunque dialctico, en aumentar esta lucha. Existe una indudable relacin proporcional entre las diferentes formas de lucha en los territorios ocupados y la atencin y solidaridad internacionales que es capaz de suscitar. Resulta inquietante que despus de que Israel haya estado eludiendo durante quince aos cada uno de los compromisos de los Acuerdos de Oslo y ocho aos despus del inicio de la segunda intifada palestina persista todava firmemente arraigada en la sociedad civil internacional la creencia de que, en esencia, se ha resuelto la lucha palestina. De ah la urgencia de una campaa de solidaridad internacional que exponga con toda claridad las similitudes entre el apartheid y el sionismo, as como las experiencias comunes de los palestinos hoy como pueblo desposedo y los negros sudafricanos bajo el apartheid.

Todos hemos sido testigos de cmo la comunidad internacional neg legitimidad a los resultados de las elecciones de 2006 en Palestina y cmo el pueblo palestino ha sido castigado colectivamente por su temeridad al elegir a sus dirigentes. Los sudafricanos tuvieron que esperar 27 aos antes de que los dirigentes y el partido poltico que haban elegido estuviera en libertad para gobernarlos. Durante todos aquellos aos rechazaron a todos los falsos dirigentes que les fueron impuestos, mientras que estos colaboracionistas eran celebrados por personas como Margaret Thatcher y Ronald Reagan. En una fecha tan reciente como el ao 1987 Thatcher estaba lo suficientemente segura como para afirmar que Nelson Mandela nunca sera presidente de Sudfrica.

Al igual que el gobierno de Thatcher otros gobiernos del mundo fueron obligados a aislar al apartheid sudafricano. No lo habra hecho si no hubiera sido por la presin que sus propios pueblos ejercieron sobre ellos. Israel tiene que ser aislado exactamente de la misma manera que lo fue el apartheid sudafricano. Hoy existe una creciente lucha de masas dentro de Palestina, as como otras formas de lucha, exactamente igual que las haba dentro del apartheid sudafricano. Un movimiento de solidaridad internacional intensificado con una agenda comn puede hacer que la lucha por Palestina resuene en todos los pases del mundo y cerrar as el mundo a los israeles hasta que ellos abran el mundo a los palestinos.

Savera Kalideen es un activista sudafricano; Haidar Eid pertenece a la campaa de boicot, desinversin y sanciones (BDS, por sus siglas en ingls) y es activista en defensa de un Estado afincado en Palestina.



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